Siguiendo
la anterior entrada del blog, en esta ocasión el Estado-tapón ya lo fue en el
pasado y, en cierto modo, lo sigue siendo hoy en día. Se trata de la República
de Polonia, país que ha atravesado una Historia convulsa y, en muchas
ocasiones, trágica.
El
tema de Estado-tapón puede considerarse que empezó con el Congreso de Viena
tras la derrota francesa en las Guerras Napoleónicas. Polonia, que había
existido como entidad política desde la Edad Media, fue finiquitada por las
potencias vencedoras y su territorio fue dividido entre dos de éstas: Rusia y
Prusia. Sin embargo, el pueblo polaco siguió existiendo, con su idioma,
tradiciones y, con el comienzo de la expansión del nacionalismo, una identidad
propia muy marcada que sobrevivió los cien años que tuvieron que transcurrir
hasta recuperar su propio Estado.
El
fin de la Primera Guerra Mundial supuso resucitar la vieja Polonia a partir de
territorios de dos potencias vencidas en el conflicto y que, no por casualidad,
eran las mismas que en Viena se habían repartido el territorio polaco, Rusia y
Prusia, ésta ya integrada en una entidad más grande, Alemania.
Es
así cuando Polonia se convirtió en un auténtico Estado-tapón que separaba dos
potencias evidentes. Con la instauración de los totalitarismos en ambos países
(comunismo estalinista en Rusia, convertida en 1922 en la Unión Soviética, y
nacionalsocialismo en Alemania en 1933) la posición de Polonia se fue haciendo
paulatinamente más complicada. El hecho de ser un Estado-tapón entre dos
regímenes totalitarios que se odiaban entre sí por ser, supuestamente,
completamente contrarios, no hacía sino presionar a Polonia hasta límites
insospechados.
Sin
embargo, las ideologías de esos regímenes acabaron por converger y, con el
Pacto Germano-Soviético, apostaron por repartirse Polonia. El 1 de septiembre
de 1939 Alemania invadía Polonia con el pretexto de que el Corredor de Danzig
(ciudad libre por aquella época) era de mayoría alemana aunque el objetivo era
repartirse el país entero con la URSS, la cual invadió el territorio por el
este. En solo 15 días el gobierno polaco capituló y el reparto se llevó a su
término de manera vergonzante.
Durante
la Segunda Guerra Mundial (que, como es comúnmente sabido, comenzó mediante
dicha invasión de Polonia) los socios en el reparto del Estado polaco se
enfrentaron y, con la derrota alemana, los aliados diseñaron un nuevo orden
mundial. Polonia resurgía aunque más al oeste que antes, ya que la URSS, como
país vencedor, exigió mantener el territorio polaco que había conquistado
previamente. Así, a Polonia se la asignaron territorios del anterior este
alemán y resurgió como Estado. Sin embargo, ya no era un Estado-tapón, ni lo
fue entre 1945 y 1990. Esto se debe a que, por un lado, Alemania ya no existía
como territorio unido sino que fue dividida por la Guerra Fría en una Alemania
Occidental capitalista y una Alemania Oriental comunista, perdiendo en cierto
modo su estatus de potencia. Por otro lado, Polonia pasó a estar en el bloque
comunista y, por tanto, estaba sometida en última instancia a las decisiones de
Moscú.
Con
la caída del Bloque del Este en los años 80 y de la propia URSS en 1991, esta
situación cambió radicalmente. Polonia se liberaba del yugo soviético e
iniciaba una transición a la democracia y a la economía de mercado mientras que
Alemania resurgía con la reunificación en 1990. Éste último país, tras las
repercusiones económicas de asimilar la economía de la antigua Alemania
Oriental, siguió una dirección de evidente crecimiento y, desde mediados de la
década de 2000, se ha consolidado como la primera potencia económica europea,
la famosa “locomotora”.
Por
otro lado, la desintegración de la Unión Soviética hizo que la nueva Rusia
tuviera menor extensión que la Rusia Imperial de antes de la revolución de
1917. Aún con esto, Rusia sigue teniendo frontera con Polonia a través del
Oblast de Kaliningrado (la antigua Königsberg prusiana) aunque por lo demás
están separadas por una clara aliada de Rusia, Bielorrusia (ambas forman el Estado de la Unión). De ahí, puede
concluirse que, con el resurgimiento alemán y ruso de los últimos años, Polonia
vuelve a estar entre dos potencias evidentes que, aunque no tienen especiales
rivalidades entre ellas ni deseos de expansión territorial (al menos sobre
Polonia en el caso de Rusia, que sí lo tiene sobre otros espacios, como el
Cáucaso).
Sin
embargo, Polonia ya ha dejado claro por quién o, mejor dicho, quiénes, apuesta,
y es por la Unión Europea y el oeste en vez de por el este postsoviético. En
2004 entró en la UE como miembro de pleno derecho convirtiéndose en el sexto
país más poblado y, por tanto, con más peso, de la Unión. Esto la diferencia de
manera evidente de Ucrania pero, debido a su Historia como Estado-tapón, o
mejor dicho, como territorio-tapón, es interesante repasar su trayectoria hasta
la actualidad.
DATOS REPÚBLICA FEDERAL DE ALEMANIA
Capital:
Berlín
Superficie:
357.121 km²
Población: 80.219.695
(2011)
PIB: 3.400.579
millones
PIB per
cápita: 41.512 $
IDH: Muy Alto
Moneda: Euro
Husos
horarios: UTC+1
DATOS REPÚBLICA DE POLONIA
Capital:
Varsovia
Superficie:
312.679 km²
Población:
38.538.447 (2011)
PIB: 531, 8
millones
PIB per
cápita: 14.039 $
IDH: Muy Alto
Moneda: Zloty
Husos
horarios: UTC+1
DATOS FEDERACIÓN DE RUSIA
Capital: Moscú
Superficie:
17.075.400 km²
Población:
142.905.200 (2010)
PIB:
1.479.819 millones
PIB
per cápita: 14.936
IDH:
Alto
Moneda:
Rublo
Husos
horarios: UTC+3 a UTC+12




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