Están
de moda los Reyes Católicos y, en especial, Isabel I de Castilla. La serie de
televisión homónima, Isabel, ha
conseguido acercar al público general una parte de nuestra Historia que siempre
había pasado más desapercibida en series y películas que otras como la Guerra
Civil, el Franquismo o la Hispania romana.
Los
Reyes Católicos son más conocidos entre las generaciones que estudiaron durante
el Franquismo, ya que dicho régimen consideraba a estos monarcas los creadores
de la España moderna y les daba una enorme importancia en las escuelas y en el
simbolismo estatal. Hasta tal punto que en el billete de mil pesetas de los
años 50 aparecía la efigie de Isabel y
Fernando.
Sin
embargo, la importancia que se les ha dado desde hace siglos es aún mayor que esto. A
parte de en nuestras monedas y billetes, los Reyes Católicos presiden el
Congreso de los Diputados al haber una estatua de cada uno a ambos lados del
escudo del país, situado encima de las tribunas de la Mesa del Congreso. A la izquierda,
Isabel I de Castilla, reina entre 1474 y 1504 y consorte de Aragón. Isabel I llegó
al trono a la muerte de su hermano, Enrique IV, y tuvo que luchar por
mantenerlo ya que parte de la nobleza castellana apoyó a su sobrina Juana,
apodada la Beltraneja, en su pretensión al trono amparándose en ser hija del
fallecido Enrique. Castilla era entonces el reino peninsular más poderoso y el más
rico y poblado iniciando con Portugal los descubrimientos atlánticos.
A
la derecha se sitúa la estatua de Fernando II de Aragón, rey de Castilla entre
1475 y 1504 por su matrimonio con Isabel y por la Concordia de Segovia, y rey
de la compleja Corona de Aragón entre 1479 y 1516. Fernando fue co-monarca de
Castilla por su matrimonio con Isabel y se convirtió en rey de Aragón a la
muerte de su padre, Juan II. Aragón era una corona confederal formada por el
reino homónimo y los de Valencia, Mallorca, Cerdeña y Sicilia además del
principado de Cataluña y el reino de Nápoles posteriormente. A pesar de esta
fuerza en el Mediterráneo, Aragón estaba en decadencia a finales del siglo XV
ante el empuje castellano.
El hecho de
que ambos monarcas ocupen una posición privilegiada en las Cortes demuestra su
importancia y, sobre todo, la que les ha dado nuestro país posteriormente.




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