Las diferencias entre Salazar y Franco


Encuentro de los dictadores de los dos países ibéricos, Salazar y Franco.

España y Portugal tuvieron la desgracia de sufrir dos de las más longevas dictaduras de Europa en el siglo XX. La portuguesa se extendió de 1926 a 1974 y la española de 1939 a 1975 (y entre 1923 y 1930 España también estuvo controlada por una dictadura, la de Miguel Primo de Rivera). Al frente de la portuguesa estuvo desde 1932 António de Oliveira Salazar, con el cargo de primer ministro. El régimen se denominó comúnmente Estado Novo (Estado Nuevo, en castellano). Al frente de la española estuvo Francisco Franco Bahamonde, quien asumió tanto la jefatura del Estado como la del gobierno en octubre de 1936, aunque solo hasta abril de 1939 pudo controlar toda España, con el fin de la Guerra Civil.

Así, ya podemos ver que, aunque ambos dirigentes eran dictadores, eran muy diferentes, como muy diferentes son las propias España y Portugal. Veamos cuáles eran esas diferencias.

¿Cómo llegaron al poder? ¿Hasta cuándo lo tuvieron?

Como hemos visto, Salazar se convirtió en primer ministro en 1932 y estuvo en el cargo hasta 1968 cuando, por motivos de salud, fue sucedido por Marcelo Caetano. Sin embargo, la dictadura portuguesa había comenzado antes, en 1926. La monarquía había sido derrocada en 1910 y había sido sustituida por la llamada Primera República. Esta fue muy convulsa y estuvo sumida en no pocos problemas, a semejanza de la Segunda República. Ante todos esos problemas e inestabilidad, parte del ejército se levantó contra el gobierno en 1926 e implantó una dictadura militar.

En el nuevo gobierno que se estableció, destacó el hombre que nos ocupa, Salazar, que fue nombrado ministro de Hacienda, un cargo esencial en todo país. Como veremos más tarde, Salazar no era un militar sino un profesor universitario. Como ministro su influencia fue creciendo ya que mejoró de manera muy importancia la situación económica de Portugal, en la ruina al comenzar la dictadura.
António de Oliveira Salazar - Wikipedia, la enciclopedia libre
António de Oliveira Salazar (Vimieiro, 1889-Lisboa, 1970).
En 1932, tras una breve crisis gubernamental, Salazar se convirtió en primer ministro con apoyo del ejército. El cargo de presidente de la República, no obstante, sí fue para militares. Sin embargo, el que ejercía el poder era Salazar. El nuevo régimen, el Estado Novo, consagró con una nueva constitución el poder del primer ministro. Solo había un partido legal, la Unión Nacional. Era una dictadura menos represiva que la de Franco, aunque ello no significa que no reprimiera a los opositores políticos.

Francisco Franco, por el contrario, llegó al poder por medio de una Guerra Civil. En el caso de España, también hubo un golpe de Estado militar, pero fracasó. Franco, uno de los generales sublevados contra la República, fue aupado a la jefatura del bando rebelde en octubre de 1936, con el título de Generalísimo, que incluía tanto la jefatura del Estado como la del gobierno. En principio iba a ser algo provisional, pero Franco mantuvo sus poderes tras la guerra y mucho más. Así, Franco era un general, no un intelectual como Salazar.

Al haber conseguido el poder por la fuerza, Franco fue considerablemente más represivo en su dictadura, especialmente en los primeros años. Además, primó a los militares en sys gobiernos, aunque también tuvo el apoyo de la Iglesia (algo que también pasaba en Portugal) y del partido único, la Falange Española Tradicionalista y de las JONS. El partido único en España, eso sí, fue más débil que en Portugal.
Nombramiento del generalísimo Franco - Wikipedia, la enciclopedia ...
Francisco Franco (Ferrol, 1892-Madrid, 1975).
Salazar mantuvo el poder hasta 1968. Una caída le dejó incapacitado a los 79 años. El presidente de entonces, Américo Tomás, decidió nombrar un nuevo ministro por acuerdo de las élites del régimen, Marcelo Caetano, también procedente del mundo universitario. Salazar nunca supo que había perdido su cargo y falleció en 1970. Caetano mantuvo el Estado Novo hasta 1974, cuando una revolución de parte del ejército, harto de las guerras coloniales en África, finiquitó la dictadura e impulsó la democratización del país, algo impensable en España.

Todo lo contrario que Franco, que mantuvo el poder hasta su muerte, en 1975. Además, Franco era tanto jefe del Estado como del gobierno, por lo que tenía más poder que Salazar. Solo renunció a la presidencia del gobierno en 1973, cuando su salud ya estaba muy deteriorada, eligiendo a su mano derecha, Luis Carrero Blanco. Cuando este fue asesinado por ETA, Franco eligió a Carlos Arias Navarro. Enfermo de párkinson, Franco ya estaba muy débil en 1974 pero resistió hasta finales de 1975. Fue sucedido por Juan Carlos de Borbón, como rey, restaurándose la monarquía.

Por tanto, hay importantes diferencias entre ambos en este punto. Franco se mantuvo en el poder hasta su muerte, aunque no fuese ya el jefe del gobierno. El ejército nunca se planteó iniciar la democratización y, de hecho, fue uno de los sectores más recelosos con el proceso de transición a la democracia, al contrario que en Portugal.

Por otro lado, el mismo nombre de cada dictadura demuestra el peso de cada dictador. Mientras que la portuguesa se denomina Estado Novo, a la española se la conoce generalmente como Franquismo, identificándola estrechamente con su líder. Su nombre oficial, eso sí, era Estado Español.
Otra diferencia es que Salazar asumió que Portugal era efectivamente una república, pasando página definitivamente de la monarquía. En el caso de Franco, en los primeros años no se especificó qué sistema de gobierno era, pero en 1947 se aprobó la Ley de Sucesión, que estableció que España era un reino, aunque sin rey ya que Franco sería el jefe del Estado vitalicio y podría elegir a su sucesor a título de rey, como efectivamente hizo.

¿Eran fascistas?

Es uno de los debates más interesantes de la historiografía. Ambos tenían elementos filofascistas en sus regímenes, aunque más en el caso español que en el portugués. Ambas dictaduras eran corporativistas, algo que es un rasgo del fascismo italiano. Ambas tenían un solo partido legal, que a grandes rasgos podía ser considerado fascista dados sus programas. En lo económico, la dictadura de Franco tuvo muchos rasgos fascistas, como un férreo control de la economía, en su primera etapa. En 1959, debido a la crisis económica, se tuvo que abrir el sistema económico al exterior.
En algún lugar del tiempo | La entrevista de Franco y Hitler
Famoso encuentro entre Franco y Hitler en Hendaya, en 1940, en el que negociaron la entrada de España en la IIGM en apoyo de Alemania. Al final no hubo acuerdo.

Sin embargo, ninguna de las dos dictaduras era estrictamente fascista. Ambas tuvieron que adaptarse a la caída del fascismo en la Segunda Guerra Mundial ya que permanecieron como los únicos regímenes autoritarios de Europa Occidental. El cambio fue especialmente llamativo en España, en donde el saludo fascista hasta había sido elegido como saludo nacional, algo que fue revocado con la derrota fascista en la guerra mundial. El partido único, Falange, también perdió buena parte de su influencia, a favor de los católicos. Eso sí, ambos dictadores coincidían en su conservadurismo y tradicionalismo.

¿Qué diferencias tenían en política exterior?

La dictadura española estuvo siempre influenciada por el apoyo que Franco recibió en la Guerra Civil de la Italia fascista y de la Alemania nazi, algo que Salazar nunca necesitó, a pesar de que el régimen portugués también tuvo vínculos con los regímenes fascistas, como hemos visto anteriormente.

Portugal, por otro lado, mantenía su alianza con Gran Bretaña y ello influyó en que la posición portuguesa en la Segunda Guerra Mundial fuese de neutralidad casi plena. Lo máximo que Portugal se aproximó al Eje fue permitir a empresarios alemanes la explotación de minerales como el wolframio, algo que también ocurrió en España. El régimen luso, eso sí, también apoyó a los aliados y, de hecho, les permitió usar las Azores como base. Es por ello que los aliados no tuvieron problema con Salazar y el Estado Novo al acabar la guerra. Portugal incluso fue uno de los países fundadores de la OTAN, al contrario que España, que solo entró en la OTAN en 1982.
Ampliación de la OTAN - Wikipedia, la enciclopedia libre
Miembros de la OTAN según su año de ingreso. Portugal fue uno de los fundadores, al contrario que España, que tardó décadas en ingresar.

España nunca entró en la OTAN durante la dictadura básicamente por sus vínculos con los regímenes fascistas durante la Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial. Aunque Franco no entró directamente en el conflicto, sí apoyó a la Alemania nazi de manera indirecta, tanto de manera económica como mediante el envío de una división de voluntarios al frente ruso, que luchó dentro del ejército alemán. Cuando el conflicto comenzó a irle mal al Eje, Franco comenzó a distanciarse del mismo y a acercarse a los aliados, para garantizarse la supervivencia.

Pudo sobrevivir ya que los aliados no invadieron España, pero fue aislado durante años por su apoyo a Hitler y Mussolini. España no entró en las Naciones Unidas hasta 1955 y solo la Guerra Fría permitió a Franco reconciliarse con el resto de Occidente vía el Vaticano y Estados Unidos.

Algo que sí tuvieron en común ambas dictaduras fue que estuvieron vetadas por la Comunidad Europea hasta el final. Solo en 1986, cuando las democracias de los dos países ibéricos estaban consolidadas, ingresaron en la CEE.

¿En qué se diferenciaban desde el punto de vista de formación y personalidad?

Aunque tenían casi la misma edad (Salazar nació en 1889 y Franco en 1892) eran muy distintos también por su vida privada y por su formación. Como hemos visto, Franco no era un intelectual ni un político sino un militar de formación, el general más joven de la historia española. Hizo su carrera en la guerra del Rif y en 1934 dirigió la represión de la Revolución de Asturias, a las órdenes del gobierno republicano. No en vano su título era Generalísimo de los Ejércitos, además de Caudillo, un término también con connotaciones militares.

Salazar, por su parte, sí era un intelectual. A pesar de sus orígenes humildes, llegó a estudiar Derecho en la universidad de Coímbra y en 1918 se doctoró en economía. Se implicó en política dentro de una organización democristiana y llegó a ser diputado, aunque volvió pronto a su trabajo en la universidad. Su influencia y reputación en el ámbito académico hizo que se le llamara para ser ministro de Hacienda en la nueva dictadura en 1926.

En lo personal también tenían diferencias. Salazar nació en una familia campesina y humilde en la zona centro de Portugal. Se mantuvo soltero toda su vida, aunque tuvo varias relaciones con mujeres, más jóvenes que él. Su estilo de vida era austero y era un hombre frío, sin apenas relación con sus hermanas, únicos parientes vivos que tenía. Curiosamente, no le gustaba ni el fado (música tradicional portuguesa) ni el fútbol, aunque los promocionó debidamente, como elementos propios de Portugal. Con estos antecedentes, no es de extrañar que cuando muriese se le enterrase en una sencilla tumba con sus padres.

En cuanto a Franco, nació en Ferrol en el seno de una familia que si bien no era pobre tampoco destacaba económicamente. Sí tenía vínculos con el ejército, ya que su padre era capitán de la Armada. Franco, de hecho, siempre quiso ser parte de la Armada, aunque hizo su carrera en el Ejército de Tierra. De su madre heredó unas firmes creencias religiosas. En su juventud ingresó en la Academia de infantería de Toledo. Al contrario que Salazar, Franco sí se casó, con Carmen Polo, y tuvo una única hija.
Franco en 1925 junto a su hermano, Ramón.

Tuvo un estilo de vida más lujoso que el de Salazar. Sus aficiones eran la caza, el golf, la pintura y la pesca, y disfrutaba de la navegación en su yate, el Azor. También le gustaba el fútbol, siendo seguidor del Real Madrid.

Cuando falleció, se le enterró en el Valle de los Caídos, mausoleo creado por orden del mismo Franco, aunque inicialmente no estaba previsto que se le enterrase allí. Estuvo enterrado allí hasta 2019 siempre bajo polémica ya que era de los pocos dictadores enterrados en un mausoleo de Estado, junto a los de China o Corea del Norte. Se trasladaron sus restos al cementerio del Pardo, en donde yace junto a su esposa.

En conclusión, podemos ver que los dos dictadores tenían algunas semejanzas pero bastantes más diferencias tanto en carácter como en cómo se hicieron con el poder y cómo terminaron sus vidas, aunque en ambos casos fallecieron con sus regímenes intactos.

BIBLIOGRAFÍA:
H. DE LA TORRE GÓMEZ y J.C. JIMÉNEZ REDONDO, Historia de una diferencia. Portugal y España contemporáneos, Madrid, Sílex.
TORRE GÓMEZ, H. de la (ed.), "Portugal y España contemporáneos", Madrid, revista "Ayer", nº 37, Marcial Pons, 2000.

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