No aprendemos. Esa
podría ser la conclusión viendo el auge de partidos extremistas, xenófobos y
anti europeístas por gran parte de Europa, incluidos algunos de los países
fundadores de la Comunidad Europea (Francia, Alemania o Países Bajos). Después
del triunfo de la extrema derecha en los años 30, su derrota en la Segunda
Guerra Mundial los llevó al ostracismo durante años pero lograron sobrevivir en
la semiclandestinidad. Ahora, se presentan con mensajes renovados y de
apariencia más amable para conseguir ampliar su electorado, pero con un
trasfondo que básicamente es el mismo que el de sus predecesores: desprecio a
las minorías, fomento del odio al diferente, nacionalismo exacerbado y
proteccionismo económico.
Veamos quiénes son
los responsables de poner nuevamente a Europa en un brete debido a sus éxitos
electorales…en los que, por qué no decirlo, tienen su parte de responsabilidad
los partidos tradicionales.
PAÍSES BAJOS
Hoy celebra
elecciones un país que fue fundador de la CE en 1957 junto a Francia, Bélgica,
Luxemburgo, Alemania e Italia. Tradicionalmente ha sido un país liberal, con
una legislación de las más tolerantes y avanzadas del mundo. Sin embargo, el
miedo al terrorismo islamista ha podido más para muchos holandeses, que parece
que van a apostar por el Partido de la Libertad (Partij voor de Vrijheid,
PVV), fundado por Geert Wilders en 2006.
Wilders es su líder
indiscutible. Previamente había sido miembro del Partido Popular holandés, de
carácter liberal, pero la admisión de Turquía como candidata a entrar en la UE
en 2004 hizo que abandonara esa formación y creara el PVV. La ideología de este
partido se puede resumir en euroescepticismo, populismo, nacionalismo y una
fuerte islamofobia. Así, promete cerrar las mezquitas, prohibir El Corán (que,
para él, tiene más antisemitismo que Mi Lucha, de Hitler), salir de la UE,
sellar las fronteras, etc.
FRANCIA
En nuestro vecino del
norte el partido ultraderechista en auge tiene mucha más escuela que el
holandés. Se trata del Frente Nacional (Front
National), fundado por Jean-Marie Le Pen en 1972. Entre sus orígenes
destacan miembros de los colaboracionistas con los nazis durante la guerra
mundial que lograron escapar a la persecución a la que estos fueron sometidos
en la IV República. En los últimos años, Le Pen fue sucedido por su hija,
Marine Le Pen, quien ha logrado sacar al FN de su posición minoritaria en el
tablero político francés y colocarlo en primera fuerza en las elecciones
europeas de 2014 y lograr éxitos en las elecciones regionales.
Para lograr esos
éxitos, ha moderado aparentemente su mensaje, rechazando el nazismo (una
“abominación” para ella), rechazando ser racista (aunque muchos de sus
candidatos lo sean abiertamente) y apostando sobre todo por el
euroescepticismo, achacando a la UE todos los males de Francia…además de al
Islam. Para Le Pen la UE es un fracaso absoluto y se presenta como defensora
del pueblo y la democracia. Una frase suya resume parte de su pensamiento: “no
daría trabajo a un español si lo puede cubrir un francés”. Ahora parte en
cabeza en los sondeos de las elecciones presidenciales francesas a celebrar en
abril, por lo que pasaría a la segunda vuelta. Según las mismas encuestas,
perdería holgadamente en esa segunda vuelta.
GRECIA
Si en el corazón de
la UE los extremistas apuestan por parecer más moderados para atraer al
electorado, en Grecia no entran en sutilezas y el principal partido
ultraderechista, Amanecer Dorado (Χρυσή
Αυγή), es abiertamente neonazi, racista, autoritario y
ultranacionalista. Eso no le ha impedido ser la tercera fuerza más votada en
2015 (actualmente la cuarta en escaños en el parlamento), aupado por la
profunda crisis que ha vivido el país en los últimos años, con dos rescates por
parte de la UE. Su logo mismo se asemeja a una esvástica, sus miembros realizan
entrenamientos al estilo militar, etc. Y, por supuesto, rechazan que existiera
el Holocausto nazi: “los crematorios y las cámaras de gas no existieron”,
entrando en un falso revisionismo de la Historia.
La mayoría de sus
votantes son hombres, desempleados y trabajadores. Y aún es más grave ver que
los jóvenes están más dispuestos a votar a este partido que los mayores,
independientemente de su nivel de estudios…y lo que es peor: hasta un 40 % de
la policía les votaría. A nivel europeo no es extraño que Le Pen o Wilders no
quieran saber nada de ellos.
ITALIA
La extrema derecha
italiana está dividida en varios grupos que comparten tres principios: xenofobia,
euroescepticismo y salir del euro inmediatamente. Hay dos formaciones con un
peso inferior a los anteriores partidos vistos en otros países: CasaPound y
Fuerza Nueva (Forza Nuova). La primera
nació en 2003 y tiene una presencia testimonial en el norte y centro de Italia.
Fuerza Nueva es más extremista al ser ultranacionalista y neofascista. Es abiertamente
homófobo, habiendo hecho campañas contra la homosexualidad. Además, mientras
que Casa Pound es laica, Fuerza Nueva es profundamente religiosa.
Otra formación extremista
con mayor peso electoral es la Liga Norte. Fundada en 1991, su fuerza está en
el norte del país, y propugna la federalización de Italia y una mayor autonomía
para las regiones del norte, aunque en el pasado fue abiertamente
independentista, al apostar por la creación de Padania al margen del resto de
Italia. Al margen de lo territorial, es un partido populista y euroescéptico y
es el primer o segundo partido en votos en regiones como Véneto, Lombardía o
Piamonte.
ALEMANIA
La extrema derecha en
Alemania había sido testimonial, con presencia en municipios y en algún
parlamento federal y siempre bajo la lupa de la justicia germana, vigilante de
que no se hiciese apología del nacional socialismo. Así, había destacado el Partido
Nacional Demócrata (Nationaldemokratische Partei Deutschlands),
de carácter neonazi, nacionalista, xenófobo y euroescéptico. Fue creado en 1964
y en 1969 tuvo su mejor resultado a nivel federal aunque sin lograr
representación en el parlamento (hay que conseguir un mínimo del 5 % de los
votos). Desde entonces se desinfló aunque manteniendo cierta presencia a nivel
municipal y regional, como se ha mencionado. En 2014 logró un éxito al
conseguir un escaño en el Parlamento Europeo. No obstante, este éxito fue
momentáneo pues desde entonces ha perdido gran parte de su fuerza electoral a
favor de un nuevo partido, más atractivo y con imagen más moderna: Alternativa
para Alemania (Alternative für Deutschland, AfD).
Fue fundada en 2013
como un movimiento de carácter liberal en lo económico y claramente
euroescéptico con tintes xenófobos. Su discurso está claramente en contra de
los refugiados y ha aprovechado la crisis surgida por la migración de millones
de personas hacia Europa para crecer en apoyos. Algunos de sus dirigentes
incluso han apoyado el uso de armas de fuego contra los refugiados que intenten
entrar en el país. Su líder actual es Frauke Petry, que es capaz de decir en
una misma frase que ellos creen en la libertad religiosa pero que “para
practicar la religión no hace falta minarete”. Destaca que es posible la
convivencia con los musulmanes pero siempre que las normas las dejen claras los
cristianos. Por lo demás, AfD está en contra del euro y de los rescates a
países periféricos de la UE.
Desde su creación en
2013 ha tenido importantes resultados: en las mismas elecciones federales de
ese año casi logró representación al lograr un 4,7 % de los votos, en 2014
logró siete eurodiputados y desde 2016 ha conseguido diputados en numerosos
parlamentos federales, incluidos todos los de la antigua Alemania Oriental. En las
elecciones federales de este año las encuestas lo sitúan como tercer partido
detrás de democristianos y socialdemócratas.
FINLANDIA
En este país nórdico
destaca el partido Verdaderos Finlandeses (Perussuomalaiset),
cuyo líder es Timo Soini. Fue fundado en 1995 y en los últimos años se ha
moderado en un intento de sacudirse la etiqueta de ultraderechista y xenófobo. Incluso
ha logrado entrar en el gobierno, y actualmente Soini es el viceprimer ministro
y ministro de asuntos exteriores de Finlandia, en un gobierno de coalición con
el Partido del Centro y el Partido de Coalición Nacional.
Esto le ha hecho
moderarse, alejándose de otros partidos como el Frente Nacional francés o los
Demócratas de Suecia, y acercándose a los conservadores y reformistas europeos.
Además, Soini ha expulsado del partido a sus miembros más radicales. Su ideología
es más bien conservadora clásica: no tiene pasado fascista, es negacionista del
cambio climático y rechaza el matrimonio homosexual. Asimismo, está en contra
de pagar más rescates a países periféricos europeos.
DINAMARCA
En este otro país
nórdico destaca el Partido Popular Danés (Dansk Folkeparti), fundado en 1995. En 2015 logró ser segundo
en las elecciones generales, solo detrás de los socialdemócratas. Finalmente,
decidió apoyar a los liberales en el gobierno pero estos dependen de la
ultraderecha para aprobar las leyes en el parlamento. Así, han logrado éxitos
para ellos, como la prohibición a los daneses de casarse con emigrantes menores
de 24 años, a los que se les exige el conocimiento del danés para establecerse
en el país y además ponen trabas al agrupamiento familiar de los inmigrantes.
Con su actual líder, Kristian Thulesen Dahl, la formación ha adoptado
un tono más moderado, aunque sigue siendo abiertamente xenófoba, reclamando más
controles en la frontera con Alemania y un referéndum sobre la permanencia del
país en la UE. Además, aceptan recibir refugiados…siempre que no sean de países
de mayoría musulmana.
SUECIA
Destaca el partido
Demócratas Suecos (Sverigedemokraterna), fundado en 1988. Desde su
fundación conseguía alrededor de casi una quinta parte del electorado sueco a
pesar de sus orígenes neonazis. Ahora, sin embargo, es el tercer partido del
país. Su líder es Björn Söder, quien hace hincapié en la ”amenaza” del Islam,
que considera que es la mayor desde la Segunda Guerra Mundial.
La formación se define como nacionalista,
conservadora y euroescéptica y plantea no unirse nunca al euro (lo cual Suecia
está obligada a hacer en algún momento futuro) y renegociar las condiciones de
permanencia en la UE. Y al margen de esto, el partido se centra en la
inmigración: apuesta por financiar solo actividades culturales suecas, como
guiño al electorado más mayor, para el que pide mayores subvenciones.
HUNGRÍA
Hasta ahora habíamos
visto países occidentales, pero hay que destacar que la entrada de la
ultraderecha en Europa Oriental ha sido aún mayor debido a la cercanía
histórica del comunismo en esos países. Así, en todos los países del Este hay
partidos ultras con representación en mayor o menor medida aunque con
diferencias. En Polonia, por ejemplo, esos movimientos han sido absorbidos por formaciones
muy conservadoras y con un euroescepticismo suave al saber que necesitan los
fondos de la UE para el desarrollo de sus países.
Un caso diferenciado
es el de Hungría, en donde destaca el partido Jobbik, que literalmente significa en húngaro “los mejores”. Toda
una declaración de intenciones. Tiene un discurso abiertamente antisemita,
racista (propuso el internamiento de la población gitana en campos de internamiento)
y antieuropeo que los han aupado hasta la tercera fuerza del país, con un 20 %
de los votos en las elecciones generales de 2014. Acusan a Israel de querer
ocupar Hungría. Su líder, Gábor Vona, ha apostado por moderar el discurso del
partido para lograr más votos, presentándose como un partido libre de
corrupción, atrayendo votos más jóvenes. Proponen asimismo realizar un
referéndum de permanencia en la UE e incluso eliminar el sufragio universal. No
resulta extraño que, junto con los neonazis griegos, estén aislados respecto al
resto de los ultras europeos, que les ven con recelo.
CROACIA
Fue el último país en
entrar en la UE y ya supone otro dolor de cabeza para Bruselas ante su gobierno
derechista, en el que hay un partido de centro-derecha (HDZ), otro de derechas (HSP)
y un tercero de extrema derecha (HCSP). Durante su gestión se profanaron
monumentos a las víctimas del Holocausto, sin que sus responsables fuesen
procesados. Cada vez hay más gestos favorables al régimen pro nazi croata de la
Segunda Guerra Mundial, el cual usó la violencia y se basó en la diferenciación
racial de los croatas respecto al resto de los yugoslavos (se creían
germánicos). Así, el país ha entrado en una deriva radical.
AUSTRIA
El año pasado supuso
un nuevo problema, ya que en las elecciones presidenciales austriacas había dos
candidatos: un antiguo miembro de Los Verdes y el del Partido de la Libertad (Freiheitliche
Partei Österreichs), Norbert
Hofer. El ultra logró ganar la primera vuelta de las elecciones, pero en la
segunda se impuso el candidato verde por los pelos. Los ultraderechistas, no
obstante, impugnaron el resultado electoral y forzaron la repetición de los
comicios unos meses después. Afortunadamente, Van der Bellen logró imponerse
nuevamente y ahora es el presidente de Austria.
El Partido de la Libertad combina en su ideología un discurso agresivo
contra la inmigración y contra la UE con unas políticas sociales que son más
semejantes a las de la izquierda. Hofer es el rostro amable del partido frente
al más radical líder del mismo, pero aún así en la campaña del año pasado
declaró que no quería “que en unos años Austria sea de mayoría musulmana”. Así,
es una formación racista y antisemita con elementos neonazis. Y ni qué decir
tiene que su tolerancia con las discrepancias es cero.
REINO UNIDO
Destaca el Partido
por la Independencia de Reino Unido (UK
Independence Party, UKIP), principal responsable de la salida del país de
la UE en el referéndum del pasado año. Durante años hizo de esa salida su
bandera. Creado en 1993, su ideología básicamente es populista, antieuropea y
fuertemente nacionalista. Por lo demás, es considerado además conservador y
xenófobo, ya que uno de sus lemas en el referéndum fue contra la inmigración,
independientemente de si esta era comunitaria o no. En lo económico, por el
contrario, es más liberal.
Su representación, no
obstante, es limitada. Destaca, aunque parezca contradictorio, en el Parlamento
Europeo, en donde tiene 20 escaños. En el Parlamento británico su presencia es
testimonial: un escaño en los comunes y tres en la Cámara de los Lores, debido
al sistema electoral británico ya que sí consiguió ser el tercer partido en
votos.
El líder que hizo
crecer al UKIP y lograr el éxito del Brexit del pasado año es Nigel Farage,
quien dimitió tras el éxito para dejar paso a su sucesor. Actualmente, el partido
se enfrenta a reinventarse debido a que su principal objetivo, dejar la UE, se
cumplirá en los próximos años, por lo que sus votos podrían volver al Partido
Conservador.
ESPAÑA Y PORTUGAL
Los dos países
ibéricos son la gran excepción en el panorama europeo. Hay varias teorías sobre
por qué no crece la extrema derecha en España y Portugal. En ambos casos hubo
una dictadura de derechas durante muchas décadas y, además, acabaron hace
relativamente poco, por lo que aún vive mucha gente que convivió con ellas. Así,
ser de extrema derecha en los países ibéricos es visto con cierto tabú por la
mayoría de la sociedad.
Por otro lado, no hay
un partido de extrema derecha relevante. La única vez que una formación de ese
tipo logró representación en las Cortes fue en 1979, cuando la Unión Nacional
de Blas Piñar consiguió un escaño. En 1982 los partidos que integraban esa
coalición se dividieron y, además, el voto extremista se concentró en Alianza
Popular. Este último partido en sus orígenes distaba de ser de centro-derecha,
y fue con su refundación como Partido Popular cuando viró al centro y logró
convertirse en partido de gobierno. Sin embargo, ese viraje no supuso que sus
electores más extremistas se fueran a otro partido sino que los conservó en
gran medida. Por tanto, si no hay un partido de extrema derecha también es
porque el PP absorbe todo el voto de derechas, desde la más moderada hasta
sectores ultraconservadores. Los partidos existentes de extrema derecha son
débiles. Destacan Vox, que intentó arañar votos al PP, fracasando; España 2000,
con representación en algunos municipios, destacando en el este de Madrid; y
Plataforma per Catalunya, que llegó a tener varias decenas de concejales en
Cataluña pero que se desinfló sin remedio en las últimas elecciones de 2015.
Otro aspecto que
diferencia a los países ibéricos del resto de Europa es que aquí no se ve la
inmigración con ese nivel de polémica. En España los inmigrantes se han
integrado mejor, en parte gracias a que muchos de ellos proceden de países de
cultura hispánica como son los latinoamericanos. En el caso de los que no son
iberoamericanos, puede deberse también a que en España prácticamente no se han
creado los grandes guettos que sí existen en Francia y los inmigrantes conviven
con los nacidos en España.
También hay que
destacar que, tras casi cuarenta años de nacionalismo exacerbado por la
dictadura, desde la Transición España es un país en el que el peso del
nacionalismo es muy bajo y las manifestaciones patrióticas son normalmente
escasas. Además, el nacionalismo español debe competir con los periféricos en
varias regiones.
Por último, hay que
destacar que, si bien no existen movimientos de ultraderecha en España y
Portugal, sí los hay de izquierda más allá de los socialistas, y han podido
absorber el descontento provocado por la crisis, que en Europa han conseguido
los partidos ultraderechistas. Así, han crecido Podemos en España y el Bloco de
Esquerda en Portugal.








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