Ayer se inició la
campaña electoral para los comicios del próximo día 28. Serán dos semanas de
campaña atípica al coincidir la primera con las vacaciones de Semana Santa,
estando muchos españoles fuera de casa. Por ello, se espera que la semana
decisiva sea la de las mismas elecciones, del 22 al 26.
Al margen de estas
circunstancias, los cinco partidos con más opciones según las encuestas-PSOE,
PP, Cs, UP y Vox-, se recorrerán España con pequeños actos y solo algunos
grandes mítines, formato cada vez menos empleado ante el cambio de época. Ahora
se llevan más actos con, como mucho, unas 2.000 personas en auditorios pequeños.
Son puntuales esos macromítines en espacios como Vistalegre, en Madrid.
El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) lleva ventaja en las
encuestas, aunque estas deben ser tomadas con precaución. Su victoria parece
segura, aunque no tanto que pueda gobernar, sobre todo si los tres partidos de
derechas suman mayoría absoluta. Presenta
como candidato al actual presidente del gobierno, Pedro Sánchez Pérez-Castejón (Madrid, 1972). Sánchez llegó al cargo
tras la exitosa moción de censura del año pasado contra Mariano Rajoy, por lo
que es el primer presidente en democracia que alcanza la presidencia por esa
vía.
Sánchez también es un
superviviente político y un presidente poco habitual. Esto último no solo por
cómo llegó al cargo sino también porque le encanta la política exterior, algo
que no se daba en sus predecesores, y habla sin problemas inglés y francés.
En cuanto a sus
habilidades para sobrevivir, las ha demostrado dentro de su partido: primero
llegó a la secretaría general en 2014 contra todo pronóstico, fue derrocado en
2016 por el aparato del partido y en 2017 recuperó el cargo tras ganar ampliamente
las primarias del PSOE. En mayo de 2018 presentó la moción de censura sin
ninguna garantía de poder ganarla y, contra pronóstico, alcanzó la presidencia
del gobierno. Así, ahora busca la reválida y con ello conseguir revalidar el
gobierno, aunque tenga que ser en coalición con Unidas Podemos.
El PSOE ha apostado por
una campaña en positivo frente a la agresividad de la derecha. Durante la
precampaña ha empleado el lema “La España que quieres” acompañada de las siglas
del partido y un corazón en vez de su histórico logo del puño y la rosa, que
sigue siendo el oficial y el que aparece en las papeletas. En la campaña
continúa empleando esa imagen además del lema “Haz que pase” en referencia a
impulsar las medidas sociales como las que ya ha tomado en estos últimos meses.
Las encuestas le otorgan entre 115 y 140 escaños y le sitúan algo por debajo
del 30 % de los votos, por lo que mejoraría la cuota de las elecciones
anteriores y de las de 2011, pudiendo superar la de 2000.
El Partido Popular (PP) según las encuestas se va a desplomar ante la
participación del voto de la derecha entre las tres formaciones que son
relevantes ahora. Sin embargo, todo indica que mantendrá la segunda plaza con
cierta distancia respecto al tercer partido. Solo si suma con sus rivales/aliados
de Ciudadanos y Vox podrá alcanzar el ejecutivo ya que el apoyo de los
nacionalistas periféricos está totalmente descartado en las actuales
circunstancias.
Presenta como candidato
a su nuevo presidente desde el verano pasado, Pablo Casado Blanco (Palencia, 1981). Tras perder el gobierno con
la moción de censura, Rajoy dimitió del cargo de presidente del PP, en el que
llevaba desde 2004, y fue reemplazado por Casado, que quedó segundo en las
primarias del partido, pero se hizo con el cargo tras pactar con Dolores de
Cospedal, que había quedado tercera. Con él ganó el sector más conservador del partido
frente al sector liberal moderado de su oponente, la exvicepresidenta Soraya
Sáenz de Santamaría.
Desde que se hizo cargo
del partido, Casado no ha parado quieto, sobreexponiéndose a los medios y
protagonizando no pocos gazapos. Además, no ha conseguido frenar la sangría de
votos del PP al estar entre dos frentes: a su izquierda, Ciudadanos, y a su
derecha, Vox. Conseguir el gobierno andaluz por primera vez en alianza con esos
partidos le dio un impulso a su liderazgo.
En esta campaña apuesta
por un mensaje bastante conservador, aunque sin descuidar su tradicional
espacio de centroderecha. El PP necesita frenar a Vox, pero también a Ciudadanos.
Así, su campaña se basa en criticar duramente al gobierno socialista y en la
unidad de España.
En cuanto a la imagen,
enfatiza a su candidato e incluso ha modificado su logo, con un azul más oscuro
(¿quizá porque el partido se ha derechizado?) y la tradicional ave símbolo del
partido estilizada formando un medio corazón con los colores de la bandera
española. El lema, “Valor seguro”, hace referencia a que ellos son la derecha
segura en vez de apostar por experimentos como sus rivales. En cuanto a las
encuestas, les dan una horquilla que va desde los 70 hasta los 100 diputados,
lo que sería su resultado más malo desde 1986, cuando tuvieron 105.
Ciudadanos
(Cs) que sigue llamándose de manera oficial Ciudadanos-Partido de la
Ciudadanía, va a mejorar sus resultados de 2016 según todas las encuestas. Entonces
obtuvo 32 escaños, descendiendo respecto a los 40 que había conseguido unos
meses antes. Sin embargo, sería el tercer partido más votado del país, quitándole
la plaza a Unidas Podemos, aunque su verdadero objetivo es reemplazar al PP como
principal partido del centroderecha. Aun así, al igual que el PP solo si suma
con él y, de manera controvertida, con Vox podría llegar al gobierno.
Su candidato es su
presidente desde su nacimiento en 2006 como partido, Albert Rivera Díaz (Barcelona, 1979). Se mantiene al frente de la
formación en la que empezó como diputado en el Parlamento de Cataluña en el
mismo 2006 y donde se mantuvo hasta 2015, cuando dio el salto a la arena
nacional. Desde entonces su trayectoria ha sido errática: primero se presentó
como un centro progresista entre la socialdemocracia y el liberalismo que incluso
llegó a un acuerdo de gobierno con el PSOE. Unos meses después, tras la
repetición electoral, llegó a un acuerdo con el PP y fue su principal sostén
hasta 2018, cuando la moción de censura derribó a Rajoy.
Desde entonces, Cs ha ido
inclinándose hacia la derecha. Comenzó en 2017, cuando eliminó la
socialdemocracia de su ideario, definiéndose solo como liberal y el año pasado
Rivera decidió lanzarse definitivamente a por el electorado descontento con el
PP, consumando la deriva derechista y ejerciendo de ariete contra el gobierno
de Sánchez. Su último paso fue alcanzar el gobierno andaluz con el apoyo
indispensable de la extrema derecha, lo que le valió críticas de sus colegas
liberales europeos, férreos enemigos de esa ideología en sus países.
En esta campaña
mantiene el discurso duro contra Sánchez y el PSOE, a los que ha vetado en los
pactos-no así a la extrema derecha-, aunque sin descuidar a su electorado más
centrista. Rivera comparte protagonismo por primera vez con su hasta ahora
líder en Cataluña, Inés Arrimadas. Aun así, en los carteles aparece Rivera
solo, rodeado de banderas de España y con el lema electoral “¡Vamos! Ciudadanos”,
en clara semejanza a su partido aliado en Francia, La République en Marche. Las
encuestas le dan entre 38 y 50 escaños.
Unidas
Podemos (UP o simplemente Podemos) es la reedición de la
coalición de 2016, formada por Podemos, Izquierda Unida y Equo como partidos principales,
aunque feminizándose, buscando el voto de las mujeres, en general muy
movilizadas en la búsqueda de la igualdad plena en estos últimos años. Según las
encuestas, la coalición se va a desplomar, en parte debido a la mejora del PSOE
y en parte debido a sus problemas y desunión interna. Ni siquiera estaba asegurada
su reedición, aunque finalmente ha primado la responsabilidad de los partidos a
la izquierda del PSOE, aunque sin evitar que formaciones regionales se hayan
bajado del carro, como Compromís o En Marea. Su objetivo prioritario es
resistir lo mejor posible para sumar con el PSOE y, esta vez sí, entrar en el gobierno
con él.
Su candidato vuelve a
ser el secretario general de Podemos, Pablo
Iglesias Turrión (Madrid, 1978). Tras el fiasco de 2016, en el que la
coalición aspiró a sobrepasar al PSOE, sin éxito, Podemos quedó en una posición
delicada en el Congreso, aunque haciendo una oposición frontal al PP. En 2017
incluso lanzaron una fallida moción de censura contra Rajoy. Tras varios
problemas internos, personalizados en las figuras de Iglesias y Errejón (ahora
en Más Madrid), la formación se recompuso con el primero reforzado. El año
pasado apoyó la moción de Sánchez y se convirtió en el principal apoyo del
gobierno socialista.
Sin embargo, estos
últimos meses se ha desdibujado, de nuevo por problemas internos, como la
escisión de Errejón en Madrid y las delicadas negociaciones electorales con IU
y Equo para las listas. Así, encaran la campaña buscando recuperar terreno
frente al PSOE. Su lema es “La historia la escribes tú”, intentando recuperar
el ánimo reivindicativo y emocional. Las encuestas de momento le dan entre 30 y
40 escaños.
En cuanto al último
partido principal, llegado en los últimos meses, se trata de la extrema derecha
de Vox (que significa voz en latín).
El partido en realidad existe desde 2013 y nació como una escisión del PP, de
críticos con ese partido por ser demasiado “blando”. En sus primeras
elecciones, las europeas de 2014, se quedó a las puertas de lograr escaño y en
las generales obtuvo unos resultados muy discretos.
Su auge comenzó el año
pasado con la crisis en la derecha tras perder el gobierno por la moción de
censura. Ante la confusión, muchos electores se fijaron en el partido de
extrema derecha con un mensaje ultraconservador y ultranacionalista español
frente al independentismo catalán. Su primer resultado: el éxito en las
elecciones de Andalucía en las que permitió un gobierno de derechas, aunque sin
entrar en el mismo.
Su candidato es su
presidente desde 2014, Santiago Abascal
Conde (Bilbao, 1976). Este fue miembro del PP durante años y ejerció
distintos cargos en el País Vasco y en Madrid, incluidos algunos sin ningún
tipo de responsabilidad, aunque muy bien remunerados. Desde entonces asumió la
travesía del desierto del partido hasta que ha revivido ahora.
Sus propuestas son típicamente
de extrema derecha: rechaza medidas sociales como el matrimonio homosexual o la
ley contra la violencia de género, propone acabar con las comunidades
autónomas, en especial la Generalitat catalana; rechaza la llegada de
inmigrantes al país, queriendo construir un muro en las fronteras de Ceuta y
Melilla en imitación a Trump en EEUU; y es euroescéptico, siendo aliado de Le
Pen en Francia o Salvini en Italia. En lo económico es liberal y defiende bajar
los impuestos a las grandes fortunas, eliminar las pensiones públicas y reducir
subvenciones y fondos a organismos públicos.
La campaña está basada
básicamente en esos mensajes, además de en una interpretación sesgada y a
menudo incierta de la historia de España, con acontecimientos idealizados como
la mal llamada Reconquista o el reinado de ciertos monarcas, con especial
énfasis en grandes figuras militares. No es de extrañar que su lema sea “Por España”
y que se envuelva en la bandera rojigualda siempre que es posible. Las encuestas
auguran su entrada en el Congreso con hasta 30 escaños, siendo indispensable en
caso de que las derechas sumen.
Otro partido con
opciones de entrar en las Cortes es, a nivel nacional, el Partido Animalista Contra el Maltrato Animal (PACMA), a quien el Centro
de Investigaciones Sociológicas (CIS) da algún escaño. También a la izquierda
está el nuevo partido de Gaspar Llamazares, ex líder de IU, Actúa. A nivel
autonómico tenemos:
En Cataluña: Esquerra Republicana (ERC-Sobiranistes),
que probablemente será el primer partido en Cataluña al reunir a buena parte
del voto independentista frente a su rival de Junts per Catalunya (JxCAT), del presidente Quim Torra. Los sectores
más radicales del independentismo se presentan como Front Republicá.
En Euskadi: el Partido Nacionalista Vasco (EAJ-PNV)
según las encuestas mantendrá su representación o la mejorará ligeramente, al
igual que EH Bildu, sus rivales de
la izquierda abertzale. El PNV sería esencial para el PSOE de cara a sumar
mayoría.
En Canarias: Coalición Canaria (CC) parece que tiene
asegurado su actual escaño por Santa Cruz de Tenerife. Nueva Canarias acude en
solitario y las encuestas no le dan representación.
En Galicia: se
presentan por separado el Bloque Nacionalista Galego (BNG) y En Marea, ahora
separada de Unidas Podemos.
En Navarra: las
derechas se presentan unidas en Navarra
Suma (N+). Así, Unión del Pueblo Navarro (UPN), PP y Cs acuden en
coalición. En frente, la izquierda salvo el PSOE acude unida en el Senado con Cambio-Aldaketa.
En la Comunidad Valenciana:
Compromís acude en solitario tras ir
de la mano de Unidos Podemos en 2016. Las encuestas en general le dan representación,
aunque no más de dos escaños.
Para finalizar, veamos
brevemente los cargos públicos que han tenido los cinco principales candidatos:
PEDRO SÁNCHEZ:
-
Concejal del ayuntamiento de Madrid, 2004-2009
-
Diputado en el Congreso, 2009-2011,
2013-2016
-
Presidente del Gobierno, 2018-
PABLO CASADO:
-
Diputado en la Asamblea de Madrid,
2007-2009
-
Diputado en el Congreso, 2011-
ALBERT RIVERA:
-
Diputado en el Parlamento de Cataluña,
2006-2015
-
Diputado en el Congreso, 2016-
PABLO IGLESIAS:
-
Diputado en el Parlamento Europeo,
2014-2015
-
Diputado en el Congreso, 2016-
SANTIAGO ABASCAL:
-
Concejal del ayuntamiento de Llodio,
1999-2007
-
Procurador de las Juntas Generales de
Álava, 2003-2004
-
Miembro del Parlamento Vasco, 2004-2009
Nota: Fotografías de los candidatos tomadas de sus perfiles en Twitter.










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