Los últimos reyes de Europa


Foto de familia de varios reyes europeos en 1910: de pie, de izquierda a derecha, Haakon VII de Noruega, el zar Fernando de Bulgaria, Manuel II de Portugal, el káiser Guillermo II de Alemania, Jorge I de Grecia y Alberto I de Bélgica. Sentados, de izda a dcha, Alfonso XIII de España, Jorge V de Reino Unido y Federico VIII de Dinamarca. Solo unos años después, Portugal y Alemania ya serían repúblicas.

Hace algo más de cien años, las repúblicas en Europa eran una excepción. Hoy son la norma en un continente en el que casi todos los países con repúblicas y solo quedan unas pocas monarquías, todas ellas constitucionales. Según el país, el rey tiene mayor o menor influencia. Desde Liechtenstein, en donde la constitución aún reserva a su príncipe ciertas prerrogativas, hasta Suecia, en donde el rey es el jefe del Estado simbólico y poco más. 

Así, en este artículo vamos a hacer un repaso a los últimos reyes que ha habido en casa país europeo, incluyendo a los que aún son monarquías. Veremos que hay varios casos de monarcas que aparecen en más de un país, como Nicolás II de Rusia. Esto se debe a que tras la Primera Guerra Mundial hubo una oleada de proclamación de repúblicas en el continente. Además, varios imperios desaparecieron tras el conflicto, creándose muchos países que existen actualmente, de ahí que varios de ellos compartan ese último monarca de su historia. 

Así, junto al nombre de cada país va a aparecer el del último monarca, la fecha en la que fue depuesto o, en caso de que sea todavía jefe de Estado, el año actual. En cursiva aparecen las monarquías actuales. 

ALBANIA: Víctor Manuel III de Italia (1943). Italia invadió Albania en 1939 y el anterior rey albanés, Zog I, tuvo que salir al exilio. Albania estuvo dominada por los italianos hasta 1943, cuando se retiraron del país debido al inicio de su derrota en la Segunda Guerra Mundial. Tras la misma, Albania se convirtió en una república comunista. 

ALEMANIA: Guillermo II (1918). La derrota en la Primera Guerra Mundial y el papel protagonista del emperador alemán (káiser) se llevaron por delante la monarquía alemana, que no pudo recuperar nunca el trono. Hay que añadir, sin embargo, que Hitler tuvo muchos más poderes que un rey absoluto de la Edad Moderna y, sabiéndolo, siempre rechazó la monarquía al considerarla culpable de la derrota en la primera contienda mundial[i]

Guillermo II (1859-1941), káiser alemán.


ANDORRA: Sus dos actuales copríncipes son Emmanuel Macron (desde 2017) y Joan-Enric Vives i Sicília (desde 2003). 

ARMENIA: Nicolás II de Rusia (1917). Este caso va a ser habitual en próximos países. El Imperio Ruso ocupaba muchos más países que lo que hoy es Rusia y, por ello, el último monarca en todos ellos fue el mismo: Nicolás II, el último zar ruso, que perdió la corona tras la Revolución de febrero de 1917 ante la deriva desastrosa de Rusia en la Primera Guerra Mundial. Tras la turbulenta revolución y una guerra civil, se instauró el primer régimen comunista del mundo y el Imperio Ruso se convirtió en la Unión Soviética. Ni Armenia ni ninguna otra de las repúblicas se planteó siquiera instaurar una monarquía tras su independencia en 1991, con el colapso de la URSS. 

Nicolás II de Rusia (1868-1918), último zar ruso.


AUSTRIA: Carlos I de Austria y IV de Hungría (1918). Es otro caso que se va a repetir en varios países ya que fue el último emperador del Imperio Austrohúngaro, que incluía varios países de Europa central hasta su desaparición con su derrota en la Primera Guerra Mundial. Así, el reinado de Carlos I fue muy corto, al contrario que el de su predecesor, Francisco José I, que fue emperador durante 68 años. Carlos I tuvo que abdicar y la nueva república de Austria no ha vuelto a tener una monarquía como forma de gobierno. 

AZERBAIYÁN: Nicolás II de Rusia (1917). Se puede aplicar exactamente la misma explicación que en el caso de Armenia, ya visto. 

BÉLGICA: Una de las monarquías que existen en Europa hoy. Su actual rey es Felipe, en el trono desde 2013 tras abdicar su padre, Alberto II. Su heredera es la duquesa de Brabante, Isabel. 

BIELORRUSIA: Nicolás II de Rusia (1917). Como en los casos ya vistos anteriormente, el último zar ruso fue también el último monarca en ese país, surgido de la desintegración de la URSS.  

BOSNIA Y HERZEGOVINA: Pedro II de Yugoslavia (1945). Tras la Primera Guerra Mundial se creó Yugoslavia, un país heterogéneo formado por varias etnias y nacionalidades encabezadas por los serbios, que tenían una evidente preeminencia. Esto se demostraba en que fue la casa real de Serbia la que se convirtió en la de toda Yugoslavia. En toda su historia, este país tuvo tres reyes, siendo el último de ellos Pedro II, quien fue depuesto tras la Segunda Guerra Mundial, cuando Yugoslavia se convirtió en un Estado socialista liderado por el mariscal Tito. Tras la desintegración del país a partir de 1991, ninguna de las nuevas naciones optó por el modelo monárquico. 

Pedro II de Yugoslavia (1923-1970).


BULGARIA: Simeón II de Bulgaria (1946). Fue brevemente el último zar de Bulgaria tras la derrota de ese país en la Segunda Guerra Mundial debido al apoyo dado a la Alemania Nazi. Tras ser ocupada por los soviéticos, se proclamó una república socialista y Simeón tuvo que irse al exilio. Lo más curioso de este caso es que, con la caída del comunismo en Bulgaria, Simeón pudo volver a su país e incluso participó en política, llegando a ser primer ministro entre 2001 y 2005. Es el único caso en la historia de un monarca que ha vuelto al poder bajo una república, aunque lo hizo jurando no pretender restaurar la monarquía. 

CHIPRE: Isabel II de Reino Unido (1960). La isla fue posesión británica hasta su independencia en 1960, por lo que es una república desde entonces. 

La reina Isabel II de Reino Unido (1926-), quien fue también reina de Chipre y Malta.


CROACIA: Pedro II de Yugoslavia (1945). Es un caso idéntico al que ya hemos visto con Bosnia y Herzegovina. 

DINAMARCA: Sigue siendo una de las monarquías que quedan en Europa. Su actual reina es Margarita II, en el trono desde 1972 tras suceder a su padre, Federico IX. Su heredero es el príncipe Federico. 

ESLOVAQUIA: Carlos I de Austria y IV de Hungría (1918). La actual Eslovaquia fue parte del Imperio Austrohúngaro hasta su desintegración tras la Primera Guerra Mundial. Así, su último monarca fue también el último emperador austríaco ya que tras la guerra se creó Checoslovaquia, país que existió hasta 1993[ii], siempre como república. 

Carlos I de Austria y IV de Hungría (1887-1922), último emperador austrohúngaro.


ESLOVENIA: Pedro II de Yugoslavia (1945). Como otro ex país yugoslavo, comparte con otros su último rey. 

ESPAÑA: Nuestro país es uno de los reinos que quedan en Europa. El actual rey es Felipe VI, en el trono desde 2014 tras la abdicación de su padre, Juan Carlos I. Su heredera es la princesa de Asturias, Leonor. España es un caso extraño, ya que recuperó la monarquía en 1975, cuando ya la mayoría de los países europeos eran repúblicas irremediablemente[iii]

ESTONIA: Nicolás II de Rusia (1917). Estonia también formaba parte del Imperio Ruso y, por tanto, comparte también su último monarca. 

FINLANDIA: Nicolás II de Rusia (1917). Es el mismo caso que Estonia, aunque Finlandia se independizó de Rusia en 1918 y desde entonces es independiente, al contrario que las repúblicas bálticas, que se independizaron definitivamente de Moscú en 1991. 

FRANCIA: Napoleón III Bonaparte (1870). Podemos decir sin posibilidad de errar que Francia es uno de los países europeos que más tiempo lleva siendo una república. Su último monarca fue el emperador Napoleón III, quien tenía parentesco con Napoleón I, el más conocido. Lo curioso de este señor es que llegó al poder como presidente de la II República y, una vez en el cargo, logró hacerse con cada vez más influencia y popularidad hasta que, tras un plebiscito, se nombró emperador en 1852. Su reinado finalizó bruscamente en 1870 tras ser derrotado por Prusia, lo que hizo desplomarse su monarquía e iniciarse la III República[iv]

Napoleón III (1808-1873), último emperador-monarca en Francia.


GEORGIA: Nicolás II de Rusia (1917). Nuevamente tenemos un país que fue parte del Imperio Ruso y, por tanto, comparte su último zar. 

GRECIA: Constantino II de Grecia (1973). Grecia lleva siendo una república oficialmente desde 1973, cuando la Dictadura de los Coroneles depuso a Constantino II. Este había sido elegido rey en 1964 y en 1967 vio cómo un golpe de Estado militar acababa con la democracia. Al principio, Constantino II tuvo que aceptar el golpe, pero a finales de 1967 intentó un contragolpe, que fracasó y le hizo tener que irse al exilio, sin poder volver a Grecia hasta 2013. A pesar del contragolpe, su figura quedó ligada a la dictadura y, con la vuelta de la democracia en 1974, se decidió que Grecia fuese una república en un referéndum. 

Constantino II (1940-), último rey griego. Es el hermano de la reina Sofía, esposa de Juan Carlos I.


HUNGRÍA: Carlos I de Austria y IV de Hungría (1918). El caso de Hungría es muy curioso porque, al contrario que Austria, cuando cayó el Imperio Austrohúngaro no proclamó una república (salvo por un breve lapso de intento de crear una república comunista en 1919). En su lugar, se proclamó el Reino de Hungría, con la peculiaridad de que era un reino sin rey[v], ya que su jefe de Estado era un regente, un antiguo almirante llamado Miklós Horthy. Este se mantuvo en el cargo hasta la derrota del Eje (del que formaba parte Hungría) en la Segunda Guerra Mundial. Tras la misma, se proclamó una república que al poco se convirtió en una república comunista hasta 1989. 

IRLANDA: Jorge VI del Reino Unido (1949). Irlanda luchó durante décadas por conseguir la independencia de Reino Unido y, tras una breve república en 1919, en 1922 consiguió llegar a un acuerdo con Londres por el que pasaba a ser el Estado Libre Irlandés, ya totalmente independiente, aunque todavía con el rey británico como jefe del Estado. Esto se mantuvo así hasta 1937, cuando Irlanda decidió separarse de la Commonwealth. Tras unos años de indefinición sobre el sistema de gobierno de Irlanda, en 1949 se proclamó definitivamente la república, por lo que el último monarca en Irlanda fue el padre de Isabel II, Jorge VI. 

ISLANDIA: Cristián X de Dinamarca (1944). Islandia consiguió la independencia de Dinamarca en 1918 por un acuerdo que establecía la soberanía de Islandia, pero compartiendo rey con Dinamarca durante 25 años. En plena Segunda Guerra Mundial, con Dinamarca ocupada por Alemania e Islandia por los aliados, los islandeses eligieron en referéndum proclamar una república y desligarse definitivamente de Dinamarca. 

ITALIA: Humberto II de Italia (1946). El apoyo a Mussolini y el fascismo que dio la monarquía italiana supuso su fin. La derrota en la Segunda Guerra Mundial llevó a Italia a una enorme inestabilidad. Víctor Manuel III, el rey responsable de ese apoyo al fascismo, intentó salvar la monarquía abdicando en su hijo, Humberto II. Este se mantuvo poco más de un mes en el trono ya que se celebró un referéndum sobre la monarquía, que ganó por estrecho margen la república. Tras esto Humberto partió al exilio, sin poder volver nunca a Italia. 
 Humberto II (1904-1983), último rey de Italia.

KAZAJISTÁN: Nicolás II de Rusia (1917). Otro caso de un país que fue parte del Imperio Ruso y que nació tras la desintegración de la URSS. 

LETONIA: Nicolás II de Rusia (1917). Es un caso idéntico al de Estonia. 

LIECHTENSTEIN: Este pequeño principado en los Alpes es una monarquía cuyo actual príncipe es Juan Adán II desde 1989, cuando sucedió a su padre, Francisco José II. Sin embargo, Juan Adán lleva desde 2004 sin reinar de manera efectiva y hay una regencia en manos de su hijo y heredero, Luis. Hay que destacar que en Liechtenstein la soberanía es compartida entre el príncipe y la ciudadanía, por lo que el primero tiene todavía grandes poderes, al contrario que las demás monarquías europeas. 

LITUANIA: Nicolás II de Rusia (1917). Nos encontramos en un caso muy similar al de las otras dos repúblicas bálticas, Estonia y Letonia. 

LUXEMBURGO: Otra de las monarquías europeas que existen hoy. Este es un caso especial porque no es ni un reino ni un principado, sino un gran ducado. Así, el actual gran duque es Enrique, en el cargo desde 2000 tras la abdicación de su padre, Juan. Su heredero es el príncipe Guillermo. 

MACEDONIA: Pedro II de Yugoslavia (1945). Como otro país que formaba parte de Yugoslavia, nos encontramos con el mismo caso que con Croacia o Bosnia. 

MALTA: Isabel II de Reino Unido (1974). La pequeña isla mediterránea se independizó de Reino Unido en 1964, aunque los británicos siguieron estando presentes militarmente e Isabel II continuó siendo la reina de la isla. En 1974, sin embargo, se proclamó la república, aunque Malta continuó siendo parte de la Commonwealth. 

MOLDAVIA: Carol II de Rumania (1940). Moldavia entonces se llamaba Besarabia y había formado parte del Imperio Ruso hasta la derrota de este en la Primera Guerra Mundial, tras la cual tuvo que ceder varios territorios, entre ellos Besarabia, que pasó a Rumania. Siguió siendo rumana hasta 1940, cuando la URSS ocupó la región y se la anexionó creando Moldavia. Así el último monarca en Moldavia fue el rey de Rumania en 1940, Carol II. 

MÓNACO: Este diminuto principado es otra de las monarquías europeas. Su actual príncipe es Alberto II desde 2005, cuando sucedió a su padre, Rainiero III. Su heredero es el príncipe Jaime. 

MONTENEGRO: Pedro II de Yugoslavia (1945). De nuevo nos encontramos con otra república ex yugoslava, por lo que su último rey fue el mismo que en otros Estados que formaban ese país hasta 1991. 

NORUEGA: Sigue siendo una monarquía. El actual rey es Harald V desde 1991, cuando sucedió a su padre, Olaf V. Su heredero es el príncipe Haakon. 

PAÍSES BAJOS: De nueva otra de las monarquías que queda en Europa. El actual rey es Guillermo Alejandro desde 2013, cuando abdicó su madre, Beatriz. Su heredera es la princesa de Orange, Catalina Amalia. 

POLONIA: Nicolás II de Rusia (1917) y Guillermo II de Alemania (1918). ¿Por qué dos monarcas en este caso? Porque Polonia dejó de existir durante cien años, entre el Congreso de Viena (1815) y el fin de la Primera Guerra Mundial (1918), tras ser repartida entre Rusia y Prusia[vi]. Así, lo que hoy es el centro y este de Polonia pertenecía al Imperio Ruso, mientras que todo el oeste era alemán. De esta manera, según la zona de Polonia el último monarca fue el zar o el káiser. 

PORTUGAL: Manuel II de Portugal (1910). La monarquía dejó de existir en Portugal antes de la gran oleada acaecida tras la Primera Guerra Mundial. Manuel en realidad no iba a reinar porque no era el heredero de su padre, Carlos I. Sin embargo, este fue asesinado en 1908 junto al hermano mayor de Manuel, por lo que este fue proclamado rey ese año. Manuel no era popular y la casa real estaba desprestigiada tras el reinado de Carlos I. No es de extrañar, por tanto, que en 1910 hubiese una revolución republicana que envió a Manuel II al exilio y que convirtió a nuestros vecinos en una república hasta hoy. 
Manuel II (1889-1932), último rey de Portugal. Curiosamente, Manuel I el Afortunado fue el rey más exitoso del país.

REINO UNIDO: Podría considerarse la principal monarquía que existe en Europa debido a su influencia histórica y a su enorme popularidad en el país. Su reina, Isabel II, también es la más veterana con diferencia: lleva en el trono desde 1952, cuando sucedió a su padre, Jorge VI, un récord en Reino Unido y también es la jefa de Estado más mayor del mundo con sus 92 años hoy en día. Así, su heredero, el príncipe de Gales, Carlos, sigue esperando su momento. 

REPÚBLICA CHECA: Carlos I de Austria y IV de Hungría (1918). La explicación para Chequia es igual que la de Eslovaquia. 

RUMANIA: Miguel I de Rumania (1947). La monarquía rumana era muy inestable, sobre todo a partir de 1927. Miguel I era hijo de Carol II, ya visto en el caso de Moldavia. Sin embargo, su padre tuvo que salir del país tras casarse con una mujer de ascendencia judía, por lo que, a la muerte de su abuelo, Miguel I se convirtió en rey a sus seis años, habiendo una regencia. Este primer periodo de reinado de Miguel fue breve ya que Carol regresó al país y se convirtió en rey, relevando a su hijo. Entre 1930 y 1940 Carol se mantuvo como rey, pero ante el incremento sin control de problemas en Rumania, decidió abdicar en su hijo y huir del país. En plena Segunda Guerra Mundial, Rumania quedó bajo control del Eje, por lo que fue una de las perdedoras, aunque cambiase de bando en los últimos momentos. La posición de Miguel I, con Rumania ocupada por los soviéticos, fue debilitándose cada vez más hasta que el nuevo gobierno comunista le depuso y tuvo que irse al exilio, no pudiendo volver a su país hasta 1997. 

RUSIA: Nicolás II de Rusia (1917). El último zar fue depuesto tras el éxito de la Revolución Rusa de febrero de ese año. La ineptitud de Nicolás II no permitió ni siquiera que se aceptase que fuese relevado por otro miembro de la casa real, aunque se intentó al ofrecérsele la corona a su hermano Miguel, quien la rechazó. Rusia se convertía en una república hasta la actualidad. 

SAN MARINO: Emperador Constancio I (301). San Marino es, con diferencia, la república más antigua del mundo. Según la tradición (ya que no hay datos completamente seguros en este caso) fue fundada en torno a 301 por un tal Marino, quien huía de las persecuciones anticristianas de los romanos. En la escarpada roca en donde está San Marino se refugió y fundó una comunidad de facto independiente de Roma y que solo ha sido ocupada tres veces por extranjeros a lo largo de su dilatada historia, la última en la Segunda Guerra Mundial. Como dato curioso, hay que señalar que mantiene una tradición de la República Romana: posee dos jefes de Estado y gobierno llamados capitanes regentes, que se turnan en el cargo seis meses del año cada uno[vii], exactamente igual que los cónsules romanos. 

SERBIA: Pedro II de Yugoslavia (1945). Y volvemos a encontrarnos con un caso de la antigua Yugoslavia. Serbia destaca porque la casa real yugoslava era serbia, demostrando la preeminencia de esa nacionalidad sobre las demás que componían el país. 

SUECIA: Otra de las monarquías existentes hoy en Europa. Su actual rey es Carlos XVI Gustavo desde 1973, cuando sucedió a su abuelo, Gustavo VI Adolfo, ya que su padre habría muerto años atrás en un accidente. El rey sueco es el que menos poderes tiene en Europa ya que tiene un papel apenas protocolario[viii]. Su heredera es la princesa Victoria.  

SUIZA: Federico II Hohenstaufen (1250). El caso de Suiza es el más complejo de esta lista ya que su nacimiento en sí es complicado de datar. Inicialmente era un territorio incluido en el Sacro Imperio Romano Germánico, una auténtica confederación de numerosos condados, reinos o ducados encabezados por un emperador cuyo poder real era limitado. Se considera que Suiza nació en 1291, cuando varias comunidades de los Alpes firmaron una Carta Federal que las unía, aunque manteniendo una potente autonomía para cada una. La confederación se fue ampliando en los siglos siguientes, logrando la independencia de facto del Sacro Imperio. Así, si tenemos en cuenta la fecha de 1291, su último monarca sería el emperador Federico II, que reinó hasta 1250, estando el cargo vacante durante más de cincuenta años a partir de ahí. 

TURQUÍA: Mehmed VI (1922). El último sultán del Imperio Otomano fue depuesto unos pocos años después de la derrota del país en la Primera Guerra Mundial, en la que había apoyado a Alemania. Tras décadas de decadencia, la monarquía turca estaba anticuada y la derrota militar fue la gota que colmó el vaso de los nacionalistas, que además vieron con ira cómo el antiguo imperio quedaba reducido a lo que hoy es Turquía en la península de Anatolia y una pequeña zona en el sureste europeo. Así, se proclamó la república de Turquía, que se mantiene hasta hoy. 
Mehmed VI (1861-1926), último sultán otomano.

UCRANIA: Nicolás II de Rusia (1917). El último zar ruso fue también el último monarca en Ucrania ya que entonces ese país era parte del Imperio Ruso, más tarde Unión Soviética. 

CIUDAD DEL VATICANO: Es una monarquía teocrática ya que su jefe de Estado es a la vez el Papa de la Iglesia Católica. Por otro lado, es una monarquía electiva ya que el Papa es elegido de entre los cardenales en un cónclave que se celebra tras la muerte de un pontífice o tras su abdicación. El actual Papa (y número 266) es Francisco (de nombre secular Jorge Mario Bergoglio), quien sucedió a Benedicto XVI en 2013 tras la abdicación de este. Como el cargo puede ser vitalicio si lo desea, no se puede saber quién sucederá a Francisco hasta el próximo cónclave.

BIBLIOGRAFÍA

PAREDES, J. (Coord.). Historia Universal Contemporánea. Barcelona: Ariel, 2010.
BRICARD, I. Las dinastías reinantes en Europa. Madrid: Espasa Libros, 2002.


[i] De hecho, Hitler se hizo llamar führer (líder) y no káiser debido a la connotación negativa de la última. Sin embargo, sí que llamó a su régimen el Tercer Reich, es decir, el Tercer Imperio… aunque sin emperador oficial.
[ii] Excepto entre 1938 y 1945, cuando la parte checa fue anexionada a la Alemania Nazi y Eslovaquia pasó a ser un Estado títere de los nazis.
[iii] España había estado entre 1931 y 1975 gobernada por regímenes no monárquicos, primero una república hasta 1939, con los últimos tres años en guerra civil, y luego por una larga dictadura personal encabezada por el general Franco. Este declaró que España era un reino, pero sin rey ya que él sería el jefe del Estado vitalicio, pudiendo además elegir a su sucesor.
[iv] La III República perduró hasta la Segunda Guerra Mundial, cuando Francia fue derrotada por Alemania. Tras la victoria aliada, se instauró la IV República, inestable, hasta 1958, cuando fue sustituida por la actual V República, que no pocos denominan “monarquía republicana” o “monarquía electiva” debido a los grandes poderes que concentra el presidente.
[v] Lo más parecido a esto es lo que hemos visto con España durante la dictadura de Franco: un reino sin rey con un jefe de Estado vitalicio, aunque en España Franco nunca se llamó regente porque ello hubiese supuesto admitir que su cargo era provisional hasta que hubiera un rey.
[vi] Prusia fue la principal impulsora de la unificación alemana en la década de 1860, y la que encabezó el Imperio Alemán hasta su desaparición tras la Primera Guerra Mundial.
[vii] Son de dos partidos políticos distintos que han llegado a acuerdos de mínimos para el año en curso. Los capitanes regentes son elegidos por el parlamento sanmarinense.
[viii] En España el rey aún es el jefe de las Fuerzas Armadas y “nomina” al presidente del Gobierno, que luego debe ser confirmado por las Cortes. Además, debe firmar todas las leyes estatales y reales decretos, aunque está obligado a ello por su papel constitucional.

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