Palacio de San Telmo, en Sevilla, sede de la presidencia de la Junta de Andalucía.
Esta medianoche
comienza la campaña de las elecciones autonómicas de Andalucía, que se
celebrarán el próximo 2 de diciembre. Son unas elecciones clave para analizar
la situación política actual no solo en Andalucía, sino en el conjunto de
España, al abrir un ciclo electoral que finalizará probablemente dentro de un
año con las elecciones generales. Antes pasaremos por las elecciones locales,
autonómicas y europeas de mayo, una cita clave para el desarrollo del país en los
próximos años.
Pero de momento tenemos
a corto plazo las elecciones andaluzas, adelantadas tres meses por la
presidenta, Susana Díaz, del Partido Socialista. El PSOE lleva gobernando
Andalucía desde la Transición de manera ininterrumpida y con todo tipo de
ejecutivos: en solitario con mayoría absoluta (1982-1994, 2004-2012), en minoría
(1994-1996, 2015-actualidad) y en coalición con el Partido Andalucista (1996-2004)
y con Izquierda Unida (2012-2015).
Durante esta
legislatura ha estado gobernando, por tanto, en minoría, aunque con el apoyo
fundamental de Ciudadanos, primero para conseguir la investidura de Díaz y
luego para el día a día. Con PP y con Podemos ha resultado imposible llegar a
acuerdos debido a la animadversión mutua del PSOE andaluz con esas formaciones.
En el caso del PP es extensible a toda España, pero en el de Podemos puede
considerarse que las relaciones son mucho peores en Andalucía que en el resto
del país. En cuanto a Izquierda Unida, por sí sola no le valía a Díaz para
poder gobernar.
El parlamento estaba
compuesto por 47 escaños del PSOE, 33 del PP, 15 de Podemos, 9 de Ciudadanos y
5 de Izquierda Unida. En estas elecciones de diciembre hay cuatro formaciones
con opciones claras de conseguir escaños, que son las ya presentes en el
parlamento además de la nueva coalición entre Podemos e IU: Adelante Andalucía,
que aspira a aumentar su representación actual, de 20 escaños. Parece que solo
hay otro partido que podría lograr escaños, y no está claro, que es la nueva
extrema derecha de Vox, reforzada ante la debilidad del PP.
Hospital de las Cinco Llagas, sede del Parlamento de Andalucía, en Sevilla.
Así, hay cuatro
principales candidatos a presidir la Junta de Andalucía. La primera es Susana Díaz Pacheco (Sevilla, 1974),
presidenta desde 2013 y, previamente, consejera de Presidencia e Igualdad
(2012-2013), diputada en el Congreso, senadora, diputada en el parlamento
andaluz y concejal en Sevilla. Por tanto, lleva en política de manera
ininterrumpida desde 1999.
El candidato del PP
vuelve a ser Juan Manuel Moreno Bonilla
(Barcelona, 1970), presidente del PP andaluz desde 2014. Ha sido secretario de
Estado de Servicios Sociales e Igualdad (2011-2014), diputado en el Congreso,
senador, diputado en el parlamento andaluz y concejal en Málaga. Así, su
trayectoria es parecida a la de Díaz porque lleva ostentando un cargo público
desde 1995.
Teresa
Rodríguez-Rubio Vázquez (Rota, Cádiz, 1981), profesora, es
la candidata de Adelante Andalucía, la coalición de Podemos e IU, además de dos
pequeños partidos nacionalistas andaluces, Izquierda Andalucista y Primavera
Andaluza. Al contrario que en 2015 y que a nivel estatal, Equo acudirá en esta
ocasión en solitario. Es la secretaria general de Podemos en Andalucía desde
2015 y solo ha tenidos dos cargos públicos: diputada en el parlamento andaluz y
eurodiputada de 2014 a 2015. Pertenece al ala anticapitalista de Podemos, la
más escorada a la izquierda de la formación.
El candidato de
Ciudadanos vuelve a ser Juan Marín
Lozano (Sanlúcar de Barrameda, Cádiz, 1962). Empresario, de los cuatro, es
el candidato menos conocido, por lo que su partido ha apostado por hacer una
campaña en la que él va a aparecer siempre acompañado del presidente del
partido, Albert Rivera, o de la líder de la formación en Cataluña, andaluza de
nacimiento, Inés Arrimadas. Ha tenido dos cargos públicos: diputado en el
parlamento andaluz y concejal en Sanlúcar de 2007 a 2015.
Los cuatro partidos
deberán pelear por conseguir los 109 escaños del Parlamento de Andalucía, que
se reparten por provincias según su población: Sevilla (18), Málaga (17), Cádiz
(15), Granada (13), Córdoba (12), Almería (12), Jaén (11) y Huelva (11). El medio
rural es el área en la que los socialistas son más fuertes, mientras que en las
ciudades el voto está más disputado. Por provincias, Sevilla, Jaén y Huelva son
feudos socialistas. Cádiz es en donde Adelante Andalucía puede tener mejores
resultados y Málaga y, sobre todo, Almería son las más conservadoras y donde la
derecha puede tener mayoría. De hecho, en esta última el CIS concede un escaño
a la extrema derecha.
Las encuestas
pronostican unánimemente que el PSOE ganará las elecciones, con una ventaja que
varía según la encuesta, pero que en general es amplia. La duda es cuál será el
segundo partido, dado que PP, Ciudadanos y Adelante Andalucía están muy
igualados, aunque la mayoría de las encuestas colocan al PP un poco por
delante, de manera insuficiente como para evitar sorpresas en las urnas. De hecho,
el CIS coloca en segundo lugar en votos a Adelante Andalucía, aunque da un
empate en escaños a PP y Cs.
No parece que vaya a
haber sorpresas en cuanto a la formación de gobierno: Díaz podría seguir
gobernando tanto a su derecha como a su izquierda. Aunque Ciudadanos señale que
no piensa volver a investirla presidenta, la relación entre ambos ha sido
correcta estos años. Más difícil sería llegar a acuerdos con la izquierda,
aunque no imposible.
Por lo tanto, el día 2
veremos hasta qué punto el cambio de gobierno en España ha impulsado al PSOE,
en qué situación se encuentra el PP, si Podemos y compañía recuperan posiciones,
cuánto puede crecer Ciudadanos y si la extrema derecha tiene posibilidades de
regresar a la primera línea política, después de 35 años en la sombra.




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