Imagen de la semana: ¿nacionalidades o regiones?

En verde oscuro, comunidades que se definen como nacionalidades que ya tuvieron estatuto de autonomía en la II República y, por ello, son llamadas históricas. En verde claro, comunidades que se definen como nacionalidades, con estatutos desde 1981. El resto, comunidades que se definen como regiones, identidades o comunidades.

España se organiza en 17 comunidades autónomas y dos ciudades autónomas desde la aprobación de la Constitución de 1978. Sin embargo, no todas las comunidades tienen las mismas competencias, dividiéndose en dos grupos según cómo fue su acceso a la autonomía.

Las comunidades llamadas históricas ya tuvieron estatuto de autonomía durante la II República: Galicia, País Vasco y Cataluña. La única que pudo desarrollarlo fue Cataluña, ya que el País Vasco lo aprobó en 1936 y en 1937, tras ser conquistado por el bando sublevado en la Guerra Civil, perdió su autonomía. Galicia aprobó su estatuto pero no llegó a entrar en vigor debido a la guerra. Las demás comunidades no llegaron a aprobar estatutos, aunque algunos estaban en discusión.

Tras la dictadura franquista, a nueva democracia volvió a reconocer el derecho de autonomía a las regiones, plasmado en los estatutos de autonomía de cada comunidad. Sin embargo, en los estatutos cada comunidad se define de una manera distinta, y así resulta en que en España hay distintas nacionalidades, regiones, identidades y comunidades.

Veamos ahora cómo definen a cada comunidad sus estatutos:

Galicia, nacionalidad histórica, se constituye en Comunidad Autónoma para acceder a su autogobierno, de conformidad con la Constitución Española y con el presente Estatuto, que es su norma institucional básica.

Asturias se constituye en Comunidad Autónoma de acuerdo con la Constitución y el presente Estatuto que es su norma institucional básica. (se la denomina también comunidad histórica).

Cantabria, como comunidad histórica, para ejercer su derecho al autogobierno reconocido constitucionalmente, se constituye en Comunidad Autónoma de acuerdo con la Constitución y el presente Estatuto, que es su norma institucional básica.

El Pueblo Vasco o Euskal-Herria, como expresión de su nacionalidad, y para acceder a su autogobierno, se constituye en Comunidad Autónoma dentro del Estado Español bajo la denominación de Euskadi o País Vasco, de acuerdo con la Constitución y con el presente Estatuto, que es su norma institucional básica.

Navarra constituye una Comunidad Foral con régimen, autonomía e instituciones propias, indivisible integrada en la Nación española y solidaria con todos sus pueblos.

La Rioja, como expresión de su identidad histórica y en el ejercicio del derecho al autogobierno recogido en la Constitución Española, se constituye en Comunidad Autónoma dentro del Estado Español, de acuerdo con la Constitución y el presente Estatuto que es su norma institucional básica.

Castilla y León es una comunidad histórica y cultural que tiene su origen en los antiguos Reinos de León y de Castilla, ha contribuido de modo decisivo a la formación de España como Nación, ejerce su derecho al autogobierno y se constituye en Comunidad Autónoma en el marco de la Constitución y del presente Estatuto de Autonomía.

Aragón, nacionalidad histórica, ejerce su autogobierno de acuerdo con el presente Estatuto, en el ejercicio del derecho a la autonomía que la Constitución reconoce y garantiza a toda nacionalidad.

Cataluña, como nacionalidad, ejerce su autogobierno constituida en Comunidad Autónoma de acuerdo con la Constitución y con el presente Estatuto, que es su norma institucional básica.

El pueblo valenciano, históricamente organizado como Reino de Valencia, se constituye en Comunidad Autónoma, dentro de la unidad de la Nación española, como expresión de su identidad diferenciada como nacionalidad histórica y en el ejercicio del derecho de autogobierno que la Constitución Española reconoce a toda nacionalidad, con la denominación de Comunitat Valenciana.

La nacionalidad histórica que forman las islas de Mallorca, de Menorca, de Ibiza y de Formentera, como expresión de su voluntad colectiva y en el ejercicio del derecho al autogobierno que la Constitución reconoce a las nacionalidades y a las regiones, se constituye en Comunidad Autónoma en el marco de la propia Constitución y del presente Estatuto.

Madrid, en expresión del interés nacional y de sus peculiares características sociales, económicas, históricas y administrativas, en el ejercicio del derecho a la autonomía que la Constitución Española reconoce y garantiza, es una Comunidad Autónoma que organiza su autogobierno de conformidad con la Constitución Española y con el presente Estatuto, que es su norma institucional básica.

Castilla-La Mancha, en el ejercicio del derecho a la autonomía reconocido constitucionalmente, accede a su autogobierno de conformidad con la Constitución Española y el presente Estatuto, que es su norma institucional básica. (se habla de región a lo largo del texto)

Extremadura, como expresión de su identidad regional histórica y por voluntad democrática de los extremeños, se constituye en Comunidad Autónoma, dentro de la unidad de la Nación española, de acuerdo con la Constitución y con el presente Estatuto, que es su norma institucional básica.

Andalucía, como nacionalidad histórica y en el ejercicio del derecho de autogobierno que reconoce la Constitución, se constituye en Comunidad Autónoma en el marco de la unidad de la nación española y conforme al artículo 2 de la Constitución.

La provincia de Murcia, como expresión de su entidad regional histórica, dentro de la indisoluble unidad de España, se constituye en Comunidad Autónoma, para acceder a su autogobierno, de acuerdo con la Constitución y el presente Estatuto, que es su norma institucional básica.

Canarias es un archipiélago atlántico que, como expresión de su identidad singular basada en sus circunstancias geográficas, históricas y culturales, ejerce el derecho al autogobierno como nacionalidad, constituyéndose en Comunidad Autónoma en el marco del Estado español.

Ceuta, como parte integrante de la Nación española y dentro de su indisoluble unidad, accede a su régimen de autogobierno y goza de autonomía para la gestión de sus intereses y de plena capacidad para el cumplimiento de sus fines, de conformidad con la Constitución, en los términos del presente Estatuto y en el marco de la solidaridad entre todos los territorios de España.

Melilla, como parte integrante de la Nación española y dentro de su indisoluble unidad, accede a su régimen de autogobierno y goza de autonomía para la gestión de sus intereses y de plena capacidad para el cumplimiento de sus fines, de conformidad con la Constitución, en los términos del presente Estatuto y en el marco de la solidaridad entre todos los territorios de España.

Imagen de la semana: las potencias nucleares

 

La amenaza rusa sobre Europa, que ahora parece que casi cuenta con la aprobación de Estados Unidos en un escenario realmente inédito desde la Segunda Guerra Mundial, hace que la disuasión nuclear se vea hasta necesaria.

Las armas nucleares siempre han sido un arma de doble filo. Por un lado disuaden a otros países de iniciar un conflicto ante el riesgo de utilizar este armamento letal que, de hecho, solo se ha empleado dos veces en guerra, ambas por parte de Estados Unidos contra Japón con el objetivo de acabar la Segunda Guerra Mundial en agosto de 1945. El resto de explosiones nucleares que ha habido desde entonces han sido siempre en pruebas y no contra otros países.

Sin embargo, la disuasión ha estado al borde del abismo más de una vez. La peor situación (al menos conocida) fue en el año 1962 cuando la instalación de misiles en Cuba por parte de su aliada, la Unión Soviética, llevó a un ultimátum de Estados Unidos que estuvo a punto de llevar a una guerra nuclear entre las dos superpotencias y, con ello, a la destrucción mutua asegurada. 

Ese es el gran riesgo de las armas nucleares, que la disuasión no frene a las potencias nucleares en caso de conflicto. Hay que tener en cuenta que todos los líderes a la cabeza de países con armas nucleares están dispuestos a utilizarlas si es necesario para defender a sus estados. Y, si se da el caso de que se inicie el proceso, la vuelta atrás es muy complicada. Ken Follet trata un escenario ficticio con esta posibilidad en su novela Nunca. Y pone los pelos de punta.

¿Y cuáles son los países con armas nucleares? En el gráfico superior de El Orden Mundial aparecen claramente. Los dos países con mayor cantidad de cabezas nucleares son Rusia (heredera de la Unión Soviética) y Estados Unidos. En el gráfico distingue entre las armas que están desplegadas, es decir, listas para utilizarse y las que están almacenadas o en espera para desarmarlas. En caso de conflicto nuclear, estas últimas necesitarían de más tiempo para lanzarse. Las desplegadas podrían utilizarse ahora mismo con las debidas órdenes. Rusia tiene más armas en total pero Estados Unidos tiene más desplegadas.

Un dato irónico actualmente es que, con la desintegración de la Unión Soviética, hubo parte del armamento nuclear que no estaba dentro de las fronteras de la actual Rusia... con muchas cabezas nucleares en Ucrania. Este nuevo país se las cedió a Rusia con la promesa de no ser nunca atacada. La historia habría sido muy distinta si Ucrania hubiese mantenido estas armas.

A mucha distancia les sigue China, que además tiene sus armas almacenadas. Francia está en cuarto puesto y tiene todas sus armas desplegadas. Este arsenal nuclear francés es el que ahora se está planteando que sirva como paraguas para el conjunto de la Unión Europea ya que Francia es el único país de la Unión que posee armas nucleares. Reino Unido, miembro de la UE hasta 2020, sigue a Francia en número de cabezas atómicas. 

Tras estos cinco países, que son considerados los vencedores de la Segunda Guerra Mundial y los que todavía hoy son miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas con derecho a veto, hay otros cuatro estados con armas nucleares. Pakistán e India desarrollaron armamento atómico básicamente para amenazarse entre sí y disuadir al otro debido a su enemistad desde la independencia de la India británica y su conflicto por la región de Cachemira.

Israel nunca ha confirmado claramente tener armas nucleares pero el planeta entero sabe que las tiene y que, probablemente, su primera prueba fue en el océano Índico en colaboración con la Sudáfrica del Apartheid. Para Israel poseer armamento nuclear es una garantía de seguridad para su existencia y para el pueblo judío en general. Por ello quiere evitar a toda costa que su enemigo histórico, Irán, se arme también. 

Finalmente, la potencia nuclear más reciente es Corea del Norte. Para este país desarrollar armas nucleares era fundamental para mantener su régimen y disuadir a Estados Unidos de una hipotética invasión. Y, de paso, es una manera de amenazar a Corea del Sur con pruebas periódicas.

Imagen de la semana: las bases de Occidente

 


Desde 1945 Occidente había estado unido en torno a varios conceptos que teníamos muy claros: la democracia liberal, la economía de libre mercado, la libre competencia, el comercio internacional con las menores trabas posibles, un estilo de hacer política moderado... y teníamos claros también quiénes eran los adversarios del mundo occidental: primero la Unión Soviética y el bloque comunista. Después, el terrorismo en sus distintas variables, en especial el islamista. Y, en los últimos años, Rusia y su modelo expansionista por parte política y China como rival económico. 

Las bases de este sistema que unía a los países occidentales fueron, tras la Segunda Guerra Mundial, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en los aspectos militares; y el Plan Marshall en el aspecto económico. Este plan consistió en el envío desde Estados Unidos de millones de dólares para ayudar a los países europeos a recuperarse tras el desastre de la guerra mundial. De esta manera, Washington se aseguraba de que Europa occidental no cayera en manos comunistas como ya había pasado con la Europa del Este. 

Así llegamos a la imagen de esta semana: un cartel estadounidense con propaganda del Plan Marshall. Con las banderas de los países que recibieron el dinero americano (España no estuvo entre ellos al estar aislada por la ayuda de Franco al Eje durante la guerra, aunque fuese indirecta), el texto señala que cualquiera que sea el tiempo, solo alcanzaremos el bienestar JUNTOS. 

Y es que llama mucho la atención esto actualmente, cuando estamos viendo en directo cómo las bases que han sostenido la alianza entre Europa y Estados Unidos se están haciendo añicos ante nuestros ojos. La vuelta a la presidencia de Donald Trump rompe con estos principios: la democracia liberal desde el momento en que se negó a aceptar su derrota electoral en 2020, llegando incluso a llamar a sus seguidores a asaltar el Capitolio. La economía de libre mercado y el comercio internacional cuando inicia unilateralmente guerras comerciales con sus socios tradicionales y vuelve a principios del siglo XIX con aranceles y amenazas constantes. La política moderada sustituida por una política agresiva y matona. Y la sustitución de sus rivales: ahora Rusia es casi una aliada de Estados Unidos y Europa una rival. Un mundo al revés, un mundo loco. 

Recordémoslo otra vez: cualquiera que sea el tiempo, solo alcanzaremos el bienestar JUNTOS.

Países del mundo: Bulgaria

Bandera búlgara con los colores paneslavos, aunque sustituyendo el azul por el verde. El blanco representa la paz, el verde la fertilidad de...