Triunfo del rock, enésimo fracaso de España

Ayer se celebró el 65º Festival de la Canción de Eurovisión (FCE, ESC en sus siglas en inglés) en la ciudad neerlandesa de Róterdam. Tras el parón del año pasado debido a la pandemia de covid-19, esta vez sí se ha podido celebrar aunque haya sido con un público limitado a algo más de 3.000 personas frente a las habituales 15.000 o más.

Ha sido un festival imprevisible ya que no se ha sabido el ganador hasta el último minuto. Había varios favoritos con posibilidades, como Malta, Francia, Italia o Suiza, y al final han sido los italianos de la banda de rock Maneskin los que se han llevado el micrófono de cristal (forma del premio) a su casa, con su canción Zitti e Buoni (callados y buenos). 

The official cover for "Zitti e buoni" 

Italia siempre se toma en serio Eurovisión. Estuvo varios años sin participar, entre 1998 y 2010, ante la caída de su audiencia. En 2011 regresó, y por la puerta grande, al lograr la segunda posición con Madness of love, de Raphael Gualazzi. Desde entonces casi siempre ha logrado buenos resultados: otra segunda posición en 2019 con Soldi, de Mahmood, y una tercera en 2015 con Il Volo. Su peor resultado en estos años fue en 2014, con una 21ª posición. Ahora logra la ansiada victoria, que no conseguía desde 1990, cuando ganó con Insieme: 1992, con lo que suma tres.

Y es una victoria meritoria: cantando en su lengua, el italiano, y con género rock, que no lograba ganar desde Lordi representando a Finlandia en 2006. Como dijo el vocalista de Maneskin tras la gala: el rock no está muerto, desde luego que no.

Francia se quedó tocando la victoria con los dedos: segunda posición con una preciosa canción llamada Voilà, interpretada por Barbara Pravi. Durante la votación del jurado, estuvo casi empatada con Suiza, que al final ha quedado tercera con Tout l´univers, de Gjon´s Tears. Italia en el jurado quedó cuarta pero su espectacular remontada gracias al voto del público le ha permitido ganar. 

Resultados del festival.

Se trata también de una victoria frente al dominio del inglés. Esta lengua ha sido la utilizada por la mayoría de países en Eurovisión desde finales de los 90. Algunos, de hecho, llevan años sin emplear sus lenguas nacionales en el festival, como Suecia o Alemania. Otros, como Francia, Italia, Portugal o España, sí suelen cantar en sus lenguas pero alguna vez han hecho mezclas con el inglés. España cantó solo en inglés en 2016 y Portugal este año ha optado por primera vez por utilizar solo la lengua de Shakespeare. Sin embargo, el primer puesto ha sido en italiano y el segundo y tercero en francés (Suiza también). El cuarto de Islandia sí estaba en inglés pero el quinto, Ucrania, estaba en ucraniano. Así, cantar en inglés no garantiza la victoria, como se cree erróneamente en España.

¿Y qué ha pasado con España? Lo que todos esperábamos: la enésima derrota. Y ya llevamos desde 2015 sin superar el puesto 21º en el festival, más años que ningún otro país. De hecho, España siempre está en la final gracias a que es miembro del llamado Big 5, los cinco países que más contribuyen económicamente a la Unión Europea de Radiodifusión (UER, la responsable de unir a todas las televisiones públicas europeas y de celebrar el festival), por lo que no debe pasar por las semifinales que el resto de países sí deben afrontar con la excepción del ganador del año previo, que es a la vez el anfitrión. Si no fuese por esto, España seguramente se habría quedado en semifinales a menudo.

TVE no se toma en serio el festival, al contrario que la Rai italiana. Francia consiguió un resultado desastroso en 2014, quedando última, y tras esto renovó todo su equipo, mejorando considerablemente sus resultados desde entonces. De hecho, Francia no lo hacía tan bien como ayer desde 1991. España no renueva nada y se contenta con esas últimas posiciones y su mejor resultado, una segunda posición, se remonta a 1995. Desde entonces la posición más alta que hemos logrado ha sido la sexta con David Civera en 2001. En los últimos diez años, la mejor posición lograda ha sido en 2012 y 2014, cuando conseguimos entrar en el Top-10 gracias a las magistrales actuaciones de Pastora Soler y Ruth Lorenzo. Y desde 2015 estos han sido los pobres resultados:

2015: Edurne, 21ª posición.

2016: Barei, 22ª posición.

2017: Manel Navarro, 26ª posición, último lugar.

2018: Amaia Romero y Alfred García, 23ª posición.

2019: Miki Núñez, 22ª posición.

2021: Blas Cantó, 24ª posición.

Este año nos hemos librado de quedar últimos solo porque Reino Unido no ha tenido ni un solo punto, y porque Alemania ha tenido incluso menos votos del jurado que nosotros. Aun así, solo seis puntos de jurado, provenientes de Reino Unido y Bulgaria. Y ninguno del público. Podríamos hacer como TVE y no hacer autocrítica, decir que siempre quedamos mal por culpa de que nos tienen manía y ya está, pero las cosas suelen ser más complejas que eso. 

Tampoco "ganan siempre los mismos", como suele decir la gente que no ve el festival. De hecho, desde 2005 estos han sido los ganadores, siempre un país diferente por año menos Suecia, que ha ganado dos veces en este periodo: 

2005: Grecia

2006: Finlandia

2007: Serbia

2008: Rusia

2009: Noruega

2010: Alemania

2011: Azerbaiyán

2012: Suecia

2013: Dinamarca

2014: Austria

2015: Suecia

2016: Ucrania

2017: Portugal

2018: Israel

2019: Países Bajos

2021: Italia

No tiene nada que ver con que cantemos en español, lo han demostrado Italia o Portugal ganando en su idioma. Tampoco con que seamos miembros del Big-5 y no pasemos por semifinales. Ayer los dos primeros eran miembros de dicho Big-5 y ello no les perjudicó. Tampoco España es odiada de manera inexplicable: en Eurovisión Junior tanto el año pasado como el anterior logramos una meritoria tercera posición que más quisiésemos en el senior. ¿Qué pasa entonces? Es una combinación de falta de interés de TVE con una selección de representantes equivocada, canciones con poco gancho y, sobre todo, puestas en escena pobres. Y rara vez los responsables son los artistas, que casi siempre dan lo mejor de sí mismos, como ha hecho Blas Cantó esta vez.

Estamos hablando de un festival con 26 canciones en la final. Influye la posición en la que salgas pero, especialmente, que llames la atención o no y que la canción sea innovadora y llamativa. Este año España llevaba un tema bonito pero ya está, no llamaba la atención. La puesta en escena un poco lo mismo: bonita llegado el caso, con un globo-luna enorme que podía llamar la atención pero poco más. Habría sido mil veces más atractivo proyectar en la pantalla la imagen de la señora que hizo de abuela de Blas en el videoclip. Habría ido directo a los corazones de la audiencia ya que todos habríamos recordado a nuestros seres queridos. Pero se apostó por el globo y algunos efectos de luz… poco más.

Barei, representante española en 2016, criticó tras su paso por el festival que no le habían dejado hacer lo que quería en la puesta en escena: unas escaleras y provocar así dinamismo en la actuación. En vez de eso, lo máximo que le dieron fue un efecto espejo con las cámaras. Por tanto, TVE lleva años sin querer ganar y tampoco lograr un buen resultado, al contrario que otros países como Italia, Suecia o ahora Francia, que siempre salen a dar lo mejor. Le basta con tener una muy buena audiencia ese día, y ya está. 

Eurovisión no es solo un concurso anual. Es también el evento no deportivo más visto del mundo cada año. Tiene una audiencia de más de 100 millones de personas y ello supone una forma de proyectar una imagen de tu país, lo que en relaciones internacionales se llama poder blando. ¿Hasta cuándo va a mandar una imagen mediocre España? 

Balance de las elecciones de Madrid

El pasado martes se celebraron elecciones autonómicas en la Comunidad de Madrid, adelantadas dos años respecto a su fecha prevista, que será en 2023 nuevamente ya que Madrid es una comunidad de régimen común que tiene sus elecciones fijas cada cuatro años coincidiendo con las municipales (es decir, si las últimas fueron en 2019, habrá comicios en 2023, independientemente de que se adelanten).

Han sido las cuartas elecciones en España durante la pandemia de covid-19 tras las de Galicia y Euskadi en 2020 y las catalanas del pasado febrero, y ello las ha marcado de manera evidente, no solo por las medidas de protección adoptadas sino también por las consecuencias sociales y políticas derivadas de la misma. De hecho, las elecciones fueron convocadas por la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, después de romper con sus socios de Ciudadanos, que habían acordado una moción de censura en Murcia al gobierno del PP junto al Partido Socialista. Esto fue la excusa perfecta para Ayuso para librarse de un socio de gobierno con el que nunca llegó a entenderse, tampoco en los aspectos de la pandemia.

La participación ha sido muy alta, muy superior a lo habitual en las autonómicas de Madrid, al superar el 76 % de los votos. Los resultados han sido los siguientes:

Asamblea de Madrid

  1. PARTIDO POPULAR: 65 (+35)

  2. MÁS MADRID: 24 (+4)

  3. PARTIDO SOCIALISTA OBRERO ESPAÑOL: 24 (-13)

  4. UNIDAS PODEMOS-IZQUIERDA UNIDA: 10 (+3)

  5. OTROS: 13 (-25*)

* Respecto a la suma de Ciudadanos (26) y la extrema derecha (12) en 2019. Ciudadanos ha perdido toda su representación en 2021.

Las conclusiones que podemos obtener de estos resultados son varias:

- La primera es que una parte importante de la sociedad está harta de la pandemia y de sus restricciones. Y ha comprado el discurso de libertad irresponsable de Ayuso, basado en limitar las medidas de seguridad al mínimo, independientemente de que la incidencia de virus sea muy alta. Sus medidas, permitiendo la apertura del interior de la hostelería (en donde todos los estudios señalan que hay un mayor riesgo de contagios) y no reforzando la atención primaria, han sido sin embargo apoyadas por la mayoría de la población, deseosa de volver a sus vidas de antes de la pandemia, pero, por mucho que la ignoremos o limitemos sus efectos, el virus no atiende a nuestro cansancio y la vacunación todavía está lejos de incluir a buena parte de la sociedad, por lo que las restricciones son aún necesarias en mayor o menor medida según la incidencia.

- La izquierda tiene un grave problema en Madrid. No logra enganchar a su electorado potencial y, aunque es cierto que la región es mayormente conservadora (el PP la gobierna ininterrumpidamente desde hace 26 años, a pesar de su desgaste y sus escándalos de corrupción), la izquierda no ha sabido presentar un programa atractivo y ganador. Solo ha ganado en la comunidad en contadas ocasiones desde el año 1995, como en las elecciones autonómicas de mayo de 2003, tras las que no pudo formarse un gobierno progresista debido al transfuguismo; o las generales de 2004. Las últimas en las que la izquierda tuvo más votos fueron las autonómicas de 2015, pero fue irrelevante ya que Izquierda Unida se quedó sin escaños y el PP junto a Cs tuvo un escaño más que la izquierda.

- Dentro de la izquierda la situación no es idéntica. Más Madrid se ha convertido en líder de la oposición tras superar a los socialistas por apenas 4.000 votos y empatar con ellos en escaños. Tiene margen de crecimiento con su propuesta social y verde, pero no han conseguido todo el voto perdido por el PSOE. Este se desangra solo dos años después de ganar las elecciones en 2019. Su campaña errática le ha pesado y ha perdido votos a favor de los partidos a su izquierda y también del PP. Debe hacer una profunda reflexión y renovar sus órganos de cara a los siguientes comicios. En cuanto a Unidas Podemos, presentó como candidato a Pablo Iglesias, que dejó el gobierno para salvar a su formación en Madrid, lo cual ha conseguido aunque con un resultado discreto y sin poder descabalgar a Ayuso. Por ello, ha dejado la política tras un año de continuo acoso por parte de miembros de la extrema derecha incluso en su propio domicilio. Algo inaceptable para todo demócrata.

- Ciudadanos ha pagado sus errores. Desaparece de la Asamblea de Madrid y es otro fracaso para el partido, que comenzó su declive en las elecciones generales de noviembre de 2019, al pasar de 57 a 10 escaños. En Cataluña se hundió de 36 a solo 6 escaños y ahora desaparece en su otro territorio más potente. Está en riesgo de desaparecer ya que el PP pretende absorberlo, con la ayuda inestimable de no pocos antiguos miembros de Cs.

- La extrema derecha hizo una vergonzosa campaña llena de prejuicios, mentiras, racismo y xenofobia y aun así ha podido resistir el auge de Ayuso. Todo un mensaje de hacia dónde se dirige nuestra sociedad si mantenemos este rumbo.

Día Internacional de los Trabajadores y las Internacionales

Manifestación del uno de mayo de 1909, en la Puerta del Sol de Madrid.

Hoy, uno de mayo, celebramos el Día Internacional de los Trabajadores, o Primero de mayo. Se conmemora la lucha del movimiento obrero desde sus inicios en el siglo XIX hasta la actualidad y es día festivo en la mayoría de países del mundo. 

Placa conmemorativa de los sucesos de Chicago del uno de mayo de 1886 y la posterior ejecución de cinco trabajadores. Escrita encima y debajo una crítica: primero tomaron sus vidas, ahora explotan su memoria.

El día se instituyó por la Segunda Internacional en 1889, en homenaje a los mártires de Chicago, un grupo de trabajadores de dicha ciudad que fueron ejecutados tras participar en una huelga que reclamaba la jornada laboral de ocho horas y que terminó con una revuelta en la que una persona desconocida atacó a la policía con una bomba. Tras un polémico juicio que más tarde sería considerado ilegítimo, cinco de los trabajadores fueron ejecutados y otros tres fueron condenados a prisión. 

Manifestación del Primero de Mayo en Madrid - elnortedecastilla.es 

Manifestación del uno de mayo en Madrid. 

Curiosamente, Estados Unidos fue el país en donde se dio el suceso que se conmemora el día uno de mayo, pero no celebra el día de los trabajadores este día sino el primer lunes de septiembre, aunque, como se ve en el mapa adjunto, la mayoría de países sí lo conmemora el uno de mayo y solo se desmarcan los anglosajones y algunos que directamente no celebran el día de los trabajadores, siendo estos últimos minoría. 

 El día de los trabajadores en el mundo. En azul oscuro, se celebra el uno de mayo. En azul claro, el uno de mayo hay otro festivo oficial. En rojo claro, el día de los trabajadores es otro día y el uno de mayo no es festivo. En rojo oscuro, no existe día de los trabajadores.

Si nos fijamos en la intención internacional de recordar este día, observamos que primero lo instituyó una organización que englobaba a los partidos socialistas y marxistas de todo el mundo como era la Segunda Internacional. ¿Cuántas internacionales ha habido? Depende del punto de vista.

La Primera Internacional, también llamada Asociación Internacional de Trabajadores (AIT), fue creada en 1864 en Londres e integraba tanto a los socialistas, liderados por Karl Marx, como a los anarquistas, encabezados por Mijaíl Bakunin. Sus profundas discrepancias sobre cómo enfocar el movimiento obrero hicieron que la Primera Internacional se acabase disolviendo en 1876 tras la salida de los anarquistas. Estos fundaron años después su propia internacional, llamada también Asociación Internacional de los Trabajadores, en 1922. 

 

Emblema de la AIT en España. 

La Segunda Internacional, ya exclusivamente socialista, marxista y laborista, se creó en 1889 y una de sus primeras decisiones fue establecer, como hemos visto al principio, el día internacional de los trabajadores como un símbolo de unidad. Sus intentos de mantener a los trabajadores al margen de una guerra “capitalista” e “imperialista” como fue la Primera Guerra Mundial acabaron fracasando y eso debilitó claramente a la organización, cuyo remate fue la revolución rusa de octubre de 1917, cuando los bolcheviques se hicieron con el poder en ese país.

Los partidarios de las acciones que se estaban dando en Rusia se escindieron en una Tercera Internacional o Internacional Comunista (Komintern en ruso) en 1919, ya exclusivamente para partidos comunistas y liderada sin dudas por el Partido Comunista de la Unión Soviética. Al mismo tiempo, muchos partidos socialistas sufrieron escisiones de sus alas comunistas, como fue el caso del Partido Socialista Obrero Español, del que se separó en 1921 el Partido Comunista de España (hoy miembro de Izquierda Unida y esta a su vez de Unidas Podemos). La Internacional Comunista existió hasta 1943, cuando se disolvió para evitar mayores recelos de los países occidentales, entonces aliados en la guerra mundial con la URSS.

Los socialistas y socialdemócratas se reorganizaron y en 1923 fundaron la Internacional Obrera y Socialista, que existió hasta su disolución con la Segunda Guerra Mundial. Años después, en 1951, reconstruyeron la organización y crearon la actual Internacional Socialista, de la que forman parte numerosos partidos socialistas, socialdemócratas y laboristas, aunque está en los últimos años de capa caída ante el auge de una nueva organización, la Alianza Progresista, fundada en 2013 y abierta a partidos más moderados o que incluso no se definen como socialistas aunque compartan parte de su ideario con la socialdemocracia. 

 Países con partidos miembros de la Internacional Socialista. En oscuro, los que están en el gobierno.

Países con partidos miembros de la Alianza Progresista. En oscuro, los que lideran el gobierno.

Al margen de estas Internacionales, existió también una Cuarta Internacional entre 1938 y 1963, fundada por León Trotski, disidente del Partido Comunista de la URSS tras su derrota ante Stalin. Tras su asesinato, la IV Internacional quedó debilitada y actualmente varias organizaciones se declaran herederas de la misma.

Vemos así que la lucha del movimiento obrero es antigua y que continúa en la actualidad, aunque con unas acciones muy distintas a las del siglo XIX ya que los objetivos también lo son, así como la sociedad en la que vivimos.

Países del mundo: Bulgaria

Bandera búlgara con los colores paneslavos, aunque sustituyendo el azul por el verde. El blanco representa la paz, el verde la fertilidad de...