domingo, 18 de septiembre de 2011

Mi propuesta de organización territorial


PROPUESTA ORGANIZACIÓN TERRITORIAL DEL ESTADO


En plena crisis económica y con la sombra de la incertidumbre por la crisis de Grecia que amenaza con extenderse por toda Europa como una terrible epidemia, ha surgido en España el debate sobre el modelo de organización del Estado. El actual modelo se basa en varias administraciones: central, autonómica, provincial y municipal aunque en algunas Comunidades Autónomas también existe la figura comarcal.

Este sistema se está viendo incapaz de superar el grave déficit público debido a la irresponsabilidad de la mayoría de las CCAA españolas que en los pasados años han aumentado su deuda hasta límites insoportables. Ahora muchas de ellas se encuentran en una situación muy difícil, que hasta ha propiciado una importante reforma constitucional pactada entre los dos partidos mayoritarios, PP y PSOE, que limita el déficit de las administraciones públicas.

En definitiva, ¿ha fracasado el modelo autonómico? En cierta medida sí. Se está viendo incapaz de superar los debates identitarios de algunas regiones y económicamente ha resultado ser un completo desastre. Demasiados gobiernos, coches oficiales y diputados y edificios autonómicos, es decir, un enorme gasto público. Por no hablar de las diputaciones provinciales que incluyen lo mismo pero a nivel provincial.

Los Ayuntamientos, muy bien valorados hace unos años, ahora se ven incapaces de pagar sus enormes deudas por gestiones megalómanas. Un despilfarro insoportable para cualquier Estado y más aún inmerso en la peor crisis desde la Gran Depresión.

Por tanto, ¿qué hacemos? Tengo varias propuestas.

En primer lugar, suprimir las diputaciones provinciales. Ya está bien de tener unas instituciones anticuadas (¡se crearon en el S. XIX!) y con unas competencias variables según la región. Por no hablar de sus edificios públicos y sus parlamentarios. Porque a los viven en CCAA uniprovinciales (que no disponen de Diputación) hay que recordarles que cada provincia tiene su propio parlamento cuyo número de diputados varía según la población. Por ejemplo, la Diputación de Barcelona, la más importante de España por su población, tiene ni más ni menos que 51 diputados frente a diputaciones como Soria que tiene 25 diputados (para una población que no llega a 90.000 habitantes).

Suprimir las diputaciones no supondría eliminar la figura de la provincia que seguiría existiendo para ámbitos como el postal o el electoral en el que cada provincia forma una circunscripción.

Paso ahora a otro nivel administrativo y el más problemático: el autonómico. Las CCAA fueron un inteligente invento de la Transición que tenían como objetivo “calmar” las ansias de libertad de algunas regiones españolas y que ya había sido pensado durante la II República. Cada autonomía dispondría de un Estatuto que recogería las competencias de cada una. Sin embargo, el invento que en principio iba destinado sólo a las llamadas regiones históricas (Galicia, Euskadi y Catalunya) finalmente se aplicó en todo el Estado dividiéndose en autonomías de régimen propio (las tres anteriores más Andalucía, País Valenciano y Aragón) y de régimen común (todas las demás). A esta ensalada se sumaban en 1995 dos ciudades autónomas debido a su especial situación, Ceuta y Melilla, a medio camino entre municipios y CCAA.

Las Comunidades se formaban según diferentes intereses. Actualmente hay “nacionalidades históricas” (Galicia, Euskadi, Catalunya, Aragón, Andalucía, Baleares, Canarias y Comunidad Valenciana). Este distintivo hace que tengan algunas competencias que las demás no tienen. Para poder constituirse una CCAA es necesario tener vínculos históricos o sociales comunes excepto en el caso de Madrid que se constituyó en CCAA en interés nacional.

Sea como fuere, el modelo no ha sido capaz de solventar las ansias de algunas regiones y el café para todos se ha sobrepasado. Las CCAA españolas tienen muchas más competencias que algunos Estados federales. Algunas de ellas como la educación o la sanidad están a merced a las decisiones de los gobiernos autonómicos y, muchas veces, la posición del Gobierno central es sólo una opinión al no poder hacer nada. Tenemos ahora el caso de los recortes en educación en la Comunidad de Madrid y la imposibilidad del Ministerio de Educación de hacer nada para evitarlos, tan sólo apoyar verbalmente a los profesores.

La solución a esto es complicada porque ninguna comunidad querrá devolver competencias al Estado. Mi opinión es que el mejor modelo para España sería el Federal con las CCAA reconvertidas en Estados federales con prácticamente las mismas competencias y con un poder reservado al Estado en las competencias cedidas a las regiones.

Por último tengo una propuesta más factible a nivel municipal. Ha quedado claro que muchos ayuntamientos no han destacado por hacer buenas gestiones y ahora están al borde del colapso. Y es que quizá hay demasiados. A día de hoy hay en España 8.116 municipios (INE 2011).

Y entre esos municipios hay grandes estupideces. El menos poblado de España es Illán de Vacas (Toledo) con sólo 5 habitantes. Para 5 habitantes bien podría estar integrado con otros pueblos de la zona en un único municipio.

Y así muchos casos hasta llegar al límite técnico de 10.000 habitantes. Mi propuesta es que todo municipio de menos de 10.000 habitantes sea integrado con otros hasta que superen entre varios el límite de 10.000 personas. Además llamaría a ese conjunto de pueblos Concejos siguiendo la denominación tradicional que aún hoy se usa en Galicia y Asturias con buenos resultados.

Un buen caso es el Concello de Viveiro, en Lugo. Forma un único término municipal conformado por varios pueblos además del mismo Viveiro: Covas, Celeiro, Chavín, etc. siguiendo el modelo gallego en toda España podríamos ahorrar millones de euros.

Sin embargo no podemos olvidar la Historia de cada pueblo por lo que dentro de cada Concejo habría pedanías con su propio concejal que defendiese los intereses de cada pueblo en el ayuntamiento del Concejo. Así mismo, si un municipio quedase conformado por dos entidades poblacionales de peso podría ser denominado por ambas separadas con un guión como el caso de Lasarte-Oria en Gipuzkoa.

Voy a pasar esta medida de Concejos a mi zona de Madrid, el Corredor del Henares. Los municipios que superan los 10.000 habitantes (Coslada, San Fernando de Henares, Mejorada del Campo, Torrejón de Ardoz, Paracuellos de Jarama, Alcalá de Henares y Meco) no sufrirían cambios salvo que incluyan a algún municipio de menos de 10.000 personas.

Los cambios llegarían con Ajalvir y Daganzo de Arriba. Ajalvir con 3.000 habitantes y Daganzo con 8.000 no superan por sí solos los 10.000 habitantes obligatorios. Por ello deberían integrarse en un único Concejo que sí superaría los 10.000 habitantes y que se llamaría Daganzo-Ajalvir.

Otros casos de fusiones en el Corredor serían Camarma de Esteruelas con Valdeavero y Fresno de Torote o Loeches con Torres de la Alameda.

Pero la Comunidad autónoma que requeriría más fusiones sería sin dudas Castilla y León que tiene miles de municipios con menos de 10.000 habitantes.

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