miércoles, 13 de enero de 2016

El Muro de Berlín no fue el último



Pareció que la caída del Muro de Berlín, que había separado la capital alemana durante largos años, acabaría con todos los muros de la vergüenza del mundo pero, por desgracia, no fue así. Aún hoy, en el siglo XXI, existen numerosas barreras físicas que separan a las personas en todo el mundo. No hay un patrón único: hay muros en Europa, Asia, América y África, sin distinción de Estados democráticos y dictatoriales. Sí comparten dos misiones principalmente: la seguridad de un pueblo y/o controlar la entrada de inmigrantes o refugiados a un territorio de manera ilegal. 

La reciente construcción de una valla de varios kilómetros por parte de Hungría en su frontera con Serbia para evitar la entrada de los refugiados sirios, masiva en 2015, fue objeto de numerosas críticas, pero quizá sería conveniente hacer un análisis de otras barreras de este tipo, y ello va a hacer este post. 

Chipre: La isla está partida en dos por una barrera física llamada la Línea Verde. Esta división data de 1974 y se creó para separar los grecochipriotas de los turcochipriotas. Ese conflicto estuvo a punto de llevar a una sangrienta guerra entre Grecia y Turquía y se consiguió un statu quo a costa de partir la isla. Es una alambrada de 180 km y la zona de exclusión de la Línea Verde está controlada por la ONU. Su ancho es variable, entre 3 metros y 7,5 km. Lo peor de esta barrera es que Nicosia, capital de Chipre, es la última capital del mundo dividida tras la caída del muro de Berlín. La mayor parte de la ciudad es la capital del Estado reconocido de Chipre, miembro de la Unión Europea. La zona norte, sin embargo, es la capital de la autoproclamada República Turca del Norte de Chipre, solo reconocida por Turquía. Y mientras el conflicto no tiene solución, Nicosia y Chipre siguen divididos en medio del abandono y la miseria de las zonas cercanas a una frontera sin sentido. 

La Línea Verde dividiendo Nicosia.


Paralelo 38: La Zona Desmilitarizada de las dos Coreas tiene unos 3 km de ancho por 250 de largo y divide Corea del Norte de Corea del Sur desde la tregua que ambas alcanzaron en 1953 y que aún continúa a pesar de las tensiones continuas. Esta es la frontera más militarizada del mundo y está férreamente vigilada por los soldados de ambos países, que se miran con recelo ante posibles provocaciones.  Obviamente está despoblada y ello ha beneficiado a la flora y fauna que, sin molestas humanas, se expande en toda su diversidad. Algo bueno en medio de la miseria. 

La frontera entre las dos Coreas desde el lado de Corea del Sur.


Frontera Estados Unidos-México: El que intenta ser candidato a la presidencia de Estados Unidos por el Partido Republicano, el controvertido Donald Trump, ha propuesto construir una barrera infranqueable a lo largo de los 3.200 km de frontera con México para impedir la inmigración ilegal. Sin embargo, esta idea no es nueva y, de hecho, ya existe en parte. Se extiende por un tercio de la frontera, unos 1.050 km, constituidos por un conjunto de vallas de acero y hormigón controladas por cámaras, sensores, aviones, drones, etc. Así que Trump, de nuevo, llega tarde en ideas. 

Irlanda del Norte: Aunque el conflicto en el Ulster está en buena medida solucionado, aún existen en la capital del territorio, Belfast, 99 líneas o “muros de paz” para impedir choques violentos entre los unionistas y los republicanos. Existen portones de comunicación que se cierran durante la noche y en épocas de especial tensión política. 

Sáhara Occidental: Tiene nada menos que 2.700 km de longitud, siendo así el segundo muro más largo del mundo solo detrás de la Gran Muralla china. Cuando Marruecos se apoderó del territorio tras la retirada de España, hasta entonces potencia colonizadora, en 1976, su gobierno decidió construir un muro para frenar y aislar al Frente Polisario, que aún hoy reclama la independencia del Sáhara. El muro está constituido por ocho partes en realidad de una altura de entre dos y tres metros construidos con arena, piedra, alambres de espino y rodeados de minas. La idea, cruel pero inteligente, es reducir al Polisario y la República Árabe Saharaui Democrática a la franja interior del territorio, la más pobre y árida, y esperar a que el movimiento muera con el paso de las décadas. 

El muro que parte en dos el Sáhara Occidental.


Israel-Palestina: Israel ha construido dos muros con sus vecinos palestinos: uno con  Cisjordania y otro con la Franja de Gaza. El de Cisjordania comenzó a construirse en 2002, formado por vallas, alambradas, zanjas y placas de cemento de hasta 8 metros de altura, a lo largo de nada menos que 273 km. Según Israel, este muro es un mecanismo para garantizar la seguridad de sus ciudadanos, pero los palestinos y parte de la comunidad internacional lo consideran un auténtico Apartheid entre las dos zonas. 

Parte del muro que separa Israel de Cisjordania. En el graffiti se lee: "Soy berlinés".


El de Gaza se sitúa al sur de este territorio y fue construido tras los acuerdos de paz de 1979. Hasta 2004 fue patrullado por soldados israelíes y, desde entonces, Egipto se encarga de evitar el contrabando de armas con Gaza. El muro se extiende incluso bajo tierra, hasta 35 metros, para evitar túneles de contrabando. Desde 2007, Israel mantiene un bloqueo sobre la Franja de Gaza debido al lanzamiento de cohetes contra Israel desde la misma.
Israel-Líbano: En 2012 las autoridades israelíes iniciaron la construcción de otro muro, esta vez en su frontera norte con Líbano. Son 2 km con un muro de una altura entre 5 y 7 metros. El objetivo es evitar ataques de la organización Hezbollah. 

El muro por Jerusalén Este.


India-Pakistán: La frontera entre estos dos países es muy larga, de 2.900 km, pero no supera a la animadversión entre dos territorios que hasta 1947 formaron la India Británica. Esta frontera está salpicada por múltiples barreras físicas en forma de muros, alambradas y fortificaciones a lo largo de 1.500 km. India inició su construcción en los 80 con el pretexto de combatir el terrorismo. La barrera está salpicada de minas y controlada con alta tecnología. Hay que recordar que India y Pakistán se enfrentaron por el territorio de Cachemira en tres guerras en 1947, 1965 y 1999…y que ambos tienen armamento nuclear. 

Uzbekistán: Este desconocido país centroasiático, antigua república soviética, está prácticamente aislado físicamente de todos sus vecinos para evitar la entrada de cualquier tipo de insurgencia. Tras un grave atentado en la capital, Tashkent, en 1999, el gobierno uzbeko decidió iniciar la construcción de muros en sus fronteras. Así, buena parte de los 1.100 km de frontera entre Uzbekistán y Kirguistán están aislados por barrera de alambre, mientras que su frontera sur con Afganistán tiene barrera de espino y cerca electrificada. Por último, con Tayikistán está separado por espino y minas antipersonales. Es evidente que así no van a tener visitas inesperadas, no. 

Ceuta y Melilla: Por último, aunque no menos relevante, también en España se han construido muros. En Ceuta y Melilla, ciudades autónomas en el norte de África, se decidió construir una barrera física en 1988 con la frontera con Marruecos para evitar la inmigración ilegal. En 2005 se elevaron hasta los seis metros, en 2007 se añadió un sirga tridimensional de tres metros de anchura entre las dos vallas que forman la barrera y en 2014 otra valla antitrepa. Además de su altura, tienen las temibles concertinas, que pueden producir daños graves con sus cuchillas a quien intente saltarlas. 

La valla que separa Melilla de Marruecos.


Por tanto, el muro de Berlín fue uno más, el más simbólico pero, como se ve, ni el primero ni el último.

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