DINASTÍA
BORBÓN (1700-1808)
El comienzo de
la dinastía borbónica en España fue trágico: la Guerra de Sucesión. La muerte
de Carlos II, el último Austria, sin descendencia, provocó un conflicto
sucesorio entre el designado sucesor, Felipe de Anjou, nieto del rey de
Francia, Luis XIV, y entre el archiduque Carlos de Austria, quien pretendía
continuar la dinastía Habsburgo en España.
El conflicto
fue largo y a nivel europeo y España fue la gran perdedora. Se formaron dos
coaliciones: Francia apoyó a su candidato borbónico y Gran Bretaña, Portugal y
Austria al candidato Habsburgo. España también se dividió: Castilla mantuvo su
apoyo a Felipe mientras que Aragón decidió apoyar al archiduque temiendo perder
sus privilegios y fueros debido a la política centralista de los Borbones que
ya habían demostrado en Francia.
La guerra
terminó en tablas: Felipe se convirtió en rey de España como Felipe V pero Gran Bretaña obtuvo
grandes compensaciones: España le cedió nada menos que Florida, la isla de
Menorca y…Gibraltar, el peñón que continúa siendo hoy en día motivo de
conflictos entre ambos países. España perdía además sus territorios europeos a
favor de Austria por lo que era una potencia, sí, pero de segundo orden. Además,
el famoso Tratado de Utrecht establecía que Francia y España en ningún modo
podrían unirse bajo un mismo rey, el gran temor de los británicos.
Felipe V
promulgó los Decretos de Nueva Planta, eliminando así los fueros de la Corona
de Aragón, que no lo había apoyado en la guerra. Así, en 1714 España quedaba
unificada de iure eliminándose las coronas previas.
Felipe V reinó
entre 1700 y 1724 (13 de ellos en guerra) pero ese año, cansado o quizá
esperando convertirse en rey de Francia debido a la posible muerte prematura de
Luis XV, abdicó en su hijo Luis, que pasó a ser rey de España como Luis I. El joven rey solo gobernó unos
meses ya que falleció prematuramente (el reinado más corto de la Historia de
España). Ello obligó a Felipe V a retomar el trono, ya de manera definitiva a
pesar de la oposición inicial a que un rey abdicado recuperara el trono.
Su reinado se
prolongó hasta 1746 y, con 45 años y tres días, es el reinado más largo que ha
habido en España.
A su muerte le
sucedió otro hijo, hermano del fallecido Luis I, Fernando VI. No es un rey muy conocido pero su reinado fue de
cierta transición hacia lo que más tarde sería el despotismo ilustrado en
España. Reafirmó el país en el escenario internacional e intervino en
diferentes contiendas. Finalmente, la muerte de su esposa, Bárbara de Braganza,
lo sumió en una profunda melancolía y murió al poco tiempo, en el año 1759.
Al morir sin
descendencia, le sucedió su hermanastro Carlos
III, quien hasta entonces había sido rey de Nápoles. Este rey es
especialmente conocido en la capital, Madrid, a la que embelleció con el
objetivo de equipararla a las otras grandes capitales europeas. Por otro lado,
ello se enmarca en el carácter de su reinado: influido por la Ilustración,
Carlos III gobernó como un monarca ilustrado, el llamado Despotismo Ilustrado
que se resume en la famosa cita “Todo para el pueblo sin el pueblo”, el rey mantenía
el poder absoluto que asumían desde finales del siglo XV pero gobernaba con un
discurso paternalista, de apoyo a la cultura y, aparentemente, al pueblo. En ese
sentido fueron interesantes los programas de obras públicas, la creación de
bibliotecas, museos, vías, etc. estas reformas tuvieron también su polémica: el
motín de Esquilache fue la muestra de que la tradición se resistió.
Por otro lado,
Carlos III fue uno de los reyes que más impulsó la configuración de España como
nación al crear algunos de sus símbolos actuales como la bandera y el himno.
Carlos III
falleció en 1788, un año antes de la Revolución Francesa, y con él terminó el
periodo de Despotismo Ilustrado ya que el reinado posterior sería más conservador
debido a la situación en el país vecino.
Le sucedió su
hijo, Carlos IV, que no tiene un
recuerdo positivo como su padre. A pesar de tener grandes conocimientos de
gobierno, los acontecimientos en Francia le superaron conforme se desarrollaba
la revolución. Hay que recordar que la monarquía francesa estaba íntimamente
ligada a la española al ser de la misma dinastía. Debido a esa incapacidad,
Carlos IV cedió el poder a un valido al estilo de los Austrias menores, Manuel
Godoy, después de gobiernos más inteligentes como los de Floridablanca. Godoy
alió a España con Francia en 1796 con el Tratado de San Ildefonso, una vez
finalizada la etapa más radical de la Revolución. Ello enemistó al país con la rival
de Francia, Gran Bretaña y en la batalla de Trafalgar la derrota
franco-española fue estrepitosa (1805). España entró en guerra con Portugal en
1801 (Naranjas) y finalmente en 1807 se firmó el Tratado de Fontainebleau por
el que Francia y España se repartían Portugal y la segunda permitía el paso de
tropas francesas por el país para llegar a Portugal. Esto, como ha quedado en
la cultura popular, significó de facto el asentamiento del ejército francés en
territorio español.
La situación
se agravó y en 1808 se dio el Motín de Aranjuez, levantamiento popular contra
el rey. Carlos IV tuvo que abdicar en su hijo Fernando y
así finalizó su convulso reinado.
El primer
reinado de Fernando VII fue muy corto. Napoleón, nuevo emperador de Francia,
viendo los acontecimientos en España, decidió interferir y convocó tanto a
Carlos IV como a Fernando VII a Bayona, en la frontera, para mediar entre
ambos. Sin embargo, obligó a Fernando a abdicar nada menos que en su hermano
José como rey de España. Quedaba interrumpida así la dinastía Borbónica en
España.
DINASTÍA
BONAPARTE (1808-1813)
A pesar de los
errores y desastres de los Borbones, los españoles reaccionaron al “secuestro”
de los reyes con fiereza y se inició la Guerra de la Independencia (1808-1814) contra
los invasores franceses. Esta guerra coincide con el reinado de José I Bonaparte, al cual se le
reconoce como rey de España ya que se abdicó en él. Sin embargo, a pesar de que
tenía buenas intenciones, no pudo aplicar sus políticas debido a la guerra y a
no controlar todo el territorio nacional. La influencia de los generales del ejército
napoleónico también le impidió gobernar. Finalmente, tras la derrota, se retiró
del país al que no volvió.
FELIPE V DE ESPAÑA (1700-1746) - LUIS I DE ESPAÑA (1724)
FERNANDO VI DE ESPAÑA (1746-1759)
CARLOS III DE ESPAÑA (1759-1788)
CARLOS IV DE ESPAÑA (1788-1808)
FERNANDO VII DE ESPAÑA (1808) (PRIMER REINADO)
JOSÉ I BONAPARTE (1808-1813)







