El pasado domingo se celebraron elecciones anticipadas (por unos meses) en Andalucía. Esta es una de las comunidades históricas, por lo que sus elecciones siempre van separadas de las de las comunidades de régimen común (como Castilla-La Mancha, Madrid, Aragón, Asturias, Murcia o Extremadura).
El adelanto se debió a
las buenas perspectivas para el Partido Popular, confirmadas por las urnas, que
han permitido al presidente andaluz, Juan Manuel Moreno, ganar por una amplia
mayoría absoluta y no depender de un socio menor.
No obstante, la
victoria conservadora es muy distinta de la de Madrid el año pasado. Moreno ha
apostado por una campaña sin arrebatos ideológicos y volcada al centro y a la
moderación, algo muy apreciado en Andalucía y que permitió al Partido
Socialista gobernar la región entre 1982 y 2018. Ahora el PP toma el relevo de
esa política moderada y también andalucista, ya que Andalucía es una de las
regiones españolas con mayor personalidad propia, como se ha visto con los
pobres resultados de la extrema derecha, con una campaña totalmente dirigida
desde Madrid.
La participación ha
sido levemente superior a la de 2018, un 58,36 %, con lo que sigue siendo más
bien discreta en comparación con la de otros comicios. En el caso de Andalucía,
se puede percibir una mayor abstención de los votantes progresistas, lo que es
una tónica habitual desde 2020.
Los resultados, por
tanto, han sido relativamente parecidos a lo que pronosticaban los sondeos,
pero mejores aún para la derecha de lo previsto.
Parlamento de Andalucía
1.
PARTIDO POPULAR: 58 (+32)
2.
PARTIDO SOCIALISTA OBRERO ESPAÑOL DE
ANDALUCÍA: 30 (-3)
3.
POR ANDALUCÍA: 5 (-12*)
4.
ADELANTE ANDALUCÍA-ANDALUCISTAS: 2 (-15*)
5.
OTROS: 14 (+2)
6.
CIUDADANOS-PARTIDO DE LA CIUDADANÍA: 0 (-21)
*respecto a la suma conjunta de la coalición Adelante Andalucía (Podemos, IU, Equo, Anticapitalistas) de 17 escaños en 2018.
Distribución por provincias:
ALMERÍA:
1.
PP: 6 (+2)
2.
PSOE-A: 3 (=)
3.
OTROS: 3 (+1)
CÁDIZ:
1.
PP: 8 (+5)
2.
PSOE-A: 3 (-1)
3.
AA: 1
4.
PorA: 1
5.
OTROS: 2 (=)
CÓRDOBA:
1.
PP: 7 (+4)
2.
PSOE-A: 3 (-1)
3.
PorA: 1
4.
OTROS: 1 (=)
GRANADA:
1.
PP: 6 (+3)
2.
PSOE-A: 4 (=)
3.
PorA: 1
4.
OTROS: 2 (+1)
HUELVA:
1.
PP: 6 (+3)
2.
PSOE-A: 4 (=)
3.
OTROS: 1 (=)
JAÉN:
1.
PP: 6 (+3)
2.
PSOE-A: 4 (=)
3.
OTROS: 1 (=)
MÁLAGA:
1.
PP: 10 (+6)
2.
PSOE-A: 4 (=)
3.
PorA: 1
4.
OTROS: 2 (=)
SEVILLA:
1.
PP: 9 (+6)
2.
PSOE-A: 5 (-1)
3.
PorA: 1
4.
AA: 1
5.
OTROS: 2 (=)
El PP ha logrado el mejor resultado de su historia en Andalucía. Durante décadas fue el eterno segundón en el parlamento andaluz hasta que ganó sus primeras elecciones en 2012, aunque no pudo gobernar al no lograr la mayoría absoluta. En 2015 retrocedió, y más aún lo hizo en 2018. Sin embargo, ese último año la derecha en su conjunto sí consiguió la absoluta y Juan Manuel Moreno fue investido presidente autonómico, el primero del PP en la Junta de Andalucía. Aunque necesitó del apoyo de la extrema derecha en su investidura, ha gobernado en coalición con Ciudadanos en un gobierno conservador clásico con tintes liberales que no ha asustado a los andaluces (al contrario de lo que sí ocurrió en Castilla-La Mancha y Extremadura entre 2011 y 2015, en lo que fue un lapso de gobierno popular y nada más).
Ahora consigue la ansiada mayoría absoluta
para no depender de los ultras y, además, de una manera amplia al ganar en las
ocho provincias andaluzas con bastante diferencia, incluida Sevilla, plaza
fuerte del Partido Socialista, y todas las ciudades principales de la región,
lo que demuestra la magnitud del cambio de paradigma en estos comicios. La
derecha suma junta 72 escaños, frente a los 37 de la izquierda. Es un cambio
brutal (en 2018 fueron 59 para la derecha y 50 para la izquierda y en 2015 67
para la izquierda y 42 para la derecha).
El Partido Socialista
consiguió en 2018 su peor resultado en Andalucía y ahora lo empeora ligeramente
al perder tres escaños. No termina de ser una catástrofe (lo cual sí predecían algunos
sondeos), pero es un resultado muy negativo para el partido en el que fue el
territorio con sus mejores resultados. Muchos de sus votantes o se han
abstenido o han votado al PP para evitar un gobierno de este con la extrema
derecha. A esto se suma que su candidato, Juan Espadas, no era aún muy conocido
fuera de Sevilla, ciudad de la que fue durante años alcalde. Y es que parece
que las campañas basadas en el miedo a la extrema derecha ya no dan los
resultados que sí dieron en 2019. La homogeneización de los ultras en los
medios de comunicación, presentándolos como un partido más (aunque sea legal,
pero no democrático), ha dado sus frutos y muchas personas ya no los perciben
como una amenaza. Se necesita, por tanto, cambiar el discurso para atraer de nuevo
a la clase trabajadora y revalidar el Gobierno de España a finales de 2023.
Los principales
partidos a la izquierda del PSOE acudieron unidos en 2018 en la coalición
Adelante Andalucía. Aun así, no lograron revalidar los resultados conjuntos de
Podemos e IU en 2015, cuando fueron separados. Así, los partidos a la izquierda
del PSOE han pasado de 20 escaños (2015) a 17 (2018) y solo 7 en esta ocasión
(5 de Por Andalucía y 2 del nuevo partido Adelante Andalucía). La unión hace la
fuerza, pero la izquierda no logra unirse. En esta ocasión, además, mediante
una guerra fratricida dentro de Podemos, que hizo que hasta 11 de los 17
escaños obtenidos en 2018 se separasen del grupo parlamentario, encabezados por
la hasta entonces líder del partido, Teresa Rodríguez. El resto de Podemos e
IU, junto a otros partidos más pequeños (Más País, Verdes Equo, Alianza Verde…)
ha creado otra coalición llamada Por Andalucía. Sin embargo, aquí también hubo
problemas al esperar hasta el último minuto cerrar el programa. Ello provocó
que Podemos y Alianza Verde no llegasen a tiempo al registro, por lo que sus
nombres no aparecían en la candidatura, aunque sí sus candidatos, pero como
independientes. Una chapuza que al final ha tenido consecuencias electorales al
conseguir solo cinco escaños.
La otra pata de esta
historia de poder en la izquierda andaluza es Adelante Andalucía. Teresa
Rodríguez se quedó con el nombre de la anterior coalición pero reconvertida en
partido nacionalista andaluz y con un mensaje de independencia respecto al
resto de los partidos al estar basado únicamente en Andalucía. No obstante, no
recoge el testigo del antiguo Partido Andalucista sino que su apoyo fundamental
es Anticapitalistas, anteriormente aliados con Podemos. La desunión de la
izquierda ha provocado que entre ambos solo hayan tenido 7 escaños (2 de ellos
de Adelante Andalucía por Cádiz y Sevilla), con un porcentaje conjunto de voto
parecido al de la ultraderecha, que ha logrado 14. Así, de haber ido unidos a
las elecciones, probablemente habrían rondado los 12 escaños. Lecciones para
tener en cuenta para próximos comicios, como los generales del próximo año. No
obstante, no parece esa la intención de Rodríguez, que se atribuye haber
frenado a la extrema derecha (con solo dos escaños, sí), algo que más bien ha
hecho el PP, visto lo visto.
Finalmente, tenemos a
la extrema derecha, que ha hecho una campaña folclórica claramente diseñada en
Madrid, transmitiendo una total ignorancia de lo que es la Andalucía de hoy. La
candidata, la ultra Macarena Olona, sabiendo que no tenía apenas vínculos con
Andalucía, hasta se tuvo que empadronar en un pueblo de Granada deprisa y
corriendo para poder presentarse a las elecciones. Olona, nacida en Alicante y
que ha hecho su carrera laboral y política en Madrid, no dudó en vestirse de
sevillana o imitar el acento local para pretender ser más cercana. Sin embargo,
no ha convencido a los andaluces ya que al principio de la campaña los sondeos
le otorgaban incluso más de 20 escaños y finalmente se ha quedado en 14, subiendo
solo dos respecto a 2018, frente al crecimiento desorbitado del PP. Además,
pasan a ser irrelevantes en el parlamento andaluz al no necesitarles el PP (al
contrario de lo sucedido en Madrid o Castilla y León).
En cuanto a Ciudadanos,
se certifica su defunción a cámara lenta. A sus nefastos resultados en Cataluña
(pasó de 36 a 6 escaños), Madrid (de 26 a 0) y Castilla y León (de 12 a 1), se
suma ahora el de Andalucía, en donde pierde todos y cada uno de sus 21 escaños,
pasando casi todos sus votos al PP. Cs es percibido como un partido innecesario
al haber hecho lo mismo que los conservadores y haber gobernado con ellos en
todas las comunidades en las que pudieron. Y entre el original y la copia, los
votantes han elegido el original. Ciudadanos, descansa en paz.
Así, estas elecciones solo tienen un claro ganador: el PP. Moreno se convierte en el nuevo hombre fuerte en el partido en claro tándem con el presidente nacional, Alberto Núñez Feijóo, que logra su primer éxito como presidente y al que sonríen las encuestas. Además, demuestra que el PP puede arrasar también con un discurso más moderado, frente a las estridencias y casi nula gestión de Ayuso en Madrid, lo que le quita poder a esta. En cuanto a los perdedores, son todos los demás: el PSOE pierde buena parte de la influencia que tenía en antaño territorio más fuerte, la izquierda está desunida y sin rumbo, Ciudadanos desaparece y la extrema derecha frena su crecimiento.


No hay comentarios:
Publicar un comentario