Y no solo lo
ha decidido la revista Time, cuya portada encabeza este post, sino que también
es una reflexión personal. Jorge Mario Bergoglio (Buenos Aires, 1936) fue
elegido Papa de la Iglesia Católica Apostólica Romana en mayo de este año, tras
la renuncia de Benedicto XVI.
La crisis que
atraviesa la Iglesia Católica se remonta a años y Benedicto XVI no fue capaz de
frenarla. A pesar de intentos muy tímidos de reforma, estalló en el Vaticano
una auténtica trama de corruptelas revelando la escasa entidad moral de muchos
de los miembros de la Curia papal. Ante todo ello el anterior Papa, anciano y
cansado, optó por una decisión trascendental: dimitir. Hacía siglos que un Papa
no dimitía (desde 1415), lo que refleja la importancia del hecho.
El cónclave
eligió como nuevo pontífice a Bergoglio, hasta entonces arzobispo de Buenos
Aires, su ciudad natal. Escogió el nombre de Francisco (el cual nunca se había
utilizado hasta ahora) en honor a San Francisco de Asís. El Papa es el primero
americano de la Historia de la Iglesia, un gesto muy importante para una
confesión que tiene a gran parte de sus fieles en dicho continente. Además, es
el primero no europeo nada menos que desde Gregorio III, fallecido en 741. Por
otro lado, es el primer Papa jesuita. Habla con fluidez, además de español, su
lengua natal, latín, italiano, alemán, francés e inglés.
Desde el
primer momento que fue elegido Papa comenzó a tomar medidas que rompían con los
modos de pontífices previos. Renunció a residir en las lujosas dependencias
papales manteniendo su residencia en la residencia del Vaticano en la que se
había alojado desde su llegada a Roma para el cónclave. Eligió un atuendo
sencillo, rompiendo con la imagen de Benedicto XVI, y porta una cruz de hierro
del cuello en vez de una de oro, como otros Papas. Su vehículo, el famoso papamóvil,
también es sencillo de acuerdo a estas iniciativas en pro de mostrar una imagen
austera y más cercana a la población.
Pero sus
medidas no se circunscriben al ámbito de la imagen. Su primer acto de masas fue
la Jornada Mundial de la Juventud de Río de Janeiro del pasado verano. En ella
lanzó mensajes casi revolucionarios para la Iglesia y, en una entrevista con
periodistas en su vuelo de vuelta a Roma, aseguró, en una posición inédita en
un Papa, “Si una persona es gay, busca a
Dios y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarla?” y señaló que el
Catolicismo no debe marginarlos, sino integrarlos en la sociedad.
“Si una persona es gay, busca a
Dios y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarla?”
A la vuelta
del viaje a Brasil, reforzado por el apoyo de millones de personas, comenzó las
reformas en la Curia romana. Ya durante la entrevista había respondido sin
eludir a preguntas sobre los escándalos de dicha curia y sobre el bando
vaticano. Primero sustituyó a Bertone como secretario de Estado de la Santa Sede
(equivalente a un “vicepapa”, con permiso de los lectores), escogiendo a
Parolin para el cargo.
En España se
ha demostrado el espíritu reformista eligiendo a un nuevo portavoz de la
Conferencia Episcopal, quien ya ha criticado la difícil situación de muchos
españoles por la crisis económica y la colocación de cuchillas en la valla que
separa Melilla de Marruecos. Asimismo, el presidente de la conferencia, Rouco
Varela, dejará el cargo el próximo año, lo que permitirá una apertura de la
Iglesia en España.
En definitiva,
el Papa Francisco ha comenzado un proceso importante de renovación de una
institución con millones de fieles en todo el mundo y está intentando un
acercamiento a la gente, algo que ya hacía cuando estaba en Buenos Aires, lo
que muestra la verosimilitud de sus actos.


Los antipapas fueron una figura negra en la honorable carrera de los Papas. Estuve leyendo más acerca de ellos en el listado de Papas oficial y me parece super interesante todo, tanto los Papas como los antipapas.
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