Esta Semana Santa la obra de arte que os presentamos es el Cristo crucificado de Diego Velázquez (siglo XVII). Es una obra magnífica enmarcada en el Barroco, como demuestra el fuerte claroscuro con la figura de Jesús iluminada de una forma artificial como contraste al fondo oscuro.
Cristo aparece sujeto con cuatro clavos y Velázquez, al contrario que otros artistas barrocos, no muestra apenas su sangre (en el Barroco había escuelas como la castellana de escultura que mostraban muchísima sangre, hasta un punto hasta un poco gore).
Otro aspecto interesante en la obra es la gran melena de Cristo, mayor que en otras representaciones. Se dice que Velázquez, frustrado porque la obra no estaba saliendo como él quería, golpeó la zona de la cabeza con el pincel y, para arreglarlo, colocó toda esa melena.


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