Uno de los pueblos fantasma que existen en España. Si no se toman medidas, puede ser un paisaje habitual en el interior.
Por mucho que los que
vivimos en las ciudades muchas veces la olvidemos y creamos que está “vacía”,
hay otra España más allá de las ciudades que no siempre estuvo tan “vaciada”
como ahora.
Las migraciones
internas que comenzaron en las décadas de 1950 y 1960 y que han continuado
hasta hoy han dejado el interior de España casi despoblado, en especial
determinadas zonas.
Municipios de España. En rojo, los que han perdido población en los últimos años. En verde, municipios rurales que la han ganado (sobre todo en el sur y cerca de Madrid) y en blanco las zonas urbanas.
Para observar el fenómeno
solo hay que analizar el siguiente mapa, realizado por El Orden Mundial con
datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).
En el mismo, se puede
comprobar cómo el problema de la despoblación afecta principalmente al
interior, zona históricamente menos poblada que la costa, pero nunca con los
contrastes que tenemos hoy. Solo Madrid, que es un polo de atracción gigante
para población al albergar la capital e innumerables servicios, Zaragoza y
Valladolid se salvan de la tónica general del interior.
Así, vemos que Madrid,
Barcelona, Vizcaya y las ciudades de Ceuta y Melilla son las áreas con una
densidad de población más elevada, superior a 500 habitantes por km², que en
Madrid alcanzan la cifra bárbara de 820.
Les siguen ambos
archipiélagos y provincias costeras como Valencia, Alicante, Málaga, Pontevedra
y Guipúzcoa, que superan los 200 habitantes por km². Menor densidad, pero
todavía por encima de la media nacional (93 hab por km²) tienen otras
provincias periféricas, casi todas ellas costeras: A Coruña, Asturias,
Cantabria, Álava, Girona, Tarragona, Murcia, Cádiz y Sevilla.
Por debajo de la
densidad media de España, pero aún por encima de 50 hab por km², están algunas
provincias costeras, aunque menos pobladas y otras del interior: Valladolid, La
Rioja, Navarra, Zaragoza, Castellón, Almería, Granada, Córdoba y Huelva.
Las siguientes ya están
en riesgo de despoblación al tener una densidad bastante baja, de entre 10 y 50
hab por km². Todas ellas, salvo una (Lugo), están en el interior, incluyendo
Ourense, casi todas las de Castilla y León, Huesca, Lleida, todas las de
Castilla-La Mancha y Extremadura y Jaén en Andalucía.
Y, por último, tenemos
dos provincias generalmente olvidadas por el resto de los españoles y, por desgracia,
por las administraciones, que son las que más riesgo tienen ahora mismo de
quedar vaciadas sin remedio. Estas son dos, que tienen una densidad de
población inferior a los diez habitantes por km², lo que supone una densidad
semejante a la de Laponia, en el norte de Europa. Así, Soria y Teruel son las
provincias que necesitan de más atención e incentivos ahora mismo. En la
primera viven menos de 100.000 habitantes, lo que se traduce en una densidad
que no llega a nueve habitantes.
Soria, Teruel,
Guadalajara y Cuenca son las provincias con menos densidad del país y conforman
lo que se denomina la Serranía Celtibérica, llamada así por el pueblo prerromano
que habitó esa zona y de la que hemos hablado en el pasado en el blog. Hay
zonas en esas provincias, como la sierra de Cuenca, los Montes Universales o
Molina de Aragón en donde la densidad apenas si llega a tres habitantes por km²,
inferior a Siberia o Laponia.
Así, la situación por comunidades es, a grandes rasgos, la siguiente:
-
GALICIA: Presenta fuertes desequilibrios
entre dos provincias, A Coruña y Pontevedra, que están muy pobladas y son
económicamente dinámicas, y las otras dos, que son de interior y rurales,
Ourense y Lugo.
-
ASTURIAS: Pierde población desde hace años,
pero su zona central sigue estando muy poblada, en contraste con el resto.
-
CANTABRIA: Situación semejante a
Asturias, aunque menos grave al contar con muchos núcleos destacados a lo largo
de la costa. El interior está más despoblado.
-
PAÍS VASCO: En general no sufre graves
problemas demográficos. Vizcaya y Guipúzcoa son dinámicas y Álava está dominada
por Vitoria, su capital, aunque la zona sur es más rural.
-
NAVARRA: La población se concentra en la
zona central, donde está Pamplona, y el sur está más despoblado, aunque cuenta
con un núcleo destacado que es Tudela.
-
LA RIOJA: La población se concentra en
el norte, en el valle del Ebro, donde está Logroño. El resto es más montañoso y
está más despoblado.
-
CASTILLA Y LEÓN: Es una de las
comunidades más afectadas por la despoblación, aunque la situación no es igual
en todas las provincias. Valladolid es la menos afectada por albergar a la
capital. Salamanca, León y Burgos cuentan con sus capitales como polos de
atracción de población y Segovia y Ávila pueden beneficiarse de su relativa
cercanía a Madrid. Así, las más olvidadas serían Zamora, Palencia y, sobre
todo, Soria, la más perjudicada por la despoblación.
-
ARAGÓN: Una parte muy importante de su
población vive en la capital, Zaragoza, mientras que el resto de la comunidad se
despuebla sin freno. Sin embargo, Huesca, beneficiada por infraestructuras como
el AVE y por el turismo, aguanta mucho mejor que Teruel, otra provincia
olvidada por el Estado.
-
CATALUÑA: También sufre desequilibrios. De
esta manera, la población se concentra en la costa, siguiendo la tónica general
de España. Barcelona alberga con su área metropolitana más de cinco millones y
medio de habitantes y, en contraste, la provincia de Lleida, la única catalana
de interior, se despuebla.
-
COMUNIDAD VALENCIANA: A simple vista
parece que no está afectada por la despoblación, cuando no es así. Valencia y
Alicante concentran la mayoría de la población y Castellón está menos habitada.
Sin embargo, los valencianos viven principalmente en las costas, mientras que
las zonas del interior de la comunidad están bastante menos pobladas.
-
ISLAS BALEARES: Están bastante pobladas
y, aunque se da el mismo caso que en el conjunto de España, con la gente
viviendo en las capitales de las islas, hay bastantes núcleos destacados, sobre
todo en Mallorca y Menorca.
-
COMUNIDAD DE MADRID: Incluso en una
comunidad con una densidad de 820 hab por km² hay desequilibrios. Así, la
inmensa mayoría de los madrileños viven en el área metropolitana, casi 6,5
millones. Sin embargo, la sierra norte o las vegas del sureste están despoblándose,
aunque en el primer caso el proceso se está frenando, afortunadamente.
-
CASTILLA-LA MANCHA: En general está muy
afectada por la despoblación, aunque nuevamente hay que concretar. Las zonas
más cercanas a Madrid crecen claramente, incluidas las ciudades de Guadalajara
y Toledo (el resto de ambas provincias sí sufre pérdida de población). Albacete
está dominada por su capital, una ciudad grande en medio de la llanura. En cuanto
a las otras dos provincias, Ciudad Real tiene más núcleos medianos y la
beneficia el albergar infraestructuras. Por último, Cuenca sí está más afectada
por la despoblación.
-
EXTREMADURA: Aislada de las principales
rutas comerciales y solo con Portugal como vecino, hay que mejorar urgentemente
sus infraestructuras para evitar su despoblamiento. La zona del valle del
Guadiana aguanta mejor que el resto al albergar a Mérida y Badajoz.
-
REGIÓN DE MURCIA: Es un caso parecido al
de Valencia, con la costa y la capital regional muy habitadas y el interior más
vaciado.
-
ANDALUCÍA: En general no tiene tantos
problemas como las Castillas, al tener muchos pueblos medianos en todas sus
provincias. Jaén es la provincia que más está sufriendo el despoblamiento, con
pueblos que llevan años perdiendo habitantes, e incluso su capital provincial. Esto
contrasta con el dinamismo de Málaga, Cádiz y Sevilla. Almería y Granada
estarían en un punto intermedio, beneficiadas por el turismo y la agricultura,
y Córdoba y Huelva viven en la dualidad de sus capitales y el resto de la
provincia, mucho menos poblado.
-
CANARIAS: Muy habitadas, sobre todo sus
dos islas principales y sin problemas de despoblamiento al ser dinámicas debido
al sector servicios, en especial el turismo.
-
CEUTA Y MELILLA: Ambas crecen en
población desde hace años, beneficiadas de su situación fronteriza, que atrae a
inmigrantes y al comercio con Marruecos.
Por ello, debemos
prestar atención de una vez a esa otra España, la vaciada, porque no garantizar
su futuro es no garantizárnoslo al conjunto del país, que se verá sometido a
fuertes desequilibrios territoriales y demográficos.




















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