Los más sanguinarios del Franquismo



Viñeta de Antonio Saura sobre las fosas comunes del Franquismo, realizada entre 1958 y 1962. El País.


 Todo el mundo sabe quién fue Francisco Franco, el hombre que gobernó con mano de hierro España en una dictadura que duró casi 40 largos años, una de las más longevas del siglo XX en Europa. Durante esas décadas, España fue un Estado autoritario, aunque comenzó siendo totalitario en línea con sus modelos a seguir en la Alemania Nazi y la Italia fascista. Ese autoritarismo supuso que no hubiese libertades para la población y sí represión a todo aquel que se opusiese al régimen mediante instrumentos como la Brigada de Investigación Social (BIS), también llamada Brigada Político-Social, versión española de la Gestapo alemana, es decir, la policía política. 

Los datos sobre la represión franquista no terminan de estar claros dado el “olvido” que ha habido en España con la excusa de no “reabrir heridas” que, no obstante, siguen abiertas al no haberse curado nunca. Ya antes de que acabase la Guerra Civil se aprobó la Ley de Responsabilidades Políticas (1937) para asegurar que se pudiese continuar la represión una vez acabada la guerra. Es cierto que los dos ambos, republicano y sublevado, ejercieron una implacable represión en sus zonas, pero tras la victoria el bando sublevado continuó reprimiendo duramente a sus enemigos, por lo que sus cifras, lógicamente, son notablemente superiores.

Así, según informes extranjeros, hasta 200.000 personas fueron ejecutadas en los años 40, cuando la represión fue mayor ya que el régimen sentía que debía consolidarse. La excusa para esas ejecuciones se basó en supuestos crímenes de guerra de los condenados.  Estos nunca fueron juzgados y un número incontable de personas siguen en fosas comunes sin identificar, siendo España el segundo país del mundo con mayor cantidad de desaparecidos, solo por detrás de Camboya. Y sin contar con aquellos que fueron ejecutados en los campos de exterminio nazis y al millón de refugiados que tuvieron que huir de España.

Además, miles de personas fueron encarceladas por delitos políticos que podían ser simplemente haber militado en algún partido o haber escrito algo contrario al bando sublevado. En cuanto a la policía política, ejerció una incalculable represión contra todo aquel que intentase organizarse políticamente al margen de Falange. Esta represión se dio sobre todo hacia los grupos de izquierda, pero incluso los democristianos y los monárquicos se vieron afectados, como demostró años después el Congreso de Múnich de 1962. 

El Tribunal de Orden Público (TOP) no dejó ni un matiz en los castigos por motivos políticos y, por supuesto, nunca hubo investigaciones contra abusos policiales. Entre los casos más horribles destaca el del estudiante Enrique Ruano, que supuestamente se suicidó, pero con total seguridad fue asesinado. Así, la sede de la Dirección General de Seguridad (DGS) y de la Brigada Político-Social era sinónimo de terror. Un terror que los cientos de ciudadanos que pasan por delante de la misma desconocen ya que no hay ninguna placa ni memorial que lo atestigüe, en plena Puerta del Sol, siendo hoy la sede de la presidencia de la Comunidad de Madrid. 

La Puerta del Sol en la década de 1960. La Casa de Correos, hoy sede del gobierno de la Comunidad de Madrid y conocida por ser el reloj con el que tradicionalmente nos tomamos las uvas de Año Nuevo, era entonces la Dirección General de Seguridad (DGS), en cuyos sótanos se torturó a numerosos opositores a la dictadura. Hoy no hay nada que recuerde este hecho en Sol, al contrario de lo que sucede en otros países como Alemania.


Sin embargo, Franco no actuó solo. Hubiese sido imposible mantenerse en el poder tanto tiempo sin importantes apoyos, y los tenía. Eran las llamadas “familias” de la dictadura, que incluían desde el ejército a la Iglesia, pasando por los ricos terratenientes y empresarios, el partido único (Falange Española Tradicionalista y de las JONS) o clases medias que preferían lo que ya había a aventuras. De entre todos esos apoyos, destacan varios dirigentes próximos a Franco, que son los que vamos a ver en este artículo (por orden alfabético) ya que, aun siendo menos conocidos, tuvieron un papel destacado en la dictadura y en la brutal represión. No están todos, pero sí se ha seleccionado a algunos de los principales cargos de la dictadura, así como cercanos a Franco o responsables directos de la represión.

ALONSO VEGA, Camilo (1889-1971)
 Alonso Vega en 1960.
Amigo íntimo de Franco desde la Guerra del Rif, se hizo cargo de la Guardia Civil tras la Guerra Civil, a la que convirtió en una máquina represiva para luchar contra los reductos republicanos que quedaban, como los maquis. En 1957 fue elegido ministro de la Gobernación (Interior) en donde continuó la labor represiva de su predecesor. Era un hombre temperamental, pero su eficacia represiva no impidió que la oposición clandestina fuese en aumento durante los 60, con el movimiento estudiantil, obrero y nacionalista vasco. Su tozudez era tan famosa que era conocido como Don Camulo.

ARIAS NAVARRO, Carlos (1908-1989)
 Arias Navarro (izquierda) con Franco en 1975.
Presidente del Gobierno entre 1973 y 1976, es quizá el titular de ese cargo con un pasado más sangriento. Esto se debe básicamente a su labor durante la Guerra Civil como fiscal en la represión contra los republicanos en Málaga, época de la que le quedó el apodo de “carnicerito de Málaga”. Posteriormente fue gobernador de León, reprimiendo a los maquis. Entre los 50 y 60 fue director general de Seguridad, época especialmente dura en cuanto a la represión, de la que él fue uno de los responsables. Más tarde, cambió (o intentó cambiar) su imagen como alcalde de Madrid hasta volver al aparato represivo como ministro de la Gobernación en el gobierno de Carrero Blanco. No pudo evitar el asesinato de este por ETA, pero aun así fue el elegido por Franco para sucederle como jefe del gobierno. Al principio mostró un espíritu tímidamente aperturista que rápidamente se desvaneció para reprimir a la cada vez más potente oposición, acabando el régimen como empezó: ejecutando a las últimas personas justo antes de la muerte de Franco. Se mantuvo unos meses más como presidente del Gobierno con Juan Carlos I, pero cesó en el cargo ante su incapacidad de avanzar en la reforma política hacia la democracia.

ARIAS-SALGADO, Gabriel (1904-1962)
 Arias-Salgado de visita oficial en Berlín en 1943.
No reprimió de la misma manera que los anteriores sino en cuanto a la censura ya que fue ministro de Información y Turismo. El lema “con Salgado, todo tapado” acompañó su mandato y aseguraba que gracias a su “vigilancia” salvaba almas en España. Incluso se enfrentó a la Iglesia en la ardua tarea de salvar almas de ciertas informaciones. Cuando fue cesado, parece que no pudo soportarlo y murió a los pocos días. España se iba al garete.

CARRERO BLANCO, Luis (1904-1973)
 Carrero Blanco (derecha) con el dictador.
Lugarteniente por excelencia de Franco junto a Muñoz Grandes, fue asesor de Franco desde 1940 y permaneció junto a él hasta su muerte. En los años 50 impulsó a los tecnócratas del Opus Dei dentro del gobierno en perjuicio de la Falange y, al mismo tiempo, se impulsó a sí mismo para pasar de asesorar a gobernar. Considerado el número dos en el ranking para suceder a Franco (tras Muñoz Grandes), a la muerte de su competidor pasó a ser el vicepresidente del gobierno y en 1973 presidente del Gobierno ante la vejez del dictador. Poco duró en el cargo: en diciembre de ese año fue asesinado por ETA haciendo volar su coche más de cinco pisos. Su ideología puede resumirse en que manifestó que preferiría morir en un holocausto nuclear antes de que el marxismo triunfase en el mundo.

EYMAR FERNÁNDEZ, Enrique (1885-1967)
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Eymar, con traje militar en el centro.
Fue uno de los principales represores en la década de 1940, lo que le dio prestigio dentro del régimen. En 1958 fue elegido juez militar de la Jurisdicción Especial de Actividades Extremistas, en donde pudo seguir reprimiendo. Aplicó juicios sumarios a estudiantes detenidos en manifestaciones y a obreros en huelga y siempre se basó en declaraciones suscritas tras interrogatorios policiales en los que probablemente hubo torturas. Culminó su obra con el juicio contra Julián Grimau, dirigente comunista que fue fusilado en 1963. una de las muchas víctimas de Eymar.

IBÁÑEZ MARTÍN, José (1896-1969)
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Ibáñez, a la izquierda, acompañando al embajador alemán en Madrid en 1944. 
La represión se realizó mediante ejecuciones, cárcel y torturas, pero también con depuraciones de profesores, sobre todo tras la guerra. Ibáñez Martín dirigió la más importante al ser ministro de Educación entre 1939 y 1951. Intentó crear una cultura “imperial” y “autárquica” manipulando la Historia de España y presentando el país como un ente autónomo del resto del mundo, aunque no tuvo demasiado éxito. Además, incluyó a miembros del Opus Dei en las universidades españolas mediante el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

GONZÁLEZ PACHECO, Juan Antonio (1946-2020)
 Pacheco cuando aún era policía de la Brigada Político-Social. Hoy sigue manteniendo una condecoración pública y vive tranquilamente sin haber rendido cuentas con la Justicia.
Además de los dirigentes conocidos, el régimen contó con sabuesos para la tarea represora. Pacheco no fue el único en cometer crímenes, muy posiblemente de lesa humanidad, pero sí el más significativo y el más famoso por su sobrenombre, Billy el Niño. Era policía miembro de la Brigada Político-Social como inspector. Según sus víctimas, disfrutaba torturando sádicamente, de manera tanto física como psicológica, llegando incluso a utilizar a las familias de los detenidos. Por supuesto, nunca ha sido juzgado, como tantos otros, gracias a la ley de amnistía aprobada en la Transición que incluyó tanto a la oposición como a los procedentes de la dictadura. Recientemente, se admitió en un juzgado de Madrid una querella contra él por crímenes de lesa humanidad.
Nota: Falleció en 2020 por la covid-19, sin llegar a ser juzgado. Sus medallas y conmemoraciones se le retiraron tras su muerte. Tarde.

MUÑOZ GRANDES, Agustín (1896-1970)
 
Muñoz Grandes con uniforme alemán en su etapa con la División Azul.
Fue considerado durante años el “heredero” de Franco. Ambos habían hecho su carrera militar en el Protectorado de Marruecos. En 1942 fue autorizado a dirigir la División Azul contra la Unión Soviética en apoyo del ejército alemán en la Segunda Guerra Mundial. En 1951 fue nombrado ministro del Ejército y en 1957 llegó a capitán general, graduación que hasta entonces solo tenía el mismo Franco. En 1962 fue elegido vicepresidente por el dictador, nombrándole indirectamente su sucesor… pero su salud no le acompañó y tuvo que cesar unos años después para morir en 1970. Por tanto, fue uno de los principales dirigentes del régimen.

NIETO ANTÚNEZ, Pedro (1898-1978)
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Nieto Antúnez, en su etapa como ministro de Marina.
Otro de los dirigentes de la dictadura, fue amigo personal de Franco e incluso fue considerado como tercero en su orden de sucesión tras Muñoz Grandes y Carrero Blanco. Tras la muerte de estos, Franco sopesó nombrar presidente a Nieto Antúnez, pero este, demasiado mayor, lo descartó y el cargo fue a parar al ya mencionado Arias Navarro.

ORIOL URQUIJO, Antonio María (1913-1996)
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Oriol en 1976, cuando fue raptado por los GRAPO.
Representante del ala carlista ultraconservadora dentro del partido único, fue un importante dirigente de la dictadura como ministro de Justicia de 1965 a 1973, años caracterizados por su inflexibilidad. Ante una denuncia por corrupción en el Tribunal Protector de Menores, Oriol solo pudo decir: “qué le vamos a hacer. El mal existe”.

PÉREZ GONZÁLEZ, Blas (1898-1978)
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Retrato de Blas Pérez como ministro de la Gobernación.
Dirigente franquista al nivel de Arias Navarro o Don Camulo en cuanto a su labor represiva. Fue fiscal del Tribunal Supremo y ministro de la Gobernación, cargo que ocupó durante demasiados años (de 1942 a 1957), creando la Brigada Político-Social asesorado inicialmente por técnicos nazis (de la Gestapo probablemente). Así, aprendió pronto a cómo atemorizar a la población con una policía represora.

SERRANO SUÑER, Ramón (1901-2003)

Serrano Suñer (en el centro con uniforme negro), de visita oficial en Berlín. A su derecha, Heinrich Himmler, mano derecha de Hitler y jefe de las temibles SS, cuerpo de élite del Partido Nazi.


Fue apodado el “Cuñadísimo” al estar casado con la hermana de Carmen Polo, esposa de Franco. Fue ministro de la Gobernación y, posteriormente, de Asuntos Exteriores en los primeros gobiernos del dictador. El hecho de tener vínculos familiares le benefició de cara a estar cerca de Franco. En el ministerio de la Gobernación, puso los bases para un Estado totalitario, consolidando el régimen. En lo exterior, selló la alianza con la Alemania Nazi y la Italia fascista, que apoyaron activamente a Franco en la Guerra Civil. Como ministro de Asuntos Exteriores, se acercó al régimen nazi, con visitas bilaterales que demostraron su carácter filonazi. Esto le costó el puesto en 1942, cuando el Eje comenzó a perder la guerra mundial y el régimen tuvo que empezar a virar para salvarse. Desapareció en las décadas siguientes hasta que, a finales de la dictadura, volvió a aparecer públicamente predicando la reconciliación nacional. Fue el último dirigente franquista de la Guerra Civil en fallecer, a los 101 años. 

BIBLIOGRAFÍA
VÁZQUEZ MONTALBÁN, M. Diccionario del Franquismo. Barcelona: Anagrama, 2019 (original de 1977). 
PRESTON, P. El holocausto español: Odio y exterminio en la Guerra Civil y después. Madrid: Debate, 2017.

1 comentario:

  1. ¡PAREMOS YA A LOS INDEPENDENTISTAS!25 de agosto de 2020 a las 21:34

    FRANQUISTAS = HIJOS DE LA GIGANTESCA PUTA

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