Finalmente, no ha
podido ser. Los presupuestos generales del año 2019 han sido rechazados a la
primera de cambio por el Congreso después de que la derecha española (PP y
Ciudadanos) se aliase de manera puntual con los independentistas catalanes (ERC
y PDeCAT) para tumbar las cuentas. Tenían motivos distintos, pero el resultado
ha sido el mismo: convocatoria anticipada de comicios para el 28 de abril.
Así, la legislatura más
convulsa de la democracia acaba algo más de un año antes de lo previsto (junio
de 2020). En ella ha habido dos presidentes del Gobierno y dos ejecutivos de
partidos distintos que, en principio, serán los últimos monocolor, es decir,
con una única formación en el gobierno.
De esta manera llegamos
a la convocatoria electoral. Serán unos comicios especiales en el sentido de
que su campaña coincidirá con la Semana Santa, con miles de españoles de
vacaciones y poco pendientes a los políticos. También serás especiales porque son
solo un mes antes que las elecciones autonómicas, municipales y europeas del 26
de mayo, a las que influirán de manera evidente.
Los partidos ya están
de precampaña (si es que habían dejado de estarlo en algún momento) y las encuestas
muestran ventaja para los tres partidos de derecha (que van desde el centroderecha
de Ciudadanos a la extrema derecha de Vox, pasando por un cada vez más escorado
PP), aunque no sería la primera vez que fallan, como ya vimos con las andaluzas
de diciembre.
Enfrente, el bloque de
la izquierda, con un PSOE muy destacado en el mismo y un Podemos en horas
bajas, que sigue negociando su coalición. En principio, se mantendrá Unidas
Podemos-Izquierda Unida-Equo, aunque no se puede descartar que se fraccione
antes de la campaña. En cuanto a las confluencias de Podemos en algunas
comunidades, se mantiene solo la catalana, Catalunya en Comú-Podem. La valenciana
se ha disuelto al ir Compromís en solitario y la gallega (En Marea) ha sido
rechazada por Podemos e IU.
El gran reto de la
izquierda, después de la experiencia en Andalucía, es movilizar a sus votantes
como sea frente a la probabilidad casi segura de las derechas se alíen para
conseguir el poder siguiendo el modelo andaluz: ejecutivo de PP y Cs, con apoyo
externo de Vox.
Lo que en otros países
europeos (Francia, Alemania, Suecia) es impensable en España se está dando sin
mayores complicaciones. No solo los conservadores del PP no tienen tapujos en
gobernar gracias a los extremistas de Vox, euroescépticos, racistas y homófobos,
sino que tampoco los supuestos liberales de Ciudadanos (a pesar de los recelos
iniciales) van a rechazar los votos de la extrema derecha con tal de llegar al
gobierno.
La derecha española, aliada en la manifestación contra Pedro Sánchez. La convocaron PP y Cs, que colocaron a Vox en primera línea. También la apoyaron grupos aún más extremistas de carácter franquista o neonazi, como Falange, Hogar Social o España 2000.
Por tanto, en las elecciones
de abril los españoles deben elegir forzosamente entre dos modelos de país y de
sociedad. Por un lado, un modelo conservador en lo social y político y neoliberal
en lo económico, que rechaza desde la Memoria Histórica hasta derechos civiles
como el aborto o el matrimonio igualitario (con Ciudadanos haciendo
equilibrismos siempre). Por otro, un modelo progresista, enfocado
principalmente al mantenimiento del Estado del Bienestar, con amplios derechos
sociales y apoyo a los servicios públicos.
Y, en medio, los
independentistas catalanes, inmersos en su propia vorágine ultranacionalista,
que no dudan en votar junto a sus antagonistas de la derecha con tal de
debilitar al Estado, perjudicando con ello a los mismos catalanes, que iban a
recibir millones de euros gracias a los presupuestos que ellos mismos han
rechazado.
Por todo esto, no queda
neutralidad posible en estas elecciones. Y desde aquí vamos a apoyar el modelo
progresista. Creemos que es el que impulsará a la sociedad a ser libre, a poder
vivir con todos sus derechos, garantizando a las personas con menos recursos
una EDUCACIÓN y SANIDAD públicas y de calidad, en vez de apostar por su privatización
imitando el discriminatorio modelo americano.
En vez de un modelo que
se basa en rechazar lo que ven diferente (el extranjero, el homosexual, la
mujer comprometida y libre) apoyaremos el modelo de la IGUALDAD.
En vez de un modelo que
solo busca enfrentar a las comunidades autónomas entre sí, contribuyendo a la
crispación social, apoyaremos el modelo del diálogo, aunque a veces sea casi
imposible, pero siempre hay que dar paso a la palabra y no enfrentar a la gente
de manera irresponsable.
En vez de un modelo que
tiene olvidadas la ciencia y el Medio Ambiente, dudando del cambio climático y
apostando por seguir contaminando nuestras ciudades, apoyaremos un modelo de TRANSICIÓN
ECOLÓGICA sostenible, apostando por las energías limpias y por incentivar el
I+D+i.
Y, lo más importante. Tenemos
un modelo que se basa en envolverse con la bandera española proclamando su amor
a la patria, cuando en realidad lo único que quieren de España es estrujar su
leche como si fuera una vaca y nada más. Y no es una opinión: los tribunales
han condenado al PP en sí como organización corrupta con una gravísima
sentencia que desembocó en la moción de censura. Que vuelvan al gobierno sin
haberse regenerado (como no han hecho) sería colocar al zorro a cuidar del gallinero,
por mucho que este se vista de rojigualda. Un PP apoyado por la extrema derecha y por un partido que se dice liberal hoy (Cs), pero que no actúa como tal al apoyarse en los extremistas.
28 de abril, todos y
todas a VOTAR.



Interesante tus artículos que acabo de descubrir, yo también soy licenciado en Geografía e Historia aunque nunca trabaje en ello. Me considero liberal y cada día mas, por eso dentro del respeto en tu ultimo articulo pecas de mucho dogmatismo ideologico y nada de realidad.
ResponderEliminarVotar no es apostar por un programa o unas derechas-izquierdas, sino valorar su posibilidad de realizar....yo te puedo prometer un apartamento en Torrevieja pero tu ves que eso es irrealizable, salvo que antes hayas fumado algo extraño.
Un saludo.