El pasado martes se celebraron elecciones autonómicas en la Comunidad de Madrid, adelantadas dos años respecto a su fecha prevista, que será en 2023 nuevamente ya que Madrid es una comunidad de régimen común que tiene sus elecciones fijas cada cuatro años coincidiendo con las municipales (es decir, si las últimas fueron en 2019, habrá comicios en 2023, independientemente de que se adelanten).
Han sido las cuartas elecciones en España durante la pandemia de covid-19 tras las de Galicia y Euskadi en 2020 y las catalanas del pasado febrero, y ello las ha marcado de manera evidente, no solo por las medidas de protección adoptadas sino también por las consecuencias sociales y políticas derivadas de la misma. De hecho, las elecciones fueron convocadas por la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, después de romper con sus socios de Ciudadanos, que habían acordado una moción de censura en Murcia al gobierno del PP junto al Partido Socialista. Esto fue la excusa perfecta para Ayuso para librarse de un socio de gobierno con el que nunca llegó a entenderse, tampoco en los aspectos de la pandemia.
La participación ha sido muy alta, muy superior a lo habitual en las autonómicas de Madrid, al superar el 76 % de los votos. Los resultados han sido los siguientes:
Asamblea de Madrid
PARTIDO POPULAR: 65 (+35)
MÁS MADRID: 24 (+4)
PARTIDO SOCIALISTA OBRERO ESPAÑOL: 24 (-13)
UNIDAS PODEMOS-IZQUIERDA UNIDA: 10 (+3)
OTROS: 13 (-25*)
* Respecto a la suma de Ciudadanos (26) y la extrema derecha (12) en 2019. Ciudadanos ha perdido toda su representación en 2021.
Las conclusiones que podemos obtener de estos resultados son varias:
- La primera es que una parte importante de la sociedad está harta de la pandemia y de sus restricciones. Y ha comprado el discurso de libertad irresponsable de Ayuso, basado en limitar las medidas de seguridad al mínimo, independientemente de que la incidencia de virus sea muy alta. Sus medidas, permitiendo la apertura del interior de la hostelería (en donde todos los estudios señalan que hay un mayor riesgo de contagios) y no reforzando la atención primaria, han sido sin embargo apoyadas por la mayoría de la población, deseosa de volver a sus vidas de antes de la pandemia, pero, por mucho que la ignoremos o limitemos sus efectos, el virus no atiende a nuestro cansancio y la vacunación todavía está lejos de incluir a buena parte de la sociedad, por lo que las restricciones son aún necesarias en mayor o menor medida según la incidencia.
- La izquierda tiene un grave problema en Madrid. No logra enganchar a su electorado potencial y, aunque es cierto que la región es mayormente conservadora (el PP la gobierna ininterrumpidamente desde hace 26 años, a pesar de su desgaste y sus escándalos de corrupción), la izquierda no ha sabido presentar un programa atractivo y ganador. Solo ha ganado en la comunidad en contadas ocasiones desde el año 1995, como en las elecciones autonómicas de mayo de 2003, tras las que no pudo formarse un gobierno progresista debido al transfuguismo; o las generales de 2004. Las últimas en las que la izquierda tuvo más votos fueron las autonómicas de 2015, pero fue irrelevante ya que Izquierda Unida se quedó sin escaños y el PP junto a Cs tuvo un escaño más que la izquierda.
- Dentro de la izquierda la situación no es idéntica. Más Madrid se ha convertido en líder de la oposición tras superar a los socialistas por apenas 4.000 votos y empatar con ellos en escaños. Tiene margen de crecimiento con su propuesta social y verde, pero no han conseguido todo el voto perdido por el PSOE. Este se desangra solo dos años después de ganar las elecciones en 2019. Su campaña errática le ha pesado y ha perdido votos a favor de los partidos a su izquierda y también del PP. Debe hacer una profunda reflexión y renovar sus órganos de cara a los siguientes comicios. En cuanto a Unidas Podemos, presentó como candidato a Pablo Iglesias, que dejó el gobierno para salvar a su formación en Madrid, lo cual ha conseguido aunque con un resultado discreto y sin poder descabalgar a Ayuso. Por ello, ha dejado la política tras un año de continuo acoso por parte de miembros de la extrema derecha incluso en su propio domicilio. Algo inaceptable para todo demócrata.
- Ciudadanos ha pagado sus errores. Desaparece de la Asamblea de Madrid y es otro fracaso para el partido, que comenzó su declive en las elecciones generales de noviembre de 2019, al pasar de 57 a 10 escaños. En Cataluña se hundió de 36 a solo 6 escaños y ahora desaparece en su otro territorio más potente. Está en riesgo de desaparecer ya que el PP pretende absorberlo, con la ayuda inestimable de no pocos antiguos miembros de Cs.
- La extrema derecha hizo una vergonzosa campaña llena de prejuicios, mentiras, racismo y xenofobia y aun así ha podido resistir el auge de Ayuso. Todo un mensaje de hacia dónde se dirige nuestra sociedad si mantenemos este rumbo.


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