Vista satelital de la Península Ibérica en invierno. Las zonas nevadas son las más elevadas.
La geografía condiciona de manera evidente la evolución de las sociedades. Este
pensamiento, que podría considerarse determinista, no es absoluto y menos hoy
en día, cuando la tecnología nos permite sortear obstáculos físicos e incluso salvar
las dificultades puestas por ese clima al que hemos vuelto loco debido a
nuestras emisiones sin control de dióxido de carbono.
España es uno de los países más montañosos de Europa, con una altitud media
de 660 metros, superior a las de otros países como Francia (350 metros) y solo
superado por Suiza, Austria, Andorra y Liechtenstein, todos ellos situados
principalmente en cordilleras como los Alpes y los Pirineos. En el caso español
son varias las montañas que atraviesan nuestra geografía y que hacen que el
país tenga relieves bastante abruptos.
Mapa de España mostrando la altitud por zonas. Se aprecia que predominan los colores marrones y blancos sobre los verdes, de menor altitud.
Sin embargo, además de las cordilleras hemos de tener en cuenta a la gran
Meseta Central, restos del antiguo Macizo Herciniano, que en su día era una
cordillera pero la erosión de los millones de años transcurridos desde entonces
ha convertido en una extensa región en el interior peninsular predominantemente
llana y elevada. En Hispanoamérica este tipo de accidente geográfico tiene un
nombre más revelador: altiplano.
Esa Meseta Central, subdividida
en una zona norte y una sur por una cordillera que es simplemente un
rejuvenecimiento de la Meseta en su centro debido a la orogénesis (formación de
montañas) alpina, domina el relieve peninsular y las demás unidades o la
atraviesan o la rodean excepto algunas que no tienen contacto con ella y que
veremos más adelante.
Paisaje típico de la Meseta Norte con cultivos en campos abiertos.
La Meseta Norte es más homogénea
que en la sur: interminables llanuras desnudas que en las últimas décadas se
han repoblado con árboles en algunas zonas, especialmente pinos. Está marcada
por la cuenca del río Duero, el más caudaloso del país. Es algo más alta que la
Sur, al tener una altitud media de unos 700 metros sobre el nivel del mar. La Meseta Sur, por su parte, es más
diversa: está separada de la Norte por el Sistema Central pero tiene en su centro
otra cordillera más pequeña, los Montes de Toledo, de elevaciones moderadas. Además,
está constituida por llanuras, páramos e incluso una pequeña región volcánica,
el Campo de Calatrava. Está surcada por dos ríos principales: el Tajo al norte y
el Guadiana al sur, separados por los Montes de Toledo. Su altitud media es de
unos 670 metros.
Paisaje de la Meseta Sur en verano.
Solo hay dos cordilleras que atraviesen la Meseta: el Sistema Central y los
ya citados Montes de Toledo. Estos últimos
tienen unos 350 kilómetros de longitud y transcurren de este a oeste entre
Toledo y Cáceres. El pico más alto, Villuercas, alcanza los 1.600 metros, una
altura modesta en España pero que en otro país europeo podría ser la montaña
nacional. Dentro de los Montes de Toledo está la Sierra de Guadalupe, en el
centro de Extremadura.
Montes de Toledo.
En cuanto al Sistema
Central, como se ha mencionado ya divide la Meseta en dos unidades y
también separa Castilla y León de Madrid y Castilla-La Mancha. Se extiende de
oeste a este durante 700 km de largo. Su pico más alto es el Almanzor, con
2.600 metros. Entre sus sierras destacan Gredos, Guadarrama y Ayllón en España
y, en su continuación en Portugal, la Serra da Estrela.
Almanzor, pico más alto del Sistema Central.
La Meseta está casi completamente rodeada de sistemas montañosos, que
históricamente perjudicaron las conexiones entre el interior peninsular y las
costas, con lo que ello suponía. La cierta desvertebración territorial de
España también puede tener sus raíces en la compleja geografía, que durante
siglos dificultó las comunicaciones entre las comunidades hispánicas. Solo la
construcción (dificultosa) del ferrocarril comenzó a reducir esa
incomunicación. En décadas recientes los fondos europeos han contribuido a que
buena parte del país haya dejado de estar casi aislada y las carreteras en
general son decentes, con túneles que horadan todos estos sistemas montañosos y
puentes que salvan sus valles interiores.
Pero hasta el siglo XIX la Meseta siguió estando separada de las costas
debido a estas cordilleras que la rodean. En primer lugar, la Cordillera Cantábrica, que separa la
Meseta del mar Cantábrico y la aísla de la influencia marítima, limitando la
penetración del clima oceánico a la franja que hay entre la costa y la
cordillera. Por ello, el interior peninsular es más bien seco. Así, cierra la
Meseta por el norte de este a oeste a lo largo de casi 1.000 km. Su máxima
altura es Torre Cerredo con 2.648 metros. Dentro de la Cordillera Cantábrica
destacan varias sierras como los Picos de Europa, los Montes Vascos y, al
oeste, el Macizo Galaico-Leonés, de época herciniana y, por tanto, más antiguo
y con cumbres más bajas y desgastadas pero que aun así contribuye a la abrupta
orografía de Galicia y la separa de la Meseta.
Picos de Europa.
Al noreste y este de la Meseta se sitúa el Sistema Ibérico, orientado de noroeste a sureste durante unos 600
km y que separa a Castilla de Aragón. El pico más alto es el Moncayo (2.300
metros) y es una cordillera muy compartimentada en sus distintas sierras:
Moncayo, Demanda, Urbión, Cuenca, Albarracín… esto ha permitido que las
comunicaciones hayan sido más sencillas a través de este sistema en comparación
con otros. En el Sistema Ibérico están algunas de las zonas más aisladas, frías
y despobladas de España, en la llamada Serranía Celtibérica.
Laguna Negra de Urbión.
La Meseta queda cerrada por el sur con Sierra
Morena. En realidad es más bien una flexión-falla, es decir, un gigantesco
escalón que separa la Meseta de la Depresión del Guadalquivir. De hecho,
viajando de la Meseta al sur no se aprecian montañas significativas pero desde
al sur hacia la Meseta el cambio es evidente. Sus montes apenas superan los
1.000 metros pero durante siglos fueron un quebradero de cabeza para quien
quisiera pasar a Andalucía, con pasos estrechos y peligrosos como
Despeñaperros.
Sierra Morena.
Fuera del contacto de la Meseta quedan tres sistemas montañosos y las dos
grandes depresiones que hay en la Península. Destacan los Pirineos, una de las cordilleras surgidas en la orogenia alpina,
por lo que son jóvenes y, por tanto, tienen elevadas cotas. Tienen más de 400
km de largo y separan la Península (o la unen, según se vea) del resto del
continente europeo. Comienzan al este del Cantábrico y acaban en el
Mediterráneo. Están subdivididos entre la Zona Axial, en su interior y la más
elevada, y los Prepirineos, a ambos lados de la Axial. La mayor altura es el
pico Aneto, con 3.400 metros de altura, que es el segundo más elevado de la
Península.
Valle en los Pirineos.
Al noreste peninsular destacan las Cordilleras
Costero Catalanas, formadas por dos cordilleras (litoral y prelitoral) y
una depresión entre ambas. Recorren Cataluña de noreste a suroeste durante 250
km paralelos al Mediterráneo. Sus elevaciones son en general modestas y el pico
más alto, Montseny, alcanza 1.700 metros en la cordillera prelitoral. La litoral
tiene elevaciones mucho más bajas y es visible, por ejemplo, en el Tibidabo de
Barcelona.
Montseny, pico más alto de las Cordilleras Costero Catalanas.
Por último, al sur de la Península destaca otra gran cordillera de origen
alpino, los Sistemas Béticos. En plural,
porque son tres cordilleras: Penibética (la más meridional), Subbética y
Prebética (la más norteña y baja). La Penibética se halla junto al Mediterráneo
y es donde se alcanzan las cotas mayores, en concreto en Sierra Nevada, en
donde se sitúa el pico más alto de la Península, el Mulhacén (casi 3.500
metros). Dentro del Sistema Penibético, además de Sierra Nevada destaca la
Sierra de Gata. En el Subbético están las de Cazorla, Segura, Mágina… y la
Prebética se extiende hasta el cabo de la Nao en Alicante con sierras más
modestas como Aitana.
Sierra Nevada.
Para acabar el artículo, hay que destacar que en la Península Ibérica
también hay zonas de escasa altura y llanas, llamadas depresiones. Estas se dan
solo en los casos de los ríos Ebro y Guadalquivir, mientras que los otros ríos
atraviesan la Meseta o son más cortos. En el caso de la Depresión del Ebro, se sitúa al noreste, entre los Pirineos, las
Cordilleras Costero Catalanas y el Sistema Ibérico, con unos 40.000 km². Hace millones
de años era un brazo de mar hasta que se cerró su boca y pasó a ser un lago que
fue colmatándose con materiales, por lo que en la composición de su roquedo se pueden
apreciar costras marinas, aunque sus sedimentos mayoritarios son continentales.
El río en su desembocadura, abierta a duras penas entre el Sistema Ibérico y
las Cordilleras Catalanas, forma un delta. La altura media es de unos 300
metros de altitud.
Vista aérea del Delta del Ebro.
Por el contrario, la Depresión del
Guadalquivir, aunque tiene un origen parecido a la del Ebro, es mucho más
baja, con altitudes que no superan los 100 metros (con el riesgo que ello puede
conllevar en caso de subida del nivel del mar) y está completamente abierta al
océano Atlántico. Está rodeada por Sierra Morena y los Sistemas Béticos y tiene
una superficie de unos 35.000 km². Su relieve es de suaves campiñas formadas
por materiales arcillosos y de origen marino, muy fértiles. En su desembocadura, el Guadalquivir ha
formado numerosas lagunas y marismas que forman el Parque Nacional de Doñana.
Depresión del Guadalquivir.
Así, vemos que España es principalmente un país montañoso aunque la gran
extensión de su Meseta Central pueda hacer parecer lo contrario. Esas montañas
han complicado mucho las comunicaciones internas del país hasta que, prácticamente
anteayer, las infraestructuras permitieron que, poco a poco, todas las regiones
españolas se hayan acercado entre sí, quedando todavía mejoras por hacer.













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