Los Premios Princesa de Asturias

 

Escudo de la Fundación Princesa de Asturias.

Ayer se entregaron los Premios Princesa de Asturias de 2020. Como todo en este complejo año, la ceremonia se vio afectada por la pandemia de covid-19 y tuvo que ser reducida, además de que varios de los premiados no pudieron acudir a Oviedo a recoger este prestigioso galardón.

Inspirados por los Premios Nobel, en Suecia, los Premios Princesa de Asturias comenzaron en 1981 con el nombre de Premios Príncipe de Asturias, debido a que el actual rey, Felipe VI, era entonces el príncipe de Asturias, título tradicional para el heredero al trono español desde época de la Corona de Castilla. En 2014 Felipe fue proclamado rey y su hija Leonor pasó a ser la princesa de Asturias, motivo del cambio de nombre.

La primera edición fue en 1981, siendo el debut público de Felipe de Borbón. 

Los premios conmemoran a personas e instituciones para reconocer su labor en aspectos humanísticos, sociales, culturales, científicos o deportivos. Los premios no se limitan a personas e instituciones de España sino que son internacionales desde 1990, aunque el ámbito hispánico e iberoamericano tienen especial reconocimiento y hasta ese año eran los únicos que recibían premios. Así mismo, en 2005 fueron reconocidos por su excepcional contribución al patrimonio cultural de la Humanidad por la UNESCO.

En 1980 se creó la Fundación Príncipe de Asturias, por lo que justo este año cumple 40 años. Son los miembros de la Fundación los que eligen a los premiados cada año. Siempre se celebran en la capital de Asturias, Oviedo, que de esta manera es publicitada en todo el mundo. Este año no se han podido celebrar en el Teatro Campoamor, sede habitual de los premios, debido a las limitaciones impuestas por la pandemia.

Imagen de los premios del año pasado.

Cada premio consta de un diploma, una escultura de Joan Miró, una insignia con el escudo de la Fundación y 50.000 euros. Si el premio fuese compartido, algo muy habitual, cada galardonado recibiría su parte correspondiente. Para recibir el dinero y la escultura, los galardonados deben acudir a Oviedo a recogerlos. Si no, no reciben esa parte del premio.

En 1981 existían seis categorías: Artes, Ciencias Sociales, Cooperación Internacional, Investigación Científica y Técnica, Letras y Comunicación y Humanidades. En 1986 se sumó el premio a la Concordia (el equivalente al Nobel de la Paz) y en 1987 el de Deportes, sumando actualmente esas ocho categorías.

El Premio de Comunicación y Humanidades se otorga a aquellos que sobresalgan en esos ámbitos. Desde 1981 lo han recibido instituciones y personalidades tan destacadas como María Zambrano, El País, la CNN, Umberto Eco, los institutos de lenguas europeas como el Cervantes o el British Council, National Geographic, Google o el Museo del Prado. Este último lo recibió el año pasado, en conmemoración de su bicentenario.

El Premio de las Artes se otorga a personas e instituciones que destaquen en arquitectura, pintura, cinematografía, música, escultura o danza. Entre los premiados destacan algunos como Luis García Berlanga, Eduardo Chillida, Fernando Fernán Gómez, Santiago Calatrava, Woody Allen, Norman Foster, Rafael Moneo o John Williams, compositor que lo ha recibido este año 2020.

El Premio de Ciencias Sociales se otorga a aquellos que resalten en campos como la Historia, antropología, geografía, Derecho, economía, sociología o psicología. Entre los premiados destacan Anthony Giddens, Mary Beard o el equipo arqueológico de los Guerreros de Terracota de China.

El Premio de Investigación Científica y Técnica se otorga a aquellos que contribuyan de manera significativa en los campos de la medicina, las matemáticas, la química, la física, la biología u otras disciplinas de ciencias. Destacan premiados como el equipo investigador de Atapuerca, Jane Goodall, Peter Higgs y muchos otros científicos.

El Premio de las Letras se otorga a quienes contribuyan decisivamente a la literatura y la lingüística. Destacan premiados como Mario Vargas Llosa, Camilo José Cela, el pueblo de Puerto Rico, Francisco Umbral o Amin Maalouf.

El Premio de Cooperación Internacional se concede a aquellos que contribuyan al conocimiento, el progreso y la fraternidad de los pueblos del mundo. Lo han recibido personalidades e instituciones como Jacques Delors, Mijaíl Gorbachov, ACNUR, Nelson Mandela, la Estación Espacial Internacional, el Programa ERASMUS de la ONU, Al Gore, la OMS, la Cruz Roja o la Wikipedia.

El Premio de la Concordia se concede a personas e instituciones que hayan contribuido a la paz, la lucha contra la pobreza, la enfermedad y las injusticias o a la defensa de la libertad y del patrimonio de la Humanidad. Entre los que han recibido esta categoría destacan, entre otros, Stephen Hawking, las comunidades sefardíes, Médicos Sin Fronteras, Adolfo Suárez, Cáritas, J.K. Rowling, el Camino de Santiago, Unicef, la ciudad de Berlín, la ONCE, la Unión Europea y, este año, los sanitarios contra la covid-19.

Finalmente, el Premio de los Deportes reconoce a aquellos que hayan logrado logros deportivos o hayan promovido los deportes en general. Al contrario que en los premios anteriores, la mitad de los galardonados han sido españoles, siendo la categoría en la que menos extranjeros han sido reconocidos. Entre aquellos que han recibido este premio destacan Juan Antonio Samaranch, Severiano Ballesteros, el Tour de Francia, las selecciones de baloncesto y fútbol de España, Rafa Nadal, Iker Casillas o la maratón de Nueva York.

La gran diversidad de China

Muchas veces desde Occidente vemos a China como un todo, sin tener en cuenta que es un país enormemente diverso, tanto en su geografía como en sus ciudadanos. Y es lógico que así sea: es el cuarto país del mundo en extensión con 9,6 millones de km² y tiene fronteras con hasta catorce países (Corea del Norte, Rusia, Mongolia, Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán, Afganistán, Pakistán, India, Nepal, Bután, Birmania, Laos y Vietnam). Al este y sureste limita con los mares de la China Oriental y de la China Meridional.

En cuanto a su población, sigue siendo el país más poblado del mundo (aunque India le pisa los talones), con alrededor de 1.400 millones de habitantes.

En términos de espacio geográfico, China ocupa un territorio clave en Extremo Oriente, pero es una potencia mayormente continental puesto que solo tiene una isla de tamaño destacable, Hainan (al sur). Además, reclama Taiwán, que sigue considerándose la legítima República de China. Esto se debe a que en la guerra civil china ganaron los comunistas de Mao mientras que los nacionalistas se refugiaron en Taiwán y resistieron allí con ayuda de Estados Unidos, manteniéndose al margen de la República Popular China hasta hoy.

Sin embargo, su territorio es tan extenso que tiene muchos recursos naturales, permitiéndole ser hoy la segunda potencia mundial, solo por detrás de Estados Unidos. China, además, está en una zona templada/cálida y ello ha supuesto que siempre haya estado muy poblada, en especial las grandes llanuras de su parte central, a las orillas de los ríos Amarillo (Hoang-Ho) y Yangtsé. Menos fértiles son otras zonas como la norte y oeste, dominadas por enormes estepas y desiertos como el del Gobi. Por ello, la población está muy desigualmente repartida por el país, concentrándose en las costas y las llanuras de los ríos antes citados. Al suroeste destaca la cordillera del Himalaya y la mayor meseta del mundo, el Tíbet. Al noreste se sitúa Manchuria, una zona más fría que el resto de China, lo que ha influido en la cultura local. Así, hay grandes diferencias entre el norte y el sur, que tiene un clima tropical influenciado por los monzones.

Mapa con las regiones chinas (provincias en rojo, municipios en verde claro, regiones autónomas en amarillo y regiones especiales en verde. Las reclamaciones territoriales a Taiwán, Japón e India aparecen en celeste, azul y rojo). 

Aunque a veces todos los chinos nos puedan parecer de la misma etnia, esto no es ni mucho menos así: se reconocen oficialmente 56 grupos étnicos, pero es cierto que el 91 % de la población pertenece a la etnia han. Los han son mayoritarios en toda China menos en dos de las regiones autónomas: Sinkiang y Tíbet. Las etnias minoritarias se concentran en el oeste de China, que es al mismo tiempo la zona menos poblada.

La principal lengua es el mandarín, dialecto principal del macroidioma que llamamos chino y que habla el 70 % de la población. El wu también es importante, en especial en la ciudad de Shanghái.

La organización territorial de China es compleja. Distingue cuatro tipos de regiones. Las primeras y más comunes son las provincias, étnicamente más homogéneas con inmensa mayoría han. Son 23 y dependen directamente de la capital, Pekín, aunque sus líderes provinciales actúan con relativa autonomía. Las segundas son los municipios, que coinciden con las cuatro ciudades más pobladas de China: Shanghái, Pekín, Tianjin y Chongqing.

La tercera división territorial es muy interesante ya que son las regiones autónomas, o supuestamente autónomas puesto que en China al final el poder está en manos del gobierno central. Corresponden con regiones en donde hay una minoría étnica relevante, mucho más que en las provincias. Son cinco: Sinkiang (con mayoría étnica de uigures, musulmanes, con un 45 %), Mongolia Interior (con alrededor de un 20 % de mongoles), Tíbet (con amplísima mayoría de tibetanos), Ningxia (los hui son el 34 % de la población) y Guangxi (32 % de la etnia zhuang).

Mapa de las regiones especiales de Hong Kong y Macao, muy cercanas una a la otra. 

Finalmente, existen dos regiones administrativas especiales, que sí que disfrutan de una amplia autonomía ya que eran colonias hasta los años 90. Se trata de Hong Kong y Macao, situadas al sur del país. Hong Kong era una colonia británica hasta 1997, año en el que fue devuelta a China tras llegarse a un acuerdo por el que Hong Kong tendría su propia moneda e incluso representación en competiciones deportivas al margen de China. De hecho el capitalismo está plenamente vigente allí en vez del socialismo “con características chinas” del resto del país que es, grosso modo, una mezcla de capitalismo y comunismo. Algo parecido ocurre con Macao, que fue colonia portuguesa hasta 1999.

Así, China es un país diverso en todos los sentidos que sigue siendo poco conocido en los países occidentales y sigue estando poco presente en los planes educativos, por lo que se trata bastante poco en nuestras aulas, que siguen sumidas en un desfasado eurocentrismo, es decir, en la enseñanza de la geografía e historia desde el punto de vista europeo.

Las líneas de ferri en España


Ferri que une Bilbao o Santander con Reino Unido. 

La situación de España en una península hace que haya numerosos ferris que conectan el país con sus islas y también con ciudades extranjeras. Sin embargo, hay menos rutas de ferris que en otros países debido a que hay también menos puertos realmente importantes. Así, en este artículo vamos a hacer un breve repaso a las rutas de ferris que existen en España, incluyendo aquellas menores con barcos mucho más pequeños.

MAR CANTÁBRICO

Líneas de ferri entre España y Reino Unido. 

Hondarribia: está unida a su ciudad vecina en Francia, Hendaya.

Bilbao: está unida con la ciudad de Portsmouth, al sur del Reino Unido.

Santander: tiene líneas regulares con las ciudades de Portsmouth y de Plymouth, esta

última en Cornualles, ambas en Reino Unido.

Gijón: tiene una línea con Saint-Nazaire, ciudad cerca de Nantes, en Francia.


OCÉANO ATLÁNTICO

A Guarda: está conectada con un corto recorrido a la vecina ciudad portuguesa de Caminha.

Camposancos: igual que la anterior, cruza el río Miño, que marca la frontera entre España y Portugal.

Huelva: tiene conexiones con Canarias, en concreto con Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria.

Cádiz: está unida con ferris a Arrecife, capital de Lanzarote, y a Las Palmas de Gran Canaria.


CANARIAS

Las islas están conectadas entre sí con numerosas rutas de ferris.

Arrecife: con Cádiz, Santa Cruz de La Palma, Las Palmas de Gran Canaria, Santa Cruz de Tenerife y Puerto del Rosario.

Playa Blanca (Lanzarote): con Corralejo (Fuerteventura).

Orzola (Lanzarote): con Caleta del Sebo (La Graciosa).

Puerto del Rosario: con Arrecife, Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria.

Morro Jable (Fuerteventura): con Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas.

Las Palmas de Gran Canaria: con Cádiz, Huelva, Santa Cruz de Tenerife, Santa Cruz de La Palma, Arrecife, Gran Tarajal, Puerto del Rosario y Morro Jable.

Santa Cruz de Tenerife: con Huelva, Arrecife, Las Palmas, Morro Jable, Gran Tarajal, Santa Cruz de La Palma, Puerto del Rosario, Los Cristianos y La Restinga.

Los Cristianos (Tenerife): con Santa Cruz de Tenerife, Valverde, San Sebastián de La Gomera y Santa Cruz de La Palma.

San Sebastián de La Gomera: con Los Cristianos y Santa Cruz de La Palma.

Santa Cruz de La Palma: con Las Palmas, Santa Cruz de Tenerife, Los Cristianos, Arrecife y San Sebastián de La Gomera.

Valverde: con Los Cristianos.

La Restinga (El Hierro): Santa Cruz de Tenerife-


MAR MEDITERRÁNEO

La Operación del Estrecho permite el cruce año a año a Marruecos y Argelia desde los puertos españoles mediante ferris. Este 2020 no se ha realizado debido a la pandemia de covid-19. 

Tarifa: con Tánger, en Marruecos.

Algeciras: con Tánger y Ceuta.

Ceuta: con Algeciras.

Málaga: con Melilla.

Motril: con Melilla y con las ciudades marroquíes de Nador y de Alhucemas.

Almería: con Melilla, con Nador y con las ciudades argelinas de Orán y Ghazaouet.

Melilla: con Málaga, Motril y Almería.

Torrevieja: con la isla de Tabarca.

Santa Pola: con la isla de Tabarca.

Alicante: con Orán, Argel (capital de Argelia) y la isla de Tabarca.

Denia: con San Antonio (Ibiza), Palma, Formentera e Ibiza.

Gandía: con San Antonio.

Valencia: con Palma, Mahón, Ibiza y San Antonio.

Barcelona: es la ciudad española con mayor cantidad de líneas de ferri. Tiene conexiones con San Antonio, Tánger, Ibiza, Palma, Alcudia (Mallorca), Mahón, Ciutadella (Menorca) y las ciudades italianas de Porto Torres (Cerdeña), Civitavecchia (a 80 km de Roma), Livorno (Toscana) y Génova.


ISLAS BALEARES

Ciutadella: con Barcelona y Alcudia.

Mahón: con Valencia, Barcelona y Palma.

Alcudia: con Barcelona y Ciutadella.

Palma: con Barcelona, Valencia, Denia, Ibiza y Mahón.

Ibiza: con Barcelona, Valencia, Denia, Formentera y Palma.

Formentera: con Ibiza y Denia.

San Antonio Abad: con Barcelona, Valencia, Gandía y Denia.


Así, la Península tiene numerosas conexiones con ambos archipiélagos y también algunas con países vecinos de España como son Portugal (Caminha), Francia (Saint-Nazaire, Hendaya), Reino Unido (Portsmouth, Plymouth), Marruecos (Tánger, Alhucemas, Nador), Argelia (Orán, Argel, Ghazaouet) e Italia (Génova, Porto Torres, Civitavecchia, Livorno). 

Países homónimos a su capital

Vista aérea de Brasilia, capital de Brasil, del que recibe su nombre. 

Hay pocos países que se llamen igual que su capital, o viceversa. Sin embargo, están en todos los continentes y hay diferentes motivos por los que se da la curiosidad de que un país y su capital se llamen igual, como veremos más adelante. Suelen ser países pequeños en los que la capital tiene una macrocefalia importante, aunque no todos (como México). 

Por otro lado, a veces el país se llama así por la capital y, en casos más raros, la capital tiene su nombre por el país, como es el caso de Brasilia, capital de Brasil y que fue fundada en 1960, mucho después de que esa nación tuviese ese nombre. Así, en este artículo veremos cuáles son esos países y el porqué de que sean homónimos con sus respectivas capitales.

AMÉRICA

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México: su capital es la Ciudad de México y, en este caso, el país se llama así por la ciudad, cuna de los mexicas, también conocidos a rasgos generales como aztecas. También se llama México uno de los estados que forman México, en concreto el que rodea a la Ciudad de México.

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Guatemala: la capital es Ciudad de Guatemala. Es un caso parecido al de México ya que la ciudad acabó dando nombre a toda la región y luego país.

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El Salvador: la capital es San Salvador. Como en los casos anteriores, la capital de la zona acabó por dar nombre a todo el posterior país, aunque sin el “San”.

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República Dominicana: la capital es Santo Domingo. En este caso es menos evidente, pero la ciudad de Santo Domingo daba nombre al país al principio, que también se llamaba Santo Domingo. En latín domingo es dominicus, “del señor”, por lo que es el mismo caso que los anteriores.

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Panamá: la capital es Ciudad de Panamá. Es el mismo caso que los anteriores, ya que el país recibe su nombre de la capital.

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Brasil: su capital es Brasilia. Esta fue fundada mucho después que el país y se le dio ese nombre por la nación.

EUROPA

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Luxemburgo: la capital es la Ciudad de Luxemburgo. El país recibe el nombre de la ciudad, que engloba a buena parte de la población del estado.

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Mónaco: es una ciudad-Estado, por lo que la capital y el país son lo mismo.

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Andorra: la capital es Andorra la Vella. La capital es algo más antigua que el principado en sí, aunque el nombre de ambas fue casi contemporáneo tanto para la ciudad como para el territorio que la rodea.

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San Marino: la capital es la ciudad homónima. Como en casos anteriores, recibe su nombre por la capital, que fue fundada por un santo llamado Marino.

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Ciudad del Vaticano: como dice su nombre, es una ciudad-Estado dentro a su vez de otra ciudad, Roma. Es el país más pequeño del mundo, con menos de un km².

ÁFRICA

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Argelia: su capital es Argel. Como en otros casos se llama así por la ciudad, en este caso de manera muy evidente.

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Túnez: la capital recibe el mismo nombre. En el pasado se llamó al país Tunicia para distinguirlo de su capital, pero actualmente en castellano predomina el mismo nombre, que es como llaman a su país los tunecinos, aunque en árabe.

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Guinea-Bisáu: la capital es Bisáu. Antes de su independencia era conocida como Guinea portuguesa pero para distinguir al nuevo país de las otras “Guineas” se optó por añadirle el nombre de la capital.

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Yibuti: la capital se llama igual, y da el nombre al pequeño país, llamado en época colonial Somalia francesa.

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Santo Tomé y Príncipe: la capital es Santo Tomé, situada en la isla homónima. La otra isla, Príncipe, completa el nombre del país.

ASIA

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Kuwait: su capital es la Ciudad de Kuwait. El nombre del país deriva de la ciudad, que adoptó tras su independencia en los 60.

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Singapur: es otra ciudad-Estado, por lo que la ciudad y el país son lo mismo.

El destino de los Borbones

De izquierda a derecha: Carlos IV, Fernando VII, Alfonso XIII, Juan Carlos I y Felipe VI.

Y no hablamos de un destino imposible de evitar, precisamente, sino de uno que casi parece buscado por varios de los monarcas de la dinastía borbónica en España: el exilio. Desde el rey Carlos IV, todos los monarcas del país han estado en mayor o menor medida exiliados, antes o después de su reinado. En este artículo veremos cómo.

CARLOS IV (1748-1819)

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Fue el primer rey borbón que sufrió el exilio, iniciado en 1808 tras ser derrocado por su propio hijo, Fernando VII, y por Napoleón Bonaparte que, en vez de mediar entre padre e hijo, los acabó reteniendo y nombrando a su hermano José como rey de España. Carlos IV tampoco volvió tras la Guerra de la Independencia ya que Fernando VII fue nombrado rey de nuevo. Así, nunca volvió a España hasta su muerte en 1819, pasando por París, Niza, Marsella, Roma y Nápoles, en donde falleció.

FERNANDO VII (1784-1833)

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Su exilio fue, lamentablemente, más corto que el de su padre ya que se limitó a los años de la Guerra de la Independencia tras ser retenido en Bayona junto a su padre por Napoleón, entre 1808 y 1813. Ese año fue restituido como rey español tras la derrota francesa. Por desgracia, se mantuvo como rey hasta su muerte en 1833, imponiendo el absolutismo.

ISABEL II (1830-1904)

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Hija del anterior, tuvo un largo reinado entre 1833 y 1868, aunque solo desde 1843 de manera efectiva ya que llegó al trono siendo una niña. Sus constantes injerencias en política hicieron que acabase perdiendo el apoyo de parte de los partidos y su controvertida vida privada le hizo perder el apoyo popular. Así, una revolución la derrocó en 1868 y tuvo que exiliarse en Francia, en concreto en París, hasta su muerte en 1904, en total 36 años de exilio. No volvió a España ni después de que su hijo Alfonso XII hubiese asumido en trono en 1875.

ALFONSO XII (1857-1885)

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Restauró la dinastía borbónica en España a finales de 1874 tras el golpe de Estado de Martínez Campos que finiquitó la Primera República. Así, Alfonso XII vivió unos años en el exilio, entre la expulsión de su madre en 1868 y su vuelta en 1875. Fue rey hasta su muerte prematura en 1885, siendo sucedido por su hijo póstumo (nació poco después de que Alfonso XII falleciese), Alfonso XIII.

ALFONSO XIII (1886-1941)

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Nació siendo ya rey pero no comenzó su reinado efectivo hasta 1902, cuando cumplió la mayoría de edad. Vivió una época convulsa y, como le había sucedido a su abuela, Isabel II, fue su intervención en política la que supuso su final. Aceptó la dictadura de Miguel Primo de Rivera y cuando este cayó lo hizo también la monarquía, en 1931, cuando se proclamó la Segunda República. El rey tuvo que exiliarse, pasando por distintas ciudades europeas hasta recalar en Roma, en donde vivió sus últimos años hasta su muerte en 1941. Antes de morir había renunciado a sus derechos al trono español a favor de su hijo Juan.

Este vivió casi toda su vida en el exilio, desde 1931 con su padre. Más tarde, sus malas relaciones con Francisco Franco al no restaurar este la monarquía tras la Guerra Civil hicieron que continuase en el exilio en Portugal e incluso que el dictador se le saltase en la sucesión al elegir a su hijo, Juan Carlos. Cuando este fue proclamado rey tras la muerte de Franco, Juan cedió sus derechos dinásticos en 1977 y vivió intermitentemente entre Portugal y España hasta su muerte en 1993.

JUAN CARLOS I (1938-)

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Restauró la monarquía en España tras décadas de interrupción entre 1931 y 1975. Tras la transición a la democracia su papel quedó reducido al de un monarca constitucional, siendo jefe del Estado con poderes más bien honoríficos y de representación del país en el exterior. Los escándalos sobre su vida privada comenzaron a surgir en los 90 y ya entrado el siglo XXI empeoraron, destacando la polémica caza en Botsuana en donde sufrió un accidente por el que tuvo que pedir perdón a la ciudadanía debido a la pésima situación económica del país. También hubo problemas en la familia real, sobre todo por parte de su yerno, implicado en un caso de corrupción por el que está en prisión.

Así, en 2014 abdicó el trono a favor de su hijo, Felipe VI. Sin embargo, las noticias sobre escándalos y sobre posibles casos de corrupción continuaron, arreciando este año. Por ello, finalmente el destino de la casa Borbón le atrapó y abandonó el país tras un pacto con su hijo para no seguir debilitando a la Corona. De momento parece que vive provisionalmente en Emiratos Árabes Unidos, a la espera de su destino definitivo, sin descartar volver a España algún día.

Los tiempos no son buenos para la monarquía. Aunque España ha seguido un camino contrario al de la mayoría de países europeos, restaurando la monarquía en los 70 en vez de derrocarla, como ocurrió en Grecia y en otros muchos países tras las guerras mundiales, la inmensa mayoría de naciones son repúblicas y los monarcas deben demostrar su utilidad a la ciudadanía día a día, y más aún su honestidad si se trata de monarquías parlamentarias como la española. Por ello, el rey Felipe VI tiene un reinado difícil que, a día de hoy, no garantiza que no tenga que seguir el destino de todos sus predecesores.

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