Los lugares más remotos de la Tierra



El típico paisaje desolado del desierto del Sahara.


No es algo en lo que solamos pensar, pero la Tierra es enorme. Sí, sabemos que en realidad es un planeta pequeño si lo comparamos con los gigantes gaseosos, pero si nos pusiésemos a andar aleatoriamente nos daríamos cuenta de hasta qué punto es grande. Y esto sin contar con que tres cuartas partes de la superficie de la Tierra están cubiertas de mares y océanos. 

Por esto precisamente podemos considerar que la inmensa mayoría del planeta está despoblado o con densidades de población muy bajas. Un ejemplo de esto nos lo dio una noticia el pasado enero: un meteorito de tamaño considerable cayó en el mar de Bering y nadie se había enterado a pesar de que tuvo que provocar una explosión equivalente a diez veces la de la bomba atómica de Hiroshima. Solo semanas después, con los datos de los satélites estadounidenses, la opinión pública se enteró. 

Si lo pensamos, podemos observar que la mayoría de los seres humanos vivimos concentrados en ciertas zonas del planeta. Las razones son muchas y variadas, pero podemos resumirlas en dos: climatológicas e históricas y geográficas. Las primeras son obvias: preferimos zonas templadas con climas benignos y en donde haya suficiente agua para vivir. En cuanto a las geográficas, están estrechamente relacionadas con las climatológicas, añadiendo cuestiones de relieve (vivir en una montaña es mucho más difícil que en la costa o en una llanura). Por último, las razones históricas explican que Egipto hoy siga siendo un país notablemente poblado (aunque todos vivan a lo largo del río Nilo, exactamente igual que hace milenios) o que Alemania sea el país más poblado de la Unión Europea. 
 Densidad de población en el mundo. Los humanos nos concentramos en zonas templadas, en especial Europa, sur y este de Asia, este de EEUU y zonas de Sudamérica. El resto del mundo está escasamente habitado.

Entre estas zonas preferentes para nosotros están las llanuras de Norteamérica, el este de los Estados Unidos, México, el Cono Sur sudamericano, Europa (excepto su extremo norte) y las llanuras de Asia oriental y meridional. África históricamente ha estado poco poblada, aunque actualmente esté iniciando una explosión demográfica, así como Oceanía. 

Por el contrario, tenemos los llamados “desiertos demográficos”. Son zonas climatológicamente adversas para los humanos y que nunca nos han interesado demasiado, permaneciendo despobladas hasta hoy. En las mismas tenemos desde desiertos cálidos y fríos a selvas, grandes cordilleras o llanuras interminables. 

Veamos a continuación algunos de ellos: 

Desierto del Gobi y Mongolia 

Este desierto se encuentra al norte de China y en Mongolia, la cual tiene una de las densidades de población más bajas del mundo al contar con menos de tres millones de personas para una superficie de millón y medio de km². De esta población, la mitad vive en la capital nacional, Ulan Bator. El resto vive en pequeños pueblos (la segunda ciudad del país tiene menos de 90.000 habitantes) o son nómadas. Las temperaturas, altas durante el día y heladoras por la noche, hacen que la vida allí sea muy dura. 

Desierto del Sahara 

Se trata del desierto más grande del planeta al cubrir nueve millones de km² (mayor que China o Estados Unidos). Incluye una docena de países y se extiende de oeste a este del norte de África (Marruecos y Mauritania a Egipto y Sudán). La mayoría de la población que alberga vive en las orillas de dos ríos que logran atravesar el Sahara: el Nilo y el Níger. La lluvia está casi siempre ausente y las altas temperaturas lo hacen insoportable. 

Desierto del Kalahari 

Es el otro gran desierto africano, aunque este se sitúa al sur del continente, entre Namibia y Botsuana. Tiene unos 900.000 km², casi el doble que España. Entre sus pocos habitantes están los bosquimanos, que siguen viviendo de manera tradicional, con una economía cazadora-recolectora. 

Siberia 

Siempre utilizada como sinónimo de desierto frío, es la gigantesca región rusa que se extiende entre los montes Urales al oeste y el océano Pacífico al este. Aunque está en general muy despoblada, hay que destacar su zona noreste. Por el sur circula el ferrocarril Transiberiano, que une San Petersburgo, al oeste de Rusia, con Vladivostok, en su extremo oriental, ya cerca de Corea. Sin embargo, esa Siberia nororiental cuenta con casi cinco millones de km² (Rusia en total tiene 17 millones) en los que viven apenas 1,4 millones de personas. Allí están algunos de los lugares más fríos de la Tierra (con permiso de la Antártida) y también remotos. 

Tíbet 

Es una de las regiones autónomas de China después de su ocupación en 1950. China es el país más poblado del mundo, pero alberga notables diferencias demográficas según su región. La mayoría se concentra en sus llanuras costeras, al este. El oeste del país, por el contrario, está poco poblado, como es el caso del Tíbet. La densidad de población no llega a tres habitantes por km² y la mayoría vive en la capital, Lhasa. El frío es intenso, en especial en invierno, y en las estepas la vida es muy dura. 

Península del Labrador 

Se ubica al noreste de Canadá y en este caso la densidad de población crece ligeramente hasta nueve habitantes por km². Tiene 1,4 millones de km² para tan solo 150.000 personas. Allí, en la región de Quebec, pueden verse carteles en las carreteras como el siguiente, en el que se señala que la próxima gasolinera está a 500 km… lo cual ciertamente impresiona. 

Alaska 

Es uno de los 50 Estados de EEUU y el único que está separado de los demás junto a las islas Hawái. Situada al noroeste de Norteamérica, ocupa 1,7 millones de km² en los que viven unos 700.000 habitantes, resultando en menos de un habitante por km². En sus pequeñas ciudades se concentra la mayoría de la población, mientras que el resto es solo tundra, hielo y aldeas aisladas entre sí. 

Outback australiano 

Se trata del interior de Australia, seco, cálido y prácticamente vacío debido a esas difíciles condiciones climáticas. Cubre el 80 % del país y es una llanura gigante en la que tú de pie eres probablemente lo más alto en muchos kilómetros a la redonda. Está cruzado por carreteras eternas (sin gasolineras, como en el Labrador) y habitado por menos de 700.000 personas en una extensión de 6,5 millones de km². La mayoría de los australianos vive en las costas, más benévolas climatológicamente hablando. 

Norte de Canadá 

Al margen de la Península del Labrador, tenemos este extremo norte canadiense formado por los territorios Noroeste, Nunavut y Yukón. Supone el 40 % de la superficie del país, pero solo el 0,3 % de su población. Tiene una superficie igual a la de la Unión Europea con apenas 100.000 habitantes (algo más que Andorra). No hay verdaderas ciudades ya que la mayoría de su población vive en pequeños pueblos y aldeas, aisladas normalmente y sin acceso por carretera. El caso más extremo es Nunavut: 2 millones de km² para 35.000 habitantes (0.02 habitantes por km²). Este norte incluye las grandes islas árticas, como Ellesmere, en la que viven 200 personas en sus 200.000 km². El pueblo que las acoge se llama Alert y está a más de 700 km de otro núcleo de población más cercano. Otra isla es Devon, del tamaño de Croacia y que tiene la misma densidad de población que la Luna: no vive nadie. Eso sí, debido a sus inmensos recursos naturales, la renta per cápita es altísima: superior a los 100.000 dólares en los Territorios del Noroeste y de casi 60.000 en Nunavut (en España es de 32.500). 

Vista de Alert, el diminuto pueblo en la isla de Ellesmere.


Groenlandia

La isla más extensa del mundo pertenece políticamente a Dinamarca, pero tiene una gran autonomía. Debido a sus extremas condiciones climáticas, alberga a menos de 60.000 personas en un territorio que supera los dos millones de km². Carece de carreteras entre sus cuatro únicos municipios, por lo que deben conectarse por vía aérea y, en el pasado, marítima. La capital es Nuuk, con 18.000 habitantes. Groenlandia también alberga el parque nacional más extenso del mundo, con un millón de km², que también es el menos visitado. Solo lo habitan cuarenta personas que lo patrullan regularmente. 

La Antártida

Es el desierto (frío) más extenso del mundo con más de 14 millones de km². No vive nadie allí todo el año, pero sí pasan temporadas científicos y militares. Durante el verano (que, recordemos, allí es cuando aquí es invierno) puede haber allí hasta 4.000 personas repartidas en las bases de los diferentes países, entre ellas las dos españolas: la Gabriel de Castilla y la Juan Carlos I. Muchas de ellas solo están operativas en verano, aprovechando el “buen” tiempo (12 grados bajo cero cerca del Polo Sur), como es el caso de las hispanas. En invierno, sin embargo, el continente queda sumergido en la oscuridad durante meses y las temperaturas caen por debajo de niveles incompatibles con la vida humana: 60 grados bajo cero, con el récord en -90. Con esos valores, la muerte por hipotermia se daría en solo 30 segundos. Así, en invierno la Antártida queda con menos de 1.000 personas para esos 14 millones de km².

Wind of change


Vientos de cambio. Eso es lo que tenía que notarse en la Europa Oriental a finales de la década de 1980. Tras más de cuarenta años sometidos a regímenes crueles y oscuros como los comunistas soviéticos, las reformas que estaba efectuando la Unión Soviética (Perestroika y Glásnost) abrieron el camino a los otros países con gobiernos comunistas en Europa: desde Polonia hasta Albania, pasando por la Alemania del Este o Rumania. 

Esos vientos de cambio llegaron a su cénit el 9 de noviembre de 1989. Ese día, ante la presión ciudadana y su propia debilidad, el gobierno comunista de la Alemania Oriental decidía abrir las puertas del muro que dividía Berlín en dos desde hacía décadas, llevándose las vidas de cientos de personas que intentaron cruzarlo buscando una vida mejor. El Muro caía ante la Historia y los vientos de cambio se tornaron huracán: en tan solo tres años habían caído las dictaduras de Europa del Este, al fin. 

Estas sensaciones únicas fueron recogidas por una banda alemana de rock, Scorpions, en su canción cumbre, Wind of change. Fue creada en 1990 y lanzada a principios de 1991 pero la inspiración les llegó durante una estancia en Moscú, capital soviética, en 1989, en la que notaron cómo sobre todo la juventud rusa estaba ansiosa de cambio. Por ello, en la letra mencionan el río Moscova y el parque Gorki, ambos en Moscú. 

Es una preciosa canción para rememorar ese impresionante periodo histórico en el que, en muy poco tiempo, el mundo cambió para siempre.



I follow the Moskva
Down to Gorky Park
Listening to the wind of change
An August summer night
Soldiers passing by
Listening to the wind of change

The world is closing in
Did you ever think
That we could be so close, like brothers
The future's in the air
I can feel it everywhere
Blowing with the wind of change

Take me to the magic of the moment
On a glory night
Where the children of tomorrow dream away (dream away)
In the wind of change

Walking down the street
Distant memories
Are buried in the past forever
I follow the Moskva
Down to Gorky Park
Listening to the wind of change

Take me to the magic of the moment
On a glory night
Where the children of tomorrow share their dreams (share their dreams)
With you and me
Take me to the magic of the moment
On a glory night (the glory night)
Where the children of tomorrow dream away (dream away)
In the wind of change (the wind of change)

The wind of change
Blows straight into the face of time
Like a stormwind that will ring the freedom bell
For peace of mind
Let your balalaika sing
What my guitar wants to say

Take me to the magic of the moment
On a glory night
Where the children of tomorrow share their dreams (share their dreams)
With you and me (with you and me)
Take me to the magic of the moment
On a glory night
Where the children of tomorrow dream away (dream away)
In the wind of change (in the wind of change)

Países del mundo: Bulgaria

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