Comenzamos una nueva
serie de artículos en el blog y esta vez nos vamos a centrar en siete de los
monumentos más conocidos y majestuosos de la Historia de la Humanidad: las
Siete Maravillas del mundo antiguo.
Lo primero que hay
que indicar es, ¿cuáles son? Y, ¿cuáles son los fundamentos para su elección?
En realidad no hubo unos claros. Cada autor elaboró su lista de manera bastante
arbitraria según criterios personales o por cómo les impresionaron esos
monumentos cuando los visitaron. De las listas de la Antigüedad, la más
conocida es la de Antípatro de Sidón pero no la única. Su configuración actual
se debe al pintor alemán Maerten van Heemskrerck, quien optó por unas y desechó
otras con criterios puramente artísticos. Sin embargo, esa lista es la que ha
predominado hasta hoy:
-
Gran
Pirámide de Giza (2.550 a. C)
-
Jardines
Colgantes de Babilonia (600 a. C)
-
Templo de
Artemisa en Éfeso (750 a. C la primera construcción. Última
reconstrucción posterior a 356 a. C)
-
Estatua de Zeus
en Olimpia (432 a. C)
-
Mausoleo de
Halicarnaso (350 a. C)
-
Coloso de Rodas (290 a. C)
-
Faro de
Alejandría (280 a. C)
Las Siete Maravillas de la Humanidad en la imagen de los artistas del siglo XVI.
Y ahora, ¿por qué
siete y no ocho, nueve o diez? Esto es porque históricamente el siete se ha
considerado el número perfecto y también mágico. Así, aparece en muchas
ocasiones: siete días en la semana, siete “planetas” (astros) originales en
época griega, siete estrellas en la Osa Mayor, siete colinas en Roma, etc.
Localización de las Siete Maravillas. Salvo en el caso de la Gran Pirámide y los Jardines Colgantes, todas son de cultura helénica.
De las Siete
Maravillas de Heemskrerck, solo una se mantiene pese a los milenios
transcurridos desde su construcción: la Gran Pirámide, que también es la más
antigua de todas ellas, lo cual amplifica más aún su espectacularidad.
Y este primer
artículo sobre las Maravillas va a versar sobre ella, sobre la que fue desde el
tercer milenio antes de Cristo hasta el siglo XIV de Nuestra Era el edificio
más alto del mundo.
GRAN PIRÁMIDE DE GIZA
Gran Pirámide de Giza. En primer plano, el templo alto de Keops.
Se encuentra en la
planicie de Giza, al oeste del río Nilo. Es la mayor de todas las pirámides de
Egipto y se construyó alrededor del 2.550 a. C por orden del faraón Keops, de
la IV Dinastía egipcia, durante el periodo denominado Reino Antiguo. El
crecimiento de la ahora capital de Egipto, El Cairo, ha hecho que la necrópolis
de Giza esté ahora prácticamente dentro de la ciudad. En época antigua era muy
diferente ya que la ciudad era Menfis y estaba situada a unos kilómetros de
Giza al sureste, también a orillas del Nilo.
Antes de entrar en
detalles de la pirámide, hay que destacar algunos aspectos de ese particular
país. Egipto sin el río Nilo es un desierto, por lo que desde muy antiguo su
civilización ha estado estrechamente ligada al río, del que dependían para
comunicarse y para su agricultura debido a que las crecidas del río dejaban un
suelo muy rico y fértil apto para la agricultura. Se configuró como una
civilización cerrada a su río en un espacio muy estrecho en el que se
concentraba (y todavía hoy se concentra) la totalidad de la población egipcia.
Los inicios de Egipto datan de la época tinita, cuando se crearon sus
instituciones, como su monarca absoluto y dios, el faraón, y los gobernadores
locales y administrativos, llamados nomarcas. Era una sociedad jerarquizada
pero en la que no existía la esclavitud al estilo grecorromano (en la que casi
toda la economía dependía de los esclavos).
La construcción de
grandes tumbas para los faraones y las clases altas egipcias data también de
antiguo. Inicialmente se plantearon las llamadas mastabas, pirámides truncadas
con una zona subterránea en donde estaría enterrado el cuerpo. Ese cuerpo debía
estar preservado para que el ka (“alma” del difunto) continuase su viaje al más
allá. Si se perdía el cuerpo, el ka moría y no había nada peor para un egipcio.
Así, se practicaba la momificación, con diversas técnicas según los costes que
se pudiese permitir cada familia. Los más ricos, como el faraón, elegían la
momificación más perfecta, que creaba unas momias que resistieron el tiempo
hasta la actualidad en unas condiciones increíblemente buenas. Dichas momias
debían ser guardadas en lugares sagrados y protegidos, y de ahí la apuesta de
la IV Dinastía por crear una necrópolis digna de su poderío en Giza.
Giza está situada al
oeste del Nilo, donde se ponía el sol y donde los egipcios situaban el Más
Allá. Además, las tres pirámides principales de la planicie (la Gran Pirámide,
la de Kefrén y la de Micerinos) estaban situadas apuntando a la ciudad sagrada
de Heliópolis. Además de estas cuestiones simbólicas, estaba la cuestión
física: el terreno debía tener la consistencia suficiente como para poder
aguantar el peso de las miles de toneladas de las pirámides. También era
necesario que hubiese cerca canteras para obtener la piedra para la
construcción.
Una vez acabados los
planos del edificio, que en el caso de la Gran Pirámide correspondieron al
arquitecto Hemiunu, sobrino del faraón, se iniciaba la construcción. Cada sillar
de piedra tenía una marca para aclarar su ubicación. Para la construcción eran
necesarios conocimientos de matemáticas y astronomía, que los egipcios tenían
sobradamente. Era habitual que las pirámides tuviesen un núcleo de roca natural
acondicionado para recibir los bloques de piedra, reduciéndose de manera
significativa el volumen de material necesario para la edificación, todo un
ahorro de recursos. La Gran Pirámide también tiene dicho núcleo natural.
El modo de
construcción aún no está claro pero sería una combinación de uso de trineos y
de rampas. Los primeros eran más útiles en un país de arena y barro como Egipto
que la rueda, que se conocía pero no se empleaba. Las rampas, por su parte,
permitían trasladar pesos en vertical y en horizontal utilizando barro para
facilitar el movimiento de los trineos.
En cuanto a la mano
de obra utilizada, no era esclava como ya se ha mencionado sino que eran
trabajadores contratados por el faraón con el objetivo de crear su tumba. Su labor
se prolongaba durante todo el año, lo que permitió que una pirámide fuera
construida en un periodo relativamente corto de algo más de una década. En el
caso de la Gran Pirámide, se extendió hasta veinte años debido a su inmenso
volumen.
Un aspecto
interesante de las pirámides de Giza es que originalmente estaban recubiertas
por bloques de piedra caliza pulida y de color blanco que las hacían incluso
más impresionantes de lo que lo son hoy en día ya que relucían con el sol. En el
caso de la Gran Pirámide, mantuvo ese recubrimiento hasta el siglo XIV, cuando
un terremoto desprendió una parte y, más tarde, los turcos retiraron el resto
para reutilizarlo en edificios de El Cairo. Su pirámide hermana, la de Kefrén,
todavía mantiene el recubrimiento en su cúspide.
Recreación de cómo serían originalmente las pirámides de Giza con su recubrimiento de piedra caliza pulida.
El interior de la
Gran Pirámide está compuesto por tres cámaras principales, dos en el mismo interior
(del Rey y de la Reina) y otra en el subsuelo. Se accedía por el lado norte por
un pasaje descendente que comunicaba con dos pasillos, uno ascendente hasta la
Gran Galería que lleva a la cámara del rey, y otro descendente hasta la cámara
subterránea. Además, de cada cámara partían dos canales considerados ahora de
ventilación pero cuyo uso original se desconoce.
Distribución interior de la Gran Pirámide.
La Gran Pirámide
estaba reservada al faraón, pero sus alrededores estaban repletos de otras
construcciones menores (los sucesores de Keops fueron construyendo más
pirámides colosales, las de Kefrén y Micerinos, que son algo más pequeñas):
tres pequeñas pirámides para las esposas de Keops y su madre y, al oeste, sur y
este de Giza numerosas mastabas privadas para nobles y funcionarios de la IV
Dinastía. Una auténtica e impresionante necrópolis reservada para los egipcios
más destacados de esa época y que todavía hoy podemos admirar, sobrecogiéndonos
de que la Humanidad pudiese construir tales monumentos hace nada menos que
4.500 años.







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