2022 ha sido un año, de nuevo, extraño. Aunque parece que hemos controlado la pandemia de covid gracias a las vacunas, hemos tenido otro sobresalto internacional que nos ha afectado a todos y cada uno de nosotros y nosotras debido a sus consecuencias económicas. La invasión rusa de un país vecino y que, aparentemente, era más débil como es Ucrania, provocó una grave crisis que rompió con el statu quo abierto con el fin de la Guerra Fría.
Sin embargo, Ucrania ha aguantado mucho mejor de lo previsto, debido a la disposición de sus habitantes y a la ayuda militar occidental, lo que ha hecho que Rusia se haya replegado al este y sur del país y que la guerra se prolongue, con sus derivadas económicas que afectan al bolsillo de los habitantes de medio mundo.
Sin embargo, en lo personal ha sido un año maravilloso. Contraje matrimonio el pasado julio y, en el viaje posterior, estuve, entre otros lugares, en Roma. La Ciudad Eterna me dejó tan maravillado como me esperaba y, por ello, le dedico este año mi felicitación navideña con la promesa de acudir de nuevo pronto para explorarla todo lo que pueda. La fotografía está realizada por la agencia REUTERS y fue utilizada por la Cadena SER tras una histórica nevada en una ciudad en la que ese fenómeno meteorológico es extraño debido a su localización geográfica.
En cuanto al mensaje, anima a encontrar en nuestros recuerdos y en nuestras vivencias motivos para la esperanza, para continuar y vivir. La cita se la debemos a uno de los grandes escritores y filósofos españoles, Miguel de Unamuno (1864-1936), quien, aunque tarde, se dio cuenta de que el golpe de Estado militar contra la República en realidad no era contra el comunismo sino contra el liberalismo y la democracia en sí. Una democracia que todavía es algo frágil y debemos cuidar a diario. Que el ejemplo de Ucrania no nos haga olvidarlo nunca.
¡Felices fiestas, feliz Navidad y Año Nuevo!


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