lunes, 6 de marzo de 2017

El Encuentro de las Aguas



Hay fenómenos naturales a los que no estamos acostumbrados y uno de ellos es el llamado Encuentro de las Aguas, que se da cerca de la ciudad brasileña de Manaos, en plena Amazonia. 
 Vista satelital de la zona: la ciudad de Manaos a orillas del río Negro. Este desemboca en el Amazonas al este de la ciudad.

Como su propio nombre indica, se trata de la unión en ese punto de las aguas de los ríos Negro, que procede del noroeste, y del Amazonas (llamado en esa zona Solimões). La unión de dos ríos no es algo particularmente interesante pero, en este caso, es muy destacable debido a las diferencias en temperatura, densidad, composición y velocidad en las aguas de los dos ríos. Esto provoca que durante unos seis kilómetros las aguas de los dos ríos hagan una “frontera” natural sin mezclarse. Y son fácilmente distinguibles porque el río Negro, como revela su nombre, tiene su agua de color oscuro debido a la gran cantidad de materia orgánica que transporta, mientras que el río Amazonas las tiene de un color mucho más claro y arcilloso. Esto provoca un fuerte contraste ya que, como se ha mencionado, no se mezclan, atrayendo a numerosos visitantes en barcos. En algunas partes del límite entre ríos puede haber hasta 60 metros de profundidad. 

El río Negro tiene una temperatura media de unos 28 grados y sus aguas bajan a una velocidad de unos dos kilómetros por hora. El Amazonas, sin embargo, tiene una temperatura aproximadamente 22 grados, y sus aguas corren más rápido, entre cuatro y seis km por hora. Es importante destacar nuevamente que este hecho es natural, por lo que las aguas del río Negro son aguas limpias y sin contaminar (o, al menos, no más contaminadas que otros ríos) y su color se debe a su composición. 

Veamos ahora algunas fotografías de este fenómeno, no muy conocido a este lado del Atlántico: 

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