Hoy hace 30 años que
cayó el Muro de la vergüenza, el muro de la muerte y de la división de una
capital europea y del continente en sí. El día 9 de noviembre de 1989 el Muro
de Berlín se derrumbaba ante la Historia y la ciudadanía, que no dudó en
acercarse y, tras constatarse que el ejército no intervendría, subirse y comenzar
a destruir el símbolo de su opresión y de la separación por décadas de familias
y amigos.
Las imágenes de
felicidad de la gente ese día quedaron para siempre en nuestra memoria y
demostraron que el comunismo estaba acabado y que la Alemania del Este en 1945
solo cambió un régimen totalitario como era el nazi por otro de igual calaña. En
1989, mucho tiempo después, lograron la libertad.
Es cierto que el
capitalismo no sería un camino de rosas para la antigua República Democrática
Alemana (RDA, DDR en sus siglas en alemán): aún hoy hay diferencias económicas
con su contrapartida Occidental y muchas personas se quedaron sin empleo tras
la caída del Muro debido al cambio radical en la economía. Además, muchos
alemanes orientales siguen creyendo que son ciudadanos de segunda. Por ello, es
imprescindible que tanto Alemania como la Unión Europea tengan en mente esto de
cara a evitar que la extrema derecha siga creciendo en la antigua RDA.
Por lo demás, la caída
de esa barrera de la muerte solo puede ser considerada con optimismo puesto
que, a pesar de las dificultades señaladas anteriormente, el mantenimiento de
la dictadura comunista era mucho, mucho peor. Una dictadura controlada por unos
pocos privilegiados, al servicio de Moscú y que no dudaban en ejecutar a
quienes valientemente se atrevían a intentar cruzar el Muro. Cientos de
personas murieron intentándolo, de todas las edades.
Berlín ha pasado en estos
treinta años de ser una ciudad triste y deprimida por su división en dos mitades
a ser una de las ciudades más activas y abiertas del continente, una ciudad amable
y que no duda en mostrar su agitada historia reciente al visitante. Como dije tras
visitarla este año, es la capital de la historia europea.
El Muro y su caída han
sido tratados en literatura, música y cine a menudo, como corresponde a un
hecho histórico de su importancia. Autores como Ken Follet lo incluyeron en su
trilogía sobre el siglo XX (The Century) en su tercer tomo (El umbral de la
eternidad). En cine aparece en filmes como La vida de los otros o Goodbye Lenin!
Y, finalmente, en música tenemos numerosos ejemplos, algunos de los cuales
vamos a ver a continuación como conclusión de este artículo que constituye un
recuerdo a todas las víctimas del Muro y un homenaje a la ciudad de Berlín.




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