Muchas veces desde Occidente vemos a China como un todo, sin tener en cuenta que es un país enormemente diverso, tanto en su geografía como en sus ciudadanos. Y es lógico que así sea: es el cuarto país del mundo en extensión con 9,6 millones de km² y tiene fronteras con hasta catorce países (Corea del Norte, Rusia, Mongolia, Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán, Afganistán, Pakistán, India, Nepal, Bután, Birmania, Laos y Vietnam). Al este y sureste limita con los mares de la China Oriental y de la China Meridional.
En cuanto a su población, sigue siendo el país más poblado del mundo (aunque India le pisa los talones), con alrededor de 1.400 millones de habitantes.
En términos de espacio geográfico, China ocupa un territorio clave en Extremo Oriente, pero es una potencia mayormente continental puesto que solo tiene una isla de tamaño destacable, Hainan (al sur). Además, reclama Taiwán, que sigue considerándose la legítima República de China. Esto se debe a que en la guerra civil china ganaron los comunistas de Mao mientras que los nacionalistas se refugiaron en Taiwán y resistieron allí con ayuda de Estados Unidos, manteniéndose al margen de la República Popular China hasta hoy.
Sin embargo, su territorio es tan extenso que tiene muchos recursos naturales, permitiéndole ser hoy la segunda potencia mundial, solo por detrás de Estados Unidos. China, además, está en una zona templada/cálida y ello ha supuesto que siempre haya estado muy poblada, en especial las grandes llanuras de su parte central, a las orillas de los ríos Amarillo (Hoang-Ho) y Yangtsé. Menos fértiles son otras zonas como la norte y oeste, dominadas por enormes estepas y desiertos como el del Gobi. Por ello, la población está muy desigualmente repartida por el país, concentrándose en las costas y las llanuras de los ríos antes citados. Al suroeste destaca la cordillera del Himalaya y la mayor meseta del mundo, el Tíbet. Al noreste se sitúa Manchuria, una zona más fría que el resto de China, lo que ha influido en la cultura local. Así, hay grandes diferencias entre el norte y el sur, que tiene un clima tropical influenciado por los monzones.
Aunque a veces todos los chinos nos puedan parecer de la misma etnia, esto no es ni mucho menos así: se reconocen oficialmente 56 grupos étnicos, pero es cierto que el 91 % de la población pertenece a la etnia han. Los han son mayoritarios en toda China menos en dos de las regiones autónomas: Sinkiang y Tíbet. Las etnias minoritarias se concentran en el oeste de China, que es al mismo tiempo la zona menos poblada.
La principal lengua es el mandarín, dialecto principal del macroidioma que llamamos chino y que habla el 70 % de la población. El wu también es importante, en especial en la ciudad de Shanghái.
La organización territorial de China es compleja. Distingue cuatro tipos de regiones. Las primeras y más comunes son las provincias, étnicamente más homogéneas con inmensa mayoría han. Son 23 y dependen directamente de la capital, Pekín, aunque sus líderes provinciales actúan con relativa autonomía. Las segundas son los municipios, que coinciden con las cuatro ciudades más pobladas de China: Shanghái, Pekín, Tianjin y Chongqing.
La tercera división territorial es muy interesante ya que son las regiones autónomas, o supuestamente autónomas puesto que en China al final el poder está en manos del gobierno central. Corresponden con regiones en donde hay una minoría étnica relevante, mucho más que en las provincias. Son cinco: Sinkiang (con mayoría étnica de uigures, musulmanes, con un 45 %), Mongolia Interior (con alrededor de un 20 % de mongoles), Tíbet (con amplísima mayoría de tibetanos), Ningxia (los hui son el 34 % de la población) y Guangxi (32 % de la etnia zhuang).
Finalmente, existen dos regiones administrativas especiales, que sí que disfrutan de una amplia autonomía ya que eran colonias hasta los años 90. Se trata de Hong Kong y Macao, situadas al sur del país. Hong Kong era una colonia británica hasta 1997, año en el que fue devuelta a China tras llegarse a un acuerdo por el que Hong Kong tendría su propia moneda e incluso representación en competiciones deportivas al margen de China. De hecho el capitalismo está plenamente vigente allí en vez del socialismo “con características chinas” del resto del país que es, grosso modo, una mezcla de capitalismo y comunismo. Algo parecido ocurre con Macao, que fue colonia portuguesa hasta 1999.
Así, China es un país diverso en todos los sentidos que sigue siendo poco conocido en los países occidentales y sigue estando poco presente en los planes educativos, por lo que se trata bastante poco en nuestras aulas, que siguen sumidas en un desfasado eurocentrismo, es decir, en la enseñanza de la geografía e historia desde el punto de vista europeo.




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