Nuestro pequeño país
vecino es un caso curioso dentro de Europa. Puede considerarse que la
existencia de Andorra se debe a motivos puramente feudales: en la Edad Media
esa zona estaba influenciada tanto por el condado de Foix (Francia) como por el
obispado de la Seo d´Urgell, en Cataluña. En 1278 ambas partes aceptaron formar
un condominio que pasaría a ser Andorra.
Escudo actual de Andorra, que muestra los territorios que lo rodean y han tenido influencia sobre el principado: el obispado de Urgell, Foix, Aragón y Bearne.
Así, el conde de Foix y
el obispo de Urgell controlaban Andorra y pasaron a ser con el tiempo sus
copríncipes. En los siglos siguientes, esa situación se mantuvo, aunque el
conde de Foix fue reemplazado como copríncipe por el rey de Francia y, cuando
esta se convirtió en república en 1792 (por primera vez), 1848 (segunda) y 1870
(ya para siempre) por el presidente. De esta manera todavía hoy los copríncipes
de Andorra son en realidad dos extranjeros: Emmanuel Macron, presidente de
Francia, y Joan-Enric Vives, obispo de Urgell.
Eso sí, hay que
destacar que Andorra es por lo demás un país completamente independiente, con
su propio parlamento y gobierno al margen de los copríncipes, siendo así una
monarquía parlamentaria semejante a la española salvo con la curiosidad de
tener dos copríncipes.
Sin embargo, hubo un
sujeto que intentó llevarse la gloria de ser el primer rey de Andorra, el que
separaría el pequeño principado para siempre de Francia y España. Y ese fue el
autoproclamado Boris I, un ciudadano ruso en origen que más bien era un
estafador y un mentiroso de la peor calaña, ahora veremos por qué y, sobre
todo, cómo demonios un ruso se pudo proclamar rey de Andorra.
Boris Skossyreff había
nacido en 1900 en Vilna, actual Lituania y entonces parte del Imperio Ruso. Lo más
curioso es que sobre este señor se cuentan más bulos que verdades, debido a las
mentiras que contaba sobre sí mismo, que no eran pocas. Que si era capitán del
ejército del zar, que si era conde de Orange, que si rey de Andorra, que si
ciudadano alemán, que si fue él el que evitó que Alemania fuera bombardeada con
un arma atómica… Estas mentiras son solo algunas de las más conocidas de Boris.
Ya de adolescente
prometía, ya que se autoproclamó barón pese a que no tenía derecho a ningún
título. Fingió tener cuatro años más para pasar por capitán zarista y trabajó
para los británicos, que estaban apoyando a los rusos blancos en la Guerra
Civil rusa.
Más tarde dijo que
había estudiado en la Universidad de Oxford y trabajado en la Royal Navy
(marina británica), lo cual era también mentira ya que lo que hacía para
sobrevivir era falsificar cheques, lo que hizo que fuese expulsado de Reino
Unido en 1920. Tras esto visitó a su madre en Polonia y luego se ganó la vida
de nuevo como falsificador en Alemania, motivo por el que fue encarcelado,
aunque Boris diría años después que había sido por actividades de espionaje.
Fotografía de Boris Skossyreff en los años 30.
Tras ser liberado en
1923, volvió a las andadas como estafador, aunque cambió de nuevo de país, en
este caso Países Bajos. Y, otra vez, en el futuro “adornaría” esa experiencia
diciendo que había prestado sus servicios a su “pariente”, la reina
Guillermina, la cual le habría concedido el título de conde de Orange. Otra mentira
más para Boris, que bien podría haber sido el mentiroso más grande de la época.
En los siguientes años
viajó por Francia, Suiza, Andorra y España, dejando tras de sí un paso de
cuentas impagadas y cheques que en realidad estaban vacíos. En 1924 fue
detenido y estuvo un tiempo en prisión hasta que fue liberado y se asentó en
Francia y, luego, en Italia, sabiéndose poco de su vida en esos años. Él mismo
diría que llegó a vivir un tiempo en Colombia dirigiendo una empresa de
exportación. Viendo sus antecedentes, cualquiera le creería…
En 1930 volvió a
Francia y fue detenido de nuevo por estafa, estando en prisión hasta 1931. Ese año
se casó con una francesa mayor que él, pero, al no conseguir así la
nacionalidad gala, la dejó y se vino a España. En su nuevo país (¿cuántos
llevamos ya?) siguió con sus oscuros negocios y, adivinad, fue otra vez
expulsado, tras lo cual llegó a Andorra.
Allí se estableció con
dos amantes, una inglesa y una estadounidense, cada una en un hotel distinto,
por lo que probablemente desconocían la existencia de la otra. Es entonces, en
1934, cuando hizo su gran propuesta al Consejo General de los Valles, actual
parlamento: si era elegido rey, haría ricos a los andorranos convirtiendo el
país en un nuevo Mónaco mediante un paraíso fiscal, turismo y casinos. Hay que
destacar que Andorra en esos años no era el país rico que es hoy, sino que todavía
era bastante pobre y estaba aislado.
En mayo de 1934 fue
expulsado de Andorra porque los extranjeros no podían hacer política. Así, se
instaló en el hotel Mundial de la Seo d´Urgell, desde donde inició una
operación propagandística para atraer a la prensa internacional. Afirmó que el
presidente francés no tenía legitimidad para ser copríncipe de Andorra, sino
que el verdadero heredero era el pretendiente a la corona francesa, quien
curiosamente era primo suyo.
Boris se proclamó
lugarteniente de su primo, el cual no había dicho nada (sabía lo que se le
podía venir encima), y en julio de 1934 se proclamó príncipe soberano de
Andorra, equivalente a rey. Al mismo tiempo, publicó una constitución,
destituyó al Consejo General y declaró la guerra al obispo de Urgell, casi
nada.
Bandera atribuida a Andorra durante los días de reinado de Boris.
El gobierno español, al
saber el suceso, ordenó su inmediata detención en el hotel Mundial, siendo
trasladado a Madrid, en donde se le aplicó la entonces ley de vagos y
maleantes, tras lo que fue expulsado a Portugal. Su “reinado” había durado
apenas unos días y sin pisar en ningún momento Andorra.
Este suceso fue sonado
y le permitió continuar con sus mentiras: a cada prensa le dijo que tenía la
nacionalidad que correspondía, es decir, a la británica le dijo que era
británico, a la holandesa que era holandés, a la francesa que obedecía a su
primo y a la española que pretendía “proteger” a los ciudadanos españoles en
Andorra.
Años más tarde se
inventó que el Consejo General andorrano le había nombrado rey por 23 votos a favor
y uno en contra, tras lo cual el obispo de Urgell había enviado a la Guardia
Civil para detenerle. Comenzaba así la “leyenda” de que los guardias civiles
habían invadido Andorra para detenerle en Les Escaldes.
Pero no fue la única
historia que lanzó. Por si acaso inventó otras alternativas: que su reinado
había durado hasta 1941, habiendo ayudado a los republicanos españoles hasta
que Franco ordenó la invasión de Andorra. Otra historia decía que habían sido
los nazis los que le habían derribado y que fue enviado a un campo de
concentración, donde murió.
La realidad es menos
fantástica. Sin papeles ni nacionalidad, Boris deambuló entre Portugal, España
y Francia hasta que en 1942 se alistó como trabajador voluntario en Alemania,
básicamente como traductor del ruso, en el frente oriental durante la Segunda
Guerra Mundial.
En 1945 fue detenido
por los americanos, que le liberaron rápido, y se asentó en Alemania con su
nueva esposa, intentando que le reconociesen la nacionalidad alemana. En 1948,
no obstante, fue detenido en la zona soviética de Alemania y se hizo pasar por
nazi ya que, de haber sido identificado como ruso (que al final es lo que era
por nacimiento), habría sido ejecutado por traidor al haber trabajado para el
ejército alemán durante la guerra.
Así, fue enviado a un
gulag en Siberia hasta que fue liberado en 1956. Se le reconoció al fin la
ciudadanía alemana y vivió, al fin tranquilamente, en la Alemania Occidental
hasta su muerte en 1989.
En esos años de madurez
y vejez siguió inventándose historias sobre su vida, siendo la más sonada que,
durante la guerra, se había infiltrado en la Conferencia de Yalta en 1945 como
espía y se había hecho pasar por francés (algo difícil teniendo en cuenta que
Francia no participó en esa conferencia). Según esa historia, a su regreso a
Alemania le habría dicho a Hitler que los aliados iban a lanzar la bomba
atómica contra ellos, lo que provocaría que Hitler se suicidase antes de
ordenar la rendición. Toda una pseudohistoria, en definitiva.
Así, la vida de Boris
Skossyreff puede considerarse de todo menos aburrida: ruso, británico,
holandés, francés, andorrano, italiano, español, alemán… se recorrió Europa
entera, mintiendo sin parar tan bien que la gente hasta le creía. Fue desde
conde hasta rey de Andorra y todo fue mentira. Sin embargo, lo más gracioso de
esta historia es que Andorra al final optaría por seguir su modelo de
desarrollo: un paraíso fiscal apoyado también en el turismo de montaña. Las ideas
de Boris triunfan actualmente: la posverdad está a la orden del día.
Bibliografía
IZU, Miguel. El rey de Andorra. Madrid: Berenice, 2018.
EL MUNDO




Hey
ResponderEliminarAmazing country
People in Andorra speak the Catalan language. The linguistic diversity of Andorra is rather diverse according to a fractionalization scale which for Andorra is 0.6848. The followers of Christianity are the religious majority in the country. 87.3% of Andorra's population live in cities.
http://www.confiduss.com/en/jurisdictions/andorra/culture/
Thanks