Las Siete Hermanas de Stalin


Vista de dos de las "Siete Hermanas"

Puede sonar a telenovela, a reality show o a película de terror al tratarse de Stalin, pero no. Vamos a hablar de siete enormes rascacielos que el dictador soviético ordenó erigir en la capital rusa, Moscú, en las décadas de 1940 y 1950 como conmemoración del poder de la superpotencia soviética, del Partido Comunista de la URSS y, por supuesto, del mismo Stalin. 

Aunque este no fue el argumento utilizado para promocionar su construcción sino el VIII centenario de la fundación de Moscú, que se cumplía en 1947. Una ciudad que era la capital de la Unión Soviética desde que Lenin había decidido el traslado al estar en el interior y no en la costa báltica como San Petersburgo y, por tanto, abierta a ataques extranjeros.

Como buen dictador megalómano, Stalin quiso dejar su marca también en la capital y, curiosamente, se inspiró en el estilo de los rascacielos neoyorkinos de la década de 1930. En Rusia este estilo se retrasó y de esa manera las Siete Hermanas son una mezcla de estilo neobarroco ruso y de neogótico, con arcos apuntados, pináculos y muchísimo cristal, algo habitual en todo rascacielos. Es precisamente por ese parecido en su estilo por lo que los moscovitas acabaron apodándolos las Siete Hermanas.

Edificio Chrysler en Nueva York. Los estilos neogótico y neobarroco inspiraron la construcción de este tipo de rascacielos.


El proyecto incluía hasta nueve edificios, pero finalmente la Segunda Guerra Mundial y los problemas económicos de la posguerra hicieron que se redujesen a “solo” siete. No todos comenzaron a construirse a la vez, pero sí se fueron completándose simultáneamente. Por tanto, su construcción se terminó de manera escalonada[i], la primera en 1952 y la última en 1955. Así, tuvo que ser ciertamente impresionante ver Moscú en esos años de construcción enfebrecida de siete colosos como son las Siete Hermanas. 

Inicialmente iban a ser hasta nueve rascacielos. Se recortaron a siete tras la Segunda Guerra Mundial.



Veamos ahora cuáles son esos siete rascacielos:

Universidad Estatal de Moscú 

Alberga la sede de la mayor y más antigua universidad de toda Rusia, ya que fue fundada en 1755. En 1953 la universidad se mudó a su nueva y enorme sede, que es también la mayor de las Siete Hermanas con sus 240 metros de altura, que la hicieron la más alta de Europa en su momento. En Madrid, las Cuatro Torres miden aproximadamente lo mismo, siendo dos de ellas algo más altas, con casi 250 metros.

La torre más alta está a su vez flanqueada por cuatro alas, lo que resulta en un complejo muy extenso con hasta 33 kilómetros de corredores y unas 5.000 habitaciones. Para coronar la torre principal, se colocó una estrella, símbolo del comunismo, tan grande como una habitación y que tras la caída de la URSS se mantuvo. La fachada está muy decorada, con relojes, termómetros y estatuas y símbolos soviéticos, que tampoco han sido eliminados.  

Hotel Ucrania

Mide casi 198 metros de altura y su construcción finalizó en 1957. En España, el edificio InTempo de Benidorm mide lo mismo. Fue el hotel más alto del mundo hasta 1976, cuando le sucedió otro en Atlanta, Estados Unidos. Es tan grande que tiene más de 1.600 camas. 

Kotelnicheskaya Naberezhnaya

Este edificio de nombre difícilmente pronunciable para un no rusoparlante, fue finalizado en 1952 con sus 176 metros, una altura también destacada para esa época y más aún en Europa, un continente que nunca ha destacado por sus rascacielos, al contrario que América o Asia[ii]

Su nombre se debe a que está ubicado junto a un muelle llamado Kotelnicheskaya. Originariamente iba a ser la residencia de altos cargos del régimen y de sus familias, pero finalmente se abrió también a otras familias. Su construcción no careció de polémica porque está enclavado en una zona histórica de gran valor cultural, lo cual no fue impedimento para construir esta mole. 

Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia

Fue terminado en 1953 y mide 172 metros de altura. Actualmente sigue albergando al ministerio de Asuntos Exteriores ruso. Su interior está ricamente decorado y su estructura tuvo como inspiración un hospital neogótico de Nueva York. Todavía hoy mantiene en su fachada un enorme escudo soviético.

Edificio de la plaza Kudrinskaya

Fue terminado en 1954 y mide algo menos que los anteriores, 160 metros, prácticamente lo mismo que la Torre Picasso de Madrid. En este caso su uso es residencial, originariamente para la élite soviética… porque claro, la supuesta igualdad del marxismo-leninista era eso, supuesta. 

Hotel Leningrado

Su construcción finalizó en 1953 y es bastante más bajo, con sus 136 metros, algo más bajo que la Torre de Madrid, en la Plaza de España. Su construcción se encaminó a disponer en Moscú de un hotel de gran lujo y, por ello, su interior es fastuoso, con decorados en oro y madera hecha a mano. 

Edificio de la Plaza de la Puerta Roja

Es el más discreto, con 133 metros, siendo finalizado en 1954.

Se planteó un octavo rascacielos, que estaría en el solar dejado tras la demolición de la Catedral de Cristo Salvador unos años antes. En su lugar, se construiría un gigantesco Palacio de los Sóviets de casi 400 metros de altura, coronado por una estatua de Lenin de cien metros. La invasión nazi en la guerra mundial y problemas con sus cimientos hicieron que al final se cancelase en proyecto. En los 90, ya con la URSS desmantelada, la catedral original fue reconstruida con sus características cúpulas doradas.
 Proyección prevista del Palacio de los Sóviets, a la izquierda, que hubiese roto la imagen que tenemos hoy de la Plaza Roja. A la derecha, la catedral de Cristo Salvador.

Sin embargo, la concepción de rascacielos neogótico y de estilo estalinista ha subsistido y, de hecho, en Moscú hay una octava hermana desde 2003: el Palacio del Triunfo, más conocido por su nombre en inglés (ironías de la Historia): Triumph Palace. Es el edificio residencial más grande de la ciudad con diferencia, con sus 260 metros de altura. 

Construido en 2003, mantiene el mismo estilo que sus hermanas medio siglo más antiguas.


Y así continúan hoy, esas Siete Hermanas presidiendo el skyline de Moscú, convertidos en lo contrario de lo que representaban inicialmente: hoteles de cadenas estadounidenses, sedes de bancos y oficinas de multinacionales. Aunque hay algo que sí mantienen hoy algunos de ellos: la universidad, el ministerio de Exteriores y, caso más sangrante, las viviendas de lujo. Al final da igual el capitalismo que el comunismo a la manera soviética, ¿no?

Bibliografía


[i] El sueño de todo político: inauguraciones poco a poco para que parezca que se han hecho más obras. En la Comunidad de Madrid de los años 2000 esto era más que habitual, sobre todo con el metro.
[ii] Esta situación sigue igual actualmente: los principales rascacielos del mundo están sobre todo en Asia y en América, en especial en países como Estados Unidos, Japón, China, Singapur, Taiwán, Malasia, Emiratos Árabes Unidos…

Cuidado, los mapas mienten


O, como mínimo, no son muy fieles a la realidad geográfica. Hay distintos factores que explican por qué los mapas no son fieles, y se pueden resumir en tres: el paso de una superficie curva a una plana, la orientación y, cómo no, la política y la cultura del que realice el mapa. 

Primero: Cómo pasar una superficie curva a una plana

Un mapa es una superficie plana, mientras que la Tierra, como todos sabemos, es esférica[i]. Por ello, pasar una realidad que es curva a una superficie plana supone que haya alteraciones en las formas en mayor o menor medida. 

Este proceso se denomina proyección y hay diferentes tipos según la técnica empleada: cónica, cilíndrica o acimutal, que podéis observar en la fotografía inferior: 


Según cada proyección, las formas pueden verse alteradas. Por ejemplo, en la proyección cónica las formas de los continentes son más fieles si la representación es solo de un hemisferio. Si se pretende recrear toda la superficie terrestre, habrá fuertes distorsiones. 

En la proyección cilíndrica, en la que se basó Mercator para crear sus mapas, que todavía hoy son muy utilizados para los navegadores como Google Maps, las formas se alteran cada vez más hacia los Polos. Así, los continentes se “estiran” hacia los Polos y se achatan hacia el Ecuador. Resultado de esto es que países como Noruega, Canadá o Rusia parecen ser más grandes de lo que lo son realmente, mientras que África o Sudamérica aparecen más pequeños. 
 Proyección Mercator: Se puede observar que Groenlandia es tan grande como África, pero es hasta catorce veces más pequeña en realidad.

Siguiendo con la proyección cilíndrica, si la aplicamos a un mapa de Europa veremos que Escandinavia aparece enorme, mientras que España o Italia quedan representadas como bastante más pequeñas de lo que son realmente. Solo cuando vemos Europa en una proyección cónica podemos hacernos a una idea más aproximada a la realidad: España, por ejemplo, es el cuarto país más extenso del continente, pero con la proyección que se ve en Google Maps parece ser más reducida que países como Alemania, Finlandia, Suecia o incluso Reino Unido, cuando es al revés. 
 Proyección Mercator en Google Maps: el norte de Europa aparece más extenso de lo que es en realidad, y el sur a la inversa.

Algo muy habitual también en este tipo de mapas es ver que la isla de Groenlandia, que no en vano es la isla más extensa del mundo, aparece siendo tan grande como toda África, ¡cuando en realidad es hasta catorce veces más pequeña!

De hecho, África en los mapas siempre ha sido “maltratada” y, por ello, se suele considerar que es más pequeña de lo que realmente es: tiene más de 30 millones de kilómetros cuadrados, por lo que es el tercer continente más extenso, solo por detrás de Asia y de toda América, por lo que es más grande que Australia (otra mentira de Mercator) e incluso que Norteamérica.

Mención aparte merece la Antártida: suele aparecer como una vastísima masa de hielo en la parte inferior del mapa, cuando en realidad no es tan grande: unos 13 millones de km², solo un poco más que Europa. 

En el siguiente video podéis ver algunas comparaciones de las que hemos hablado: 



Segundo: Orientar el mapa 

El verbo orientar ya debería darnos una pista, ¿no? Así, según la misma palabra, un mapa debería estar orientado siempre al este, a oriente, y así era en el pasado, pero no desde hace unos siglos, que lo orientamos siempre hacia el norte. Sin embargo, los puntos cardinales son los que los seres humanos hemos querido que sean: el norte podríamos haberlo llamado sur y viceversa. 

Así, hay que evitar identificar al norte con “arriba” y al sur con “abajo”, porque en la Tierra, al ser esférica, no existen esos conceptos. Estar en Australia no significa estar bocabajo y, de hecho, allí son habituales los mapas mostrando a su país arriba y en el centro, por lo que el sur estaría arriba en vez de abajo, como es colocado tradicionalmente.
 Australia arriba y en el centro, ¿por qué no?

Sin embargo, aquí entran también los aspectos culturales e incluso demográficos, ¿Dónde vive la mayoría de la población mundial? Indiscutiblemente, en el hemisferio norte, por lo que este aparece arriba casi siempre. 

Esa idea está tan interiorizada que, cuando la misión Apolo hizo la primera fotografía de la Tierra entera desde el espacio, les salió esta foto: 

El norte abajo, por lo que se decidió dar la vuelta a la misma para adaptarla a lo que el público tenía en mente y evitar alarmas. 

Tercero: La política y cultura por en medio 

El último punto que hace que los mapas puedan mentir se puede abreviar en: ¿qué país o continente ponemos en el centro del mapa? En una representación esférica no hay centro, como en Google Maps (aunque este siempre se sitúe sobre el país del servidor), pero en un mapa siempre habrá centro, sobre todo si es un mapamundi. 

Así, dependiendo de quién haya realizado el mapa y su nacionalidad ese será el continente que aparezca en el centro. En Europa (y África) estamos más que acostumbrados a este mapamundi:

Pero estar en un lado del mismo no creo que guste en América, por lo que sus mapamundis son así:

Sí, Asia queda partida, pero lo importante es que América aparezca en el centro. Y en los mapas asiáticos, América puede aparecer partida, pero lo más habitual es que aprovechen el Atlántico para separar América, que queda a la derecha del mapa, y Europa y África, que aparecen a la izquierda. 

Por tanto, hay muchas maneras de representar la geografía en el mapa y ninguna es más válida que otra, aunque en cuanto a las proyecciones sí se debería procurar que la representación altere lo menos posible las formas para evitar dar información que al final es errónea, como hemos visto previamente. 
 Proyecciones de Peters (izquierda) y de Winkel Tripel.

National Geographic lo vio claro y decidió que para sus mapas emplearía la proyección de Winkel Tripel, más acertada que la de Peters, que parece una venganza por la de Mercator[ii]. En libros de texto, navegadores, etc quizá deberían plantearse incorporar esta proyección y dejar de “engañar” al gran público que todavía se piensa que África es un continente pequeño, a pesar de su inmensidad. 


BIBLIOGRAFÍA:

VVAA. Geografía. Madrid: Anaya, 2009
AGUILERA ARILLA, M.J (Coord.). Geografía General I: Geografía Física. Madrid: UNED, 2009
VVAA. Geografía General. Madrid: Santillana, 2005


[i] En los últimos tiempos ha surgido una corriente absurda y totalmente acientífica que defiende que la Tierra es plana, los terraplanistas. A ellos y a sus apoyos les dedico esta irónica canción que se burla de sus preceptos: el Trap del Terraplanismo. https://www.youtube.com/watch?v=ziJuNQcJn24
[ii] La proyección de Peters muestra más extensos los territorios en torno al Ecuador y los Polos más pequeños, exactamente lo contrario que Mercator.

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