Vista de satélite del centro de Lisboa. Se puede observar el plano perfecto de la Baixa, formando un auténtico tablero de ajedrez. A la derecha se ve que otro barrio, la Alfama, mantuvo el plano irregular, en parte debido a su situación en una colina.
Sí,
en pleno casco histórico de la capital portuguesa, Lisboa, hay un
tablero de ajedrez gigante, en concreto en el barrio de la Baixa.
¿Cómo? Debido al plano ortogonal que forman sus calles, que se
cruzan perpendicularmente creando cuadrados y formando manzanas. Este
plano es el más habitual en ciudades romanas y griegas y fue
recuperado a partir del siglo XVI en las ciudades europeas y
americanas debido a que es el mejor para organizar las ciudades.
Sin
embargo, hasta 1755 el centro de Lisboa tenía un plano irregular,
con calles estrechas y tortuosas, que se cruzaban desordenadamente y
a veces con callejones sin salida. Podemos observar este plano en
muchas ciudades medievales, tanto con pasado islámico como
cristiano, como Toledo, Córdoba o incluso la zona más antigua de
Madrid.
¿Qué
ocurrió para que en Lisboa prescindiesen de ese plano medieval que
hoy todavía se puede apreciar en otro barrio histórico llamado
Alfama? En realidad no prescindieron sino que algo les hizo cambiar
todo el centro de la ciudad porque este quedó destruido. El 1 de
noviembre de 1755 se produjo un terremoto en las costas portuguesas
que fue seguido de un tsunami que entró por el estuario del Tajo y
destrozó la ciudad, incluido el palacio real, que se hallaba en
donde hoy encontramos la Praça do Comércio.
Vista de la Praça do Comércio, espacio en el que hasta el terremoto de 1755 estaba el palacio real. Hoy es sede de varios ministerios y del impresionante arco de triunfo que la corona.
En
vez de reedificar la ciudad con el plano anterior, el entonces
gobernante del país, el marqués de Pombal (que da nombre a una
gigantesca glorieta de la ciudad), ordenó su reconstrucción de
acuerdo con el espíritu ilustrado de la época. El plan era
revolucionario: en donde había calles estrechas y desordenadas se
planteó un enorme tablero de ajedrez, que estaba precedido en el río
por una gran plaza abierta a este. En dicha plaza, la del Comercio
antes mencionada, estarían los edificios del gobierno y de la
administración (todavía hoy varios ministerios tienen su sede
allí).
A
esos edificios se sumaba un bello arco triunfal que da acceso desde
la plaza a una de las avenidas más comerciales y elegantes de
Lisboa: la Rúa Augusta. Para coronar la Plaza del Comercio, se
colocó una estatua ecuestre del rey José I, que todavía podemos
observar en el centro de la plaza.
Arco de triunfo de Lisboa con uno de sus famosos tranvías.
Tras
esto, la mayor parte del centro de Lisboa quedaba perfectamente
organizado desde un punto de vista urbanístico, reflejando los
principios de la Ilustración basados en la razón y en la
planificación. Toda una delicia para los pensadores de la época y
para los visitantes de esa preciosa ciudad.
Vista satelital de la ciudad en su conjunto, con el estuario del Tajo y la Baixa en la parte inferior.
BIBLIOGRAFÍA
DE OLIVEIRA MARQUES, A.H. Brevísima Historia de Portugal. Lisboa: Tinta da China, 2019.





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