Manifestación del Orgullo LGTBI en el EuroPride de 2007.
Hoy
conmemoramos el día nacional e internacional del Orgullo de
Lesbianas, Gais, Transexuales, Bisexuales e Intersexuales, entre
otras minorías sexuales, conocidos por sus siglas más habituales
LGTB, LGTBI o LGTBIQ+.
Muchos
años han pasado desde que el 28 de junio de 1969 comenzó la lucha
de homosexuales, transexuales y bisexuales por lograr la igualdad
efectiva con la mayoría de población heterosexual. Fue en Nueva
York, en un pub llamado Stonewall Inn y tras una redada policial, una
gota que colmó el vaso de un colectivo históricamente despreciado
por tener una sexualidad diferente a la mayoritaria.
Placa conmemorativa de los sucesos de Stonewall Inn, considerado sitio histórico de Nueva York desde 2014. Dice lo siguiente: Los sucesos que se iniciaron en Stonewall Inn en 1969 marcaron un cambio monumental para las lesbianas, gais, bisexuales, transexuales y personas queer americanas (LGTBQ). Stonewall, que ocupaba el 51-53 de la calle Christopher, era un bar gay que fue sometido a redada el 28 de junio de 1969. Los dueños y una multitud en el exterior se resistieron y los disturbios continuaron en las siguientes noches en el parque Christopher y en las calles adyacentes. Este levantamiento catalizó el movimiento de derechos civiles LGTBIQ, resultando en un incremento de la visibilidad de la comunidad, que continúa resonando en la lucha por la igualdad.
Lo
sucedido en Stonewall tuvo repercusiones en todo el mundo, incluida
España. Nuestro país, entonces bajo control de una férrea
dictadura, también vivió a principios de los años 70 el nacimiento
del movimiento LGTBI, aun a pesar de lo peligroso que era reivindicar
derechos en ese momento. No en vano la dictadura rechazaba a las
personas LGTBI y había una ley que se ocupaba de reprimirlos, la Ley
de Peligrosidad Social, aprobada en 1970 y que solo fue totalmente
abolida en 1995. Destacó el Movimiento Español de Liberación
Homosexual, primera organización LGTBI en el país, sucedido por el
Front d´Alliberament Gai de Catalunya.
La
muerte de Franco y la Transición hicieron que el movimiento cogiese
el impulso definitivo, aunque siguiese siendo clandestino e ilegal hasta 1978, cuando la
homosexualidad fue legalizada en España. Antes, en 1977, se había
realizado por primera vez una manifestación por los derechos LGTBI
en Barcelona.
Primera manifestación por los derechos LGTBI en España, en Barcelona (1977).
El
Front fue legalizado en 1979 y, a partir de ahí, comenzaron a surgir
más asociaciones LGTBI por toda España. En 1983 la homosexualidad
dejó de ser considerada motivo de escándalo público y durante toda
la década de los 80 fue desarrollándose el movimiento con mayor
libertad.
Si
nos centramos en el día del Orgullo cada 28 de junio y en las
manifestaciones asociadas a este día, es curioso ver que en España
fueron más numerosas a partir de 1977 que a mediados de los 80,
cuando entraron en crisis. En 1988, en Madrid solo acudieron 100
personas, y en 1984 en Barcelona no se llegó al millar. En 1990 en
Madrid solo hubo 200, pero el número fue poco a poco creciendo
durante los 90: entre 500 y 1000 en 1991 y 500 en 1993 y 1994. Este
último año, además, se celebraba el 25 aniversario del inicio en
Stonewall.
Las
cifras en otros países eran muy distintas. En Nueva York en 1994
acudieron a la manifestación unas 750.000 personas, incluidos varios
españoles como Mili Hernández, propietaria de una de las librerías
de vanguardia del colectivo LGTBI, Berkana.
A
raíz de esta experiencia, las asociaciones españolas se dieron
cuenta de que había que hacer mejoras en la marcha de Madrid. Lo
primero fue cambiar el día: el 28 de junio podía ser entre semana o
en fin de semana, pero para mejorar la asistencia era mejor que fuese
siempre un sábado por la tarde, como así se hace hasta hoy. También
se adoptó el nombre Orgullo, no sin ciertas dudas de una parte del
colectivo. Orgullo se refería a la reivindicación de la dignidad
como personas del colectivo, lo cual se hacía (y se hace) con
orgullo, especialmente después de pasar décadas reprimidos bajo la
dictadura franquista.
Además
de este debate, destacó el de los símbolos. El colectivo LGTBI
había utilizado desde hacía años el triángulo rosa invertido,
empleado cruelmente por los nazis para marcar a los homosexuales en
sus campos de exterminio. Tiempo después de este horrible
acontecimiento, el colectivo LGTBI lo tomó como símbolo de recuerdo
y reivindicación, hasta hoy. Asociaciones como la Fundación
Triángulo o COGAM lo siguen empleando. Otro símbolo tradicional era
la letra griega lambda en color rosa. Esta letra se asocia en física
con la energía, y de ahí que se decidiese en los 70 adoptarla como
símbolo de unión y energía del movimiento.
Letra griega Lambda, uno de los símbolos del colectivo LGTBI.
Sin
embargo, Mili Hernández trajo de Nueva York un nuevo y poderoso
símbolo para el colectivo: la bandera arcoíris. Esta fue creada en
1978 en San Francisco y se empleaba en Estados Unidos. Originalmente
tenía ocho colores: rosado, rojo, naranja, amarillo, verde, azul,
índigo y púrpura. Más tarde, se quedaron en los seis actuales:
rojo (representando la vida), naranja (salud), amarillo (sol), verde
(naturaleza), azul (serenidad) y púrpura (espíritu).
Bandera original del movimiento LGTBI, de 1978.
Bandera actual, de seis colores.
Así,
en 1995 la manifestación del Orgullo se modernizó, siendo el sábado
anterior al 28 de junio, la marcha empezaría en la Puerta de Alcalá
y acabaría en Sol, y se mostró por primera vez la bandera del
arcoíris. El resultado fue un éxito: 2.000 personas, cifra muy por
encima de las anteriores.
A
partir de 1995 las marchas no hicieron sino crecer en todas las
grandes ciudades españolas. En 1996 hubo entre 2.000 y 4.000
personas. En 1998 el número creció a entre 6.000 y 10.000 y en 1999
a hasta 30.000. En el año 2000 se dio la primera convocatoria
estatal, en Madrid, con entre 50.000 y 70.000 asistentes. Barcelona
no se modernizó tan deprisa como Madrid en este sentido y quedó
rezagada hasta hoy.
Para
el año 2000, la manifestación no era el único evento que se
realizaba sino que duraba una semana, incluyendo actividades no
necesariamente reivindicativas sino también festivas. Así, en los
primeros años 2000 la cifra se participantes continuó creciendo, y
cada vez más rápido. Primero se reclamó el matrimonio igualitario
y luego se celebró una vez se consiguió en 2005 de la mano del
gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Una vez conseguido el
matrimonio, la Federación Estatal LGTB comenzó a organizar años
temáticos, cada uno centrado en un aspecto particular que se
pretendía impulsar: visibilidad lésbica, VIH, transexualidad,
educación afectivo-sexual, la juventud sin armarios, los derechos
LGTBI en el ámbito internacional, la atención a los mayores LGTBI o
la bisexualidad.
También
en 2005 la organización del Orgullo estatal cambió. Hasta entonces
se ocupaban las asociaciones. Ese año se creó el MADO, organismo
compuesto por COGAM, la Federación Estatal LGTB y la Asociación de
Empresarios LGTB (AEGAL). A partir de entonces, la parte festiva
quedó en manos privadas y la reivindicativa en la de las
asociaciones. Con esta gestión, se logró el récord de asistentes:
en 2007 con ocasión del EuroPride, con hasta dos millones de
asistentes. Esta cifra se repitió en 2017 con el WorldPride, que
coincidió de nuevo con el EuroPride en Madrid, consagrándola como
una de las principales capitales mundiales de los derechos LGTBI.
Manifestación del WorldPride en Madrid en 2017.
Este
modelo de Orgullo no carece de detractores a pesar del éxito en
asistencia ya que se le acusa de dejar a un lado la reivindicación
para primar la celebración, bajo gestión de los empresarios. Así,
ha habido alternativas en los últimos años como el Orgullo Crítico,
estrictamente político.
Este
año no habrá una masiva manifestación debido a la pandemia de
Covid-19, pero habrá actividades por el Orgullo, este año dedicado
a las mujeres lesbianas, transexuales o bisexuales. Y así seguirá
siendo en los próximos años, porque queda mucho por hacer hasta
alcanzar la igualdad real.
BIBLIOGRAFÍA
MARTÍNEZ, R. Lo nuestro sí que es mundial. Una introducción a la historia del movimiento LGTB en España. Madrid: Egales, 2019.









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