viernes, 21 de octubre de 2011

El fin del terror

Hay días que pueden catalogarse de históricos. Ayer fue uno. Tras más de 43 años de violencia terrorista en España, la banda terrorista ETA (Euskadi Ta Askatasuna, Euskadi y Libertad) declaró el cese definitivo de la lucha armada, de forma unilateral y sin cesiones por parte del Estado.

ETA nació en 1959 como un grupo cultural escindido del Partido Nacionalista Vasco. Se enfrentó desde el principio a la dictadura franquista con unos ideales abertzales, es decir, nacionalistas vascos y de izquierda socialista y marxista-leninista.

En esos primeros tiempos contó con el apoyo de la mayoría de la población al tratarse de un movimiento antifranquista más. Su mayor golpe en esta etapa fue el asesinato del presidente del Gobierno y posible sucesor de Franco, Luis Carrero Blanco. Sin embargo también comenzó a mostrar un rostro siniestro: su primer asesinada probablemente fue el de un bebé de menos de dos años por una mochila bomba en la estación de Donostia. Sin embargo, su primer atentado mortal reivindicado por ellos fue el asesinato de un guardia civil en 1968.

Con la Transición a la democracia a partir de la muerte del dictador ETA no paró en sus atentados que comenzaron a ser casi diarios, con decenas de asesinados. No entendieron que se estaba preparando una democracia basada en la libertad de elección de los representantes políticos y en un régimen de libertades. Se sucedieron los gobiernos, tanto en España como en la nueva autonomía de Euskadi, y ETA siguió sin ver lo absurdo de su lucha. Fue condenada como organización terrorista por la mayoría de Estados y organizaciones internacionales y sometida a un acoso policial continuo. La extorsión violenta a empresarios vascos y navarros les permitió continuar con sus atentados dos décadas y su brazo político, Herri Batasuna, distaba mucho de mostrarse alejado de esa postura.

En los 80 el atentado más grave fue el que cometieron en un supermercado de Barcelona que produjo decenas de muertos. En los 90 el punto de inflexión fue el asesinato de Miguel Ángel Blanco, concejal del PP que había sido raptado por los etarras dos días antes. La exigencia de los etarras al Gobierno de España era el traslado inmediato de los presos al País Vasco. Finalmente, asesinaron al joven concejal. En este momento mucha gente de Euskadi abrió los ojos pues este suceso conmocionó al país.

En 1998 comenzó una tregua que duró un año. Fue en la siguiente década, la de los 2000, cuando ETA comenzó a perder mucha influencia y capacidad operativa por la presión policial tanto de España como de Francia y Portugal, países en los que ETA intentaba crear bases operativas.
Mientras tanto, se creó una nueva Ley de Partidos: si un partido quería presentarse a las elecciones debía condenar explícitamente la violencia y estar totalmente desvinculado de la banda terrorista. Así, fue ilegalizada Batasuna y sus continuas sucesoras (PCTV, ANV, D3M, etc.).

Sin embargo, en los últimos dos años ha habido cambios. Tras una nueva tregua en el año 2006 que ETA voló en pedazos al colocar una bomba en el aeropuerto de Barajas que mató a dos personas, la izquierda Abertzale, el principal sostén de ETA, comenzó a desvincularse de ella al entender la inutilidad de continuar la violencia. De esta forma, comenzaron a condenar la violencia por primera vez en 50 años.

ETA estaba cada vez más débil y esto se acentuó cuando decidió no extorsionar más a empresarios. Sin financiación, con pocos miembros y con su brazo político condenando la violencia, ETA ayer decidió poner punto y final a la violencia.

En lo político la izquierda abertzale se pudo presentar a las elecciones municipales del pasado mayo en una coalición con otros partidos tradicionalmente opuestos a ETA llamada Bildu que obtuvo un resultado histórico y se hizo con numerosos ayuntamientos y con la Diputación foral de Gipuzkoa.

Ahora se presentan de nuevo con Aralar en la coalición Amaiur a las elecciones generales y se prevé un buen resultado debido al fin de la violencia etarra.

Sin embargo, aún queda mucho por hacer y los demócratas debemos estar unidos. El próximo gobierno de España, sea de PP o de PSOE, deberá buscar una solución, una solución que podría estar más cerca que nunca ahora que no hay bombas y tiros en la nuca.

Para finalizar quiero recordar a esas 839 personas que fueron asesinadas a veces por pensar diferente, otras por hacer su trabajo y otras tristemente por fatalidad del destino.

En el año 2002 fue el atentado etarra que más cerca me ha pillado en la vida. Fue en Santa Pola, un pueblo costero en Alicante. Los terroristas colocaron un coche bomba en la casa cuartel de la guardia civil del pueblo. Yo estaba en la playa pero vi y oí la explosión: un estruendo que retumbó por toda la costa y una nube blanca que se elevó por encima de los pisos. Por supuesto, estaba lejos para dañarme pero dos personas no tuvieron esa suerte: un señor que esperaba al autobús que fue alcanzado por la metralla muriendo en el acto y una niña hija de un guardia civil que murió cuando la pared de la casa cuartel cayó sobre ella. Por ellos y por las demás víctimas de la barbarie terrorista escribo este artículo y para que no haya ni una persona más asesinada. DEP

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