En una semana
celebraremos las cuartas elecciones en tan solo cuatro años. La inestabilidad política
y el bloqueo resultando de la fragmentación del mapa político y de la cierta
incapacidad de los líderes de llegar a acuerdos nos lleva a esta circunstancia
excepcional en los últimos cuarenta años en España.
Desde 2015 han cambiado
bastantes cosas en el país. El bipartidismo imperfecto dio paso a un “cuatripartidismo”
igual de imperfecto y este a un sistema de cinco partidos nacionales, ampliable
a seis este 10N (Más País-Equo, la nueva alianza encabezada por Íñigo Errejón,
probablemente tendrá escaños, pero por debajo de los otros cinco partidos). Otras
cosas no han cambiado: el independentismo catalán sigue tan o más activo que en
2015.
Así, ver la evolución
de los carteles electorales de los cinco partidos estatales nos da una idea de
cómo ha ido cambiando el panorama político, además de el centro de interés de
las formaciones. También veremos cómo los protagonistas no cambian, pero sí su
aspecto, además del diseño y los lemas de los carteles, como veremos a
continuación.
Evolución de los lemas y escaños:
PSOE:
2015-Un futuro para la mayoría. 90
2016-Un sí por el cambio. 85
2019 (A)-Haz que pase. 123
2019 (N)-Ahora sí. 120
PP:
2015-España en serio. 123
2016-A favor. 137
2019 (A)-Valor seguro. 66
2019 (N)-Por todo lo que nos une. 89
Cs:
2015-Con ilusión. 40
2016-Tiempo de acuerdo, tiempo de cambio. 32
2019 (A)-¡Vamos!. 57
2019 (N)-España en marcha. 10Podemos/UP:
2015-Un país contigo. 69
2016-La sonrisa de un país. 71
2019 (A)-La historia la escribes tú. 42
2019 (N)-Un gobierno contigo. 35Vox:
2015-Tu voz en el Congreso. 0
2016-Hacer España grande otra vez. 0
2019 (A)-Por España. 24
2019 (N)-España siempre. 52Más País:
2019 (N)-Desbloquear, avanzar, Más País. 3
PARTIDO SOCIALISTA
OBRERO ESPAÑOL (PSOE)
En 2015 el PSOE
estrenaba candidato. Tras la derrota en las europeas de 2014, se eligió por
primarias a Pedro Sánchez como secretario general. A pesar de las rivalidades
internas, Sánchez fue elegido candidato a presidente del Gobierno para los
comicios de diciembre de 2015. Al contrario que en 2011, el PSOE mostró
orgullosamente sus siglas sobre la cabeza del candidato, vestido impecablemente
en blanco, a la manera de los “candidatus” romanos (la misma palabra candidato
se debe al color blanco que llevaban los políticos romanos en las elecciones
como símbolo de pureza).
Como Sánchez aún no era
tan conocido, su nombre aparece en el cartel. El símbolo tradicional de la
socialdemocracia, el puño y la rosa, también fue rescatado. El lema, Un futuro para la mayoría, hacía
referencia a los recortes brutales que había llevado a cabo el gobierno
conservador de 2011 a 2015 en plena crisis económica y que se habían llevado
por delante a las clases humildes y medias.
A pesar de la
renovación socialista, no pudo evitar perder veinte escaños al pasar de 110 a
90, aunque manteniendo la segunda plaza frente al empuje de Podemos.
Tras las elecciones, no
se pudo formar gobierno debido al primer bloqueo (ahora estamos en el segundo).
Rajoy, presidente en ese momento, no quiso ni presentarse a una investidura,
pero Sánchez sí aceptó el encargo del rey. Solo recibió los apoyos de
Ciudadanos tras intentar un acuerdo transversal del PSOE-Podemos-Ciudadanos,
sin éxito. Así, hubo nuevas elecciones en junio de 2016. En las mismas Sánchez
repitió como candidato, en ese momento ya plenamente conocido por la ciudadanía
tras haber sido candidato a una investidura. En esta ocasión, por tanto, no
apareció su nombre junto a su rostro mucho más sonriente. El lema también
pretendió transmitir ese optimismo: Un sí
por el cambio, en referencia a esos apoyos que le habrían llevado a ser
presidente meses antes, evitando nuevos comicios.
El PSOE aumentó
levemente sus apoyos en número de votos, pero perdió cinco escaños por el sistema
electoral, quedándose en 85. Y, lo más importante, aunque todas las encuestas
colocaban al PSOE en tercera posición tras la coalición de Unidos Podemos, pudo
mantenerse segundo.
En otoño de ese año
Sánchez dimitió como secretario general debido a la presión interna por
abstenerse a la investidura de Rajoy y evitar unas terceras elecciones. El PSOE
al final se abstuvo y Rajoy pudo formar un precario gobierno en minoría. Al año
siguiente, 2017, Sánchez recuperó la secretaría general del partido tras volver
a ganar las elecciones primarias de la militancia socialista.
El gobierno conservador
se prolongó hasta mayo de 2018, cuando el PP fue condenado como partido por corrupción.
El PSOE presentó una moción de censura que fue apoyada por la mayoría del
Congreso. Sánchez pasaba así a ser el presidente del Gobierno y el PSOE
recuperaba el ejecutivo, perdido en 2011. Era un gobierno en clara minoría y, a
inicios de 2019, tras ser rechazados sus presupuestos, Sánchez tuvo que
convocar nuevas elecciones en abril.
Esas elecciones fueron
ganadas ampliamente por los socialistas con una campaña de nuevo en positivo y
muy ideologizada. La tradicional rosa fue sustituida por un corazón (aunque el
puño y la rosa siguen siendo el logo del partido) y el lema de precampaña La España que quieres. Durante la
campaña apostaron por seguir empleando este y Haz que pase, junto a una fotografía en primer plano de Sánchez en
blanco y negro. Fue un éxito y aumentaron su representación a 123 escaños,
lejos de la mayoría absoluta. Era necesario pactar.
Sin embargo, en los
meses siguientes el PSOE no logró el apoyo ni de Podemos, empeñado en entrar en
el gobierno con varios ministerios, ni de Ciudadanos, que directamente se negó
a negociar, aun contando con que su suma a la de los socialistas lograría
mayoría absoluta. Con Podemos no llegaban a la absoluta y necesitarían a
partidos nacionalistas o regionalistas.
Las negociaciones con
Podemos fracasaron tras rechazar este la oferta de una vicepresidencia y tres
ministerios, la investidura de Sánchez fracasó en julio y ya no se pudo reconducir
la situación entre ambos partidos: se convocaron elecciones, las cuartas.
En esta ocasión el PSOE
de nuevo apuesta por una actitud positiva. Mantiene el corazón de abril y dos
lemas simultáneos en precampaña y en la breve campaña de una semana (al ser
elecciones repetidas): Ahora, gobierno.
Ahora España, y el lema Ahora sí.
Además, Sánchez aparece con su imagen más clásicamente presidencial. Según la
mayoría de las encuestas, el PSOE se quedará más o menos igual que en abril, bajando
levemente sus votos.
PARTIDO POPULAR (PP)
El otro miembro del
bipartidismo tradicional ha tenido una evolución también interesante ya que ha
pasado en solo cuatro años de tener casi el monopolio de la derecha del espectro
político a tener que luchar fieramente por él con otros dos partidos, algo
inédito desde 1982.
El PP en 2015 llegó a
las elecciones debilitado por su gestión de la crisis y, sobre todo, por los
casos de corrupción que afectaban al partido en varias comunidades autónomas
como Madrid o Valencia, además de a nivel nacional con fondos ilegales
destapados por el ex tesorero del PP. Así, el PP decidió apostar por una imagen
de seriedad y experiencia en la campaña de ese año. Su candidato, el presidente
Rajoy, aparece sentado trabajando en su despacho. El logo del partido entonces
(este año ha vuelto a cambiarlo) aparece en la fecha de los comicios y el lema
hace hincapié en esa imagen de partido experimentado: España en serio.
El PP, que disfrutaba
de una cómoda mayoría absoluta de 186 escaños, se desplomó hasta 123 (cifra
que, visto lo visto, parece maldita), pero aun así ganó los comicios. En los
meses siguientes, Rajoy no mostró interés en presentarse a la investidura,
sabedor de que iba a perderla, y tampoco por desbloquear la situación, apostando
claramente por repetir las elecciones, como así fue.
Así, en junio de 2016
el PP se presentó de nuevo como garante de la seriedad y también de la estabilidad.
Mantuvo el mismo cartel electoral, pero cambiando el lema: A favor, que permitía completarlo con diferentes variantes. Los resultados
fueron positivos: el PP remontó hasta 137 escaños, pero siguió sin lograr
apoyos hasta los 176 de la mayoría absoluta. Necesitaba abstenciones.
En otoño de ese año ya
hemos visto que consiguió las del PSOE, por lo que Rajoy fue investido
nuevamente presidente, cargo que mantuvo hasta la moción de censura de 2018. Tras esta, Rajoy renunció
a seguir como presidente del partido y, por un proceso de primarias, se eligió
a Pablo Casado como su sucesor. Este, discípulo de Aznar, escoró el partido
hacia la derecha para tapar la fuga recién creada por el partido de
ultraderecha Vox.
Llegamos así a las
elecciones de abril de 2019, en las que Casado debutó como candidato. En el
cartel electoral vemos que el PP cambió su logo, modificando la tradicional ave
de este y tornándola también un semi corazón con la bandera española. Para frenar
las fugas de voto hacia Vox y Ciudadanos decidieron mostrarse como el partido tradicional
de la derecha española desde 1982, de ahí el lema: Valor seguro.
Sin embargo, fue un
fracaso rotundo: el PP pasó de 137 a solo 66 escaños, la cifra más baja de su
historia desde 1979. Casado, no obstante, ha podido mantener su cargo después
de que en las elecciones municipales y autonómicas de mayo pudiera mantener los
gobiernos de Madrid y otras comunidades, además de recuperar el ayuntamiento de
la capital.
Con la repetición
electoral de esta semana, el PP tiene la oportunidad de resarcirse y, según los
sondeos, así será, ya que ronda los 95 escaños, aunque sin alcanzar la cifra
clave de 100. En esta campaña se ha apostado por un perfil más moderado para
recuperar el centroderecha perdido hacia Ciudadanos. Así, su lema es amable e
inclusivo: Por todo lo que nos une. El
logo se mantiene, aunque empleándolo a menudo sin la bandera y el mismo Casado
ha cambiado su imagen al dejarse barba.
CIUDADANOS-PARTIDO DE
LA CIUDADANÍA (Cs)
El partido, creado en
2006, no era la primera vez que se presentaba a unas elecciones generales ya
que en 2008 ya lo habían hecho, con un resultado testimonial. La expansión
nacional de un partido inicialmente catalán fue entre 2014 y 2015 y fue rápida
y exitosa al lograr escaños en el Parlamento Europeo y en la mayoría de las
comunidades y ciudades.
De cara a las generales
de diciembre de 2015, el partido apostó todo por su presidente y candidato,
Albert Rivera, muy valorado en los sondeos, que les daban opciones serias de
incluso ganar los comicios. De ahí su lema: Con
ilusión, que pretendió extender a los votantes, junto a un sonriente
Rivera. Sin embargo, los sondeos fallaron: Ciudadanos quedó en cuarta posición
con 40 escaños.
Tras las elecciones,
Ciudadanos quiso mantener protagonismo y pactó un programa con el PSOE, aunque,
como hemos visto, no logró la investidura. En las elecciones de 2016, de esta
manera, Cs se presentó con un mensaje positivo y que en parte justificaba el
acuerdo con los socialistas: Tiempo de
acuerdo, tiempo de cambio. El electorado de centroderecha, no obstante, no
lo vio igual y Ciudadanos pasó de 40 a 32 escaños.
En los meses siguientes,
Cs firmó otro acuerdo de investidura, esa vez con el PP, y tras la abstención
socialista, se convirtieron en el principal apoyo del gobierno en minoría de
Rajoy. Mantuvieron ese apoyo hasta en la moción de censura de 2018, cuando
votaron en contra de esta. En ese momento los sondeos les situaban en primera
posición y la moción descolocó al partido.
A raíz de ahí,
Ciudadanos decidió inclinarse a la derecha, compitiendo directamente con el PP
y con la ultraderecha en temas nacionales y oponiéndose férreamente al gobierno
socialista. Así, en las elecciones de abril de 2019 fueron con un programa de
derecha liberal con algunos toques conservadores. El cartel dejaba claro el
cambio: Rivera aparece en un mar de banderas españolas, señalando el tema
identitario. El lema, no obstante, miraba a la Francia de Macron: ¡Vamos! También incorporaba el nuevo
logo del partido y el nombre de Rivera.
En las elecciones,
Ciudadanos logró un éxito al pasar de 32 a 57 escaños, pero no pudo sobrepasar
al PP, quedándose muy cerca. En las elecciones municipales del mes siguiente,
Cs se desinfló y tuvo que aceptar un papel secundario en los gobiernos
autonómicos y municipales que acordó con el PP. Con el PSOE solo pactó excepcionalmente
en algunos municipios.
Tampoco quiso pactar
con los socialistas un gobierno para España que habría sido estable al tener
entre ambos mayoría absoluta. Así, llegamos a estas elecciones, que los sondeos
auguran catastróficas para Ciudadanos, ya que pasaría a ser la quinta fuerza
política con alrededor de veinte escaños. Rivera, como cambio respecto a abril,
ha quitado el veto a Sánchez, aunque ahora parece que es demasiado tarde. En su
cartel, Rivera vuelve a aparecer acercándose al espectador, con personas al
fondo y sobre él el lema: España en
marcha, de nuevo imitando a Macron y con la bandera de España.
PODEMOS
La formación nacida en
2014 tuvo un éxito espectacular a raíz de entonces, entrando en el Parlamento
Europeo, comunidades autónomas y municipios. Desangró al PSOE por la izquierda
con un mensaje renovador y crítico con los poderes y con las medidas para hacer
frente a la crisis, basadas en la austeridad. Peor se les dio y se les sigue
dando el tema territorial, al tener diferentes opiniones en su seno sobre la
cuestión catalana.
Así, en las elecciones
de 2015 Podemos decidió acudir con sus siglas en toda España menos en Galicia (en
la coalición En Marea), Cataluña (En Comú Podem) y Comunidad Valenciana (És el
Moment, coalición con Compromís). En esas elecciones, el protagonista fue su
candidato y secretario general, Pablo Iglesias Turrión, que aparece en el
cartel electoral sonriente y con una multitud al fondo. El lema, Un país contigo, inclusivo.
A inicios de 2015 los
sondeos colocaban a Podemos en primera posición, pero cuando fueron las
elecciones se habían desinflado y lograron 69 escaños, un gran éxito para un
partido tan joven, pero por debajo de sus rivales socialistas.
A partir de ahí,
Podemos quiso un gobierno de izquierdas que encabezase el PSOE, pero contando
con los nacionalistas e independentistas catalanes y no con Ciudadanos, como
querían los socialistas. Así, no hubo acuerdo y se convocaron nuevas
elecciones, como ya hemos visto. En estas, Podemos aspiró al sorpasso al PSOE y
reemplazarlo como principal partido de la izquierda española.
Para ello, se
presentaron en la coalición Unidos Podemos, en la que estaban integrados
Podemos, el partido ecologista Equo, las confluencias territoriales ya vistas e
Izquierda Unida, que en 2015 se había presentado en solitario logrando solo dos
escaños debido al sistema electoral. Esa heterogeneidad se quiso plasmar en el
cartel electoral, en el que ya no apareció solo Iglesias sino también otros
líderes de la coalición: Alberto Garzón, coordinador de IU; Irene Montero,
dirigente de Podemos y actual portavoz; Ada Colau, alcaldesa de Barcelona; Mónica
Oltra, líder de Compromís; Íñigo Errejón, entonces portavoz del partido; y
Carolina Bescansa y Julio Rodríguez. El logro incluyó un corazón para dar una
imagen más amable unida a su lema: La sonrisa
de un país.
La campaña, a pesar de
los sondeos, no tuvo los efectos anhelados: Unidos Podemos perdió un millón de
votos respecto a la suma de Podemos e IU en diciembre y se mantuvo en 71
escaños y por detrás del PSOE. Quedó en la oposición tras la investidura de
Rajoy e intentó aprovechar la crisis de los socialistas surgida tras la
abstención al PP en la investidura, aunque la vuelta de Pedro Sánchez a la
secretaría general del PSOE les impidió continuar con esa estrategia.
A partir de entonces
Podemos se vio enfrentado cada vez más a menudo con el tema catalán, como en octubre
de 2017, cuando se proclamó la independencia catalana unilateralmente.
Con la moción de
censura, Podemos recuperó protagonismo al ser el principal apoyo del gobierno
socialista. Incluso redactaron unos presupuestos generales, que fueron
rechazados en el Congreso por la derecha y los independentistas, convocándose las
elecciones de abril. En las mismas, Podemos acudió de nuevo con su coalición,
pero feminizando el nombre, Unidas Podemos, como guiño al vigor del movimiento
feminista. Además, en sus carteles apostaron por mostrar a personas en manifestaciones
y no por su candidato, de nuevo Iglesias. El lema, La historia la escribes tú, interpelando directamente al votante.
El resultado fue
negativo para el partido, que pasó de 71 a 42 escaños, aunque los sondeos les
auguraban incluso menos. Tras las elecciones, Unidas Podemos y el PSOE abrieron
negociaciones poco a poco que se toparon siempre con el escollo de la
pretensión de Podemos de entrar en el gobierno con ministerios, mientras que el
PSOE prefería gobernar en solitario debido a las diferencias con Podemos, sobre
todo en el tema catalán.
Tras una oferta de
ministerios como Sanidad a Podemos que fue rechazada, la investidura de Sánchez
fracasó y hay nuevas elecciones. Podemos reedita Unidas Podemos, pero sin Equo,
que acude con Más País, el nuevo partido encabezado por Errejón, antiguo fundador
de Podemos. Tres de las personas del cartel de 2016 ya no están vinculadas a
Podemos (además de Errejón, Oltra y Bescansa, que también apoyan a Más País). En
cuanto al cartel de Unidas Podemos, en esta ocasión el lema es Un gobierno contigo, de nuevo inclusivo,
e Iglesias aparece rodeado de personas como uno más. Los sondeos les otorgan hasta
diez escaños menos que en abril.
VOX
Hasta este año la
extrema derecha solo había tenido representación en las elecciones de 1979,
cuando obtuvo un único escaño con la coalición Unión Nacional, de Blas Piñar. Desde
entonces estuvo en el ostracismo o integrada en el PP, que durante años fue un
partido que englobaba desde personas centristas hasta de ultraderecha. Sin embargo,
sufrió una escisión en 2013 de su sector más derechista: Vox, un partido que
adoptó la palabra “voz” en latín como referencia a su pretensión de ser la voz
de muchas personas en el espectro más conservador.
Sin embargo, sus inicios
distaron mucho de ser buenos. En las elecciones europeas de 2014 se quedaron a
las puertas de lograr un eurodiputado y después de eso fueron de fracaso en
fracaso. En las generales de 2015 ya se presentaron con el anodino lema Tu voz en el Congreso y con su
presidente, Santiago Abascal, como cabeza visible.
Tuvieron un resultado
testimonial sin escaños que se repitió en 2016, aunque entonces ya demostraron
hacia dónde se iban a encaminar: al ultranacionalismo, ya que copiaron el lema
de Donald Trump en Estados Unidos, pero a la española: Hacer España grande otra vez, con la bandera del país tras Abascal.
A pesar de aparecer en los medios por esta idea, siguieron sin lograr
representación.
Su situación comenzó a
cambiar a raíz del empeoramiento de la situación en Cataluña desde octubre de
2017. Su mensaje de mano dura con los independentistas y con los extranjeros los
llevó a aparecer más en los medios. Así, en las elecciones andaluzas de finales
de 2018 lograron 12 escaños y el impulso definitivo para los siguientes
comicios durante 2019.
En las generales de
2019 se presentaron de nuevo con tintes ultranacionalistas con el lema Por España. Los sondeos les otorgaron
una mayor representación de la que finalmente consiguieron: 24 escaños. Aún así,
un éxito para un partido de extrema derecha en España.
Desde entonces han
seguido con sus mensajes contra inmigrantes, homosexuales y feministas, además
de lograr apoyos por la situación en Cataluña. Su estilo bronco y a veces
faltón no les ha perjudicado en los sondeos, que les otorgan una subida a por
encima de 40 escaños. En cuanto a su campaña, Abascal vuelve a aparecer en los
carteles con el lema España siempre,
y la bandera.
BONUS TRACK: MÁS PAÍS
Encabezado por Errejón,
ex miembro de Podemos, comenzó siendo Más Madrid y estaba liderado también por
la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena. A pesar de ganar las elecciones de mayo
en la capital, Más Madrid perdió la alcaldía por la alianza de las tres
derechas y Carmena abandonó la política. Errejón logró superar a Unidas Podemos
en las elecciones autonómicas, logrando 20 escaños por los 7 de UP.
Tras mucha reflexión,
Errejón ha optado por presentar candidatura en más provincias como Más País. En
Zaragoza acude con la Chunta Aragonesista y en la Comunidad Valenciana con
Compromís, además de con Equo a nivel nacional excepto en Barcelona y Baleares.
Los sondeos inicialmente les otorgaban más de 10 escaños, pero la situación en
Cataluña y otros factores han hecho que Más País se haya ido desinflando hasta
rondar los cinco, al borde de tener grupo propio en el Congreso. Su lema es Desbloquear, avanzar, Más País.















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