Países del mundo: Azerbaiyán

Bandera de Azerbaiyán desde su independencia en 1991. Ya se utilizó en el primer intento de independencia tras la Revolución rusa de 1917. El color azul hace referencia a sus orígenes turcos, el rojo al progreso y el verde y la media luna y estrella a su pertenencia a la civilización islámica.

Azerbaiyán es un país situado en el Cáucaso sur que se independizó de la Unión Soviética en 1991. Es quizá ese pasado soviético el que haga que, aunque sea un país de mayoría religiosa islámica, no haya religión oficial y se respire un ambiente bastante aconfesional, como muestra que participe año a año en un festival tan moderno como Eurovisión. Al margen de esto, Azerbaiyán sigue gobernado por una oligarquía, como muchos de sus vecinos postsoviéticos, y que base su economía en la exportación de combustibles fósiles como el gas.

REPÚBLICA DE AZERBAIYÁN (en azerí: Azərbaycan Respublikası)

Capital (y ciudad más poblada): Bakú

Lema oficial: Tierra de fuego

Extensión: 86.600 km²

Población: 10,1 millones (2020)

Densidad de población: 115 habitantes por km²

Forma de gobierno: república semipresidencialista

Órgano legislativo: Asamblea Nacional de la República de Azerbaiyán (unicameral)

Independencia: 1991, de la Unión Soviética

División administrativa: 66 raiones, más la república autónoma de Najicheván

Lenguas oficiales: azerí

Religiones principales: islam (95 %), cristianismo (3 %), ateísmo (2 %)

Moneda: manat azerbaiyano

PIB: 172.200 millones dólares

PIB per cápita: 18.000 dólares

IDH: alto

Situación LGTBI: legal, sin uniones civiles y sin protección limitada contra la discriminación

Miembro de: Organización de las Naciones Unidas, Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa, Consejo de Europa, Comunidad de Estados Independientes, Organización de Cooperación Económica, Organización de Estados Turcos.

Geografía

Azerbaijan with Nagorno Karabakh region.svg

Se localiza al sur de la cordillera del Cáucaso, por lo que está justo en la frontera entre Europa y Asia, aunque por motivos históricos y culturales se la asocie más a Europa, como ocurre con sus vecinos Georgia y Armenia. Esta última es su gran rival en la zona debido a razones étnicas y culturales, pero sobre todo en la presencia de un gran número de armenios al oeste de Azerbaiyán (Alto Karabaj o Nagorno Karabaj) lo que hace que las relaciones entre ambos países sean muy malas, con guerras intermitentes desde la independencia de ambas repúblicas de la URSS en 1991. 

Detallado mapa físico de Azerbaiyán con carreteras y ciudades importantes  en ruso | Azerbaiyán | Asia | Mapas del Mundo 

Mapa físico y de las principales ciudades azerbaiyanas. 

La geografía azerbaiyana está supeditada por el Cáucaso, por las zonas áridas del sur y este y por la presencia del mar Caspio (la capital, Bakú, se localiza a orillas de este gran lago de agua salada). Sus países vecinos son Rusia al norte, Irán al sur y Armenia, Georgia y Turquía al oeste. Con Turquía tiene grandes lazos políticos y culturales al ser ambos países de habla túrquica. El nombre de Azerbaiyán proviene de un sátrapa persa llamado Antrópates, con relación con la palabra fuego, por lo que Azerbaiyán sería la tierra del fuego sagrado.

La población está dividida principalmente en tres grupos étnicos: los azeríes son la mayoría en casi todo el país, habiendo también muchos rusos desde época soviética. El otro grupo étnico destacado son los armenios, mayoría en la región del Alto Karabaj, lindante con Armenia y que ha aspirado a ser independiente, sin éxito.

La principal riqueza de Azerbaiyán proviene de la exportación de petróleo y gas natural, abundantes en la costa del mar Caspio. Mediante gasoductos se transporta hacia Rusia y Turquía, siendo una alternativa al gas ruso para los europeos. También existe agricultura de regadío, ganadería e industria, localizada en Bakú. 

Vista satelital de Bakú.

Historia

Como en todos los países, se puede remontar a la Prehistoria pero vamos a centrarnos en su historia reciente. Azerbaiyán perteneció primero al Imperio ruso y luego a la Unión Soviética, siendo una de las repúblicas de esta última. En la década de 1980 renació el nacionalismo azerí, al amparo de las reformas llevadas a cabo por el Kremlin, liderado entonces por Mijaíl Gorbachov.

En 1990 hubo disturbios contra la población armenia, por lo que Moscú envió al ejército a ocupar Bakú. El Frente Popular de Azerbaiyán pidió la secesión de la URSS, y la situación empeoró en 1991 debido a la disputa entre Armenia y Azerbaiyán por el Alto Karabaj, poblado mayoritariamente por armenios pero perteneciente a Azerbaiyán. En el mismo 1991 se declaró la independencia del país. 

 

En verde, localización del Alto Karabaj. Los armenios llegaron a controlar toda la zona en verde, pero en 2020 quedaron reducidos al centro, en verde oscuro. Continúa la tensión entre ambos por la zona. 

La guerra con Armenia continuó hasta 1994, cuando se firmó un tratado por el que se creaba una zona desmilitarizada en torno al Alto Karabaj. Rusia se situó como mediadora entre ambos países. Sin embargo, el acuerdo no supuso la paz, continuando las tensiones en la zona, que se recrudecieron en 2020 con una segunda guerra, que fue ganada por Azerbaiyán, que recuperó el control de una parte importante del Alto Karabaj. Actualmente continúa la tensión con los armenios.

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Sede de la Asamblea Nacional de Azerbaiyán.

 PRÓXIMO PAÍS: BAHAMAS. 

Isabel II, una monarca constitucional

Como dicen más de una vez en la serie de Netflix The Crown (la Corona), ser neutral o imparcial es muy difícil, casi inhumano, ya que lo humano es tomar partido siempre en los diferentes temas que nos pueden afectar. Y precisamente ser imparcial es el principal trabajo de un monarca constitucional. Al no ser un cargo electo sino más bien una reminiscencia histórica que algunos países han decidido mantener, no tiene funciones de Gobierno y su posición como jefe del Estado es más simbólica y representativa que ejecutiva.

Nadie entendió mejor que ese era su trabajo que la reina Isabel II del Reino Unido, fallecida esta semana a los 96 años después de un reinado increíblemente largo al superar los 70 años ejerciendo un cargo que, en principio, no estaba destinado a ella. Su padre no estaba destinado a ser rey sino su hermano mayor, que reinó menos de un año como Eduardo VIII. El deseo de este de casarse con Wallis Simpson, una mujer divorciada, además de sus simpatías por la Alemania nazi, hicieron que acabase abdicando, dejando la corona a su hermano, Jorge VI, padre de Isabel.

Isabel estuvo al frente de una ambulancia militar durante la II Guerra Mundial.

Durante estas siete décadas Gran Bretaña y el mundo han cambiado de manera radical: cuando Isabel accedió al trono Gran Bretaña era aún un imperio que se extendía por todos los continentes (incluía Canadá, varias islas del Caribe, Guyana, enormes zonas en África como Kenia, Nigeria o Sudán, etc.) y además se resistía a perder su influencia. Ahora es una potencia destacada pero solo la sombra de lo que fue, al quedar como el socio menor de Estados Unidos y ahora fuera de la Unión Europea y del poder de influencia que poseía dentro de la misma (y encima por decisión de los propios británicos, algo que, parece ser, no agradó demasiado a la reina).

Cuando llegó al trono en 1952 Isabel tenía 25 años y se convirtió en reina antes de lo previsto debido a la muerte prematura de su padre, Jorge VI, afectado por un cáncer de pulmón. Para un reinado tan largo deben darse dos factores: el primero es que el monarca llegue al trono siendo joven y el segundo es que sea longevo. Ambos se han dado con la reina Isabel II, que ha sido la segunda monarca que más años ha estado en el trono del mundo, solo por detrás del rey Luis XIV de Francia (72 años, si bien Luis tenía apenas cinco años cuando fue coronado y hubo una regencia hasta su mayoría de edad). Carlos III no podrá decir lo mismo con seguridad ya que ha llegado al trono con 73 años.

Las reinas británicas han sido pocas pero muy importantes en la historia de ese país. A las más que famosas Isabel II y Victoria (reinado entre 1837 y 1901) se suman otras como Isabel I (reina de Inglaterra, 1558-1603), María I (Tudor, hermana de Isabel I, 1553-1558), María II (1689-1694) o Ana Estuardo (1707-1714).

El primer jefe de Gobierno de Isabel fue Winston Churchill, considerado una figura de primer orden después de ser primer ministro durante la Segunda Guerra Mundial. Había vuelto al poder después de varios años de gobierno laborista en Reino Unido. Y es que el Partido Conservador, coloquialmente llamado Tory, ha sido el partido dominante en el país durante buena parte del reinado de Isabel II. De los quince primeros ministros que ha tenido la reina (incluida la última, Lizz Truss, durante solo dos días), solo cuatro no eran conservadores sino laboristas. En total, de 70 años solo durante apenas 24 años ha habido un laborista en el 10 de Downing Street. Estos fueron sus primeros ministros:

  1. Winston Churchill, 1951-1955 (Conservador)

  2. Anthony Eden, 1955-1957 (Conservador)

  3. Harold Macmillan, 1957-1963 (Conservador)

  4. Alec Douglas-Home, 1963-1964 (Conservador)

  5. Harold Wilson, 1964-1970 (Laborista)

  6. Edward Heath, 1970-1974 (Conservador)

  7. Harold Wilson, 1974-1976 (Laborista)

  8. James Callaghan, 1976-1979 (Laborista)

  9. Margaret Thatcher, 1979-1990 (Conservador)

  10. John Major, 1990-1997 (Conservador)

  11. Tony Blair, 1997-2007 (Laborista)

  12. Gordon Brown, 2007-2010 (Laborista)

  13. David Cameron, 2010-2016 (Conservador)

  14. Theresa May, 2016-2019 (Conservador)

  15. Boris Johnson, 2019-2022 (Conservador)

  16. Liz Truss, 2022- (Conservador)

Por tanto, puede concluirse que Reino Unido ha sido un país más conservador que progresista en todos estos años, quizá como una reacción a la pérdida de su imperio y de su papel como gran potencia en el mundo. Sin embargo, Isabel II siempre supo mantener su imparcialidad con sus primeros ministros y, de hecho, solo acudió a despedirse de dos de ellos en Downing Street: de Churchill y de Wilson al acabar su segundo mandato. En ambos casos dimitieron pero la relación de ambos con la reina fue muy buena. En el caso de Churchill porque la asesoró en sus primeros años como monarca, además de protegerla frente a posibles errores basados en la inexperiencia. Y en el de Wilson por afianzar la lealtad de la izquierda a la Corona, en un Partido Laborista que siempre ha tenido un sector republicano. Peor fue su relación con Thatcher, con la que se llegó a enfrentar de manera indirecta en una cumbre de la Commonwealth para sancionar al régimen racista del Apartheid en Sudáfrica.

Y es que hay que recordar que el monarca del Reino Unido es también jefe de la Commonwealth, organización internacional que une a Londres con muchas de sus antiguas colonias, ahora países independientes. Además, también es rey de varios de esos países, como Canadá, Jamaica, Australia, Nueva Zelanda, etc.

Ha sido la monarca británica más longeva, por delante de Victoria, que marcó a la Inglaterra del siglo XIX, dando su nombre hasta a la llamada Era Victoriana. No existe, sin embargo, una Era Isabelina. La monarquía ya no tenía en el siglo XX el poder que sí tenía todavía en el XIX, aunque en ambos casos era ya una monarquía constitucional en la que el poder real está en el Gobierno, elegido indirectamente por el Parlamento y este a su vez por la ciudadanía.

En estas siete décadas la reina ha extendido su familia, llegando a conocer a bisnietos y sabiendo que su sucesión estaba más que asegurada, primero por su hijo Carlos (nuevo monarca como Carlos III) y, cuando llegue el momento, con su nieto Guillermo y su bisnieto Jorge. No parece que vaya a haber otra reina en mucho tiempo en Reino Unido.

Aunque ha tenido muy buena salud y ha vivido más que la mayoría de personas (algo que parece común en su familia: su madre, también llamada Isabel, vivió 101 años, y su marido, Felipe, 99 años), en los últimos tiempos se la veía más débil, con problemas de movilidad y habiendo tenido que enterrar a su marido el año pasado. Se había retirado al castillo de Windsor y al de Balmoral, en Escocia, alejándose del centro de Londres y dejando las tareas de la Corona en manos de su hijo y su nieto. Finalmente, esta semana acabó su larga vida, la cual ella misma juró con solo 21 años dedicar, fuese larga o corta, al servicio de su país y sus ciudadanos. Acaba una época en Reino Unido.

Momento en el que Isabel prometió dedicar su vida, fuese larga o corta, al servicio público.

I declare before you all that my whole life whether it be long or short shall be devoted to your service”. Princesa Isabel, 1947.

Declaro ante todos vosotros que toda mi vida, sea larga o corta, la dedicaré a vuestro servicio”. Así ha sido.

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