sábado, 31 de agosto de 2013

Jefes de Estado de España (Parte II)



DINASTÍA BORBÓN (1700-1808)

El comienzo de la dinastía borbónica en España fue trágico: la Guerra de Sucesión. La muerte de Carlos II, el último Austria, sin descendencia, provocó un conflicto sucesorio entre el designado sucesor, Felipe de Anjou, nieto del rey de Francia, Luis XIV, y entre el archiduque Carlos de Austria, quien pretendía continuar la dinastía Habsburgo en España.
El conflicto fue largo y a nivel europeo y España fue la gran perdedora. Se formaron dos coaliciones: Francia apoyó a su candidato borbónico y Gran Bretaña, Portugal y Austria al candidato Habsburgo. España también se dividió: Castilla mantuvo su apoyo a Felipe mientras que Aragón decidió apoyar al archiduque temiendo perder sus privilegios y fueros debido a la política centralista de los Borbones que ya habían demostrado en Francia.

La guerra terminó en tablas: Felipe se convirtió en rey de España como Felipe V pero Gran Bretaña obtuvo grandes compensaciones: España le cedió nada menos que Florida, la isla de Menorca y…Gibraltar, el peñón que continúa siendo hoy en día motivo de conflictos entre ambos países. España perdía además sus territorios europeos a favor de Austria por lo que era una potencia, sí, pero de segundo orden. Además, el famoso Tratado de Utrecht establecía que Francia y España en ningún modo podrían unirse bajo un mismo rey, el gran temor de los británicos.

Felipe V promulgó los Decretos de Nueva Planta, eliminando así los fueros de la Corona de Aragón, que no lo había apoyado en la guerra. Así, en 1714 España quedaba unificada de iure eliminándose las coronas previas.

Felipe V reinó entre 1700 y 1724 (13 de ellos en guerra) pero ese año, cansado o quizá esperando convertirse en rey de Francia debido a la posible muerte prematura de Luis XV, abdicó en su hijo Luis, que pasó a ser rey de España como Luis I. El joven rey solo gobernó unos meses ya que falleció prematuramente (el reinado más corto de la Historia de España). Ello obligó a Felipe V a retomar el trono, ya de manera definitiva a pesar de la oposición inicial a que un rey abdicado recuperara el trono.
Su reinado se prolongó hasta 1746 y, con 45 años y tres días, es el reinado más largo que ha habido en España.

A su muerte le sucedió otro hijo, hermano del fallecido Luis I, Fernando VI. No es un rey muy conocido pero su reinado fue de cierta transición hacia lo que más tarde sería el despotismo ilustrado en España. Reafirmó el país en el escenario internacional e intervino en diferentes contiendas. Finalmente, la muerte de su esposa, Bárbara de Braganza, lo sumió en una profunda melancolía y murió al poco tiempo, en el año 1759.

Al morir sin descendencia, le sucedió su hermanastro Carlos III, quien hasta entonces había sido rey de Nápoles. Este rey es especialmente conocido en la capital, Madrid, a la que embelleció con el objetivo de equipararla a las otras grandes capitales europeas. Por otro lado, ello se enmarca en el carácter de su reinado: influido por la Ilustración, Carlos III gobernó como un monarca ilustrado, el llamado Despotismo Ilustrado que se resume en la famosa cita “Todo para el pueblo sin el pueblo”, el rey mantenía el poder absoluto que asumían desde finales del siglo XV pero gobernaba con un discurso paternalista, de apoyo a la cultura y, aparentemente, al pueblo. En ese sentido fueron interesantes los programas de obras públicas, la creación de bibliotecas, museos, vías, etc. estas reformas tuvieron también su polémica: el motín de Esquilache fue la muestra de que la tradición se resistió. 


 Por otro lado, Carlos III fue uno de los reyes que más impulsó la configuración de España como nación al crear algunos de sus símbolos actuales como la bandera y el himno.
Carlos III falleció en 1788, un año antes de la Revolución Francesa, y con él terminó el periodo de Despotismo Ilustrado ya que el reinado posterior sería más conservador debido a la situación en el país vecino.

Le sucedió su hijo, Carlos IV, que no tiene un recuerdo positivo como su padre. A pesar de tener grandes conocimientos de gobierno, los acontecimientos en Francia le superaron conforme se desarrollaba la revolución. Hay que recordar que la monarquía francesa estaba íntimamente ligada a la española al ser de la misma dinastía. Debido a esa incapacidad, Carlos IV cedió el poder a un valido al estilo de los Austrias menores, Manuel Godoy, después de gobiernos más inteligentes como los de Floridablanca. Godoy alió a España con Francia en 1796 con el Tratado de San Ildefonso, una vez finalizada la etapa más radical de la Revolución. Ello enemistó al país con la rival de Francia, Gran Bretaña y en la batalla de Trafalgar la derrota franco-española fue estrepitosa (1805). España entró en guerra con Portugal en 1801 (Naranjas) y finalmente en 1807 se firmó el Tratado de Fontainebleau por el que Francia y España se repartían Portugal y la segunda permitía el paso de tropas francesas por el país para llegar a Portugal. Esto, como ha quedado en la cultura popular, significó de facto el asentamiento del ejército francés en territorio español.
La situación se agravó y en 1808 se dio el Motín de Aranjuez, levantamiento popular contra el rey. Carlos IV tuvo que abdicar en su hijo Fernando y así finalizó su convulso reinado.  

El primer reinado de Fernando VII fue muy corto. Napoleón, nuevo emperador de Francia, viendo los acontecimientos en España, decidió interferir y convocó tanto a Carlos IV como a Fernando VII a Bayona, en la frontera, para mediar entre ambos. Sin embargo, obligó a Fernando a abdicar nada menos que en su hermano José como rey de España. Quedaba interrumpida así la dinastía Borbónica en España.

DINASTÍA BONAPARTE (1808-1813)

A pesar de los errores y desastres de los Borbones, los españoles reaccionaron al “secuestro” de los reyes con fiereza y se inició la Guerra de la Independencia (1808-1814) contra los invasores franceses. Esta guerra coincide con el reinado de José I Bonaparte, al cual se le reconoce como rey de España ya que se abdicó en él. Sin embargo, a pesar de que tenía buenas intenciones, no pudo aplicar sus políticas debido a la guerra y a no controlar todo el territorio nacional. La influencia de los generales del ejército napoleónico también le impidió gobernar. Finalmente, tras la derrota, se retiró del país al que no volvió. 

FELIPE V DE ESPAÑA (1700-1746) - LUIS I DE ESPAÑA (1724)
FERNANDO VI DE ESPAÑA (1746-1759)
CARLOS III DE ESPAÑA (1759-1788)
CARLOS IV DE ESPAÑA (1788-1808)
FERNANDO VII DE ESPAÑA (1808) (PRIMER REINADO)
JOSÉ I BONAPARTE (1808-1813)

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