74 años sin olvidar el horror


Llegada de un convoy a un campo de exterminio nazi. La mayoría de las personas eran enviadas directamente a la cámara de gas.

Hoy hace 74 años (27 de enero de 1945) el ejército soviético entraba en el mismo Infierno en la Tierra: el campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau. Estaba situado en una Polonia ocupada brutalmente por la Alemania Nazi y servía a los asesinos de dicho régimen para eliminar físicamente a todas aquellas personas que ellos consideraban inferiores: principalmente judíos (un 90 % de los asesinados en el campo), pero también opositores políticos, gitanos, homosexuales, testigos de Jehová, personas con discapacidad, etc. 
 
El campo estaba dividido en realidad en tres: Auschwitz I, el original y centro administrativo en donde se ubicaba el acceso principal con la tristemente famosa frase (Arbeit macht frei, el trabajo libera); Auschwitz II-Birkenau, el de mayores dimensiones y en donde la mayor parte de los presos fueron asesinados; y Auschwitz III, un campo de trabajo forzado en donde estuvieron presos miles de esclavos para los nazis. 

Con el objetivo de asesinar a los presos lo más rápidamente posible, el Estado nazi ideó un horrible método de exterminio en masa: las cámaras de gas. Las personas enviadas a los campos entrarían directamente a las cámaras con el pretexto de que eran duchas y allí eran asesinadas en pocos minutos por centenares con un gas llamado Zyklon B, un pesticida. 

Todo esto lo sabemos no solo porque se llegó a los campos antes de que los nazis pudiesen borrar las pruebas sino por el testimonio de los supervivientes, destacando el de Miklós Nyiszli, un médico húngaro de religión judía que fue enviado a Auschwitz. Al ser un reputado doctor en su país, fue incorporado (por la fuerza evidentemente) al equipo del pseudomédico Joseph Mengele, miembro del Partido Nazi y sádico que hizo investigaciones atroces con personas que él consideraba interesantes, como gemelos, personas con discapacidad o enanos. 

Fotografía de Miklós Nyiszli, médico húngaro que sobrevivió al Holocausto y pudo dar testimonio del horror de las cámaras de gas y de los experimentos con humanos del cruel Mengele.


El testimonio de Nyiszli, recogido en su libro, Fui asistente del doctor Mengele, es sobrecogedor pero clave para conocer el horror del Holocausto. Recojo a continuación una breve parte del mismo. Es una lectura dura, pero necesaria para entender.  Narra el procedimiento para, según llegaban las personas al campo, exterminarlas en las cámaras.

“Llega hasta mí el ruido de las órdenes, de los gritos y de los pasos rápidos. Provienen de la sala de calderas de los crematorios: se están preparando para recibir a los recién llegados. […] Los hornos alcanzan su máxima temperatura. El lugar donde se incineran los cuerpos es grande, luminoso, pintado de blanco, con el suelo de cemento y enormes ventanas. El interior es de ladrillo rojo y cada horno está separado de los demás. Las puertas metálicas que cierran los hornos están tan relucientes que proyectan sombras en toda la sala. 

Cinco o seis minutos después, los deportados se encuentran frente al portón. El grupo, ordenado en filas de a cinco, entra en el patio. Lo que va a pasar ahora es muy difícil de prever. Los que podrían saberlo no sobreviven para contarlo. La fila de la izquierda acaba en los crematorios. Por supuesto, su destino no es el campo para el descanso de enfermos, mayores y niños, como los alemanes dicen a los prisioneros del grupo de la derecha, aptos para el trabajo. 

Los niños, medio dormidos, se agarran a las enaguas de sus madres. Los más pequeños van sobre la espalda de sus padres. Algunos empujan carritos de bebés. […] Los recién llegados enseguida se dan cuenta de la presencia de unos grifos en el patio. Las filas se rompen y muchos se lanzan a beber: durante cinco días casi no han probado el agua. Lentamente vuelven a las filas. 

Avanzan unos cien metros más por un callejón de tierra hasta llegar a una barrera de hierro, donde empieza una escalera que les conduce a un subterráneo. Antes de bajar, un letreo informa, en alemán, francés, griego y húngaro, de que allí se encuentran las duchas y el cuarto para la desinfección. La información tranquiliza tanto a quienes sospechaban algo como a los que no tenían ni idea de lo que estaba pasando. Bajan la escalera, casi satisfechos. 

Encuentran una gran sala, bien iluminada y pintada, de unos cincuenta metros. En medio de la sala hay columnas. Alrededor de ellas y de las paredes hay bancos y encima de ellos perchas numeradas. En los letreros, en diferentes idiomas, se informa de que hay que atarse los zapatos y recordar el número de percha para evitar desórdenes inútiles a la vuelta. […] Todo se desarrolla con mucho orden. El objetivo es no mezclar los millones de zapatos que deben salir inmediatamente hacia el Tercer Reich. Lo mismo sucede con la ropa: tiene que llegar en buen estado a la población alemana que sufre los bombardeos. En la sala hay centenares de hombres, mujeres y niños. Entran los miembros de las SS y dan una orden: “¡Desnúdense!”. Tienen diez minutos. Todos permanecen inmóviles. Las mujeres y las niñas, con vergüenza, miran a su alrededor sin saber qué hacer. Se repite la orden. Su voz denota impaciencia y amenaza. 

[…] Empiezan a desnudarse lentamente. Diez minutos después todo el mundo está desnudo. Los vestidos están colgados de las perchas, mientras que los zapatos están atados y colocados al lado de los bancos. Todos recuerdan muy bien el número de su percha. 

Los SS se abren paso entre la muchedumbre, que se dirige hacia el gran portón de roble situado al fondo. Nada más abrirlo entran a otra gran sala, también bien iluminada. El local es más o menos la mitad que el anterior. No tiene ni bancos ni perchas. En el centro hay grandes pilares cuadrados. No sostienen el techo, sino que son enormes canalones de latón con los lados perforados, como un gran filtro. 

Ya están todos dentro. Se escucha una orden: “¡SS, salid de las duchas!”. Salen y se verifica escrupulosamente que ninguno de ellos se ha quedado dentro. El portón se cierra con fuerza. 

Mientras tanto, un furgón acaba de llegar el patio. Es una ambulancia de la Cruz Roja, de la que bajan un SS y un miembro del servicio sanitario de las SS. Este último tiene en la mano cuatro latas de color verde. 

Atraviesan el césped y pasan sobre el techo del subterráneo, del que sobresalen cuatro pequeñas chimeneas de cemento. Se acercan a la primera y, tras protegerse con máscaras de gas, quitan la tapa de cemento. Después retiran el sello de fabricación de la lata y, a través de la chimenea, derraman el contenido: piedrecillas del tamaño de una alubia, de color verde. Estas caes a través de los canalones perforados, sin salirse. Se quedan dentro de los tubos. Es el Zyklon B, que emana gas nada más entrar en contacto con el aire. Se arroja a través de los orificios de los canalones y en pocos segundos invade la sala. En cinco minutos liquidan el convoy entero. 

La ambulancia con el símbolo de la Cruz Roja aparece cada vez que llega un tren. […] Llevar el gas de la muerte en un vehículo oficial con el símbolo internacional de la Cruz Roja es una precaución ciertamente ingeniosa, pero también una cobardía absoluta

Los dos asesinos que traían el gas esperan cinco minutos más para asegurarse de que han cumplido bien su misión. Fuman un cigarro sentados en el coche. Acaban de matar a 3.000 personas. 

[…] Aquí no tengo ninguna obligación, pero aun así he bajado donde se encuentran los muertos. He adquirido una responsabilidad muy grande con mi gente y con el mundo entero: si por alguna razón, por los caprichos del destino, salgo vivo de aquí (algo con lo que no puedo contar ni hacerme ilusiones), podré ofrecer testimonio de todo lo que he visto con mis propios ojos

[…] En grupos de tres se ocupan de colocar los cadáveres obre unas literas especiales. Las grandes puertas metálicas de los hornos se abren automáticamente. A continuación, empujan las literas al interior, donde hay fuego incandescente. Arrojada la carga, los vuelven a extraer, rojos, sobrecalentados por la alta temperatura de los hornos. 

Los cadáveres se convierten en ceniza en veinte minutos. En el crematorio hay quince hornos. La capacidad operativa es de 5.000 cuerpos al día. Unas 20.000 personas entran diariamente en las cámaras de gas para luego acabar en los hornos. Las almas de 20.000 personas salen cada día de las chimeneas de Auschwitz. No queda nada de ellas, solo un montón de cenizas en el patio del crematorio. Más tarde, autocares las recogen para echarlas al río Vístula, que fluye a unos kilómetros de aquí”. 

Habrá quien considere que esta lectura es motivo de morbo, pero es memoria histórica. No podemos permitirnos como especie olvidar los horrendos sucesos que se dieron no solo en Auschwitz sino en la mayoría de los campos nazis repartidos por Europa. Un genocidio preparado escrupulosamente en la que se creía cuna de la civilización, Europa. 

BIBLIOGRAFÍA
NYISZLI, M. Fui asistente del doctor Mengele. Cracovia: Frap-Books, 2011. 
PAREDES, J. (Coord.). Historia Universal Contemporánea. Barcelona: Ariel, 2010. 

Las monedas en el mundo

La moneda como medio de circulación de productos y mercancías es muy antigua. Comenzó a utilizarse en los siglos VII y VI a. C en la actual Turquía como un medio más efectivo que el trueque, al fijar unos precios. La moneda es un invento destacado para la Humanidad, porque reflejó que los humanos fueron capaces de asignar un valor a una pieza de metal que, sobre todo actualmente, en realidad no vale nada debido a la pobreza del mineral empleado para crear esa moneda. 
Antigua moneda de dracma griega. Su moneda actual de 1 euro representa esta en su cara nacional.
En China comenzaron a emplear no solo monedas sino también billetes, papel moneda, cuyo valor en la práctica es inexistente al ser un papel. Así, los humanos les asignamos un valor determinado que, en principio, no tendrían. 

Casi desde el principio de la historia de la moneda, ha habido divisas más extendidas que otras debido a ser las empleadas por grandes imperios. Por ejemplo, en la Antigüedad destacaron las monedas griegas y romanas como un medio de pago a lo largo del Mediterráneo. Más tarde, fueron las monedas de países como España (real de a ocho) las empleadas como divisa franca en grandes áreas del mundo. 

Actualmente, sigue habiendo monedas mucho más importantes que otras en cuanto a su valor: el dólar estadounidense y el euro, sobre todo, están extendidos por todo el mundo. 
 La influencia en el mundo del dólar y del euro. En azul oscuro, países de la UE que utilizan el euro. En azul claro, países de fuera de la UE que emplean el euro. En morado, países que utilizan monedas ligadas al euro. En verde oscuro, Estados Unidos, que utiliza su dólar. En verde claro, países que utilizan el dólar estadounidense. En color caqui, monedas ligadas al dólar.

Además, es curioso observar que los nombres de las monedas a veces se repiten por zonas geográficas: la corona aparece en el norte de Europa, el dinar en muchos países árabes y en Serbia, el peso en Iberoamérica y Filipinas, el franco en muchas antiguas colonias francesas (el franco era la moneda en Francia antes del euro), la rupia en el subcontinente indio, el dólar en países anglosajones, etc. 

Así, vamos a ver esas monedas por países, entre las que veremos muchas que solo se utilizan en una nación y otras extendidas a lo largo y ancho del mundo. 

-          Afganistán: Afgani
-          Albania: Lek
-          Alemania: Euro
 Billete de 20 euros. Son iguales para todos los países que usan esta moneda. Cada valor posee un estilo artístico que avanza cronológicamente conforme al valor del billete: 5 euros (arte clásico), 10 euros (arte románico), 20 euros (gótico), 50 euros (renacentista), 100 euros (barroco) y 200 euros (modernista).
-          Andorra: Euro
-          Angola: Kwanza
-          Antigua y Barbuda: Dólar del Caribe Oriental
-          Arabia Saudita: Riyal saudí
-          Argelia: Dinar argelino
-          Argentina: Peso argentino
-          Armenia: Dram
-          Australia: Dólar australiano
-          Austria: Euro
-          Azerbaiyán: Manat
-          Bahamas: Dólar bahameño
-           Baréin: Dinar bahreiní
-          Bangladesh: Taka
-          Barbados: Dólar de Barbados
-          Bélgica: Euro
-          Belice: Dólar beliceño
-          Benín: Franco CFA de África Occidental
Billete de 500 francos de África Occidental. Todos son emitidos por el banco central de esos países.
-          Bielorrusia: Rublo bielorruso
-          Birmania: Kyat
-          Bolivia: Boliviano
-          Bosnia y Herzegovina: Marco convertible
-          Botsuana: Pula
-          Brasil: Real
-          Brunei: Dólar de Brunei
-          Bulgaria: Lev
-          Burkina Faso: Franco CFA de África Occidental
-          Burundi: Franco burundés
-          Bután: Ngultrum
-          Cabo Verde: Escudo caboverdiano
-          Camboya: Riel
-          Camerún: Franco CFA de África Central
-          Canadá: Dólar canadiense
-          Chad: Franco CFA de África Central
-          Chile: Peso chileno
-          China: Yuan
 Billete de un yuan chino. Aparece representado el padre fundador de la República Popular China, Mao Tse-Tung.
-          Chipre: Euro
-          Colombia: Peso colombiano
-          Comoras: Franco comorano
-          Congo: Franco CFA de África Central
-          República Democrática del Congo: Franco congoleño
-          Corea del Norte: Won norcoreano
-          Corea del Sur: Won surcoreano
-          Costa de Marfil: Franco CFA de África Occidental
-          Costa Rica: Colón costarricense
-          Croacia: Kuna
-          Cuba: Peso cubano
-          Dinamarca: Corona danesa
-          Dominica: Dólar del Caribe Oriental
-          Ecuador: Dólar estadounidense
-          Egipto: Libra egipcia
-          El Salvador: Colón salvadoreño/Dólar estadounidense
-          Emiratos Árabes Unidos: Dirham de los Emiratos Árabes Unidos
-          Eritrea: Nakfa
-          Eslovaquia: Euro
-          Eslovenia: Euro
-          España: Euro
-          Estados Unidos: Dólar estadounidense
El famoso billete de un dólar de EEUU.
 
-          Estonia: Euro
-          Etiopía: Birr
-          Filipinas: Peso filipino
-          Finlandia: Euro
-          Fiyi: Dólar fiyiano
-          Francia: Euro
-          Gabón: Franco CFA de África Central
-          Gambia: Dalasi
-          Georgia: Lari
-          Ghana: Cedi
-          Granada: Dólar del Caribe Oriental
-          Grecia: Euro
-          Guatemala: Quetzal
-          Guinea: Franco guineano
-          Guinea-Bissau: Franco CFA de África Occidental
-          Guinea Ecuatorial: franco CFA de África Central
-          Guyana: Dólar guyanés
-          Haití: Gourde
-          Honduras: Lempira
-          Hungría: Forinto
-          India: Rupia india
Billete de diez rupias indias. Aparece representado Mahatma Gandhi, el principal impulsor de la independencia del país.
-          Indonesia: Rupia indonesia
-          Irán: Rial iraní
-          Irak: Dinar iraquí
-          Irlanda: Euro
-          Islandia: Corona islandesa
-          Islas Marshall: Dólar estadounidense
-          Islas Salomón: Dólar de las Islas Salomón
-          Israel: Nuevo shéquel
-          Italia: Euro
-          Jamaica: Dólar jamaiquino
-          Japón: Yen
-          Jordania: Dinar jordano
-          Kazajistán: Tenge
-          Kenia: Chelín keniano
-          Kirguistán: Som kirguizo
-          Kiribati: Dólar de Kiribati/Dólar australiano
-          Kosovo: Euro
-          Kuwait: Dinar kuwaití
-          Laos: Kip
-          Lesoto: Loti
-          Letonia: Euro
-          Líbano: Libra libanesa
-          Liberia: Dólar liberiano
-          Libia: Dinar libio
-          Liechtenstein: Franco suizo
-          Lituania: Euro
-          Luxemburgo: Euro
-          Macedonia: Denar
-          Madagascar: Ariary malgache
-          Malasia: Ringgit
-          Malaui: Kwacha malauí
-          Maldivas: Rupia de Maldivas
-          Malí: Franco CFA de África Occidental
-          Malta: Euro
-          Marruecos: Dirham marroquí
-          Mauricio: Rupia de Mauricio
-          Mauritania: Uguiya
-          México: Peso mexicano
Billete de 500 pesos mexicanos. Aparece el presidente Benito Juárez.
-          Micronesia: Dólar estadounidense
-          Moldavia: Leu moldavo
-          Mónaco: Euro
-          Mongolia: Tugrik
-          Montenegro: Euro
-          Montserrat: Dólar del Caribe Oriental
-          Mozambique: Metical
-          Namibia: Dólar namibio
-          Nauru: Dólar nauruano/Dólar australiano
-          Nepal: Rupia nepalí
-          Nicaragua: Córdoba
-          Níger: Franco CFA de África Occidental
-          Nigeria: Naira
-          Noruega: Corona noruega
-          Nueva Zelanda: Dólar neozelandés
-          Omán: Rial omaní
-          Países Bajos: Euro
-          Pakistán: Rupia pakistaní
-          Palaos: Dólar palauano/Dólar estadounidense
-          Palestina: Nuevo shéquel/Dinar jordano
-          Panamá: Balboa/Dólar estadounidense
-          Papúa Nueva Guinea: Kina
-          Paraguay: Guaraní
-          Perú: Nuevo Sol
-          Polonia: Zloty
-          Portugal: Euro
-          Puerto Rico: Dólar estadounidense
-          Qatar: Riyal qatarí
-          Reino Unido: Libra esterlina
Billete de 50 libras. Aparece representada la reina Isabel II.
-          República Centroafricana: Franco CFA de África Central
-          República Checa: Corona checa
-          República Dominicana: Peso dominicano
-          Ruanda: Franco ruandés
-          Rumania: Leu rumano
-          Rusia: Rublo ruso
-          Sáhara Occidental: Peseta saharaui/Dirham marroquí/Dinar argelino
-          Samoa: Tala
-          San Cristóbal y Nieves: Dólar del Caribe Oriental
-          San Marino: Euro
-          Santa Lucía: Dólar del Caribe Oriental
-          Santo Tomé y Príncipe: Dobra
-          San Vicente y las Granadinas: Dólar del Caribe Oriental
-          Senegal: Franco CFA de África Occidental
-          Serbia: Dinar serbio
-          Seychelles: Rupia de Seychelles
-          Sierra Leona: Leone
-          Singapur: Dólar de Singapur
-          Siria: Libra siria
-          Somalia: Chelín somalí
-          Sri Lanka: Rupia de Sri Lanka
-          Suazilandia: Lilangeni
-          Sudáfrica: Rand sudafricano
-          Sudán: Libra sudanesa
-          Sudán del Sur: Libra sursudanesa
-          Suecia: Corona sueca
-          Suiza: Franco suizo
-          Surinam: Dólar surinamés
-          Tailandia: Baht
-          Taiwán: Nuevo dólar taiwanés
-          Tanzania: Chelín tanzano
-          Tayikistán: Somoni
-          Timor Oriental: Dólar estadounidense
-          Togo: Franco CFA de África Occidental
-          Tonga: Pa’anga
-          Trinidad y Tobago: Dólar trinitense
-          Túnez: Dinar tunecino
-          Turquía: Lira turca
-          Turkmenistán: Manat
-          Tuvalu: Dólar tuvaluano/Dólar australiano
-          Ucrania: Grivna
-          Uganda: Chelín ugandés
-          Uruguay: Peso uruguayo
-          Uzbekistán: Som uzbeko
-          Vanuatu: Vatu
-          Ciudad del Vaticano: Euro
-          Venezuela: Bolívar
-          Vietnam: Dong
-          Yemen: Rial yemení
-          Yibuti: Franco yibutiano
-          Zambia: Kwacha zambiano
-          Zimbabue: Dólar estadounidense/Pula/Libra esterlina/Rand/Yuan/Yen/Euro/Rupia india/Dólar australiano

Países del mundo: Chile

  Bandera de Chile, apodada La Estrella Solitaria. El azul representa el cielo, el blanco la nieve de las cumbres de los Andes, el rojo la s...