miércoles, 23 de octubre de 2013

Los Reyes Católicos presiden el Congreso



Están de moda los Reyes Católicos y, en especial, Isabel I de Castilla. La serie de televisión homónima, Isabel, ha conseguido acercar al público general una parte de nuestra Historia que siempre había pasado más desapercibida en series y películas que otras como la Guerra Civil, el Franquismo o la Hispania romana.

Los Reyes Católicos son más conocidos entre las generaciones que estudiaron durante el Franquismo, ya que dicho régimen consideraba a estos monarcas los creadores de la España moderna y les daba una enorme importancia en las escuelas y en el simbolismo estatal. Hasta tal punto que en el billete de mil pesetas de los años 50  aparecía la efigie de Isabel y Fernando. 

Sin embargo, la importancia que se les ha dado desde hace siglos es aún mayor que esto. A parte de en nuestras monedas y billetes, los Reyes Católicos presiden el Congreso de los Diputados al haber una estatua de cada uno a ambos lados del escudo del país, situado encima de las tribunas de la Mesa del Congreso. A la izquierda, Isabel I de Castilla, reina entre 1474 y 1504 y consorte de Aragón. Isabel I llegó al trono a la muerte de su hermano, Enrique IV, y tuvo que luchar por mantenerlo ya que parte de la nobleza castellana apoyó a su sobrina Juana, apodada la Beltraneja, en su pretensión al trono amparándose en ser hija del fallecido Enrique. Castilla era entonces el reino peninsular más poderoso y el más rico y poblado iniciando con Portugal los descubrimientos atlánticos. 
A la derecha se sitúa la estatua de Fernando II de Aragón, rey de Castilla entre 1475 y 1504 por su matrimonio con Isabel y por la Concordia de Segovia, y rey de la compleja Corona de Aragón entre 1479 y 1516. Fernando fue co-monarca de Castilla por su matrimonio con Isabel y se convirtió en rey de Aragón a la muerte de su padre, Juan II. Aragón era una corona confederal formada por el reino homónimo y los de Valencia, Mallorca, Cerdeña y Sicilia además del principado de Cataluña y el reino de Nápoles posteriormente. A pesar de esta fuerza en el Mediterráneo, Aragón estaba en decadencia a finales del siglo XV ante el empuje castellano. 


El hecho de que ambos monarcas ocupen una posición privilegiada en las Cortes demuestra su importancia y, sobre todo, la que les ha dado nuestro país posteriormente.

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