Países del mundo: Antigua y Barbuda

ANTIGUA Y BARBUDA (Antigua and Barbuda, en inglés)

La curiosa bandera de Antigua y Barbuda. Se creó cuando dejó de ser colonia británica y pasó a ser Estado Asociado a Reino Unido. La diseñó un profesor de escuela y muestra un sol que representa un nuevo amanecer para el país, el color negro por los antepasados africanos, el azul por la esperanza y el rojo por la energía. La combinación de amarillo, azul y blanco también representa el clima tropical del Caribe al ser el sol, el mar y la arena de las playas.

Capital (y ciudad más poblada): Saint John

Lema oficial: Each endeavouring, all achieving (inglés: cada uno esforzándose, todos logrando)

Extensión: 443 km²

Población: 96.286 (2016)

Densidad de población: 186 habitantes por km²

Forma de gobierno: monarquía constitucional

Órgano legislativo: Parlamento de Antigua y Barbuda (bicameral: Senado y Cámara de Representantes)

Independencia: 1981, del Reino Unido

División administrativa: 6 parroquias en Antigua y dos dependencias (Barbuda y Redonda)

Lenguas oficiales: inglés

Religiones principales: Iglesias protestantes, en especial anglicana (68 %), Iglesia católica (8 %), otras religiones (12 %), ateísmo/agnosticismo (6 %). Datos de 2011.

Moneda: dólar del Caribe Oriental

PIB: 1.332 millones dólares

PIB per cápita: 14.700 dólares

IDH: alto

Situación LGTBI: legal, sin uniones civiles, protección limitada contra la discriminación

Miembro de: Organización de las Naciones Unidas, Mancomunidad de Naciones, Organización de los Estados Americanos, Alianza Bolivariana para los Pueblos de nuestra América, Comunidad del Caribe, Organización de Estados del Caribe Oriental, Asociación de Estados del Caribe.

Geografía

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Ubicación de Antigua y Barbuda en el mundo: parte de las Pequeñas Antillas al este del Caribe.

Antigua y Barbuda es un microestado (al no alcanzar 1.000 km²) formado por tres islas en el Caribe, en concreto parte de las Pequeñas Antillas. Estas islas son Antigua, Barbuda y Redonda, esta última más pequeña. El nombre del país proviene de las dos islas mayores, que a su vez tienen nombres curiosos. En ambos casos reciben el nombre que les dio Cristóbal Colón, primer europeo en llegar a ellas. Antigua se llama así por la Virgen de la Antigua, venerada en la catedral de Sevilla. Barbuda es aún más curiosa y se debe a unas plantas que crecen en el Caribe como higueras y presentan raíces aéreas que se asemejan a barbas, de ahí su nombre. 

 

Vista de la capital, Saint John's. 

El clima de Antigua y Barbuda es tropical cálido, con temperaturas altas todo el año, con bastante humedad y sin contrastes térmicos. Su relieve es muy plano, al contrario que otras islas vecinas. El monte más alto no llega ni a 500 metros de altitud. En cuanto a su población, la mayoría es descendiente de los esclavos negros traídos de África en la Edad Moderna para trabajar en las plantaciones americanas. Las islas no alcanzan los 100.000 habitantes que habitan especialmente en Antigua ya que Barbuda no llega a 2000 personas y Redonda está despoblada. La única “ciudad” es la capital, Saint John’s, con unos 20.000 habitantes. El resto son pueblos. 

Vista satelital del norte de Antigua con su capital, Saint John's.

La economía de las islas se basa en cultivos tropicales como piñas y también cítricos. También existe algo de ganadería ovina y vacuna, una pequeña industria alimentaria, pesca y turismo en desarrollo. Donde Antigua y Barbuda hace negocio es en su ventajosa fiscalidad que la convierte en un paraíso fiscal.

Historia

 

Catedral de San Juan, de culto anglicano.

La primera presencia europea en Antigua y Barbuda fue, como hemos mencionado, durante los viajes de Colón por la zona en 1493. Estuvo colonizada por España hasta que, en el siglo XVII, pasó a manos de Inglaterra, que envió colonos en 1667. La esclavitud con trata de negros existió durante siglos hasta que fue definitivamente abolida en 1939, es decir, tardísimo. La independencia comenzó en 1967, cuando las islas se convirtieron en un Estado Asociado a Reino Unido. La independencia definitiva llegó en 1981, cuando se convirtió en un Estado dentro de la Commonwealth de naciones, con Isabel II como monarca constitucional.

 

Parlamento de Antigua y Barbuda.

Opinión: Menos odio y más concordia

El hemiciclo de la Asamblea de Madrid. El Periódico.

Del latín concordia.

1. f. Conformidad, unión.

2. f. Ajuste o convenio entre personas que contienden o litigan.

3. f. Instrumento jurídico, autorizado en debida forma, en el cual se contiene lo tratado y convenido entre las partes.

4. f. unión (‖ sortija compuesta de dos anillos enlazados).

Concordia, lo que nos falta, y mucho, en España. Un país que está exhausto después de un año sumidos en la peor pandemia desde la gripe de 1918-1919. Un país que no había terminado de recuperarse de la última gran crisis económica, la Gran Recesión iniciada en 2008, y está otra vez con una situación económica límite. Y en el que, sin embargo, parece que estamos a otras cosas.

Hace apenas unas semanas, tras las elecciones al Parlamento de Cataluña de febrero, parecía que se abría una nueva etapa. No había elecciones a la vista hasta finales de 2022 y ello permitía que el Gobierno y el principal partido de la oposición, el Partido Popular, llegasen a acuerdos de Estado para renovar instituciones que llevan años caducadas, como el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), el consejo de administración de Radio Televisión Española (RTVE) o el Defensor del Pueblo. De ellas, solo dio tiempo a renovar RTVE ya que el veto del PP a candidatos cercanos a Unidas Podemos hizo imposible que la muy necesaria renovación del CGPJ haya tenido que esperar. Y más con la bomba política de la semana pasada.

La Región de Murcia lleva gobernada por el PP desde 1995. 26 largos años sin alternancia en el poder, con un partido que se ha visto involucrado en varios casos de corrupción y en donde se han creado unas redes clientelares que harían palidecer las de la Antigua Roma, en donde nació dicho concepto. 

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Resultado de las elecciones autonómicas de Murcia de 2019: la suma de PSOE y Ciudadanos alcanzaba la mayoría absoluta. Sin embargo, el partido que se autodenominaba "liberal" prefirió mantener al PP después de 24 años de gobierno y de casos de corrupción y, además, dependiendo del apoyo externo de la extrema derecha. El resultado ha sido desastroso para ellos. 

La Comunidad de Madrid está en una situación similar: el PP gobierna en la misma ininterrumpidamente desde 1995, bajo las presidencias de Alberto Ruiz-Gallardón (1995-2003), Esperanza Aguirre (2003-2012), Ignacio González (2012-2015), Cristina Cifuentes (2015-2018), Ángel Garrido (2018-2019), Pedro Rollán (interinamente en 2019) y ahora Isabel Díaz Ayuso (desde 2019). Solo hay que echar un vistazo a esa lista para ver que, desde que Aguirre dimitió en 2012, la inestabilidad se ha hecho endémica en Madrid, con hasta cinco presidentes distintos, eso sí todos del PP, en solo ocho años.

Si tenemos en cuenta los datos de Murcia y de Madrid, solo hay otra comunidad que lleve más años sin alternancia política: Castilla y León, gobernada por el PP desde 1987 (cuando todavía era Alianza Popular). 

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Resultados de las elecciones a la Asamblea de Madrid de 2015: las opciones progresistas se quedaron a las puertas y Ciudadanos apostó por mantener en el poder al PP. 

Por tanto, después de seis años de sostenerles, Ciudadanos, nacido como un partido que pretendía renovar las instituciones, perseguir la corrupción y erigirse como alternativa a derecha e izquierda; decidió la semana pasada presentar una moción de censura en la Región de Murcia. Su valentía solo iba a llegar ahí: no pretendían extenderla a otras comunidades en las que gobiernan con el PP, como Castilla y León o Madrid y mucho menos en Andalucía (en donde gobiernan desde finales de 2018). Sin embargo, la dirección del partido naranja no calculó bien la lealtad de sus propios diputados y tres de sus seis diputados en la Asamblea Regional de Murcia decidieron dar la espalda a su partido y, a cambio de suculentos cargos en el gobierno murciano ofrecidos por el PP, hacer fracasar una moción de censura que habían firmado solo dos días antes. El PP rompía el pacto contra el transfuguismo y el PSOE no conseguía la ansiada alternancia política. Además, el PP también se aliaba con disidentes de Vox y les daba ni más ni menos que la Consejería de Educación con el nefasto veto parental en las escuelas, del que volveremos a hablar en otra ocasión.

El mismo día de la presentación de la moción, la presidenta de la Comunidad de Madrid, señora Ayuso, anunciaba la disolución de la Asamblea de Madrid y la convocatoria de elecciones anticipadas para el 4 de mayo. La tranquilidad que se esperaba de al menos un año y medio sin comicios en España quedaba totalmente rota. Además, Ayuso expulsaba de su gobierno a los consejeros de Ciudadanos, acusándoles sin pruebas de pretender una moción como en Murcia, algo que parece harto improbable teniendo en cuenta las políticas de Ciudadanos en los últimos dos años en cuestión de alianzas. 

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Resultado de las elecciones de 2019: de nuevo Ciudadanos prefirió mantener al PP en el poder, entrando esta vez en el ejecutivo regional, con el nefasto resultado de estas semanas. En las próximas elecciones la Asamblea pasa a tener 136 escaños, necesitándose 69 para la mayoría absoluta. 

Por otro lado, Ayuso, convertida en la heroína de la derecha, simplifica las elecciones como una lucha casi religiosa entre la “libertad” que, por supuesto, ella representa, y el socialismo o comunismo (depende del momento) que pretende destruir a la Comunidad de Madrid sin ningún remedio. Ese socialismo tan peligroso que gobierna en hasta once comunidades autónomas (Asturias, Cantabria, Euskadi, Navarra, La Rioja, Aragón, la Comunidad Valenciana, las Islas Baleares, Castilla-La Mancha, Extremadura y Canarias) que, si atendiésemos a los argumentos de Ayuso, el PP y la extrema derecha, deberían ser páramos absolutamente destruidos por el socialismo, en tenebrosa alianza con el comunismo soviético-etarra-bolivariano (si es que tal cosa existe).

Los excesos verbales solo acaban de empezar y nos queda todavía casi un mes y medio de campaña que se prevé repleta de insultos, descalificaciones, mentiras, bulos e intervenciones impresentables. Además, en la Comunidad de Madrid parece que solo hay dos opciones de gobierno en este momento: o una coalición entre el PP de Ayuso, el más radical del país, y la extrema derecha de Vox; o una coalición progresista entre el PSOE, Más Madrid y Unidas Podemos a imitación del Gobierno de España. Ciudadanos, por su parte, luchará por conseguir el 5 % necesario de votos para poder mantener su representación en la Asamblea de Madrid, algo que no está claro que vaya a conseguir.

De momento el clima es favorable a Ayuso. Pero la ciudadanía debe votar con la cabeza y no con las entrañas. El gobierno de la señora Ayuso solo ha aprobado una sola ley en dos años: la del suelo, quizá para seguir cediéndolo a empresas amigas. El gobierno de la señora Ayuso ha sido irresponsable durante toda la pandemia, jugando a hacer oposición al central por motivos partidistas, rechazando prácticamente todas las medidas para luchar contra el virus, medidas que sí han sido apoyadas por las demás comunidades, incluidas Castilla y León, Galicia, Murcia o Andalucía (todas ellas gobernadas también por el PP). El gobierno de la señora Ayuso no ha sido capaz ni de presentar unos presupuestos para la región, a pesar de contar con el apoyo ciego de Ciudadanos y el indirecto de los ultras. No ha habido gestión en una Comunidad desnortada en los últimos años, que parece que pide una alternancia de gobierno pero que nunca consigue los votos necesarios para ello.

¿Es Madrid una comunidad conservadora? En parte sí. En la capital el PP ya arrasó en 1991 y ha gobernado la ciudad casi ininterrumpidamente desde entonces, con la excepción de los cuatro años de Manuela Carmena. Sin embargo, el conjunto de la Comunidad no es tan conservador como puede parecer. El área metropolitana, por ejemplo, es mucho más favorable a las opciones progresistas, así como los barrios del extrarradio de la capital. El problema es que los conservadores votan más y son más fieles que los progresistas y de clase obrera, que en algunos casos se quedan más en casa y no acuden a votar, como sucedió en 2019.

Movilizar el voto parece una tarea mayúscula en medio de una pandemia que no sabemos cómo va a evolucionar en mayo y, además, teniendo en cuenta que las elecciones están calculadamente convocadas un martes en vez de un domingo, buscando desmovilizar el voto obrero. Sin embargo, debemos conseguir que se vote masivamente. Si no es esta vez, después de quedarse cerca en 2015 y 2019 y después de estos dos años nefastos para Madrid, no será nunca. Necesitamos menos gritos, insultos y fake news, menos trumpismo y populismo. En definitiva, menos odio y más CONCORDIA.

Países del mundo: Angola

REPÚBLICA DE ANGOLA (República de Angola, en portugués. Repubilika ya Ngola, en sus otras lenguas cooficiales, kikongo, kimbundu y umbundu)

Bandera de Angola. Se adoptó en 1975, con la independencia del país de Portugal. El rojo representa a la sangre derramada por la independencia (necesitó de años de guerra colonial) y el negro al continente africano. El símbolo del centro tiene ecos comunistas y representa un engranaje por los trabajadores industriales, un machete por los agricultores y una estrella por el progreso y la solidaridad entre naciones. La bandera se basa en la del partido dominante desde la independencia, el Movimiento Popular de Liberación de Angola.

Capital (y ciudad más poblada): Luanda

Lema oficial: Virtvs Vnita Fortior (latín: la virtud unida es más fuerte)

Extensión: 1.246.700 km²

Población: 31.127.674 (2020)

Densidad de población: 25 habitantes por km²

Forma de gobierno: república presidencialista

Órgano legislativo: Asamblea Nacional de Angola (unicameral)

Independencia: 1975, de Portugal

División administrativa: 18 provincias

Lenguas oficiales: portugués y otras lenguas cooficiales

Religiones principales: Iglesia católica (64 %), Iglesias protestantes (25 %), animismo (7,5 %), ateísmo/agnosticismo (2 %), Islam (1 %). Datos de 2010.

Moneda: kwanza

PIB: 92.100 millones dólares

PIB per cápita: 3.800 dólares

IDH: medio

Situación LGTBI: legal, sin uniones civiles, protección limitada contra la discriminación

Miembro de: Organización de las Naciones Unidas, Unión Africana, Comunidad de Países de Lengua Portuguesa, Organización de Países Exportadores de Petróleo, Foro de Cooperación América del Sur-África

Geografía

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Ubicación de Angola en África.

Angola es un gran país (supera el millón de km² de extensión) situado al suroeste de África. Limita al norte con la República del Congo (a través de su enclave, territorio separado del resto del país, de Cabinda) y la República Democrática del Congo, al este con Zambia, al sur con Namibia y al oeste con el océano Atlántico, con el que tiene una larga línea costera. El nombre de Angola es la forma portuguesa de una palabra nativa, N´gola, que se refiere al título de los jefes del reino de Ndongo y que significaría “fuerte”. Los portugueses, cuando exploraron la zona entre los siglos XV y XVI, tomaron el término para denominar a la zona. 

 

El clima de Angola es tropical, variando desde un tropical más húmedo en el norte a uno más seco en el sur. En cuanto a su relieve, se divide entre la llanura litoral y el interior dominado por una meseta. Angola no está demasiado poblada para su extensión (es más del doble de extensa que España y tiene 16 millones de habitantes menos), lo que resulta en una densidad de población bastante baja. La etnia mayoritaria es bantú, con minorías de europeos, mestizos y bosquimanos. Las principales ciudades son Luanda, Lubango, Huambo y Benguela.

La economía angoleña se basa en la explotación de minerales como hierro o diamantes y también de madera y petróleo. La agricultura es importante y produce café, fruta, tabaco o algodón. Desde hace unos años está desarrollando el sector industrial, enfocado al textil, alimentación o cemento. 

Vista satelital de Luanda, capital de Angola.

Historia

Angola siempre estuvo poco poblada. Los primeros europeos en explorar sus costas fueron los portugueses a finales del siglo XV, cuando buscaban el paso hacia la India. Estos crearon puestos comerciales que acabaron siendo colonias y desde entonces la costa de Angola dependió de Portugal. En el siglo XVIII Holanda intentó desplazar a los portugueses de la zona, sin éxito. En el siglo XIX se dio el reparto de África entre las potencias europeas y Portugal, al disponer ya de asentamientos en Angola, pudo conservarla y además controlar también el interior del territorio. Su alianza con Gran Bretaña hizo que Portugal pudiese controlar un imperio colonial de una entidad notable ya que, además de Angola, poseía Mozambique y otros territorios más pequeños. 

  

Vista de Angola. La ciudad actualmente se halla en pleno proceso de construcción y renovación tras las largas décadas de guerras civiles.

La dependencia de Portugal continuó hasta 1975. No obstante, en los años anteriores hubo sucesivas revueltas contra el ejército portugués ante la resistencia de la metrópolis a dar la independencia a sus colonias. Con la caída del régimen del Estado Novo en Portugal en 1974, se aceptó el fin del imperio tras 20 años de guerras coloniales. 

 

Montañas en una provincia costera de Angola. 

Por desgracia, los partidos surgidos de las guerrillas anticoloniales pronto se enfrentaron entre sí para controlar el nuevo país, sumiendo a Angola en una guerra civil que finalizó en 1976 con la victoria del Movimiento Popular para la Liberación de Angola (MPLA), de carácter comunista y cercano a la Unión Soviética. Incluso fueron tropas cubanas en apoyo de los comunistas frente a otros grupos cercanos a Sudáfrica. En 1991 se firmó la paz con estos, pero la guerra se reanudó solo un año después al no reconocerse la victoria del MPLA en las elecciones. Tras esto siguió habiendo negociaciones hasta que en 2002 se alcanzó un acuerdo. Desde entonces sigue en el gobierno el MPLA, aunque ahora de ideología socialista. Angola sigue teniendo problemas políticos destacados como el movimiento independentista de su enclave, Cabinda, o la inestabilidad crónica de su sistema judicial, aunque en lo económico poco a poco revela su potencial de cara al futuro.

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Vista de la Asamblea Nacional de Angola, en Luanda.

Países del mundo: Bulgaria

Bandera búlgara con los colores paneslavos, aunque sustituyendo el azul por el verde. El blanco representa la paz, el verde la fertilidad de...