viernes, 4 de junio de 2010

Malos tiempos para la política


Corren malos tiempos para la política. España se encuentra en la peor situación de las últimas décadas. Ya no sólo por la dura crisis económica que tiene al país en jaque sino también por la crisis política. La gente está harta de los partidos políticos y desencantada con los líderes. Sólo hay que ver las encuestas: tanto el presidente del gobierno como el líder de la oposición causan rechazo generalizado en los ciudadanos, suspenden y generan desconfianza. Podemos decir que estamos ante los peores líderes de la democracia. Atrás quedaron los tándemes Suárez-González, Calvo Sotelo-González, González-Fraga, González-Aznar e incluso Aznar-Zapatero. La gente desconfía de Zapatero y Rajoy y no les da credibilidad. La poca confianza en Zapatero se esfumó con el plan de ajuste (necesario) de la economía española y se está agravando con la reforma laboral. Las tornas se han cambiado de forma depresiva: los empresarios apoyando a Zapatero y los sindicatos a mano con la oposición conservadora. El mundo al revés.

Sin embargo, hasta hace poco creía que la política municipal, a pesar de sus corrupciones y sus enchufismos, seguía siendo motivo de esperanza para la ciudadanía como modelo político a seguir. Nada más lejos de la realidad. He visitado multitud de municipios por España, sobre todo por la Comunidad de Madrid, y he visto que lo normal es encontrar alcaldes que ignoran los problemas de su municipio y se interesan sobre todo en su bien personal. Sean del partido que sean, muchos alcaldes son perezosos y egoístas y no merecen estar en ese cargo. No es el caso de mi municipio, Torrejón de Ardoz, en el que en los últimos diez años se ha dado un cambio y un continuo transformador maravilloso que ha hecho de un pueblo sucio y más bien feo, con escasas zonas verdes y políticas sociales, a una “gran ciudad” de la Comunidad de Madrid con abundantes equipamientos culturales, deportivos, de ocio, etc. Y eso es un trabajo de todos, sean del partido que sean. Tanto los gobiernos socialistas entre 1999-2007 como del actual del Partido Popular pese a sus negligencias. Ambos han tenido ganas de hacer política municipal y de transformar la ciudad y modernizarla.

Pero esta situación no se repite en otras ciudades de la Comunidad de Madrid. La mayoría de los gobiernos son perezosos y desinteresados en trabajar por su ciudad: voy a hablar de varios casos que conozco y he visto con mis propios ojos, sean del partido que sean porque, en estos casos, se demuestra la poca talla de muchos alcaldes.

Empezaré por nuestra vecina Alcalá de Henares (PP). Destaca por tener un casco histórico inmaculado y precioso mientras que el resto de la ciudad permanece en algo parecido al olvido pese a haberse creado un carril bici de 1 metro de ancho como máximo que atraviesa las calles sin señalizarse: una chapuza. El barrio de mis abuelos que está entre la zona conocida como “La Rinconada” y el barrio de la Puerta de Madrid lleva sin ver una máquina de asfaltar más de treinta años por lo que sus calles están llenas de socavones. ¿Quién tiene la culpa? Todos los gobiernos municipales de la democracia en Alcalá. El actual gobierno de Bartolomé González se gasta el dinero en ese carril bici y en mantener los edificios antiguos que están garantizados por subvenciones de la UNESCO al ser Patrimonio de la Humanidad, yo lo llamaría poca vergüenza.

Paso a otra ciudad de mi zona: Coslada (PSOE-IU-PIC). Este municipio apareció en las noticias por una gran riada que hubo hace un año aproximadamente que se llevó una calle por delante y mató a una persona. El alcalde de la ciudad apareció por ese barrio por PRIMERA VEZ por la muerte de esa persona. Más tarde hubo una nueva inundación y ya no apareció. ¿Vergonzoso? Para mí sí. La dejadez del ayuntamiento en ese barrio conocido como Ciudad 70 o La Colina, permitió la creación de casas ilegales en un antiguo cauce de arroyo lo que provocó esa inundación. Además el sistema de alcantarillado en la ciudad es pésimo añadiendo el problema de que Coslada tiene importantes desniveles debido a su relieve lo que provoca que haya mayores posibilidades de riadas. En definitiva: abandono de una zona de la ciudad mientras se inauguraban a bombo y platillo las nuevas estaciones de Metro.

Otros casos de abandono son Getafe (PSOE-IU), donde hay muchas calles que piden a gritos un asfaltado inmediato o Leganés (PSOE-IU) en donde su alcalde se gasta una importante suma de dinero en un coche oficial blindado. ¿Pero qué es esto?

Siendo así las cosas en los ayuntamientos y en la actual crisis a nivel nacional, ¿Cómo quieren que la gente no tenga percepción negativa de los políticos?

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