miércoles, 15 de marzo de 2017

El auge de la extrema derecha en Europa



No aprendemos. Esa podría ser la conclusión viendo el auge de partidos extremistas, xenófobos y anti europeístas por gran parte de Europa, incluidos algunos de los países fundadores de la Comunidad Europea (Francia, Alemania o Países Bajos). Después del triunfo de la extrema derecha en los años 30, su derrota en la Segunda Guerra Mundial los llevó al ostracismo durante años pero lograron sobrevivir en la semiclandestinidad. Ahora, se presentan con mensajes renovados y de apariencia más amable para conseguir ampliar su electorado, pero con un trasfondo que básicamente es el mismo que el de sus predecesores: desprecio a las minorías, fomento del odio al diferente, nacionalismo exacerbado y proteccionismo económico. 

Veamos quiénes son los responsables de poner nuevamente a Europa en un brete debido a sus éxitos electorales…en los que, por qué no decirlo, tienen su parte de responsabilidad los partidos tradicionales. 

PAÍSES BAJOS

Hoy celebra elecciones un país que fue fundador de la CE en 1957 junto a Francia, Bélgica, Luxemburgo, Alemania e Italia. Tradicionalmente ha sido un país liberal, con una legislación de las más tolerantes y avanzadas del mundo. Sin embargo, el miedo al terrorismo islamista ha podido más para muchos holandeses, que parece que van a apostar por el Partido de la Libertad (Partij voor de Vrijheid, PVV), fundado por Geert Wilders en 2006. 

Wilders es su líder indiscutible. Previamente había sido miembro del Partido Popular holandés, de carácter liberal, pero la admisión de Turquía como candidata a entrar en la UE en 2004 hizo que abandonara esa formación y creara el PVV. La ideología de este partido se puede resumir en euroescepticismo, populismo, nacionalismo y una fuerte islamofobia. Así, promete cerrar las mezquitas, prohibir El Corán (que, para él, tiene más antisemitismo que Mi Lucha, de Hitler), salir de la UE, sellar las fronteras, etc. 

FRANCIA

En nuestro vecino del norte el partido ultraderechista en auge tiene mucha más escuela que el holandés. Se trata del Frente Nacional (Front National), fundado por Jean-Marie Le Pen en 1972. Entre sus orígenes destacan miembros de los colaboracionistas con los nazis durante la guerra mundial que lograron escapar a la persecución a la que estos fueron sometidos en la IV República. En los últimos años, Le Pen fue sucedido por su hija, Marine Le Pen, quien ha logrado sacar al FN de su posición minoritaria en el tablero político francés y colocarlo en primera fuerza en las elecciones europeas de 2014 y lograr éxitos en las elecciones regionales. 

Para lograr esos éxitos, ha moderado aparentemente su mensaje, rechazando el nazismo (una “abominación” para ella), rechazando ser racista (aunque muchos de sus candidatos lo sean abiertamente) y apostando sobre todo por el euroescepticismo, achacando a la UE todos los males de Francia…además de al Islam. Para Le Pen la UE es un fracaso absoluto y se presenta como defensora del pueblo y la democracia. Una frase suya resume parte de su pensamiento: “no daría trabajo a un español si lo puede cubrir un francés”. Ahora parte en cabeza en los sondeos de las elecciones presidenciales francesas a celebrar en abril, por lo que pasaría a la segunda vuelta. Según las mismas encuestas, perdería holgadamente en esa segunda vuelta. 

GRECIA

Si en el corazón de la UE los extremistas apuestan por parecer más moderados para atraer al electorado, en Grecia no entran en sutilezas y el principal partido ultraderechista, Amanecer Dorado (Χρυσή Αυγή), es abiertamente neonazi, racista, autoritario y ultranacionalista. Eso no le ha impedido ser la tercera fuerza más votada en 2015 (actualmente la cuarta en escaños en el parlamento), aupado por la profunda crisis que ha vivido el país en los últimos años, con dos rescates por parte de la UE. Su logo mismo se asemeja a una esvástica, sus miembros realizan entrenamientos al estilo militar, etc. Y, por supuesto, rechazan que existiera el Holocausto nazi: “los crematorios y las cámaras de gas no existieron”, entrando en un falso revisionismo de la Historia. 

La mayoría de sus votantes son hombres, desempleados y trabajadores. Y aún es más grave ver que los jóvenes están más dispuestos a votar a este partido que los mayores, independientemente de su nivel de estudios…y lo que es peor: hasta un 40 % de la policía les votaría. A nivel europeo no es extraño que Le Pen o Wilders no quieran saber nada de ellos. 

ITALIA

La extrema derecha italiana está dividida en varios grupos que comparten tres principios: xenofobia, euroescepticismo y salir del euro inmediatamente. Hay dos formaciones con un peso inferior a los anteriores partidos vistos en otros países: CasaPound y Fuerza Nueva (Forza Nuova). La primera nació en 2003 y tiene una presencia testimonial en el norte y centro de Italia. Fuerza Nueva es más extremista al ser ultranacionalista y neofascista. Es abiertamente homófobo, habiendo hecho campañas contra la homosexualidad. Además, mientras que Casa Pound es laica, Fuerza Nueva es profundamente religiosa. 

Otra formación extremista con mayor peso electoral es la Liga Norte. Fundada en 1991, su fuerza está en el norte del país, y propugna la federalización de Italia y una mayor autonomía para las regiones del norte, aunque en el pasado fue abiertamente independentista, al apostar por la creación de Padania al margen del resto de Italia. Al margen de lo territorial, es un partido populista y euroescéptico y es el primer o segundo partido en votos en regiones como Véneto, Lombardía o Piamonte. 

ALEMANIA
La extrema derecha en Alemania había sido testimonial, con presencia en municipios y en algún parlamento federal y siempre bajo la lupa de la justicia germana, vigilante de que no se hiciese apología del nacional socialismo. Así, había destacado el Partido Nacional Demócrata (Nationaldemokratische Partei Deutschlands), de carácter neonazi, nacionalista, xenófobo y euroescéptico. Fue creado en 1964 y en 1969 tuvo su mejor resultado a nivel federal aunque sin lograr representación en el parlamento (hay que conseguir un mínimo del 5 % de los votos). Desde entonces se desinfló aunque manteniendo cierta presencia a nivel municipal y regional, como se ha mencionado. En 2014 logró un éxito al conseguir un escaño en el Parlamento Europeo. No obstante, este éxito fue momentáneo pues desde entonces ha perdido gran parte de su fuerza electoral a favor de un nuevo partido, más atractivo y con imagen más moderna: Alternativa para Alemania (Alternative für Deutschland, AfD). 

Fue fundada en 2013 como un movimiento de carácter liberal en lo económico y claramente euroescéptico con tintes xenófobos. Su discurso está claramente en contra de los refugiados y ha aprovechado la crisis surgida por la migración de millones de personas hacia Europa para crecer en apoyos. Algunos de sus dirigentes incluso han apoyado el uso de armas de fuego contra los refugiados que intenten entrar en el país. Su líder actual es Frauke Petry, que es capaz de decir en una misma frase que ellos creen en la libertad religiosa pero que “para practicar la religión no hace falta minarete”. Destaca que es posible la convivencia con los musulmanes pero siempre que las normas las dejen claras los cristianos. Por lo demás, AfD está en contra del euro y de los rescates a países periféricos de la UE. 

Desde su creación en 2013 ha tenido importantes resultados: en las mismas elecciones federales de ese año casi logró representación al lograr un 4,7 % de los votos, en 2014 logró siete eurodiputados y desde 2016 ha conseguido diputados en numerosos parlamentos federales, incluidos todos los de la antigua Alemania Oriental. En las elecciones federales de este año las encuestas lo sitúan como tercer partido detrás de democristianos y socialdemócratas. 

FINLANDIA

En este país nórdico destaca el partido Verdaderos Finlandeses (Perussuomalaiset), cuyo líder es Timo Soini. Fue fundado en 1995 y en los últimos años se ha moderado en un intento de sacudirse la etiqueta de ultraderechista y xenófobo. Incluso ha logrado entrar en el gobierno, y actualmente Soini es el viceprimer ministro y ministro de asuntos exteriores de Finlandia, en un gobierno de coalición con el Partido del Centro y el Partido de Coalición Nacional. 

Esto le ha hecho moderarse, alejándose de otros partidos como el Frente Nacional francés o los Demócratas de Suecia, y acercándose a los conservadores y reformistas europeos. Además, Soini ha expulsado del partido a sus miembros más radicales. Su ideología es más bien conservadora clásica: no tiene pasado fascista, es negacionista del cambio climático y rechaza el matrimonio homosexual. Asimismo, está en contra de pagar más rescates a países periféricos europeos. 

DINAMARCA

En este otro país nórdico destaca el Partido Popular Danés (Dansk Folkeparti), fundado en 1995. En 2015 logró ser segundo en las elecciones generales, solo detrás de los socialdemócratas. Finalmente, decidió apoyar a los liberales en el gobierno pero estos dependen de la ultraderecha para aprobar las leyes en el parlamento. Así, han logrado éxitos para ellos, como la prohibición a los daneses de casarse con emigrantes menores de 24 años, a los que se les exige el conocimiento del danés para establecerse en el país y además ponen trabas al agrupamiento familiar de los inmigrantes. 

Con su actual líder, Kristian Thulesen Dahl, la formación ha adoptado un tono más moderado, aunque sigue siendo abiertamente xenófoba, reclamando más controles en la frontera con Alemania y un referéndum sobre la permanencia del país en la UE. Además, aceptan recibir refugiados…siempre que no sean de países de mayoría musulmana. 

SUECIA
Destaca el partido Demócratas Suecos (Sverigedemokraterna), fundado en 1988. Desde su fundación conseguía alrededor de casi una quinta parte del electorado sueco a pesar de sus orígenes neonazis. Ahora, sin embargo, es el tercer partido del país. Su líder es Björn Söder, quien hace hincapié en la ”amenaza” del Islam, que considera que es la mayor desde la Segunda Guerra Mundial. 

La formación se define como nacionalista, conservadora y euroescéptica y plantea no unirse nunca al euro (lo cual Suecia está obligada a hacer en algún momento futuro) y renegociar las condiciones de permanencia en la UE. Y al margen de esto, el partido se centra en la inmigración: apuesta por financiar solo actividades culturales suecas, como guiño al electorado más mayor, para el que pide mayores subvenciones. 

HUNGRÍA

Hasta ahora habíamos visto países occidentales, pero hay que destacar que la entrada de la ultraderecha en Europa Oriental ha sido aún mayor debido a la cercanía histórica del comunismo en esos países. Así, en todos los países del Este hay partidos ultras con representación en mayor o menor medida aunque con diferencias. En Polonia, por ejemplo, esos movimientos han sido absorbidos por formaciones muy conservadoras y con un euroescepticismo suave al saber que necesitan los fondos de la UE para el desarrollo de sus países. 

Un caso diferenciado es el de Hungría, en donde destaca el partido Jobbik, que literalmente significa en húngaro “los mejores”. Toda una declaración de intenciones. Tiene un discurso abiertamente antisemita, racista (propuso el internamiento de la población gitana en campos de internamiento) y antieuropeo que los han aupado hasta la tercera fuerza del país, con un 20 % de los votos en las elecciones generales de 2014. Acusan a Israel de querer ocupar Hungría. Su líder, Gábor Vona, ha apostado por moderar el discurso del partido para lograr más votos, presentándose como un partido libre de corrupción, atrayendo votos más jóvenes. Proponen asimismo realizar un referéndum de permanencia en la UE e incluso eliminar el sufragio universal. No resulta extraño que, junto con los neonazis griegos, estén aislados respecto al resto de los ultras europeos, que les ven con recelo. 

CROACIA

Fue el último país en entrar en la UE y ya supone otro dolor de cabeza para Bruselas ante su gobierno derechista, en el que hay un partido de centro-derecha (HDZ), otro de derechas (HSP) y un tercero de extrema derecha (HCSP). Durante su gestión se profanaron monumentos a las víctimas del Holocausto, sin que sus responsables fuesen procesados. Cada vez hay más gestos favorables al régimen pro nazi croata de la Segunda Guerra Mundial, el cual usó la violencia y se basó en la diferenciación racial de los croatas respecto al resto de los yugoslavos (se creían germánicos). Así, el país ha entrado en una deriva radical. 

AUSTRIA
El año pasado supuso un nuevo problema, ya que en las elecciones presidenciales austriacas había dos candidatos: un antiguo miembro de Los Verdes y el del Partido de la Libertad (Freiheitliche Partei Österreichs), Norbert Hofer. El ultra logró ganar la primera vuelta de las elecciones, pero en la segunda se impuso el candidato verde por los pelos. Los ultraderechistas, no obstante, impugnaron el resultado electoral y forzaron la repetición de los comicios unos meses después. Afortunadamente, Van der Bellen logró imponerse nuevamente y ahora es el presidente de Austria. 

El Partido de la Libertad combina en su ideología un discurso agresivo contra la inmigración y contra la UE con unas políticas sociales que son más semejantes a las de la izquierda. Hofer es el rostro amable del partido frente al más radical líder del mismo, pero aún así en la campaña del año pasado declaró que no quería “que en unos años Austria sea de mayoría musulmana”. Así, es una formación racista y antisemita con elementos neonazis. Y ni qué decir tiene que su tolerancia con las discrepancias es cero. 

REINO UNIDO
Destaca el Partido por la Independencia de Reino Unido (UK Independence Party, UKIP), principal responsable de la salida del país de la UE en el referéndum del pasado año. Durante años hizo de esa salida su bandera. Creado en 1993, su ideología básicamente es populista, antieuropea y fuertemente nacionalista. Por lo demás, es considerado además conservador y xenófobo, ya que uno de sus lemas en el referéndum fue contra la inmigración, independientemente de si esta era comunitaria o no. En lo económico, por el contrario, es más liberal. 

Su representación, no obstante, es limitada. Destaca, aunque parezca contradictorio, en el Parlamento Europeo, en donde tiene 20 escaños. En el Parlamento británico su presencia es testimonial: un escaño en los comunes y tres en la Cámara de los Lores, debido al sistema electoral británico ya que sí consiguió ser el tercer partido en votos.  

El líder que hizo crecer al UKIP y lograr el éxito del Brexit del pasado año es Nigel Farage, quien dimitió tras el éxito para dejar paso a su sucesor. Actualmente, el partido se enfrenta a reinventarse debido a que su principal objetivo, dejar la UE, se cumplirá en los próximos años, por lo que sus votos podrían volver al Partido Conservador. 

ESPAÑA Y PORTUGAL

Los dos países ibéricos son la gran excepción en el panorama europeo. Hay varias teorías sobre por qué no crece la extrema derecha en España y Portugal. En ambos casos hubo una dictadura de derechas durante muchas décadas y, además, acabaron hace relativamente poco, por lo que aún vive mucha gente que convivió con ellas. Así, ser de extrema derecha en los países ibéricos es visto con cierto tabú por la mayoría de la sociedad. 

Por otro lado, no hay un partido de extrema derecha relevante. La única vez que una formación de ese tipo logró representación en las Cortes fue en 1979, cuando la Unión Nacional de Blas Piñar consiguió un escaño. En 1982 los partidos que integraban esa coalición se dividieron y, además, el voto extremista se concentró en Alianza Popular. Este último partido en sus orígenes distaba de ser de centro-derecha, y fue con su refundación como Partido Popular cuando viró al centro y logró convertirse en partido de gobierno. Sin embargo, ese viraje no supuso que sus electores más extremistas se fueran a otro partido sino que los conservó en gran medida. Por tanto, si no hay un partido de extrema derecha también es porque el PP absorbe todo el voto de derechas, desde la más moderada hasta sectores ultraconservadores. Los partidos existentes de extrema derecha son débiles. Destacan Vox, que intentó arañar votos al PP, fracasando; España 2000, con representación en algunos municipios, destacando en el este de Madrid; y Plataforma per Catalunya, que llegó a tener varias decenas de concejales en Cataluña pero que se desinfló sin remedio en las últimas elecciones de 2015. 

Otro aspecto que diferencia a los países ibéricos del resto de Europa es que aquí no se ve la inmigración con ese nivel de polémica. En España los inmigrantes se han integrado mejor, en parte gracias a que muchos de ellos proceden de países de cultura hispánica como son los latinoamericanos. En el caso de los que no son iberoamericanos, puede deberse también a que en España prácticamente no se han creado los grandes guettos que sí existen en Francia y los inmigrantes conviven con los nacidos en España. 

También hay que destacar que, tras casi cuarenta años de nacionalismo exacerbado por la dictadura, desde la Transición España es un país en el que el peso del nacionalismo es muy bajo y las manifestaciones patrióticas son normalmente escasas. Además, el nacionalismo español debe competir con los periféricos en varias regiones. 

Por último, hay que destacar que, si bien no existen movimientos de ultraderecha en España y Portugal, sí los hay de izquierda más allá de los socialistas, y han podido absorber el descontento provocado por la crisis, que en Europa han conseguido los partidos ultraderechistas. Así, han crecido Podemos en España y el Bloco de Esquerda en Portugal.

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