Vista del río Spree y de uno de los iconos de la ciudad: la torre de comunicaciones.
Después de muchos años sin hacer un viaje largo al extranjero, estas pasadas vacaciones de Semana Santa he visitado Berlín, la capital de Alemania.
La ciudad no es una
maravilla urbanística ni arquitectónica, pero tiene algo que te atrapa desde
que llegas y es que es distinta. Su larga y complicada historia ha hecho que no
posea un centro medieval ni grandes edificios monumentales como otras capitales
europeas como París, Londres, Roma o Madrid, sino que en buena medida está
reconstruida.
Berlín era en el siglo
XIX la capital del reino de Prusia, el cual lideró el proceso unificador de
toda Alemania a partir de 1866, concluyéndose en 1871, cuando se proclamó el II
Reich alemán[i].
En el mismo, Prusia tenía preeminencia y Berlín siguió siendo el centro
político. En ese momento era una ciudad histórica con un casco antiguo en el
que destacaba su palacio real, residencia oficial del káiser (emperador)
alemán.
La Primera Guerra Mundial
no supuso la destrucción de Berlín ya que el frente estaba muy lejos, en el
noreste de Francia y en Polonia y el oeste de Rusia. Sin embargo, la ciudad sí
sufrió escasez durante el conflicto y, con la derrota de Alemania, mucha inestabilidad
política y social.
En los años 20 la
situación se estabilizó, y Berlín vivió un periodo de prosperidad y de
aperturismo social y en las costumbres, siendo con diferencia la ciudad más
abierta del país, entonces ya la llamada República de Weimar[ii].
Esta ciudad tan liberal
fue truncada por la crisis de finales de la década y por el ascenso del Partido
Nacionalsocialista Obrero Alemán, popularmente conocido como Nazi. Con la toma
del poder de este, Berlín fue impulsada como capital del gran Tercer Reich, con
una nueva arquitectura gris, enorme y tenebrosa, de la que queda muy poco
actualmente.
El expansionismo nazi
llevó a la Segunda Guerra Mundial en busca de la revancha de la Primera. Tras seis
años de combates, carestía y terror por la dictadura de Hitler, Berlín quedó
prácticamente destruida. Al contrario que en la Primera Guerra Mundial, en la
Segunda la ciudad se vio muy afectada por los bombardeos de los aliados y en la
batalla de Berlín, la ciudad sufrió enormes daños de los que tardaría años en
recuperarse.
Estado de Berlín al acabar la guerra: con grandes destrozos.
Pero lo peor casi
estaba por llegar. Tras la derrota de Alemania, el país fue dividido en cuatro
zonas de ocupación aliada hasta que se decidiese devolverle la soberanía. Así,
además de tener que ceder territorios en el este a la Unión Soviética y a
Polonia, Alemania quedó dividida en cuatro zonas: la soviética al este, la
estadounidense al sureste, la francesa al suroeste y la británica al noroeste. Berlín,
al ser la capital, recibió un estatus especial. A pesar de estar situada en
pleno centro de la zona soviética, fue a su vez dividida en cuatro zonas de ocupación,
una por cada aliado. Los soviéticos, al haber ganado la batalla de Berlín, se
quedaron con toda la zona este y el centro histórico, el distrito de Mitte.
División de Alemania y de Berlín en cuatro zonas para los ganadores de la guerra.
Berlín y Alemania
sufrieron a partir de ese momento los efectos de la Guerra Fría. La enemistad
entre occidentales y soviéticos llevó a que estos últimos decidiesen en 1948
bloquear el Berlín Occidental con el objetivo de que los occidentales
renunciasen a ese enclave dentro de su zona. Sin embargo, los aliados
abastecieron la ciudad con miles de aviones durante casi un año y Moscú tuvo
que renunciar a sus propósitos.
En 1949 la división de
Alemania era un hecho y se crearon dos países distintos: la República Federal
de Alemania (RFA), llamada Alemania Occidental, en las antiguas zonas de los
aliados occidentales; y la República Democrática Alemana (RDA), llamada
Alemania Oriental, en la zona soviética. Esta última sería un estado satélite
de la URSS. En cuanto a Berlín, el este sería la capital de la RDA y el oeste
sería de facto parte de la RFA, que decidió designar como capital a Bonn,
ciudad situada al oeste de Alemania.
A pesar de la división,
los berlineses pudieron seguir moviéndose por la ciudad, aunque debían pasar
los controles fronterizos, que torpedeaban la comunicación entre ambos lados.
El problema llegó
cuando las autoridades de la RDA y de la URSS vieron que Berlín era una forma
de fugarse desde el este al oeste de manera muy sencilla. Miles y miles de
personas estaban abandonando el este porque en el oeste había mejor calidad de
vida y libertad[iii].
Así, en 1961 se dispusieron a frenar ese coladero construyendo alrededor del
Berlín Occidental una barrera que evitase esa huida: el Muro de Berlín.
Este en realidad estaba
formado por dos muros y ambos estaban en realidad en territorio oriental. El primer
muro era más pequeño y, para llegar al más alto, que era el exterior lindante
con el Berlín Occidental, había que cruzar la llamada “franja de la muerte” con
torres de vigilancia, soldados con perros, sensores de movimiento, alambradas
con pinchos… para luego saltar el muro más alto, coronado con pinchos. Así, era
tremendamente difícil cruzarlo y cientos de personas perdieron la vida
intentándolo.
Tramo de Muro mantenido intacto como memoria histórica.
Este muro de la
vergüenza dividió la ciudad desde 1961 hasta 1989, afectando a su desarrollo
como urbe y sus cicatrices se pueden observar todavía hoy. Ese año 1989, ante
la crisis generalizada del bloque comunista, el gobierno de la RDA se vio
obligado a abrir los controles y la ciudadanía derribó el Muro, iniciando un
proceso imparable.
En 1990 la RDA se
disolvió, quedando integrada en la RFA, en lo que se llamó la reunificación. Alemania
volvía a ser una, iniciando una nueva historia que continúa hasta hoy.
Una Alemania moderna,
abierta, liberal, con una capital resurgida de sus cenizas igualmente moderna y
acogedora que sigue reconstruyéndose, pero sin olvidar su pasado sino todo lo
contrario: mostrándolo por todas partes como memoria histórica, para que
siempre se recuerde su turbulento pasado y así evitarlo.
LUGARES IMPRESCINDIBLES
EN BERLÍN:
ÉPOCA ANTERIOR A LAS
GUERRAS MUNDIALES:
Catedral de Berlín.
-
Isla
de los Museos: En el río Spree, el principal que
atraviesa la ciudad, se sitúa esta isla que alberga varios museos históricos,
como el de Pérgamo o el Nuevo. Estos albergan arte mesopotámico (destacando la
Puerta de Ishtar), egipcio (busto de Nefertiti), griego (altar de Pérgamo) y de
otras civilizaciones. También en la isla, en su zona sur, se halla el Palacio
Real. Actualmente está siendo reconstruido siguiendo el aspecto que tenía en el
pasado ya que fue derribado tras la Segunda Guerra Mundial para crear el nuevo
palacio de la RDA. Por último, en la isla también se encuentra la catedral de
Berlín, testigo de la barbarie de la guerra, como se puede observar en sus
columnas ennegrecidas por los incendios provocados en el conflicto.
-
Museo
de Historia Natural: En la zona norte de la ciudad, alberga
impresionantes restos de dinosaurios además de minerales y de otros animales.
-
Puerta
de Brandeburgo: arco monumental de entrada al centro
de la ciudad desde el oeste, símbolo indiscutido de Berlín ahora rehabilitado pues
durante años estuvo justo en medio del Muro.
-
Reichstag:
Es el parlamento federal de Alemania. Como otros monumentos de la ciudad, data
de época previa a las guerras mundiales, pero ha sido completamente restaurado
tras la reunificación para que sea de nuevo el parlamento del país. Se puede visitar
su cúpula, reconstruida por el arquitecto Norman Foster siguiendo el estilo High
Tech.
El edificio del Bundestag, en el pasado Reichstag.
-
Tiergarten:
Es el gran parque de la ciudad, alberga varios memoriales y es un lugar por el
que perderse y relajarse.
ÉPOCA NAZI
-
Ministerio
del Aire: Sede del ministerio responsable de la temible aviación
alemana en esa época. Actualmente es la sede del ministerio de Hacienda y es de
los pocos ejemplos de arquitectura nazi que se mantiene en la ciudad.
-
Estadio
Olímpico: Situado al oeste de la ciudad, su fachada y sus
torres de entrada se mantienen desde que albergó los Juegos Olímpicos del año
1936, que Hitler utilizó como medio de propaganda.
-
Topografía
del Terror: Se trata de un espacio de memoria, de los muchos
que hay en Berlín. Se sitúa donde estaba la sede de la Gestapo, la terrible
policía política nazi, en donde cometió muchos de sus crímenes.
MEMORIALES
-
Memorial
a las víctimas judías del Holocausto: Un gran memorial con
centro de memoria incluido bajo el mismo. Es un lugar de recuerdo, laberíntico
y al que hay que ir con respeto y reflexión.
-
Memorial
a las víctimas romanís y gitanas del Holocausto:
Situado en Tiergarten, consta de un estanque y es un precioso espacio de
reflexión.
-
Iglesia
Memorial Káiser Wilhelm: Era una iglesia luterana antes de
la guerra mundial, pero quedó muy destruida debido a ella, decidiéndose
mantenerla en estado de semirruina como recuerdo de la devastación de la
guerra. Junto a ella, construyeron la nueva iglesia siguiendo un estilo
moderno.
-
Memorial
a las víctimas homosexuales del Holocausto: Más discreto
que los anteriores, pero igualmente importante, se encuentra también en
Tiergarten.
GUERRA FRÍA
-
Muro
de Berlín: Hay fragmentos del muro por toda la ciudad y por
las zonas en donde se derribó se ha dejado la marca de por dónde discurría para
que no se olvide nunca ese símbolo de la división de la ciudad y de Alemania. Una
zona muy interesante para visitar es la zona memorial en Bernauer Straße, con un centro de documentación,
el tramo de muro, con una zona que se ha dejado igual a como estaba hasta 1989
y la capilla de la Reconciliación.
-
East
Side Gallery: Este tramo de Muro paralelo al río
Spree se ha convertido en una galería de arte, con magníficos murales como el
famoso “Dios mío, ayúdame a sobrevivir a este amor mortal”, que representa al
ex líder soviético Brezhnev y al líder de la RDA, Honecker, besándose como
saludo en los labios, algo habitual en Europa del Este y sin ninguna connotación
romántica.
Uno de los murales en la East Side Gallery.
-
Checkpoint
Charlie: Era uno de los pocos puntos para comunicarse entre
ambas zonas de Berlín. Originalmente, había soldados estadounidenses en el
puesto de control. Hoy este se mantiene, pero como punto turístico, con actores
representando a los soldados.
OTROS PUNTOS
IMPORTANTES:
-
Alexanderplatz
-
Potsdam
-
Potsdamer Platz
-
Berlin Sony Center
-
Catedrales Francesa y Alemana
-
Nueva Guardia de Berlín
-
Universidad Humboldt
-
Iglesia de San Nicolás
[i]
Llamado oficialmente Deutsches Reich, Imperio Alemán.
[ii]
Nunca llamada así en esa época, puesto que seguía siendo Deutsches Reich,
Imperio Alemán, a pesar de que ya no había káiser.
[iii]
Por mucho que la RDA se autodenominase “democrática”, no lo era. Había un
partido único, llamado Partido Socialista Unificado y las protestas eran
reprimidas con una policía política llamada Stasi.



No hay comentarios:
Publicar un comentario