Austria es un país con el que España tuvo importantes vínculos en el pasado, en especial entre los siglos XVI y XVII, cuando ambos estaban gobernados por la casa de Habsburgo. Hasta la Primera Guerra Mundial Austria fue una de las potencias europeas al ser un extenso imperio en Europa central que dominaba a diversas naciones como Hungría, Chequia, Eslovaquia, Eslovenia y otras que ahora son países independientes. Su derrota y la de Alemania en dicho conflicto motivó que Austria quedase convertida en el pequeño pero próspero país que es hoy.
REPÚBLICA DE AUSTRIA (en alemán: Republik Österreich)
Capital (y ciudad más poblada): Viena
Lema oficial: no tiene
Extensión: 83.871 km²
Población: 8,9 millones (2020)
Densidad de población: 106 habitantes por km²
Forma de gobierno: república parlamentaria federal
Órgano legislativo: Parlamento de Austria (cámara baja: Consejo Nacional. Cámara alta: Consejo Federal)
Independencia: 1156 (como ducado), 1804 (como imperio)
División administrativa: 9 estados
Lenguas oficiales: alemán
Religiones principales: 58 % católicos, 9 % ortodoxos, 3 % protestantes, 8 % musulmanes, 22 % irreligiosos.
Moneda: euro
PIB: 478.000 millones dólares
PIB per cápita: 53.764 dólares
IDH: muy alto
Situación LGTBI: legal, matrimonio igualitario aprobado
Miembro de: Organización de las Naciones Unidas, Unión Europea, Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos, Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa, Consejo de Europa.
Geografía
Austria es un estado de Europa central miembro de la Unión Europea desde 1995. Es un país sin salida al mar, lo que hace que tenga varios vecinos. Limita al norte con Alemania y la República Checa, al este con Eslovaquia y Hungría, al sur con Eslovenia e Italia y al oeste con Liechtenstein y Suiza. El nombre de Austria es una adaptación latina del alemán Österreich, que significa “reino oriental”, en referencia a su situación más al este que otras regiones de habla alemana.
Austria tiene mayoritariamente clima continental, con inviernos muy fríos y veranos que en general son frescos, aunque puede haber varios días cálidos. La zona occidental y central es de clima de montaña al estar dominada por los Alpes. Así, el este del país es en general llano según se aproxima al río Danubio, que atraviesa el estado por el este. Otro río importante es el Inn. El lago de Constanza es el más grande de Austria, compartido con Alemania y Suiza.
La población austriaca vive sobre todo en las ciudades, en especial en las zonas llanas ya mencionadas. La mayoría de la población es austriaca de origen, aunque hay minorías de eslovenos, húngaros y croatas, además de inmigración de origen turco, serbio o polaca. Viena es la capital y ciudad más poblada con diferencia al albergar a uno de cada cuatro habitantes de Austria. Las demás ciudades no llegan al millón de habitantes: Graz, Linz, Salzburgo e Innsbruck.
La economía austriaca es próspera y su PIB per cápita es muy alto. El 70 % de la población trabaja en el sector terciario. El sector secundario es también relevante, en especial en la industria alimentaria, química y de maquinaria, con alrededor de un 20 % de la población activa. En el primario, las explotaciones son pequeñas y no están muy desarrolladas. Sí es relevante la explotación forestal, sin olvidar la ganadería bovina. La minería destaca en azufre, cobre o cinc.
Historia
En el territorio de la actual Austria habitaron en la Antigüedad los celtas y, más tarde, los germanos en el siglo II a. C. La frontera del Imperio romano estuvo en donde hoy se sitúa Austria, en concreto en el río Danubio. De hecho, Viena fue fundada como Vindobona. La presencia germana al norte del Danubio hizo que los romanos decidiesen no seguir su expansión más allá de ese río. Durante la Alta Edad Media (siglos V-IX) se establecieron en la región bávaros y checos. Carlomagno conquistó la zona en el siglo IX y la nombró Marca del Este (Ostmark), fortificada para proteger su imperio de ataques de tribus procedentes de Asia como los magiares.
En el siglo XII esta marca se convirtió en ducado y desde el XIII quedó bajo dominio de la familia Habsburgo, con la categoría de archiducado desde el siglo XV. Su hábil política matrimonial les hizo conseguir la corona del Sacro Imperio. Carlos V (I de España) fue uno de esos emperadores del Sacro Imperio.
En los siglos XVI y XVII Austria se vio amenazada por dos vías: por un lado las luchas entre católicos y protestantes, como en la Guerra de los Treinta Años, en la que se alineó junto a España por la causa católica. Por otro, la amenaza turca, que llegó a poner bajo sitio a Viena, aunque finalmente fueron rechazados. La Paz de Westfalia de 1648 puso fin a la guerra antes mencionada y Austria comenzó una nueva etapa más pacífica y de desarrollo.
La situación se mantuvo hasta las Guerras napoleónicas, en las que Napoleón derrotó al Sacro Imperio, que fue disuelto. Sin embargo, finalmente fue derrotado y Austria fue una de las potencias ganadoras junto a Prusia, su gran rival, Rusia y Reino Unido. Prueba de esa nueva relevancia es que el Congreso de Viena de 1815 fue en su territorio, en el que se reordenó el mapa europeo. Austria también impulsó la vuelta al Antiguo Régimen y el absolutismo. Las sublevaciones liberales en tres oleadas (1820, 1830 y, en especial, 1848) dieron al traste con este intento y Austria vio su influencia debilitada. Además, el avance del nacionalismo hizo que pueblos sometidos por Viena comenzasen a querer formar estados propios. La pugna con Prusia por encabezar a los pueblos de habla alemana también fue un fracaso, puesto que Prusia lideró la unificación de Alemania y derrotó en el proceso a Austria en la batalla de Sadowa de 1866.
Tras esto, Austria optó por aliarse con Hungría, aupándola a su nivel dentro del imperio, creándose así la monarquía dual del Imperio austrohúngaro. En los años previos a la Gran Guerra se alió con Alemania y se vio inmiscuida en la crisis de junio y julio de 1914 tras el asesinato del heredero de la corona austrohúngara, Francisco Fernando. Su participación en la guerra fue irregular y necesitó del apoyo alemán pero fue insuficiente: ambas fueron finalmente derrotadas por los aliados. En 1919 el Imperio austrohúngaro fue desintegrado y Austria se vio reducida a la república que es hoy.
Esa situación acabó en 1938, cuando el país fue ocupado por la Alemania nazi de Hitler, que deseaba unir a todos los pueblos de habla alemana. Austria quedó controlada por Alemania hasta la nueva derrota de esta en 1945, tras lo que ambas fueron ocupadas por los vencedores. En 1955 Austria recuperó la independencia pero como estado neutral en la Guerra Fría entre EE.UU. y la URSS. Por ello, no entró en la UE hasta la caída del bloque comunista, aunque aún hoy no es miembro de la OTAN. Como en muchos otros países europeos, se han alternado en el poder conservadores y socialdemócratas, con alianzas variables y parecidas a las de la vecina Alemania. En 1999 fue una de las fundadoras de la Zona euro.

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