lunes, 5 de agosto de 2013

Países y países: los microestados



En el mundo actual quedan pocos vestigios de la enorme fragmentación política que hubo en épocas pasadas como la Edad Media (por efecto del feudalismo) o incluso la Edad Moderna. El feudalismo significó la división de los territorios en múltiples condados, ducados y otras entidades menores que, si bien pertenecían a reinos, tenían casi plena jurisdicción en los terrenos que les correspondían.
En otros casos esos feudos ni siquiera pertenecían a un reino sino que eran plenamente independientes y, de ahí, provienen algunos de los microestados que existen en la actualidad.

Normalmente, se considera microestado a todo Estado que tenga menos de 1.000 km² y además una población normalmente reducida, aunque hay algunos como Singapur que concentran en un territorio muy pequeño a millones de habitantes. 

 Singapur.
 La mayoría de los microestados que quedan se sitúan en Europa. Razones históricas y culturales han hecho que hayan sobrevivido a todas las convulsiones de nuestro continente. Posteriormente veremos con más detalle cuáles son.

En otros continentes los microestados suelen existir por la descolonización y por sus propias peculiaridades. Singapur, uno de los ejemplos más conocidos, se sitúa en el sureste asiático, al sur de la península malaya, y es a la vez una isla-nación, una ciudad-Estado (ya que todo el territorio está ocupado por una ciudad de más de cinco millones de habitantes) y, por tanto, un microestado. Fue una antigua colonia británica y se le dio la independencia en la década de 1960. Otros casos menos conocidos son muchas islas de las Pequeñas Antillas, también antiguas colonias británicas: San Cristóbal y Nieves, Granada, San Vicente y las Granadinas, Barbados, Antigua y Barbuda, Santa Lucía y Dominica. Otro tanto ocurre en Oceanía, aunque allí en forma de agrupación de islas menores excepto Nauru, una pequeña isla-nación: Tuvalu, las Islas Marshall, Palaos, Micronesia, Kiribati y Tonga.

Por último, hay microestados en otras islas repartidas por el mundo, como en el Índico, que normalmente también son ex colonias: las Maldivas y las Seychelles y, en el golfo de Guinea, la antigua colonia portuguesa de Santo Tomé y Príncipe.
Para cerrar los microestados no europeos, hay que resaltar Baréin, una isla en el golfo pérsico al oeste de Qatar, que es el país más pequeño de la región. Como la mayoría de los anteriores, es una ex colonia británica y en este caso la independencia se iba a mantener incluso con la misma dinastía reinante, ya como emires, los al-Khalifa.

Los seis microestados europeos son algunos de los más conocidos mundialmente, empezando por el más pequeño de ellos y más conocido internacionalmente: la Ciudad del Vaticano. Tiene menos de 1.000 habitantes permanentes y tan solo 0.44 km², es decir, no llega al medio kilómetro cuadrado y ello se debe a que su cometido es el de ser sede física de la Santa Sede de la Iglesia Católica. Erróneamente se la considera los restos de los antiguos Estados Pontificios, el territorio en Italia central que dominaron los Papas durante siglos pero no es así. Los Estados Pontificios fueron anexionados por el Reino de Italia a finales del siglo XIX y la Iglesia quedó sin dominar un territorio directo, ni siquiera la basílica de San Pedro. Sin embargo, tras años de negociaciones con Italia, finalmente en 1929 se firmó el Pacto de Letrán con el que se creaba este diminuto Estado dentro de Roma que incluye solo la basílica de San Pedro, los museos vaticanos, la residencia papal y los jardines del complejo (ver foto). Debido a esto se le considera también una ciudad-Estado.



El segundo microestado europeo más pequeño es el Principado de Mónaco, con tal solo 2 km² y 36.000 habitantes. Se sitúa al sur de Francia, en la costa mediterránea y cerca de la frontera italiana, aunque está totalmente rodeado por Francia. Al contrario de la creencia popular, la capital no es Montecarlo ya que Mónaco tiene una superficie tan pequeña que es en sí una ciudad-Estado y Montecarlo es solo uno de sus barrios. A pesar de su escasa superficie, Mónaco es un Estado independiente desde finales del siglo XIII, cuando la dinastía Grimaldi (aún en el trono con el título de príncipes) conquistó el lugar y luego se alió con Francia. Desde entonces ha sido ocupado varias veces por franceses, italianos e incluso alemanes en la II Guerra Mundial.




 El siguiente microestado es la Serenísima República de San Marino, cuya extensión es mayor ya que ocupa 61 km² en los que habitan 32.000 personas, enclavados dentro de Italia, al norte de la península. La existencia de San Marino es especialmente interesante ya que es la república más antigua del mundo aún existente (la primera fue la república romana) al ser fundada por Marino, un cristiano que en el siglo IV huía de las persecuciones del emperador romano Diocleciano con otros compañeros. Se asentaron en el actual San Marino y crearon la república. En la Edad Media se formó una comuna y pudo mantener su independencia durante siglos a pesar de sus poderosos vecinos. En la II Guerra Mundial fue ocupada dos veces por los alemanes. Su sistema de gobierno es especialmente interesante: tiene dos capitanes regentes elegidos entre el parlamento cada seis meses (semejante al sistema de la antigua república romana). A pesar de no formar parte de la UE tiene el euro como moneda tras un acuerdo con la primera, al igual que el Vaticano y Mónaco.

El Principado de Liechtenstein es otro de los microestados europeos, situado en el centro del continente, en plenos Alpes. Tiene 160 km² y 36.000 habitantes. El nombre del país proviene de la dinastía reinante que, como en Mónaco, asumen el título de príncipe. Dicha dinastía estaba entre las más nobles de Alemania en la Edad Media pero no tenía ningún territorio propio. Fue en 1699 cuando compraron Schellenberg y en 1712 Vaduz, actual capital del principado. Con esta compra pretendían entrar en la Dieta del Sacro Imperio alemán. En 1719 ambos territorios se unieron como Liechtenstein. Después de las guerras napoleónicas, el Sacro Imperio se disolvió y Liechtenstein quedó libre de toda tutela hasta la actualidad. Además, al contrario que los anteriores microestados, logró conservar su independencia en las dos guerras mundiales sin ser ocupado por Alemania.
Actualmente, el pequeño país se sitúa entre Suiza y Austria.

La República de Malta es el único microestado europeo que forma parte de la Unión Europea. Es una pequeña isla (en realidad son dos) en el centro del Mediterráneo que fue colonia británica hasta la década de 1960. Tiene 316 km²  y alrededor de  452.000 habitantes. Su interés radica en su estratégica localización, en medio de muchas rutas comerciales y en su mezcla cultural. En 1814 Malta pasó a dominio británico y fue un puerto clave para el comercio entre Gran Bretaña y sus colonias de Oriente. Su resistencia en la II Guerra Mundial frente a las potencias del Eje hizo que el rey Jorge VI le otorgara la Cruz de San Jorge, la cual aparece desde entonces en su bandera. Aunque su independencia llegó en 1964, la presencia británica se mantuvo e Isabel II siguió siendo reina del país hasta que, en 1974, Malta se convirtió en república pero permaneciendo en la Commonwealth. En 1979 los británicos terminaban de abandonar la isla y ésta quedó libre de presencia extranjera por primera vez en la Historia. En 2004 se adhirió a la UE y a la zona euro en 2008. 


Bandera de Malta. La cruz de San Jorge aparece desde después de la Segunda Guerra Mundial.



El último microestado europeo, y el más grande en tamaño (468 km²), es el país de los Pirineos, el Principado de Andorra. Debido a su cercanía es el que conocemos más en España, pues limita al norte con Francia y al sur con nuestro país, concretamente con la provincia de Lleida, en Catalunya. Tiene algo más de 76.000 habitantes.




 Bandera de Andorra. Tiene los colores de sus vecinos, Francia y España.
 La existencia de Andorra está muy influenciada por sus vecinos y actualmente tiene dos copríncipes como jefes de Estado. Estos copríncipes son, por motivos históricos, el obispo de la Seo d´Urgell, en España, y el presidente de la República Francesa. Esto se debe a que en 1278 comenzó el condominio de Andorra por parte del obispado de Urgell y del Condado de Foix, en Francia (aunque este territorio perteneció a la Corona de Aragón). Sin embargo, Fernando el Católico, tras anexionarse Andorra en 1512, se la otorgó a su segunda esposa, Germana de Foix, y, posteriormente, pasó a Francia hasta 1814, cuando, en el marco de la derrota de dicho país en las guerras napoleónicas, se aceptó un condominio entre Urgell y Francia, de modo que se aceptaba la independencia del territorio pero con dos copríncipes, uno por el obispado de Urgell y otro por Francia (primero rey, y, posteriormente, presidente de la república). Como dato de interés, en 1934 Andorra tuvo unos días de plena independencia cuando Boris I, ciudadano ruso, se autoproclamó rey de Andorra eliminando las figuras de los copríncipes. El obispo de Urgell intervino y fue depuesto. Durante la II Guerra Mundial fue ocupada por franceses y españoles hasta 1945.

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