viernes, 29 de noviembre de 2013

Estados-tapón en el siglo XXI II: Polonia



Siguiendo la anterior entrada del blog, en esta ocasión el Estado-tapón ya lo fue en el pasado y, en cierto modo, lo sigue siendo hoy en día. Se trata de la República de Polonia, país que ha atravesado una Historia convulsa y, en muchas ocasiones, trágica.

El tema de Estado-tapón puede considerarse que empezó con el Congreso de Viena tras la derrota francesa en las Guerras Napoleónicas. Polonia, que había existido como entidad política desde la Edad Media, fue finiquitada por las potencias vencedoras y su territorio fue dividido entre dos de éstas: Rusia y Prusia. Sin embargo, el pueblo polaco siguió existiendo, con su idioma, tradiciones y, con el comienzo de la expansión del nacionalismo, una identidad propia muy marcada que sobrevivió los cien años que tuvieron que transcurrir hasta recuperar su propio Estado.

El fin de la Primera Guerra Mundial supuso resucitar la vieja Polonia a partir de territorios de dos potencias vencidas en el conflicto y que, no por casualidad, eran las mismas que en Viena se habían repartido el territorio polaco, Rusia y Prusia, ésta ya integrada en una entidad más grande, Alemania.

Es así cuando Polonia se convirtió en un auténtico Estado-tapón que separaba dos potencias evidentes. Con la instauración de los totalitarismos en ambos países (comunismo estalinista en Rusia, convertida en 1922 en la Unión Soviética, y nacionalsocialismo en Alemania en 1933) la posición de Polonia se fue haciendo paulatinamente más complicada. El hecho de ser un Estado-tapón entre dos regímenes totalitarios que se odiaban entre sí por ser, supuestamente, completamente contrarios, no hacía sino presionar a Polonia hasta límites insospechados.

Sin embargo, las ideologías de esos regímenes acabaron por converger y, con el Pacto Germano-Soviético, apostaron por repartirse Polonia. El 1 de septiembre de 1939 Alemania invadía Polonia con el pretexto de que el Corredor de Danzig (ciudad libre por aquella época) era de mayoría alemana aunque el objetivo era repartirse el país entero con la URSS, la cual invadió el territorio por el este. En solo 15 días el gobierno polaco capituló y el reparto se llevó a su término de manera vergonzante.

Durante la Segunda Guerra Mundial (que, como es comúnmente sabido, comenzó mediante dicha invasión de Polonia) los socios en el reparto del Estado polaco se enfrentaron y, con la derrota alemana, los aliados diseñaron un nuevo orden mundial. Polonia resurgía aunque más al oeste que antes, ya que la URSS, como país vencedor, exigió mantener el territorio polaco que había conquistado previamente. Así, a Polonia se la asignaron territorios del anterior este alemán y resurgió como Estado. Sin embargo, ya no era un Estado-tapón, ni lo fue entre 1945 y 1990. Esto se debe a que, por un lado, Alemania ya no existía como territorio unido sino que fue dividida por la Guerra Fría en una Alemania Occidental capitalista y una Alemania Oriental comunista, perdiendo en cierto modo su estatus de potencia. Por otro lado, Polonia pasó a estar en el bloque comunista y, por tanto, estaba sometida en última instancia a las decisiones de Moscú.

Con la caída del Bloque del Este en los años 80 y de la propia URSS en 1991, esta situación cambió radicalmente. Polonia se liberaba del yugo soviético e iniciaba una transición a la democracia y a la economía de mercado mientras que Alemania resurgía con la reunificación en 1990. Éste último país, tras las repercusiones económicas de asimilar la economía de la antigua Alemania Oriental, siguió una dirección de evidente crecimiento y, desde mediados de la década de 2000, se ha consolidado como la primera potencia económica europea, la famosa “locomotora”.

Por otro lado, la desintegración de la Unión Soviética hizo que la nueva Rusia tuviera menor extensión que la Rusia Imperial de antes de la revolución de 1917. Aún con esto, Rusia sigue teniendo frontera con Polonia a través del Oblast de Kaliningrado (la antigua Königsberg prusiana) aunque por lo demás están separadas por una clara aliada de Rusia, Bielorrusia (ambas forman el Estado de la Unión). De ahí, puede concluirse que, con el resurgimiento alemán y ruso de los últimos años, Polonia vuelve a estar entre dos potencias evidentes que, aunque no tienen especiales rivalidades entre ellas ni deseos de expansión territorial (al menos sobre Polonia en el caso de Rusia, que sí lo tiene sobre otros espacios, como el Cáucaso).

Sin embargo, Polonia ya ha dejado claro por quién o, mejor dicho, quiénes, apuesta, y es por la Unión Europea y el oeste en vez de por el este postsoviético. En 2004 entró en la UE como miembro de pleno derecho convirtiéndose en el sexto país más poblado y, por tanto, con más peso, de la Unión. Esto la diferencia de manera evidente de Ucrania pero, debido a su Historia como Estado-tapón, o mejor dicho, como territorio-tapón, es interesante repasar su trayectoria hasta la actualidad.

DATOS REPÚBLICA FEDERAL DE ALEMANIA

Capital: Berlín
Superficie: 357.121 km²  
Población: 80.219.695 (2011)
PIB: 3.400.579 millones
PIB per cápita: 41.512 $
IDH: Muy Alto
Moneda: Euro
Husos horarios: UTC+1

DATOS REPÚBLICA DE POLONIA 
Capital: Varsovia
Superficie: 312.679 km²  
Población: 38.538.447 (2011)
PIB: 531, 8 millones
PIB per cápita: 14.039 $
IDH: Muy Alto
Moneda: Zloty
Husos horarios: UTC+1 

DATOS FEDERACIÓN DE RUSIA 

Capital: Moscú
Superficie: 17.075.400 km²
Población: 142.905.200 (2010)
PIB: 1.479.819 millones
PIB per cápita: 14.936
IDH: Alto
Moneda: Rublo
Husos horarios: UTC+3 a UTC+12

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