Hospital de las Cinco Llagas, sede del parlamento andaluz, en Sevilla.
Ayer se celebraron
elecciones al Parlamento de Andalucía (109 escaños). Estas han demostrado, una
vez más, que las encuestas pueden fracasar estrepitosamente. Primero, por la
participación, que fue muy baja (58.6 %), sobre todo en el electorado progresista;
y, segundo, por los resultados, que han alumbrado un parlamento radicalmente
distinto al de 2015.
La participación
descendió sobre todo en las provincias de Sevilla, Jaén y Cádiz,
tradicionalmente de izquierdas, mientras que en Almería y Málaga el descenso
fue menor, coincidiendo con que son las provincias más conservadoras. Así,
vemos que el electorado de derechas ha estado muy movilizado y el de izquierdas
más apático y abstencionista.
Así, los resultados son
los siguientes, primero en el conjunto de Andalucía y, a continuación, en cada
provincia:
1.
PARTIDO SOCIALISTA OBRERO ESPAÑOL DE
ANDALUCÍA (PSOE-A): 33 (-14) 28 %
2.
PARTIDO POPULAR (PP): 26 (-7) 21 %
3.
CIUDADANOS-PARTIDO DE LA CIUDADANÍA (Cs):
21 (+12) 18 %
4.
ADELANTE ANDALUCÍA: 17 (-3*) 16 %
5.
VOX: 12 (+12)
11 %
*Respecto a Podemos
(15) e Izquierda Unida Los Verdes-Convocatoria por Andalucía (5) en 2015.
ALMERÍA:
1.
PP: 4 (-1)
27 %
2.
PSOE-A: 3 (-2)
26 %
3.
VOX: 2 (+2)
17 %
4.
Cs: 2 (+1)
16 %
5.
ADELANTE ANDALUCÍA: 1 (=)
10 %
CÁDIZ:
1.
PSOE-A: 4 (-2)
24 %
2.
Cs: 3 (+2)
21 %
3.
ADELANTE ANDALUCÍA: 3 (-1) 19 %
4.
PP: 3 (-1)
17 %
5.
VOX: 2 (+2)
11 %
CÓRDOBA:
1.
PSOE-A: 4 (-1)
29 %
2.
PP: 3 (-1)
22 %
3.
Cs: 2 (+1)
18 %
4.
ADELANTE ANDALUCÍA: 2 (=)
17 %
5.
VOX: 1 (+1)
9 %
GRANADA:
1.
PSOE-A: 4 (-1)
27 %
2.
PP: 3 (-1)
23 %
3.
Cs: 3 (+2)
18 %
4.
ADELANTE ANDALUCÍA: 2 (-1) 15 %
5.
VOX: 1 (+1)
11 %
HUELVA:
1.
PSOE-A: 4 (-2)
32 %
2.
PP: 3 (=) 22 %
3.
Cs: 2 (+1)
16 %
4.
ADELANTE ANDALUCÍA: 1 (=)
14 %
5.
VOX: 1 (+1)
8 %
JAÉN:
1.
PSOE-A: 4 (-2)
35 %
2.
PP: 3 (-1)
23 %
3.
Cs: 2 (+2)
16 %
4.
ADELANTE ANDALUCÍA: 1 (=)
12 %
5.
VOX: 1 (+1)
9 %
MÁLAGA:
1.
PSOE-A: 4 (-2)
24 %
2.
PP: 4 (-1)
23 %
3.
Cs: 4 (+2)
20 %
4.
ADELANTE ANDALUCÍA: 3 (-1) 16 %
5.
VOX: 2 (+2)
11 %
SEVILLA:
1.
PSOE-A: 6 (-2)
30 %
2.
ADELANTE ANDALUCÍA: 4 (=)
19 %
3.
Cs: 3 (+1)
18 %
4.
PP: 3 (-1)
16 %
5.
VOX: 2 (+2)
11 %
Partidos más votados por provincias. Las distintas tonalidades indican el porcentaje.
De esta manera, los
partidos con representación en el parlamento andaluz siguen siendo cinco,
aunque con la incorporación de Vox, ya que IU y Podemos ahora forman la misma
coalición.
El Partido Socialista
se ha hundido, literalmente, con siete puntos porcentuales menos que en 2015, debido
al desgaste de sus 37 años en el poder y a que su electorado en buena medida no
se movilizó ayer. Sin embargo, no es el único damnificado: el PP se ha dejado seis
puntos porcentuales y en provincias como Sevilla o Cádiz ya no es ni la segunda
fuerza. De esta manera, el viejo bipartidismo ha pasado de 97 escaños en 2012 a
80 en 2015 y ahora solo 59.
El poder territorial no
ha cambiado demasiado a simple vista: el PSOE ha ganado en todas las
provincias, menos Almería, donde lo ha hecho el PP, igual que en 2015. Hay que
descender a nivel municipal para observar cambios, observando ahora el partido
ganador en los municipios de más de 50.000 habitantes:
ALMERÍA: Almería (PP),
Roquetas de Mar (PP), El Ejido (Vox)
CÁDIZ: Jerez de la
Frontera (Cs), Algeciras (Cs), Cádiz (Adelante Andalucía), San Fernando (Cs), El
Puerto de Santa María (Cs), Chiclana de la Frontera (Cs), Sanlúcar de Barrameda
(Cs), La Línea de la Concepción (PSOE-A)
CÓRDOBA: Córdoba (PP)
GRANADA: Granada (PP),
Motril (PSOE-A)
HUELVA: Huelva (PSOE-A)
JAÉN: Jaén (PP),
Linares (PSOE-A)
MÁLAGA: Málaga
(PSOE-A), Marbella (PSOE-A), Vélez-Málaga (PP), Mijas (PP), Fuengirola (PP),
Torremolinos (PP), Benalmádena (Cs), Estepona (PP)
SEVILLA: Sevilla
(PSOE-A), Dos Hermanas (PSOE-A), Alcalá de Guadaíra (PSOE-A), Utrera (PSOE-A)
La mayor federación del
PSOE en todo el país llevaba gobernando ininterrumpidamente desde 1981 la
comunidad con sucesivos presidentes (Rafael Escuredo, José Rodríguez de la
Borbolla, Manuel Chaves, José Antonio Griñán y Susana Díaz). Ayer vivió su
victoria más amarga, al descender de 47 a solo 33 escaños, su mínimo histórico,
con algo más de un millón de votos.
Le perjudicaron la escasa
participación y, evidentemente, su desgaste por tantos años de gobierno,
incluidos casos de corrupción como el de los ERE. Sin embargo, aun así, el
resultado fue sorprendente: ninguna encuesta previó una debacle de ese calibre
en el gran partido de Andalucía. En cuanto al gobierno, parece muy difícil
retenerlo: con Adelante Andalucía solo alcanza 50 escaños, a cinco de la
mayoría absoluta. Con Ciudadanos, reeditar el pacto de la pasada legislatura es
casi imposible y, además, se quedarían a un escaño de la mayoría absoluta. De esta
manera, la Junta de Andalucía probablemente cambiará de manos por primera vez y
el PSOE-A tendrá que renovarse en la oposición. Susana Díaz debería dejar paso
a una nueva dirección.
El antaño bipartidismo
también ha caído de la mano del PP, que ha perdido siete escaños, firmando su
peor resultado histórico con algo menos de 750.000 votos. Sin embargo, ayer el
entusiasmo era evidente en las sedes de los conservadores porque, por primera vez,
tienen opciones de conseguir la presidencia andaluza si consiguen el apoyo de Ciudadanos
y la extrema derecha, algo viable ahora mismo, por lo que Juan Manuel Moreno
puede ser el nuevo presidente.
Sin embargo, ese logro
no debe eclipsar datos muy negativos para el PP: en las provincias de Cádiz y
Sevilla ni siquiera ha logrado retener la segunda plaza: en la provincia
gaditana, Ciudadanos ha pasado por delante de manera clara, y en las dos ha
quedado cuarto, por detrás del PSOE, Cs y Adelante Andalucía. Así, su sangría hacia
Cs y Vox ha sido descomunal y, en cuanto a puntos porcentuales, solo ha perdido
uno menos que el PSOE, aunque se haya traducido en la mitad de escaños menos
que los perdidos por los socialistas.
Entró por primera vez
en el parlamento andaluz en 2015 con nueve escaños y ayer fue la formación que
más creció de las que ya tenían representación (y la única): doce escaños más,
escalando hasta 21, y 660.000 votos, siendo primera fuerza en varias ciudades,
especialmente en Cádiz. Y todo ello sin un candidato de interés y habiendo
apoyado al PSOE en estos últimos años.
Sin embargo, el éxito
de Ciudadanos queda empañado por una ambición autoimpuesta: el superar al PP
como fuerza principal de la derecha, algo que no han conseguido. Así, podrían
formar gobierno con el PP, pero para ello deben apoyarse en los votos de Vox. Y
esto puede suponer a Ciudadanos problemas: los liberales europeos (a los que
pertenece Cs) ya les han advertido sobre pactar con la extrema derecha. Por otro
lado, de momento Marín, candidato de Cs, se ha postulado como candidato a la
presidencia, algo que el PP no va a aceptar.
En 2015 Podemos e
Izquierda Unida acudieron a las elecciones separados, consiguiendo 15 y 5
escaños respectivamente. Como en el resto de España, han decidido acudir juntos
en una coalición que, una vez más, no ha conseguido ni siquiera igualar los
resultados que tenían ambos por separado: 17 escaños y 584.000 votos. Su mejor
resultado estuvo de nuevo en la ciudad de Cádiz, especie de bastión frente al
resto de Cádiz, dominado por PSOE y Ciudadanos. Parece que apostar por una marca nueva (otra vez) y prescindir de la palabra Podemos puede haberles perjudicado.
Así, su posición en el
nuevo parlamento andaluz va a ser secundaria: no puede encabezar la oposición
(eso lo hará el PSOE con bastantes más escaños) y tampoco apoyar ninguna medida
del nuevo gobierno de derechas. Solo los conflictos estruendosos con Vox
podrían atraer la atención de los medios sobre la coalición izquierdista.
Y España se homologó
una vez más con otros países europeos al conseguir la extrema derecha entrar en
un parlamento. Vox, fundado en 2014, había tenido una trayectoria errática
hasta ayer. Una combinación de errores de sus adversarios y de foco en su
formación por parte de los medios ha hecho que casi 400.000 andaluces les hayan
apoyado, sobre todo en la provincia de Almería, en la que son tercera fuerza,
aunque han logrado escaños por todas las provincias, hasta doce.
Su discurso es el típico
de la extrema derecha: ultranacionalismo agobiante, rechazo firme a la inmigración
y al multiculturalismo, euroescepticismo, conservadurismo radical (rechazan
aspectos sociales como la Ley de Igualdad de Género o el matrimonio
igualitario) y rechazo a ciertos aspectos de la Constitución, como el Estado de
las Autonomías, que proponen eliminar. Por otro lado, proponen mano dura con
Cataluña y construir sendos muros en Ceuta y Melilla que las separen de
Marruecos, al estilo Trump.
El cordón sanitario a
la extrema derecha que hemos visto en otros países, como Alemania o Francia,
parece que en España no se va a dar: el PP se ha apresurado a aceptar su apoyo
para investir a su candidato como presidente y ha rechazado que Vox sea tan
extremista, en comparación con su bestia negra, Podemos. En cuanto a
Ciudadanos, parece que también está dispuesto a aceptar el coste de verse
apoyados por Vox, participando en el nuevo ejecutivo.
Veremos qué se decide
en las próximas semanas, pero algo está claro: Andalucía ha llegado a un fin de
ciclo y ahora la izquierda pasa a la oposición en la principal comunidad de
España, con lo que puede implicar a nivel nacional. Ahora las elecciones
generales parecen más lejanas, ya que el presidente Sánchez querrá alejarlas lo
máximo posible. Las elecciones autonómicas, locales y europeas de mayo se verán
influidas por este terremoto (o, como diría Iñaki Gabilondo, fracking, ya que
es un fenómeno humano y no natural) y veremos hasta qué punto crece esa extrema
derecha excluyente.









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