DINASTÍA
BORBÓN 2ª RESTAURACIÓN (1874-1931)
A finales de
1874 llegó a España el nuevo rey, Alfonso
XII, hijo de Isabel II. Su reinado se abría con expectativas después de
seis años que, si bien habían tenido buena voluntad en el sentido de buscar un
impulso decisivo a la democratización de España, se habían caracterizado por su
inestabilidad. El principal valedor del joven rey (llegó al trono con solo 17
años) fue un político que daría que hablar, Antonio Cánovas del Castillo,
liberal conservador. Junto a Práxedes Mateo Sagasta, líder de los liberales
progresistas, ideó un sistema de turno pacífico entre ambos partidos que se
llamaría a posteriori la Restauración. Así, había elecciones pero claramente
amañadas, pues se ideaban toda clase de triquiñuelas para que ganara el partido
correspondiente en cada elección, el Conservador o el Liberal. El caciquismo y
el clientelismo estuvieron claramente extendidos durante la Restauración. Las clases bajas quedaban excluidas del
sistema pero en 1890 se aprobó el sufragio universal masculino. Este sistema de
turno de partidos fue eficaz hasta la década de 1920.
Alfonso XII
fue apodado El pacificador debido a que consiguió estabilidad para
España y terminó las dos guerras que afectaban al país desde el reinado de
Amadeo I, la de Cuba y la tercera guerra carlista. En 1876 derrotó a los
carlistas y abolió los fueros de Navarra y las provincias vascas, principales
apoyos carlistas. Sin embargo, en 1878 les concedió el famoso concierto
económico. La guerra de Cuba acabó en 1878
pero la paz no perduró ya que dos décadas después el conflicto se
reabriría.
Se redactó una
nueva constitución para el nuevo régimen, la de 1876, que fue la más duradera
de nuestra Historia, pues estuvo en vigor hasta 1923. Por esta Carta Magna el
rey era árbitro y tenía amplios poderes ya que la soberanía estaba compartida
entre las Cortes y el monarca. Las Cortes pasaban a ser bicamerales, con un
Congreso y un Senado, como en la actualidad. Por otro lado, se reconoció la
libertad religiosa, aunque el catolicismo siguió siendo la religión oficial del
Estado.
Enfrente de
este sistema había diversos grupos que fueron cobrando fuerza con el paso de
los años: los carlistas, nunca vencidos del todo; los republicanos, muy
fragmentados; el movimiento obrero, que fue cobrando importancia en dos
variantes muy diferentes, los anarquistas y los socialistas (el PSOE se fundó
en 1879); y, finalmente, los regionalistas y nacionalistas periféricos como el
catalanismo y el nacionalismo vasco (el PNV se creó en 1895).
El sistema
estaba ya establecido pero, solo diez años después de llegar al trono, Alfonso
XII moría por una enfermedad en 1885. Su segunda esposa, María Cristina de
Habsburgo, estaba aún embarazada del hijo del monarca y no se sabía si sería
varón o no, aunque se suponía que, de ser mujer, podría reinar como lo había
hecho Isabel II. Mientras tanto, María Cristina ejerció la regencia. Unos meses
después nacía Alfonso XIII, y,
curiosamente, nacía ya como rey. Debido a su minoría de edad, su madre seguiría
siendo la regente y la que tomaba decisiones como una auténtica reina titular. Se
mantuvo el sistema que se había creado con Alfonso XII y se siguieron turnando
conservadores y liberales sin mayores problemas.
España en
estos años se caracterizó por continuar su lenta industrialización y expansión
del ferrocarril. Había pasado a ser una potencia de muy segundo orden. Mientras
sus vecinas europeas creaban inmensos imperios coloniales, España mantenía sus
antiguas colonias insulares de ultramar (Cuba, Puerto Rico, Filipinas, Guam y
varios archipiélagos en el Pacífico). Por otro lado, amplió su presencia en África
asegurando la Guinea Ecuatorial y expandiéndose por el Sáhara Occidental.
En 1898 la
tensión había aumentado en Cuba hasta límites insoportables. Los nuevos
insurrectos exigían la independencia de la isla de España y contaban con las
simpatías (falsas) de Estados Unidos, que veía en Cuba un salto hacia expandir
su influencia en América y también en el mundo. Así, en febrero de 1898 se
produjo el hundimiento del buque estadounidense Maine en La Habana y Estados
Unidos acusó del siniestro a los españoles (los hechos no están esclarecidos).
Entraba así en la guerra a favor de los insurrectos cubanos y volcaba la guerra
decisivamente pues España no fue rival para la incipiente potencia americana.
Tras varias derrotas el gobierno español negoció con Estados Unidos la paz que
llegó con el Tratado de París por el que quedaba liquidado el imperio de
ultramar de España al cederle a Estados Unidos Filipinas, Puerto Rico, Guam y
Cuba, a la que se le dio la independencia como satélite de los estadounidenses.
España mantuvo los archipiélagos del Pacífico pero, la dificultad de poder
mantenerlos hizo que se los vendiera un año después a Alemania.
La dura
derrota sumió al país en una cierta desesperanza, aunque no motivó cambios
políticos. Entre los intelectuales comenzó a hablarse de regeneracionismo,
surgiendo la Generación del 98, debido a este desastroso acontecimiento de la
Historia de España.
Después del 98
España trató de compensar la presencia en el Caribe y en el Pacífico por una
mayor influencia en África, concretamente en el norte de Marruecos.
En 1902
Alfonso XIII cumplía la mayoría de edad y, al fin, comenzaba su reinado
personal que se caracterizó por los continuos intentos del rey de intervenir en
la política española, así como en los partidos gobernantes. Además, el rey
estableció una relación cercana con los mandos militares.
Los líderes
del Partido Conservador (Cánovas) y Liberal (Sagasta) dejaron paso a nuevos
presidentes del gobierno como Antonio Maura (conservador) y José Canalejas
(liberal), aunque el sistema de la Restauración de turno de partidos comenzaba
a mostrar síntomas de cansancio. Estos dos últimos políticos trajeron políticas
diferentes. Maura entendió la necesidad de hacer reformas y cambios y propuso
la “revolución desde arriba para que no nos la hagan desde abajo” de acuerdo a
los tiempos que empezaban a correr en Europa. Su mandato, iniciado en 1904,
terminó en 1909 debido a los efectos de la Semana Trágica de Barcelona y de la
posterior represión. Canalejas fue presidente entre 1910 y 1912 y propuso una
democratización evidente. Un mayor papel del Estado en materia social y laboral
que sentó unas basas para un Estado del Bienestar, y una progresiva
secularización del Estado. Finalmente, Canalejas fue asesinado sin poder llevar
a término sus propuestas.
El sistema
estaba agotado, el turno de partidos sin líderes fuertes y el contexto europeo
muy convulso al comenzar la Primera Guerra Mundial, en la que España se mantuvo
neutral, pero que afectó a la política nacional. En 1917 se produjo la
Revolución Rusa que llegó a España en forma de mayor inestabilidad. Posteriormente,
la situación no hizo más que empeorar: la guerra en Marruecos se agravó y entre
1917 y 1923 hubo trece crisis de gobierno. Además, en Barcelona también aumentó
la conflictividad social de manera progresiva apareciendo el pistolerismo.
En 1921 la
crisis llegaba a su culmen con el desastre de Annual en el que el ejército
español fue duramente derrotado en Marruecos por las tropas rifeñas de Abd el
Krim.
Esta derrota
condujo al pronunciamiento militar de septiembre de 1923 que comenzó en
Barcelona Miguel Primo de Rivera y que consiguió el poder sin apenas oposición
y casi se podría decir, con apoyo de ciertos sectores sociales.
El rey
consintió la dictadura de buen grado ya que tomó varias medidas para solucionar
la difícil situación que atravesaba el país. Al ser una dictadura se terminó el
turno de partidos que existía desde el siglo XIX y se derogó la constitución de
1876.
El principal
problema era la guerra colonial en Marruecos en la que España iba en
desventaja. Para acatar el problema de una vez por todas y pacificar el
territorio, Primo de Rivera preparó un desembarco en Alhucemas con apoyo
francés para rodear a las tropas rifeñas. La operación fue un éxito y al fin se
podía aplicar el protectorado español en el norte de Marruecos.
En política
interior Primo de Rivera llevó a cabo una política de obras públicas muy
necesaria para el país y se llevó a cabo con éxito la Exposición Universal de
Barcelona de 1929 (ciudad que ya había acogido la de 1888).
Primo de
Rivera colaboró con los socialistas, especialmente con la UGT, mientras que los
más reprimidos fueron los anarquistas, relevantes en España desde principio de
siglo y que habían dado más de un dolor de cabeza a los sucesivos gobiernos.
A finales de
la década la situación empezó a torcerse y, a pesar del éxito de la Exposición
Universal, los problemas comenzaron a aflorar por todos lados. El dictador,
cansado, dimitió en 1930. El rey Alfonso XIII, comprometido por haber apoyado
la dictadura, intentó mantenerla con otro hombre, Dámaso Berenguer, que abrió
la llamada dictablanda. Tuvo que hacer frente a los efectos del Crack del 29,
que ya habían atravesado el Atlántico e influían también en España. Berenguer
finalmente dimitió a su vez y fue sustituido por Juan Bautista Aznar quien
encabezaría el último gobierno de Alfonso XIII. Éste estaba claramente
identificado con el apoyo a la dictadura y había perdido muchos apoyos.
En abril de
1931 se convocaron elecciones municipales y los partidos republicanos ganaron
en las ciudades mientras que en el campo, por efecto de los caciques, ganó la
monarquía. Los republicanos se habían organizado en los años previos hasta
llegar al Pacto de San Sebastián de 1930.
Tras estos
resultados, el rey renunció a la Corona (no abdicó) y marchó al exilio. Un
gobierno provisional encabezado por Niceto Alcalá-Zamora se hizo cargo del
país. La Segunda República fue proclamada el 14 de abril en medio del
entusiasmo.
SEGUNDA REPÚBLICA (1931-1936) y GUERRA CIVIL (1936-1939)
La Segunda
República fue un periodo corto de la Historia de España pero que marcó
profundamente. Se puede dividir en tres etapas: el Bienio reformista
(1931-1933), el Bienio radical-cedista (1933-1936) y en 1936 el Frente Popular.
El gobierno provisional tuvo que afrontar casi
desde el primer día problemas. Los más exaltados comenzaron a provocar
revueltas exigiendo rapidez en las reformas y se atacó a iglesias abriéndose el
grave problema anticlerical. A pesar de ello, las intenciones fueron claramente
democratizadoras: se redactó una nueva constitución republicana y democrática
que daba amplias libertades a la población y otorgaba el derecho a voto a la
mujer por primera vez. Sin embargo, tuvo el rechazo de parte de la derecha, que
seguía siendo monárquica. En las primeras elecciones generales ganó el bloque
de la izquierda que formó un gobierno de republicanos y socialistas. El PSOE
había ido creciendo desde su fundación y en 1931 fue el partido más votado. El
presidente de la República (Jefe de Estado) continuó siendo Niceto
Alcalá-Zamora, que se mantendría en dicho cargo hasta 1936 y el presidente del
gobierno fue Manuel Azaña durante el bienio reformista.
Hubo amplias
reformas como la del ejército, la agraria, la autonomía a regiones empezando
por Cataluña, etc. aunque no entraremos en ellas pues se necesitaría un libro
entero. Los conflictos continuaron y llegaron a su cénit primero con un intento
de golpe de Estado por parte del general Sanjurjo que fracasó, y en 1933 el episodio
de Casas Viejas en el que la guardia civil mató a campesinos insurrectos. Esto
último hizo dimitir a Azaña y se convocaron nuevas elecciones generales ese
año.
Las elecciones
las ganó la derecha, siendo el primer partido la CEDA, coalición de diversas
fuerzas de derecha y en general monárquicas. Los presidentes del gobierno en el
bienio radical-cedista fueron del Partido Radical de Lerroux pero con apoyo
parlamentario de la CEDA. Estos gobiernos revirtieron todas las reformas
anteriores lo que hizo que los socialistas se radicalizaran, especialmente la
UGT. En 1934 estalló la revolución de octubre que tuvo éxito sobre todo en
Asturias. Comenzó como una huelga general por la entrada de la CEDA en el
gobierno y acabó como una auténtica sublevación en Asturias y Cataluña, aunque
en la segunda tomó un cariz más nacionalista. El gobierno sofocó la revuelta y
la represión que siguió fue muy dura.
En 1936 se
volvieron a convocar elecciones, que fueron muy competitivas. La izquierda se
alió en el Frente Popular, tanto republicanos como socialistas. La derecha se
alió en un frente pero que no concurrió unido en todas las circunscripciones.
La participación fue muy alta y el Frente Popular se impuso, sobre todo en las
ciudades. El centro con el Partido Radical casi desaparecía.
Se formó un
nuevo gobierno de izquierdas que retomó las reformas. Manuel Azaña sustituyó a Alcalá-Zamora como jefe del Estado.
Sin embargo,
la situación se fue tensando cada vez más. Las posiciones radicales de ambos
bandos fueron creciendo y los sindicatos UGT y CNT movilización numerosas
huelgas. La lucha callejera de los más radicales fue convirtiéndose en algo
común y Falange Española, de carácter fascista, fue aumentando
considerablemente apoyos.
En julio de
1936 hubo dos asesinatos políticos que prendieron la chispa: el del teniente
Castillo, hombre de izquierdas, y el del diputado Calvo-Sotelo, perteneciente a
la CEDA. Generales del ejército llevaban preparando meses un golpe de Estado y,
con estos asesinatos, aceleraron los preparativos. El 18 de julio de 1936 parte
del ejército se sublevaba en Canarias, Marruecos, Castilla y León, Galicia,
Navarra, parte de Aragón y Baleares. En el resto el golpe fracasaba por lo que
comenzaban así tres largos años de guerra civil y de destrucción.
Sobre la
Guerra Civil no vamos a entrar mucho ya que estos artículos son sobre los jefes
de Estado y los principales hechos de su mandato. Durante el conflicto España
quedó dividida entre dos extremismos políticos ya que las opciones moderadas
quedaron aisladas. Se sucedieron sangrientos combates pero el avance de los
sublevados fue lento pero inexorable salvo fracasos como el intento de toma de
Madrid. Durante la guerra la jefatura del Estado en la zona republicana siguió
en Manuel Azaña y en el bando sublevado pronto se tendería a la concentración
de poderes y la Junta de Defensa Nacional, gobierno de los sublevados, le daría
todo el poder en octubre de 1936 como jefe de Estado claramente dictatorial.
Finalmente, la
república perdería la guerra y el 1 de abril de 1939 la guerra había acabado
con victoria de los sublevados. Se iniciaba un largo periodo dictatorial que,
por la presencia absoluta del dictador Franco se ha denominado el Franquismo.
ALFONSO XII DE ESPAÑA (1874-1885)
ALFONSO XIII DE ESPAÑA (1885-1931)
NICETO ALCALÁ-ZAMORA Y TORRES (1931-1936)
MANUEL AZAÑA DÍAZ (1936-1939*)
FRANCISCO FRANCO BAHAMONDE (1936*-1975)
* En Guerra Civil


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