miércoles, 6 de agosto de 2014

Calisto, la luna del falso bosque



El tono verdoso entre tantos cráteres da la impresión de un enorme bosque recubriendo el satélite pero esto, obviamente, no es así. Solo nuestra Tierra alberga vida compleja, por lo que ese color verduzco proviene del efecto óptico de la fotografía y de la composición de su superficie.

Se trata de Calisto, el tercer satélite más grande del Sistema Solar y el segundo adscrito a Júpiter. Como sus lunas hermanas (Ganímedes, Ío y Europa) lleva el nombre de uno de los amantes del dios Júpiter, señor de los cielos y rey de los dioses en la religión romana (Zeus en la griega).

Su superficie es de roca y hielo y se cree que bajo ella existe un océano líquido, como también ocurriría en la vecina Europa. Sin embargo, en el caso de Calisto es menos probable por sus características. Por otro lado, los científicos lo consideran el satélite más adecuado para un hipotético asentamiento humano de exploración de Júpiter debido a la poca radiación solar que recibe y a la ausencia de movimientos geológicos (al igual que en nuestra Luna, esos cráteres permanecerán intactos por milenios).

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