viernes, 25 de abril de 2014

Graduado en Historia



Hace cinco años iniciaba una nueva etapa en mi vida: la universitaria. Había terminado con éxito el Bachillerato y había hecho la Selectividad obteniendo buenos resultados que me permitieron escoger la carrera que quisiera dentro de mi área. Casi in extremis escogí un doble grado de la Universidad Carlos III, de Ciencias Políticas y Sociología, obviando a la que siempre había sido mi pasión, la Historia. No diré que fue un error, ya que me sirvió para aprender más, pero sí hizo que me gradúe este año y no el pasado.

A mitad de curso vi una película que me marcó: Ágora, de Alejandro Amenábar. Ver esa película hizo que sintiera en mi interior que debía hacer la carrera que siempre me había gustado. Fue una sensación que solo he sentido en otra ocasión, cuando decidí alejarme de manera absoluta de cierto partido y cierta gente el año pasado (aunque esa es otra historia). En cualquier caso, tenía claro que debía hacerlo. Y lo hice, me matriculé en Historia después de terminar el año en políticas y sociología con unas notas modestas pero aprobando todas las asignaturas. No me gusta dejar las cosas a medias.

“Como dije una vez, las personas no somos meros números, sino que cada uno de nosotros piensa, siente y ama; y en el pasado también lo hacían”

Escogí para Historia la universidad de mi ciudad natal. La Universidad de Alcalá (UAH) tiene limitaciones y problemas derivados de una posición algo secundaria entre las universidades españolas pero puedo afirmar que me ha enseñado mucho. Con ella he madurado y he aprendido. En Historia he comprendido hasta dónde llega la complejidad de esta valiosa disciplina. Al igual que hoy suceden muchas cosas día a día, en el pasado ocurría del mismo modo y el trabajo de la Historia es recuperar en lo posible esos datos y esas vidas de personas, desde el más alto dignatario a las personas más humildes y corrientes, que son las que hacen realmente la Historia. Como dije una vez en mi blog, las personas no somos meros números, sino que cada uno de nosotros piensa, siente y ama, y en el pasado también lo hacían, mereciendo que estudiemos cómo pensaban, sentían y amaban sin olvidarnos de ellos para siempre. El tiempo dicen que lo cura todo, pero creo que más bien nos hace madurar y crecer como sociedades e, individualmente, como seres humanos.

Hoy me gradúo en Historia pero esto es solo el comienzo de una vida en la que seguiré estudiando y profundizando en una disciplina que he decidido hacer parte de mi.

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