El mapa mundial ha cambiado radicalmente en tan solo unas décadas. De haber grandes imperios coloniales hasta las décadas de 1950 y 1960 hemos pasado a un mapa en donde el estado es la norma a la hora de organizar a las sociedades del planeta. Así, hay unos 200 estados en todo el mundo después de que las colonias africanas, americanas y asiáticas se independizaran masivamente tras la Segunda Guerra Mundial.
Pero en este artículo vamos a ver esa evolución del mapamundi desde una perspectiva diferente. Utilizando una útil e interesante aplicación llamada Chronas vamos a hacer un corto recorrido a la historia mundial viendo cómo cambiaba el mapamundi cada 250 años desde el 250 a. C.
Por supuesto, la aplicación tiene pequeños fallos ya que a veces es difícil categorizar un territorio puesto que este podía ser reclamado por más de un país o su estatus podía ser dudoso. Así mismo, estamos hablando de dividir el mundo entero en pequeños territorios, por lo que hay algunas lagunas. Por ejemplo, en el año 2000 no vemos que Ceuta y Melilla sigan siendo parte de España, pero Gibraltar sí aparece representado como territorio británico, ya que la aplicación es extranjera.
Una vez especificado esto, podemos comenzar el breve análisis de los distintos mapamundis desde el lejano 250 a. C.
250 a. C.
Los estados en su concepción actual no surgieron hasta la Edad Moderna, por lo que las sociedades se organizaban de manera tribal en el caso de las más primitivas o como reinos, imperios, ciudades-estado o incluso repúblicas en los casos más desarrollados.
Esto es lo que podemos ver en este primer mapamundi. La civilización nació en Asia, en concreto en el Creciente Fértil (Mesopotamia y Egipto) y, por ello, no es de extrañar que allí se vean varios imperios y reinos, como los helenísticos sucesores del imperio creado por Alejandro Magno: el imperio Seléucida, el Epiro en Grecia y el reino Ptolemaico en Egipto. En Europa destaca la República romana, que ya controlaba casi toda la península Itálica. Las Galias, la Península Ibérica o Gran Bretaña estaban divididas según la tribu dominante en cada zona. En el caso ibérico, los pueblos iberos de la costa estaban más desarrollados que los del interior, celtas o celtíberos, y se organizaban en algunos casos en reinos.
En África destaca la república rival de Roma: Cartago, que controlaba la zona noroeste. Del resto o no hay datos o se organizaban en pequeños reinos, como el mauritano. En cuanto a América, estaba habitada, por supuesto, pero sus pueblos aún no habían pasado aparentemente del estadio tribal.
Todo lo contrario que Asia, en donde ya había imperios destacados, como el Qin en lo que luego sería China (de hecho, la dinastía Qin dio nombre a la misma China) o el Imperio Maurya en India. Japón también se estaba formando en esa época. En cuanto a Oceanía, es el mismo caso que América y el África subsahariana, con sociedades eminentemente tribales.
1 d. C.
El este mapa avanzamos 250 años, al año 1 de nuestra era. Recordemos que el año 0 no existió nunca ya que no tiene sentido numéricamente hablando, por lo que se pasa del 1 al 1 (y Cristo probablemente nació alrededor del 4 a. C.). En este caso ya vemos que en América hay sociedades más avanzadas, especialmente en Mesoamérica y los Andes. En esta última destaca la civilización de Nazca, autora de las famosas líneas de Nazca, que se pueden apreciar desde el aire.
En el centro del mapa vemos que ya existe el Imperio romano, desde que Augusto fue nombrado princeps en el 27 a. C. Roma ya es una superpotencia de la época desde aproximadamente dos siglos antes, tras derrotar a su enemiga Cartago y expandirse por el Mediterráneo. En Asia destacan los imperios parto y Han, en China. Oceanía y el África subsahariana siguen en blanco.
250 d. C.
Curiosamente, en dos siglos y medio no hay demasiados cambios, a simple vista. El Imperio romano sigue existiendo, aunque en ese año estaba sumido en la crisis del siglo III y la anarquía militar, que finalizó con el emperador Diocleciano, quien en 250 era aún un niño. Al norte y noreste del imperio, sin embargo, ya vemos a los pueblos que irán penetrando en territorio romano en los siguientes siglos, hasta provocar su desaparición: alanos, ostrogodos y, más al este, los temibles hunos.
Mientras, en América, África y Oceanía la situación no había variado sustancialmente, aunque sí en Asia, en donde el imperio parto ha sido sustituido por el sasánida, también de cultura persa. En China, por su parte, vemos que el territorio se ha fragmentado en diferentes reinos e imperios.
500
Mientras que en América, Oceanía y Asia la situación no varía demasiado, en Europa ha habido un terremoto. El Imperio romano primero fue dividido en oeste y este y, más tarde, el occidental desapareció por la presión germánica, siendo sustituido por varios reinos dominados por los pueblos germánicos, como el ostrogodo en Italia, el visigodo en Hispania y el sur de la Galia o el franco en el resto de la Galia. En el norte de África destaca el reino vándalo, también germánico. El imperio romano de Oriente, no obstante, sobrevivió aunque se le suele llamar Imperio bizantino, al tener una cultura bastante diferente a la del Imperio romano tradicional. Así, en el año 500 los bizantinos todavía controlaban toda la zona oriental del antiguo imperio.
En el resto de África destaca la aparición de dos destacados imperios al sur del Sahara: el de Ghana y el de Tombuctú.
750
Muchos cambios entre 500 y 750. En América la situación no varía demasiado, aunque ya tenemos a los antecesores de los incas en los Andes y a los toltecas en Mesoamérica. Pero los principales cambios son en el Viejo Mundo. En Arabia ya había surgido la religión islámica y esta se había extendido por toda la zona e incluso el norte de África, la Península Ibérica (al-Ándalus) y el antiguo imperio persa. Tras varias décadas de luchas, la dinastía Omeya se hizo con el control del imperio islámico, en forma de califato. Esta expansión se hizo en buena medida a costa del Imperio bizantino, que aun así resistió, aunque empequeñecido. Sin embargo, justo en el 750 los Omeyas fueron derrocados y solo se salvó un miembro de la dinastía, que huyó a la Península Ibérica. Los Abasíes les sustituyeron como califas.
En Europa occidental destaca el reino franco, que controlaba la actual Francia y parte de Alemania. Solo unos años después la dinastía carolingia se haría con su control, comenzando el imperio homónimo. En la Península Ibérica dominan los musulmanes y es una provincia más de su imperio, pero la zona de la cornisa cantábrica no llega a estar nunca del todo controlada y los nativos crean un pequeño reino en Asturias.
En Lejano Oriente, una nueva dinastía se ha hecho con el control en China, la Tang. Japón ya está casi unificado y hay otros imperios destacados como el tibetano o el uigur.
1000
La situación no varía demasiado en América, aunque surgen los mayas en la península de Yucatán, una civilización que será de las más avanzadas del continente. En el Viejo Mundo sí hay cambios importantes. La unidad del islam se ha roto: los Abasíes han visto empequeñecido su califato a la actual Irak, en el norte de África ha surgido el califato Fatimí y en al-Ándalus continúa existiendo el califato Omeya (aunque solo le quedaban tres décadas de vida). También sigue existiendo el Imperio bizantino, aunque reducido por Europa. También en este continente vemos una gran fragmentación, motivada en buena medida por el feudalismo, que en ese momento estaba en auge ante la debilidad de los monarcas y la fuerza de los nobles.
En la Península Ibérica vemos que lo que comenzó en Asturias continúa con varios reinos cristianos ganando poco a poco terreno al califato (León, Castilla, Navarra y los condados catalanes). En el este de Europa vemos el origen de Rusia: el Rus de Kiev.
En cuanto a Asia, es un crisol de reinos e imperios. Destaca Persia, independizada del imperio islámico aunque ya de religión musulmana. En China hay una nueva dinastía, la Song, y Japón ya es un país unificado.
1250
Hay cambios muy relevantes. En América vemos que ya existe el reino de Cuzco, antecedente directo del imperio Inca. En Europa perdura la división del feudalismo, pero observamos que ya hay reinos modernos constituidos: Inglaterra, Escocia, Suecia o Hungría. Francia es de los que más sufren la fragmentación feudal. En cuanto a la Península Ibérica, los reinos cristianos han crecido considerablemente y casi han acabado con la presencia islámica, que se reduce al sur, a Granada. Los reinos más importantes son Portugal, Castilla y la Corona de Aragón.
El espacio islámico continúa su fragmentación: sigue existiendo el califato abasí en Oriente Próximo y en la actual Marruecos destaca el califato almohade, que hasta solo unos años antes también había controlado parte de la Península Ibérica. El resto son sultanatos.
El Imperio bizantino sigue existiendo, aunque muy empequeñecido en Grecia y alrededor del Bósforo, donde estaba su capital, Constantinopla. Si ampliamos la vista vemos que en el África subsahariana hay un reino potente, Zimbabue.
Pero el mayor cambio se da en Asia. Los mongoles crean en relativamente poco tiempo uno de los imperios más extensos de la Historia ya que ocupaba casi toda Asia e incluso parte de Europa Oriental. Se llegaron a hacer con buena parte de China, imponiendo su propia dinastía (la Yuan). Japón, por su parte, se ha vuelto a dividir.
1500

Hay cambios drásticos por todas partes. En América han surgido dos imperios: el azteca en Mesoamérica y el inca en los Andes, este último de gran extensión. En África se multiplican pequeños reinos, algunos de ellos relevantes, como el del Congo o el de Mali.
En Europa el feudalismo ya está en claro retroceso ante el reforzamiento del poder real. Así, destacan Francia, Inglaterra, Suecia o Lituania, así como el Principado de Moscú, en el este, ya liberado de los mongoles. La división se mantiene en el Sacro Imperio (actual Alemania) y en Italia. En la Península Ibérica, los cristianos han terminado la conquista de lo que quedaba de territorio islámico. La unión dinástica de Castilla y Aragón ya se había realizado, quedando Portugal al margen. Al sureste del continente, el Imperio bizantino lleva desaparecido medio siglo al caer ante los turcos, quienes crearon el Imperio otomano.
En Asia, el Imperio mongol ha sido sustituido por varios kanatos e imperios diferentes. China ha recuperado su independencia, bajo la dinastía Ming. Japón sigue dividido y Oceanía sigue en estadio tribal.
1750
La Historia parece que se acelera a partir de aquí, ya que los cambios en los últimos 500 años son superiores a los casi 2000 anteriores. En América destaca la llegada de los europeos en 1492, que en el mapamundi de 1500 apenas era perceptible más allá de algunas islas del Caribe con presencia española. En 1750 los imperios coloniales ya están desarrollados, destacando el español, que iba desde el sur de los actuales Estados Unidos hasta el Río de la Plata en el sur. Los portugueses habían ocupado Brasil, los franceses zonas de Canadá y del centro de lo que hoy es Estados Unidos y los ingleses la costa este de los mismos, que algo más de dos décadas después se independizó como Estados Unidos.
En África continúa habiendo pequeños reinos independientes aunque destaca el control de la zona norte por el Imperio Otomano, convertido en una importante potencia en el Mediterráneo y Oriente Próximo.
En Europa tenemos ya el inicio de los estados como los conocemos hoy. Destacan España, Francia, Portugal, Gran Bretaña, Suecia, Dinamarca, los Países Bajos o Austria. Alemania e Italia siguieron divididos hasta el siglo XIX. En el este, Rusia está plenamente desarrollada y expandiéndose hacia Oriente, conquistando toda Siberia hasta el Pacífico.
En cuanto a Asia, Persia y China siguen siendo imperios importantes, aunque en el caso de China bajo la dinastía Qing. Oceanía quedaba todavía al margen de la conquista colonial (salvo las pequeñas islas de Micronesia), aunque en las siguientes décadas Gran Bretaña comenzaría a colonizar Australia.
2000
En 250 años todo cambió. Desde la política a la sociedad y la economía, el mapa del 2000 (casi igual 20 años después, aunque con algún país nuevo, como Montenegro o Sudán del Sur) está a años luz del de 1750. El estado como forma de organización política está presente en todo el mundo, salvo la Antártida, que permanece sin ocupar (aunque varios países lo intentaron). Los imperios coloniales han desaparecido salvo pequeños enclaves británicos o franceses repartidos por el mundo. Así, hay casi 200 países independientes en el mundo, por los cinco continentes, en especial en Europa y África.
El imperio español comenzó su fin a principios del XIX, con la independencia de las colonias en América continental y lo profundizó en 1898, perdiendo sus últimas colonias ultramarinas y conservando solo algunas zonas en África. Portugal, otro antiguo imperio, perdió Brasil, pero conservó importantes territorios en África y enclaves en Asia hasta la década de 1970. Gran Bretaña alcanzó el máximo de su poder en el siglo XIX y comienzos del XX para ver su imperio finiquitado tras la Segunda Guerra Mundial, al igual que Francia.
Estados Unidos, al principio solo la costa este del continente, fue conquistando durante el XIX el resto del territorio norteamericano, bien por la fuerza (como el suroeste) o bien por compra (como Florida, Alaska o la Luisiana), lo que le permitió convertirse en una superpotencia hasta hoy. Por otro lado, Rusia tiene hoy su menor extensión territorial en siglos tras la desintegración de la Unión Soviética en 1991 y la independencia de países asociados a Rusia que nunca antes habían sido independientes.
Las antiguas colonias crearon estados basados en las fronteras coloniales, como ocurre en África, con los conflictos étnicos que ello ha supuesto. Esto también explica el trazado de sus fronteras y la gran cantidad de países en el continente africano. Por otro lado, antiguos imperios como China, Japón o India hoy son grandes potencias globales.
Por tanto, podemos apreciar cómo la sucesión de acontecimientos históricos y el desarrollo de la historia humana se “aceleró” a raíz de las grandes exploraciones europeas del resto del mundo, con la conquista de nuevos territorios y el inicio de la globalización. La Revolución Industrial no hizo sino acelerar todavía más el proceso en los siglos XIX y XX, provocando todos los cambios que mencionábamos previamente y que han contribuido a que el mapamundi del siglo XXI no tenga nada que ver con el de los siglos anteriores.









No hay comentarios:
Publicar un comentario