sábado, 4 de mayo de 2013

Cambio en el sistema de partidos



Aparentemente no nos estamos enterando pero el sistema de partidos español nacido durante la Transición democrática está cambiando. Y lo está haciendo a un ritmo vertiginoso debido a la situación extrema a la que nos está llevando una crisis económica desbocada y a la que no se están dando soluciones eficaces desde que comenzó, en 2008.

La idea de los líderes de la Transición era un sistema de partidos que imitase a algunos países europeos mediante una ley electoral que desde entonces nadie ha modificado a pesar de sus defectos. Las elecciones generales eligen los 350 diputados del Congreso (el Senado es tan insignificante que, con vuestro permiso, voy a obviarlo) dividiéndolos en las 50 provincias españolas, cada una de ellas una circunscripción electoral. Cuantos más habitantes tiene la provincia más diputados elige y a la inversa. Así, Madrid es la circunscripción con más diputados (36) y las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla las que menos eligen (uno cada una).  Este sistema no tiene en cuenta a las comunidades autónomas y, sumado a la Ley d´Hondt, supone varias cosas.
En primer lugar, beneficia a los dos partidos nacionales más votados ya que, desde la Transición, los españoles han tendido a dar más votos a dos partidos, uno de centro-derecha y otro de centro-izquierda, apostando por la moderación. Así, entre 1977 y 1982 se produjo el dúo UCD-PSOE, entre 1982 y 1989 PSOE-AP y, desde 1989 con la refundación de AP, PSOE-PP.

En segundo lugar, al ser la circunscripción la provincia, esto beneficia a estos partidos estatales más grandes y perjudica a los estatales pequeños ya que éstos solo suelen conseguir escaños en las provincias más pobladas y que, por tanto, tienen escaños, por así decirlo, “de sobra” para que entren los pequeños. Es el caso del PCE y AP hasta 1982, del CDS en los años 80, de Izquierda Unida desde su creación en 1986 y de UPyD actualmente.

Por último, el sistema electoral beneficia a los partidos que se presentan solo en algunas circunscripciones, normalmente de carácter nacionalista periférico o regionalista. Así, concentran los votos, por ejemplo, en Cataluña, y obtienen resultados muy buenos, normalmente superiores a los de los partidos estatales pequeños, cuyo voto está disperso por todo el país. Actualmente se dan dos casos en el Congreso: Convergència i Unió, nacionalista catalana, tiene 16 escaños por 11 de la Izquierda Plural (en la que está integrada IU); UPyD tiene 5 escaños mientras que la coalición abertzale Amaiur tiene 7. Equo, partido que integra a la mayor parte del ecologismo español, se quedó sin representación en las elecciones generales de 2011 mientras que partidos nacionalistas con menos votos como el BNG o Coalición Canaria, entraron con dos escaños cada uno.

Sin embargo, la profundidad de la crisis y la incapacidad de los dos partidos gubernamentales (PSOE hasta 2011 y PP desde entonces) para hacerle frente con políticas eficaces, está haciendo que los ciudadanos, hartos, apuesten por otras opciones políticas o por la abstención, y ello puede influir en el modelo de partidos sin siquiera reformar la ley electoral.

Los primeros síntomas se comenzaron a ver en Asturias y Andalucía hace un año, con la repetición de las elecciones autonómicas en la primera por incapacidad manifiesta de Álvarez-Cascos, antiguo vicepresidente de España con el PP, para llegar acuerdos.
En Asturias ganó el PSOE pero a mucha distancia de la mayoría absoluta mientras que el partido de Cascos, Foro de Ciudadanos, se mantuvo en segundo lugar superando a un PP paralizado. Por debajo, IU alcanzó un resultado muy bueno y entró en la Junta General UPyD, que hasta entonces había sido un partido insignificante fuera de Madrid. Finalmente, el PSOE gobierna en minoría apoyado puntualmente por IU y UPyD ante los recelos que separaban a Foro y PP. Sin embargo, lo significativo fue la subida de IU y UPyD y que el PP quedaba desplazado por Foro, solo cuatro meses después de haber ganado las elecciones generales en Asturias con bastante ventaja.

En Andalucía ganó por primera vez el PP pero a distancia de la mayoría absoluta y solo un punto por delante del PSOE. Lo significativo fue que los socialistas se desplomaron pero sus votos no fueron a parar al PP sino a Izquierda Unida, que duplicó su representación alcanzando un resultado excelente. Por debajo, UPyD se quedó sin representación pero obtuvo unos resultados significativos superando ampliamente a los andalucistas.
Finalmente, se llegó a un gobierno de coalición de izquierdas que se ha demostrado de momento eficaz y en el que IU ha debajo su sello de manera palpable.

Tras unos meses de calma, llegaron nuevas elecciones, esta vez anticipadas, en Euskadi y Galicia. El caso vasco es muy particular, como siempre, pero cabe destacar la caída de las opciones constitucionalistas a favor de los nacionalistas. Ganó el PNV (de nuevo como siempre) seguido a distancia de la nueva coalición abertzale, Bildu. El PSE-EE cayó al tercer puesto perdiendo el gobierno y el PP bajó a niveles de principios de los 90. La caída de ambos benefició a IU y UPyD, logrando la segunda un escaño y quedando IU fuera del parlamento al no tener el voto concentrado, como UPyD sí lo tuvo, en una provincia.

Fue más significativo el caso gallego. El PP ganó por mayoría absoluta aumentando escaños…pero no votos, los cuales, de hecho, perdió respecto a 2009. Por su parte, el PSOE se descalabró de manera muy significativa a favor de una nueva coalición de izquierdas, nacionalista y ecologista, Alternativa Galega de Esquerda, que estaba formada por el partido nacionalista Anova, Izquierda Unida, Equo y Espazo Ecosocialista. Dicha coalición quedó en tercer lugar pero superó al PSOE en las grandes ciudades de la provincia de A Coruña como la capital provincial y la capital autonómica, Santiago. El otro afectado por la irrupción de AGE fue el BNG, un partido ya clásico en la política gallega. 

 Resultados de las elecciones autonómicas en la provincia de A Coruña. En el conjunto de Galicia, el PSOE superó a AGE por seis puntos.

 En cuanto a Cataluña, el proceso fue muy distinto y aún más particular que en el País Vasco debido al proceso soberanista abierto y que aún continúa.

Por otro lado, los medios de comunicación ofrecen encuestas y sondeos electorales de opinión absolutamente transgresores con lo que habíamos visto hasta ahora (bipartidismo en general). En el pasado octubre el diario El País ofreció un sondeo de la Comunidad Valenciana en el que el PP perdía la mayoría absoluta dejándose nada menos que un 15 % de los votos y pasando de 55 a 42 escaños. Sin embargo, el PSOE no salía mejor librado al perder ocho puntos y pasar de 33 a 25 escaños. Los grandes beneficiados, los partidos que ahora son minoritarios: Izquierda Unida, Coalició Compromís (formada por los nacionalistas del Bloc, los ecosocialistas de Iniciativa y los ecologistas de Els Verds y Equo) y Unión Progreso y Democracia con 13 escaños los dos primeros y la entrada en les Corts de UPyD con 6 diputados. Este escenario podría abrir un tripartito de izquierdas o un gobierno en minoría de PP y UPyD. 



Esta misma semana El País también ofreció un sondeo pero en la Comunidad de Madrid, otro feudo hasta ahora del PP. En dicho sondeo ocurría algo parecido: el PP caía considerablemente sangrando de 72 escaños actuales a 54 y pasando de casi el 52 % de los votos a solo un 35 %. El PSOE le acompaña en la sangría: de 36 a 30 diputados y seis puntos menos de voto. Sin embargo, la diferencia respecto a Valencia radica en que el PSOE en el sondeo de Madrid solo se separaba un punto de Izquierda Unida, que daría un gran salto de 13 a 29 escaños subiendo 9 puntos porcentuales. Esto abre la posibilidad, a dos años vista, de un sorpasso que siempre ha ansiado IU. Por detrás, UPyD dobla sus escaños pasando de 8 actuales a 16 y convirtiéndose en la llave del gobierno al no alcanzar ni PP ni PSOE e IU la mayoría. EQUO se queda casi en el 4 % de los votos pero sin escaños ya que la barrera en Madrid es el 5 %, aunque con una campaña electoral fuerte tampoco puede descartarse la entrada de dicha formación.



 Tomando todos estos datos y a falta de un año para las elecciones europeas y de dos para las autonómicas, se observa que algo está cambiando en la intención de voto de buena parte de la población y que el bipartidismo parece agotado abriéndose nuevas vías que podrían conducir a un modelo de partidos diferente al que hasta ahora ha prevalecido. Y todo ello sin siquiera tocar la ley electoral, muy significativo.

2 comentarios:

  1. Excelente análisis César. Si, todo parece indicar los que algunos aplauden como si una victoria se tratase. El fin de lo que se ha llamado "bipartidismo". Y la pregunta es ¿qué es lo que viene ahora? Todo parece indicar un sistema atomizado a la Italiana en el que la ingobernabilidad y la inestabilidad polítca será la constante predominante. ¿Esto es lo que había que celebrar?

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  2. Te equivocas si celebro o no el proceso. Lo analizo tal y como lo observo, es a los politólogos a los que les corresponde analizar si va a ser un sistema a la italiana, a la holandesa o a la británica. De momento el sistema está cambiando, y no por culpa de los ciudadanos como yo, precisamente.

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