Pareció que la caída del Muro de Berlín, que había
separado la capital alemana durante largos años, acabaría con todos los muros
de la vergüenza del mundo pero, por desgracia, no fue así. Aún hoy, en el siglo
XXI, existen numerosas barreras físicas que separan a las personas en todo el
mundo. No hay un patrón único: hay muros en Europa, Asia, América y África, sin
distinción de Estados democráticos y dictatoriales. Sí comparten dos misiones
principalmente: la seguridad de un pueblo y/o controlar la entrada de
inmigrantes o refugiados a un territorio de manera ilegal.
La reciente construcción de una valla de varios
kilómetros por parte de Hungría en su frontera con Serbia para evitar la
entrada de los refugiados sirios, masiva en 2015, fue objeto de numerosas
críticas, pero quizá sería conveniente hacer un análisis de otras barreras de
este tipo, y ello va a hacer este post.
Chipre:
La isla está partida en dos por una barrera física llamada la Línea Verde. Esta
división data de 1974 y se creó para separar los grecochipriotas de los
turcochipriotas. Ese conflicto estuvo a punto de llevar a una sangrienta guerra
entre Grecia y Turquía y se consiguió un statu quo a costa de partir la isla. Es
una alambrada de 180 km y la zona de exclusión de la Línea Verde está
controlada por la ONU. Su ancho es variable, entre 3 metros y 7,5 km. Lo peor
de esta barrera es que Nicosia, capital de Chipre, es la última capital del
mundo dividida tras la caída del muro de Berlín. La mayor parte de la ciudad es
la capital del Estado reconocido de Chipre, miembro de la Unión Europea. La zona
norte, sin embargo, es la capital de la autoproclamada República Turca del
Norte de Chipre, solo reconocida por Turquía. Y mientras el conflicto no tiene
solución, Nicosia y Chipre siguen divididos en medio del abandono y la miseria
de las zonas cercanas a una frontera sin sentido.
La Línea Verde dividiendo Nicosia.
Paralelo
38:
La Zona Desmilitarizada de las dos Coreas tiene unos 3 km de ancho por 250 de
largo y divide Corea del Norte de Corea del Sur desde la tregua que ambas
alcanzaron en 1953 y que aún continúa a pesar de las tensiones continuas. Esta es
la frontera más militarizada del mundo y está férreamente vigilada por los
soldados de ambos países, que se miran con recelo ante posibles provocaciones. Obviamente está despoblada y ello ha beneficiado
a la flora y fauna que, sin molestas humanas, se expande en toda su diversidad.
Algo bueno en medio de la miseria.
La frontera entre las dos Coreas desde el lado de Corea del Sur.
Frontera
Estados Unidos-México: El que intenta ser candidato a la
presidencia de Estados Unidos por el Partido Republicano, el controvertido
Donald Trump, ha propuesto construir una barrera infranqueable a lo largo de
los 3.200 km de frontera con México para impedir la inmigración ilegal. Sin embargo,
esta idea no es nueva y, de hecho, ya existe en parte. Se extiende por un
tercio de la frontera, unos 1.050 km, constituidos por un conjunto de vallas de
acero y hormigón controladas por cámaras, sensores, aviones, drones, etc. Así
que Trump, de nuevo, llega tarde en ideas.
Irlanda
del Norte: Aunque el conflicto en el Ulster está en buena
medida solucionado, aún existen en la capital del territorio, Belfast, 99
líneas o “muros de paz” para impedir choques violentos entre los unionistas y
los republicanos. Existen portones de comunicación que se cierran durante la
noche y en épocas de especial tensión política.
Sáhara
Occidental: Tiene nada menos que 2.700 km de longitud,
siendo así el segundo muro más largo del mundo solo detrás de la Gran Muralla
china. Cuando Marruecos se apoderó del territorio tras la retirada de España,
hasta entonces potencia colonizadora, en 1976, su gobierno decidió construir un
muro para frenar y aislar al Frente Polisario, que aún hoy reclama la
independencia del Sáhara. El muro está constituido por ocho partes en realidad
de una altura de entre dos y tres metros construidos con arena, piedra, alambres
de espino y rodeados de minas. La idea, cruel pero inteligente, es reducir al
Polisario y la República Árabe Saharaui Democrática a la franja interior del
territorio, la más pobre y árida, y esperar a que el movimiento muera con el
paso de las décadas.
El muro que parte en dos el Sáhara Occidental.
Israel-Palestina:
Israel ha construido dos muros con sus vecinos palestinos: uno con Cisjordania y otro con la Franja de Gaza. El de
Cisjordania comenzó a construirse en 2002, formado por vallas, alambradas,
zanjas y placas de cemento de hasta 8 metros de altura, a lo largo de nada
menos que 273 km. Según Israel, este muro es un mecanismo para garantizar la
seguridad de sus ciudadanos, pero los palestinos y parte de la comunidad
internacional lo consideran un auténtico Apartheid entre las dos zonas.
Parte del muro que separa Israel de Cisjordania. En el graffiti se lee: "Soy berlinés".
El de Gaza se sitúa al sur de este territorio y
fue construido tras los acuerdos de paz de 1979. Hasta 2004 fue patrullado por
soldados israelíes y, desde entonces, Egipto se encarga de evitar el contrabando
de armas con Gaza. El muro se extiende incluso bajo tierra, hasta 35 metros,
para evitar túneles de contrabando. Desde 2007, Israel mantiene un bloqueo
sobre la Franja de Gaza debido al lanzamiento de cohetes contra Israel desde la
misma.
Israel-Líbano: En 2012 las autoridades israelíes
iniciaron la construcción de otro muro, esta vez en su frontera norte con
Líbano. Son 2 km con un muro de una altura entre 5 y 7 metros. El objetivo es
evitar ataques de la organización Hezbollah.
El muro por Jerusalén Este.
India-Pakistán:
La frontera entre estos dos países es muy larga, de 2.900 km, pero no supera a
la animadversión entre dos territorios que hasta 1947 formaron la India
Británica. Esta frontera está salpicada por múltiples barreras físicas en forma
de muros, alambradas y fortificaciones a lo largo de 1.500 km. India inició su
construcción en los 80 con el pretexto de combatir el terrorismo. La barrera
está salpicada de minas y controlada con alta tecnología. Hay que recordar que
India y Pakistán se enfrentaron por el territorio de Cachemira en tres guerras
en 1947, 1965 y 1999…y que ambos tienen armamento nuclear.
Uzbekistán:
Este desconocido país centroasiático, antigua república soviética, está prácticamente
aislado físicamente de todos sus vecinos para evitar la entrada de cualquier
tipo de insurgencia. Tras un grave atentado en la capital, Tashkent, en 1999,
el gobierno uzbeko decidió iniciar la construcción de muros en sus fronteras. Así,
buena parte de los 1.100 km de frontera entre Uzbekistán y Kirguistán están
aislados por barrera de alambre, mientras que su frontera sur con Afganistán
tiene barrera de espino y cerca electrificada. Por último, con Tayikistán está
separado por espino y minas antipersonales. Es evidente que así no van a tener
visitas inesperadas, no.
Ceuta
y Melilla: Por último, aunque no menos relevante, también
en España se han construido muros. En Ceuta y Melilla, ciudades autónomas en el
norte de África, se decidió construir una barrera física en 1988 con la
frontera con Marruecos para evitar la inmigración ilegal. En 2005 se elevaron
hasta los seis metros, en 2007 se añadió un sirga tridimensional de tres metros
de anchura entre las dos vallas que forman la barrera y en 2014 otra valla
antitrepa. Además de su altura, tienen las temibles concertinas, que pueden
producir daños graves con sus cuchillas a quien intente saltarlas.
La valla que separa Melilla de Marruecos.
Por tanto, el muro de Berlín fue uno más, el más
simbólico pero, como se ve, ni el primero ni el último.






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