Durante
décadas ha sido una cuestión cerrada, pero desde la brutal crisis
económica, que acabó siendo también política, social y
territorial, la estructura territorial de España está de plena
actualidad. Hasta ahora su cuestionamiento había sido por parte de
los nacionalismos periféricos del Estado, especialmente del catalán
y del vasco, los que más apoyos tienen en sus comunidades. Sin
embargo, ahora están surgiendo fuertes regionalismos que, si bien no
cuestionan la pertenencia a España, sí que exigen mejoras para sus
regiones o incluso la revisión del mapa autonómico.
Distintas categorías de comunidades en España. En azul, las comunidades que accedieron a la autonomía por la vía rápida, con mayores competencias inicialmente. En amarilla, las que lo hicieron por la vía lenta. En rojo, Navarra con su Amejoramiento del Fuero. En verde, Canarias, que es región ultraperiférica de la UE. En naranja, las ciudades autónomas. Fuente: El Orden Mundial.
Este
último es el caso de León, que fue forzosamente integrada en una
macro comunidad llamada Castilla y León a pesar de ser consideradas
durante mucho tiempo regiones distintas (León y Castilla la Vieja).
Ahora el ayuntamiento de la ciudad, a iniciativa de un partido
regionalista (Unión del Pueblo Leonés) y con el apoyo de la
izquierda, ha aprobado iniciar los trámites para solicitar la
creación de la comunidad de la región leonesa. La recepción ha
sido hostil por parte no solo de la derecha española sino también
de parte del Partido Socialista al considerarse que no es el momento
de reabrir ese debate.
Esto
coincide con la fuerza de otros movimientos regionalistas, con
presencia en las Cortes Generales, como el Partido Regionalista de
Cantabria, Unión del Pueblo Navarro y Teruel Existe. A la par, los
nacionalismos periféricos gozan de una excelente salud, con el
Partido Nacionalista Vasco dominando la política en Euskadi y con
los independentistas catalanes controlando la Generalitat y
manteniendo en mayor o menor medida su pulso con el Estado.
Pero,
¿cómo se llegó al actual mapa autonómico? ¿Siempre ha sido así?
Ni mucho menos. El mapa que hoy estudian nuestros alumnos es bastante
reciente en cuanto a las comunidades, que solo terminaron de
configurarse en 1983 (1995 si incluimos a Ceuta y Melilla). Las
provincias son otro cantar: fueron creadas en 1833 por Javier de
Burgos y solo se han modificado una vez, para dividir Canarias en dos
en la década de 1920.
En
cuanto a la primera pregunta, el mapa autonómico se consiguió tras
no pocos debates en la Transición. Había regiones cuya constitución
estaba bastante clara, como Cataluña o Galicia, pero también otras
que fueron modificadas respecto a la concepción que se tenía de
ellas previamente. Otras fueron inventadas por interés nacional
(como Madrid) o por intereses locales (Cantabria o La Rioja). Incluso muchas de sus banderas fueron creadas con la comunidad ya que no existían previamente (como en Madrid, Murcia, Baleares, Castilla-La Mancha o La Rioja). Y hubo
otros casos que fueron directamente vetados, como el de León, por
falta de interés político, como veremos a continuación en un
análisis comunidad a comunidad.
En verde oscuro, nacionalidades históricas que tuvieron estatuto de autonomía en la II República. En verde medio, comunidades nacionalidades históricas desde la Transición. En verde claro, comunidades históricas. Las demás son consideradas regiones (Extremadura, Murcia, Castilla-La Mancha), identidades (La Rioja) o simplemente comunidades (Madrid. Navarra es Comunidad Foral).
GALICIA:
No hubo demasiadas dudas con esta comunidad, considerada nacionalidad
histórica debido a sus elementos culturales propios, como la lengua
gallega. Además, fue una de las cuatro comunidades que adquirieron
la autonomía por la llamada vía rápida al haber tenido su propio
estatuto en la Segunda República, aunque nunca llegó a entrar en
vigor debido al comienzo de la Guerra Civil. Actualmente en Galicia
todos los partidos nacionales han incorporado el galleguismo
(equivalente a un regionalismo) a su ideología, y también hay
nacionalistas, representados especialmente por el Bloque Nacionalista
Galego (BNG), ahora revivido tras unos años en crisis.
ASTURIAS:
Otra comunidad con antecedentes históricos, como el mismo Reino de
Asturias, considerada comunidad histórica en su estatuto. No hubo
dudas en su constitución salvo en la posibilidad de que formase una
comunidad astur-leonesa con León. Esto fue rechazado por la UCD ya
que en esa época ambas provincias tenían un importante movimiento
obrero en torno a la minería y unirlas podría haber sido explosivo.
En Asturias hay algunos movimientos nacionalistas minoritarios y el
regionalismo está presente en partidos como Foro Asturias.
CANTABRIA:
Hasta la Transición había sido la provincia de Santander y era
parte de Castilla la Vieja. Sin embargo, un importante movimiento
regionalista apareció en ese momento amparándose en sus
características geográficas propias que la diferenciaban del resto
de Castilla, reclamando por ello una comunidad propia, lo cual
consiguieron al tener el apoyo de la mayoría de municipios
cántabros, nuevo nombre de la región, considerada comunidad
histórica. Hoy los regionalistas del PRC siguen siendo muy
importantes, ya que por primera vez ganaron las elecciones
autonómicas este año y, además, consiguieron tener un escaño en
el Congreso.
EUSKADI
Y NAVARRA: Se presentan juntas porque su acceso a la autonomía
estuvo relacionado y, además, fue muy discutido. Los nacionalistas
vascos y, al principio también, la izquierda estatal, apostaban por
una autonomía que incluyese a las provincias de Álava, Guipúzcoa,
Navarra y Vizcaya, lo que se denomina Euskal Herria. Sin embargo, los
regionalistas de Unión del Pueblo Navarro además de UCD y la
derecha española lo rechazaron y, finalmente, se constituyeron dos
comunidades: Euskadi y Navarra. Eso sí, la Constitución establece
en su disposición transitoria cuarta la posibilidad de que Navarra
se integre en Euskadi mediante acuerdo del parlamento navarro y un
referéndum. Esta disposición nunca se ha puesto en marcha, ni
siquiera en la pasada legislatura en la que los nacionalistas vascos
y Podemos tenían mayoría en el parlamento de Pamplona. Navarra se
constituye en Comunidad Foral y el País Vasco en nacionalidad
histórica al haber tenido estatuto en la II República.
En
cuanto a la fuerza de nacionalistas y regionalistas en esas
comunidades, es muy importante. En Euskadi la suma de PNV y Euskal
Herria Bildu es mayoritaria al ser el primer y segundo partido
respectivamente. El PNV comenzó siendo hegemónico solo en Vizcaya,
pero ahora ha expandido su fuerza a las otras dos provincias vascas,
gobernando en las tres diputaciones forales y en las tres capitales.
En las elecciones generales de este año ganó por primera vez en las
tres provincias (Álava siempre se les había resistido). En cuando a
EH Bildu, su base es Guipúzcoa, siendo más débil en las otras dos
provincias, aunque teniendo representación también por ellas. En
Navarra ambos están presentes, especialmente en la zona vascófona,
aunque el PNV dentro de la coalición Geroa Bai, tercera formación
de Navarra. El regionalismo en Euskadi sería equivalente al caso de
Galicia con el vasquismo, presente en mayor o menor medida en todos
los partidos. En cuanto a Navarra, el regionalismo foralista está
representado por UPN, que es el partido más importante de la
comunidad tanto en votos como en escaños y ahora integra Navarra
Suma con PP y Cs como socios menores.
LA
RIOJA: Siempre había formado parte de Castilla la Vieja y, en
realidad, no tenía elementos que la distinguiesen de las otras
provincias castellanas salvo, quizá, su cercanía a Euskadi y el
hecho de haber sido cuestionada su castellanidad a favor de una
posible incorporación a Euskal Herria. Nada de esto se llegó a
proponer y sí una autonomía propia para La Rioja en imitación de
Cantabria, sobre todo una vez que la mayoría de municipios riojanos
aprobaran el trámite. En La Rioja hay un partido regionalista con
cierta influencia, el Partido Riojano, con presencia en muchos
municipios incluido Logroño. Está considerada en su estatuto una
“identidad histórica”.
CASTILLA
Y LEÓN: Llegamos a la comunidad en donde se ha reabierto el debate
sobre la actual configuración territorial autonómica más allá del
independentismo. Podemos remontarnos a la unión definitiva de
Castilla y de León en 1230 tras dos intentos previos por motivos
dinásticos. Desde entonces Castilla y León conformaron la misma
corona, que posteriormente daría lugar a España. Sin embargo, en
términos regionales desde el siglo XIX se hablaba de León (León,
Zamora y Salamanca) por un lado y Castilla la Vieja (Palencia,
Valladolid, Ávila, Segovia, Burgos, Soria, Logroño y Santander) por
otro. En la Transición hubo mucho debate en general sobre qué hacer
con las provincias castellanas y del interior y al final se optó por
mantener las dos Castillas tradicionales aunque con distintos
nombres. Castilla y León integraría a León y a la antigua Castilla
la Vieja menos Cantabria y La Rioja, que se constituyeron como
comunidades propias. Los intentos de autonomía de León e incluso de
la provincia de Segovia fueron ignorados, hasta hoy. Actualmente
Unión del Pueblo Leonés sigue reclamando la autonomía para León
además de otros partidos más pequeños. De carácter regionalista
es también Por Ávila, un partido nuevo en esa provincia que es una
escisión del PP pero que no cuestiona la existencia de Castilla y
León, que se autodefine como comunidad histórica.
ARAGÓN:
No hubo demasiados debates en cuanto a Aragón, una de las regiones
históricas de España y antiguo reino integrado a su vez en la
Corona de Aragón. Así, se constituyó en comunidad con relativa
rapidez, aunque por la vía lenta. Es considerada además
nacionalidad histórica. En cuanto a la presencia de nacionalismos y
regionalismos, Aragón es una España en pequeño ya que tiene de
todo. El nacionalismo está presente de la mano de la Chunta
Aragonesista y el regionalismo del Partido Aragonés, ambos socios de
gobierno del PSOE. Recientemente se ha sumado Teruel Existe, una
agrupación de electores regionalista en esa provincia que reclama
mejoras frente a la despoblación.
CATALUÑA:
Tampoco hubo dudas a la hora de conformar una comunidad en Cataluña,
la comunidad española con más tradición de autogobierno ya que lo
había disfrutado en el pasado con la Mancomunidad a principios del
siglo XX y con un estatuto de autonomía en la Segunda República.
Así, accedió a la autonomía por la vía rápida, como Euskadi y
Galicia. Las aspiraciones irredentistas sobre Valencia y las Baleares
de algunos nacionalistas catalanes fueron rechazadas. Cataluña
también es considerada una nacionalidad histórica.
El
regionalismo catalán o catalanismo es un fenómeno también parecido
al galleguismo o al vasquismo y casi todos los partidos catalanes,
aunque no sean nacionalistas, lo incorporan. Distinto es el caso del
nacionalismo catalán, que hoy está representado por varias
formaciones, de las que tres tienen representación en los
parlamentos autonómico y nacional. Por la derecha está Junts per
Catalunya, heredera de la antigua Convergència, reconvertida en
independentista. Por la izquierda, Esquerra Republicana de Catalunya,
ahora convertido en el primer partido nacionalista e independentista,
aunque en el parlamento catalán sigue por detrás de Junts. Con
menor fuerza destaca la Candidatura d´Unitat Popular, antisistema y
también independentista.
COMUNIDAD
VALENCIANA: Tampoco hubo dudas respecto a esta comunidad, llamada
anteriormente Valencia, levante o País Valenciano, aunque accedió a
la autonomía por la vía lenta. Es también una nacionalidad
histórica basada en el antiguo Reino de Valencia, integrado en la
Corona de Aragón. El nacionalismo valenciano a veces ha estado
relacionado con el catalán, al contrario que el regionalismo
blaverista, ferozmente opuesto a Cataluña. Actualmente el
nacionalismo presente en Valencia lo representa la coalición
Compromís, integrada entre otros por el principal partido
nacionalista valenciano, el Bloc.
ISLAS
BALEARES: Accedió a la autonomía algo más tarde que otras
comunidades aunque en 1983 ya estaba conformada. Es considerada
nacionalidad histórica y tiene destacados lazos con Cataluña, como
la lengua. Por ello, hay movimientos irredentistas catalanes sobre
las islas que tienen eco en las mismas con algunos partidos
nacionalistas catalanes, principalmente Més per Mallorca y Més per
Menorca, aunque sin la fuerza de sus contrapartes en Cataluña.
MADRID:
Fue creada como una comunidad inventada al no tener elementos
históricos o culturales propios pero sí una economía y una
estructura social muy distinta a la de Castilla la Nueva, a la cual
pertenecía tradicionalmente Madrid hasta la Transición. Así,
Madrid se constituyó en comunidad en “interés nacional” y, por
ello, no existen movimientos nacionalistas ni regionalistas, estando
presentes solo partidos nacionales. De hecho, en su estatuto es
considerada simplemente como comunidad, aunque en los medios locales
y en la asamblea se habla de región.
CASTILLA-LA
MANCHA: Se trata de la sucesora de la antigua Castilla la Nueva,
aunque con otros límites al no contar con Madrid, pero sí con la
provincia de Albacete, hasta la Transición asignada tradicionalmente
a Murcia, que prefirió integrarse en la nueva Castilla-La Mancha por
cercanía cultural y geográfica. Más complejo fue el caso de
Guadalajara, en donde hubo mucho debate sobre integrarse en la nueva
comunidad, en la nueva Comunidad de Madrid o en una comunidad
uniprovincial como intentó sin éxito Segovia. Finalmente, se
decidió mantenerse en el nuevo ente, aunque llevase el apellido La
Mancha, a la que Guadalajara no pertenece. A pesar de estas décadas
de existencia de Castilla-La Mancha, no se ha creado un regionalismo
como en otras comunidades ni un sentimiento de pertenencia a esa
región, por lo que tampoco hay partidos regionalistas como tal.
EXTREMADURA:
No hubo demasiadas dudas sobre la creación de esta comunidad ya que
siempre había sido una región histórica. Así, se creó por la vía
lenta como la mayoría de comunidades. Hay partidos de carácter
regionalista como Extremeños o Extremadura Unida que tienen
representación testimonial o Socialistas Independientes de
Extremadura, aliados con el PSOE.
ANDALUCÍA:
Es un caso muy curioso ya que se constituyó en comunidad como
nacionalidad histórica por la vía rápida, pero no fue nada fácil.
Primero hubo debate sobre si debía existir una única Andalucía o
dos (Alta y Baja, como en el proyecto de Constitución federal de la
Primera República). Tras decidirse una única y gran comunidad en el
sur, el PSOE apoyó activamente que fuese por la vía rápida. Así,
hubo un referéndum para ello, que no logró superar el apoyo
necesario según la Constitución en la provincia de Almería. Aun
así, las Cortes apoyaron que accediese por la vía rápida con un
procedimiento de dudosa legalidad. Desde entonces han existido
partidos nacionalistas y regionalistas en Andalucía, principalmente
representados por el Partido Andalucista, desaparecido hace unos años
y sustituido por otros más pequeños como Andalucía por Sí, a
nivel local.
MURCIA:
Que debía ser su propia comunidad estaba claro al ser una región
histórica basada en el antiguo Reino de Murcia, perteneciente a la
Corona de Castilla. Sin embargo, hasta la Transición incluía a
Albacete, aunque finalmente se constituyó en comunidad
uniprovincial. Hubo más polémica sobre la cuestión provincial, al
haber movimientos que reclaman la creación de una provincia para
Cartagena dentro de la Región de Murcia, sin demasiado éxito hasta
ahora.
CANARIAS:
Su lejanía y características propias hicieron que se constituyese
en comunidad con la categoría de nacionalidad histórica, aunque por
la vía lenta. Sin embargo, es una región ultraperiférica de la
Unión Europea y tiene un importante movimiento nacionalista y/o
regionalista en su territorio. Así, los dos principales partidos
nacionalistas son Coalición Canaria por la derecha, cuya base de
poder está en Tenerife, y Nueva Canarias por la izquierda, más
fuerte en Gran Canaria. Además, hay otras formaciones más pequeñas
o insulares, como el Partido Nacionalista Canario, Agrupación
Socialista Gomera o Agrupación Herreña Independiente.
CEUTA
Y MELILLA: En 1995 pasaron a ser ciudades autónomas, un ente a medio
camino entre comunidad y municipio, con menos competencias que una
comunidad. Sin embargo, tanto Ceuta como Melilla podrían convertirse
en comunidades si lo deseasen ya que así lo recoge la Constitución
en su disposición transitoria quinta. Su peculiar posición en el
norte de África, con Marruecos reivindicando su soberanía, hacen
que haya partidos de carácter localista, regionalista y
multicultural en ambas ciudades. En Ceuta destacan dos: la Coalición
Caballas y el Movimiento por la Dignidad y la Ciudadanía, ambos
encabezados por ceutíes musulmanes. En Melilla solo hay uno aunque
con mayores apoyos, Coalición por Melilla.



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