Los nacionalismos y regionalismos en España



Históricamente España ha tenido otros nacionalismos además del español. Esto se debe a que su geografía y su historia han influido durante siglos en el desarrollo del país y en su configuración regional. De esta manera, hay bastantes diferencias entre las distintas comunidades de España y ello ha provocado que haya históricos sentimientos de identidad propia según la región. 

En el siglo XIX, esta variedad cultural y lingüística tomó forma política en alguna de las regiones con un sentimiento propio más marcado, surgiendo los nacionalismos periféricos, es decir, en torno a lo que podría llamarse el “núcleo” de España, es decir, Castilla. 

Esto no quiere decir que en Castilla no haya sentimientos identitarios además del español, pero los que existen son muy débiles. Por ejemplo, existe el Partido Castellano (PCAS), pero no tiene representación más allá de algunos ayuntamientos. 

Paralelamente a los nacionalismos, existen en España numerosos regionalismos. Estos también reivindican los aspectos propios de sus territorios, pero en el marco de España, considerada el ente superior y al que pertenece su región. Un regionalismo siempre buscará mejorar las condiciones de vida de su región, pero nunca se embarcará en un proceso independentista. 

Por ello en este post vamos a ver qué partidos nacionalistas y regionalistas hay con representación en las Cortes y en los parlamentos autonómicos. Hay comunidades como el País Vasco o Cataluña en donde los nacionalistas suponen una parte muy importante de la población total de la comunidad. En otras, no existen nacionalismos además del español, como en las castellanas. 

Por su parte, veremos que el regionalismo está muy extendido por toda España, pero pocas veces ha tomado la forma de un partido propiamente regionalista. En comunidades como Galicia o Andalucía, son los partidos estatales los que se presentan como regionalistas y consiguen masivos apoyos. 

GALICIA 

Comunidad con una identidad regional muy fuerte gracias a su cultura y su lengua propias. El gallego se comenzó a recuperar en el siglo XIX con el Rexurdimento tras siglos de estar expulsado en el campo y es allí en donde el nacionalismo gallego se inició, junto a intelectuales de las ciudades con inquietudes nacionalistas. 

 

El nacionalismo gallego hoy no goza de tan buena salud como en el pasado, pero sí mantiene una destacada presencia parlamentaria. Lo que pasa es que está dividido en dos partidos: el Bloque Nacionalista Galego, fundado en 1982 y que ha sido tradicionalmente el partido del nacionalismo local, y una escisión suya: Anova-Irmandade Nacionalista (Renueva-Hermandad Nacionalista). 


Anova fue fundada en 2012 por el antiguo líder del BNG, Xosé Manuel Beiras. Desde entonces, ha seguido una política distinta a la del BNG, que siempre acudía en solitario a las urnas. Anova va de la mano de la izquierda española, Podemos e Izquierda Unida, por lo que es una de las formaciones que ha creado la coalición En Marea. Esta coalición es la segunda fuerza en votos en Galicia.

Así, en el Congreso Anova tiene dos escaños, integrados en el grupo de Unidos Podemos. En el Parlamento de Galicia, Anova tiene cuatro de los 14 diputados de En Marea. A estos se suman los seis que consiguió el BNG en solitario, por lo que son diez diputados nacionalistas de un total de 75. 

Vemos así que el nacionalismo gallego dista de ser mayoritario en la sociedad. Esto se debe a que es mayoritariamente de izquierdas, algo que no ocurre en Euskadi o Cataluña, en donde el nacionalismo tiene ambas vertientes ideológicas. Por otro lado, el regionalismo en Galicia, llamado galleguismo, está plenamente asumido por los partidos estatales, desde el PP a Podemos, y ello reduce la expansión nacionalista.

ASTURIAS

Hay movimientos nacionalistas, pero son muy reducidos y no pasan de algún concejal en zonas rurales. Defiende sobre todo a la lengua asturiana, menos extendida que su vecina gallega, y el carácter propio de Asturias. 

Así, destaca más el regionalismo, que sí está muy extendido, pero que no ha dado lugar a un partido regionalista muy fuerte.
Recientemente hubo un intento serio. Álvarez-Cascos, ex vicepresidente del gobierno por el PP, intentó ser el candidato del PP a la presidencia de Asturias, sin conseguirlo, por lo que decidió crear un partido propio regionalista: Foro Asturias. En sus primeras elecciones en 2011 logró 16 diputados y ganar los comicios, pero la prepotencia de Álvarez-Cascos en la presidencia le hizo imposible poder gobernar y convocó elecciones al año siguiente que ganaron los socialistas, pasando Foro a 13 escaños. El declive definitivo llegó en 2015, cuando tuvo solo tres diputados. 

Así, Foro decidió aliarse con el PP en las generales, lo que le garantizó tener un escaño en el Congreso y otro en el Senado.

CANTABRIA

La tradicional cuna de Castilla. Y quizá eso tenga algo que ver porque no hay movimientos nacionalistas que tengan relevancia, aunque sí un fuerte sentimiento regionalista que comenzó con la Transición. 

Previamente, Cantabria era parte de la región conocida como Castilla la Vieja. Cuando comenzó el debate autonómico, pronto los cántabros apostaron por ser una comunidad separada de Castilla, y lo lograron. 

 
Así, es de destacar la existencia del Partido Regionalista de Cantabria, liderado por el incombustible Miguel Ángel Revilla, que es la segunda fuerza de la comunidad, con 12 escaños en el parlamento regional. Sin embargo, el PRC no se presenta a las elecciones generales, por lo que no tiene representación en las Cortes.

EUSKADI 

Una de las comunidades con un nacionalismo más fuerte, la que más de hecho a tenor de sus resultados electorales. El principal partido históricamente ha sido el Partido Nacionalista Vasco (EAJ-PNV), de centroderecha. Su ideología ha ido variando con el tiempo ya que en sus inicios (1895) era abiertamente racista y xenófobo. Hoy es mucho más abierto y acepta votos de todas las clases sociales, independientemente de su origen. 

Así, el PNV está en una de sus cotas más altas de poder: gobierna el País Vasco aunque sea en coalición con los socialistas, también participa en el gobierno de Navarra, gobierna las tres juntas provinciales y también las tres capitales vascas. Y todo ello sin abrir un proceso secesionista como el catalán y apostando por el pragmatismo. 

En el Congreso, el PNV tiene cinco diputados, a los que se suman sus seis senadores. En el Parlamento Vasco tiene 28 escaños, sacando bastante distancia a la segunda fuerza. 

El otro gran polo nacionalista en Euskadi es la coalición Euskal Herria Bildu (Reunir el País Vasco), de carácter independentista, nacionalista abertzale y de izquierdas. 

Bildu está formado por varios partidos: Sortu (Nacer o surgir) es el núcleo duro, el más abertzale y heredero de la antigua Batasuna, aunque ahora condena someramente el terrorismo. A este se suman Eusko Alkartasuna (Solidaridad Vasca), socialdemócrata, una escisión del PNV; y Alternatiba (Alternativa), una escisión de Ezker Batua, antiguo referente de Izquierda Unida en Euskadi. Hasta 2017 existía un cuarto partido, Aralar, que se ha disuelto, por lo que EH Bildu también tiene muchos independientes. 




Lejos ya de sus primeros años más exitosos, EH Bildu sigue teniendo bastante fuerza: tiene dos escaños en el Congreso (uno de Sortu y otro de Alternatiba), uno en el Senado (independiente) y 18 en el Parlamento Vasco (4 de Sortu, 4 de EA, 1 de Alternatiba y nueve independientes), siendo la segunda fuerza vasca. 

Esta preponderancia del nacionalismo ha hecho que el regionalismo esté poco desarrollado en Euskadi, aunque existe el vasquismo, que es asumido por nacionalistas, pero también por no nacionalistas, sobre todo por la izquierda estatal.

NAVARRA

Para el nacionalismo vasco, Navarra es parte de Euskal Herria, la unión de la actual Euskadi más Navarra e Iparralde (el País Vasco francés). Por ello, tienen una fuerte presencia sobre todo en la zona norte de Navarra, la más euskalduna (es decir, que se habla euskera). En el resto de la comunidad su presencia se va reduciendo hasta llegar a la zona del valle del Ebro, en donde apenas se habla euskera y los nacionalistas vascos son minoría. 

Por el contrario, existe en Navarra un fuerte sentimiento regional que nació como respuesta al nacionalismo vasco y que defiende la independencia de Navarra respecto a este. Está encarnado sobre todo en un partido: Unión del Pueblo Navarro (UPN), que tradicionalmente ha acudido asociada al PP a las urnas, pero siempre como socio mayor. 

Así, aunque ahora (antes de las elecciones autonómicas de 2011 no era así) UPN y PP acudan separados en las autonómicas, siguen yendo juntos en las generales, con puestos de salida para UPN. Esta tiene dos escaños en el Congreso y uno en el Senado. En el parlamento navarro es la primera fuerza con 15, pero perdió el gobierno en 2015 debido a que los nacionalistas vascos lograron la mayoría con la izquierda estatal. 

Sin embargo, los nacionalistas no acudieron juntos: por un lado, está la coalición Geroa Bai (Sí al Futuro), formada por el PNV con la asociación Zabaltzen (Extendiendo), por lo que es más moderada. Por otro lado, está EH Bildu, formada por los mismos partidos que en Euskadi. Geroa Bai obtuvo nueve diputados en el parlamento foral (cinco de Zabaltzen y cuatro del PNV), por los ocho de Bildu (cuatro de Sortu, tres de EA y un independiente). 

El nacionalismo vasco tiene así 17 escaños en el parlamento, los mismos que la suma de UPN y PP. Podemos e Izquierda Unida decidieron apoyar a Geroa Bai para hacerse con la presidencia de Navarra.

LA RIOJA

Era parte, como Cantabria, de Castilla la Vieja, pero en la Transición decidió intentar ser una comunidad autónoma independiente, consiguiéndolo. Se basaron en aspectos culturales e históricos propios que dieron paso a un regionalismo riojano que se mantiene hoy, aunque mermado. 

Existe el Partido Riojano, que siempre había tenido representación en el parlamento regional hasta que, en las elecciones de 2015, se quedó por poco sin escaño, aunque mantiene su actividad y tiene un buen número de concejales en La Rioja.

CASTILLA Y LEÓN 

Ya hemos mencionado que existen movimientos nacionalistas, pero sin fuerza a nivel autonómico, por lo que no tienen representación en las Cortes de Castilla y León ni en las Cortes Generales. 

Sin embargo, sí hay que destacar la existencia del regionalismo leonés. Antes de la creación de la actual autonomía, había dos regiones tradicionales: Castilla la Vieja y León. Esta última estaba formada por las provincias de León, Zamora y Salamanca. 

En León hay personas que ven con recelo al gobierno de Valladolid, por lo que reclaman que León se convierta en una comunidad separada de Castilla. Esas reivindicaciones las recoge sobre todo un partido: Unión del Pueblo Leonés, de carácter regionalista y autonomista y que tiene representación en las Cortes de Castilla y León con un escaño, aunque ha perdido apoyos en los últimos años.

ARAGÓN 

Suele decirse que Aragón es como una España en miniatura porque repite la política española a pequeña escala: existen partidos estatales grandes y pequeños y también uno nacionalista y otro regionalista, ofreciendo el panorama más completo del país junto a Navarra. 

Así, por el flanco regionalista está el Partido Aragonés (PAR), de carácter más bien conservador. De hecho, es aliado del PP y en las últimas elecciones generales acudieron juntos, lo que permitió al PAR tener dos senadores. Se suman a sus seis escaños en las Cortes de Aragón. El PAR, eso sí, ha gobernado en Aragón tanto con el PP como con el PSOE. 

Por el flanco nacionalista tenemos a la Chunta Aragonesista (Unión Aragonesista, CHA). Solo con ver el nombre vemos que defiende la protección del idioma aragonés, actualmente reducido a unos pocos miles de hablantes en Huesca. Es de izquierdas y republicana, por lo que no defiende una hipotética independencia de Aragón sino un Estado federal. 

Tuvo representación en las Cortes en el pasado, con el histórico José Antonio Labordeta, pero actualmente tiene un peso menor en Aragón y en las Cortes de Aragón solo tiene dos diputados, aunque sí participa en el gobierno en coalición con el PSOE.

CATALUÑA 

La comunidad que más titulares nos da desde hace años por motivos nacionalistas es Cataluña. Siempre había habido nacionalistas tanto de derechas como de izquierdas. Los de derechas estaban aliados en Convergència i Unió (CiU), una federación liberal y democristiana con un carácter nacionalista moderado que apoyó en las Cortes tanto al PSOE como al PP. 

Por la izquierda, estaba Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), un partido histórico que al principio de la Transición era muy pequeño, pero que fue creciendo a partir del 2000 gracias a la decadencia de CiU. 

También a partir de los 2000 comenzó a aumentar el movimiento independentista, a raíz de la polémica por la reforma de su estatuto de autonomía. Surgieron así nuevos partidos. 

De esta manera llegamos a la situación actual: CiU ya no existe porque la federación se rompió por el proceso secesionista, Convergència ya no es el partido hegemónico que un día fue sino que ha sido refundada como Partit Demòcrata Europeu Català (PDeCAT) y está sometida a los designios de una única persona llamada Puigdemont, ERC ha crecido mucho, pero va a remolque de las decisiones también de Puigdemont, y hay un nuevo partido: la Candidatura d´Unitat Popular (CUP), netamente independentista, de extrema izquierda y antisistema, sin cuyo apoyo no consiguen los anteriores la mayoría absoluta en el parlamento catalán.

 
En el Congreso, ERC tiene ocho diputados, a los que hay que sumar un escaño de una plataforma ciudadana, Catalunya Sí, que acude con ellos a las elecciones. El PDeCAT tiene ocho diputados también, lejos de sus cotas como CiU. Por último, otro partido nacionalista tiene representación en el Congreso: Procès Constituent, que forma parte de En Comú Podem, la marca de Podemos y otros partidos en Cataluña, que tiene dos escaños. 

En el Senado, ERC tiene doce escaños, por los cuatro del PDeCAT. Por último, en el parlamento autonómico ERC tiene 29 escaños, el PDeCAT tiene 14 y la CUP cuatro. A estos se suman otros 20 escaños de independientes, que también son nacionalistas e independentistas, así como dos partidos menores que acudieron junto a Esquerra: Demòcrates de Catalunya, una escisión independentista de la antigua Unió, que tiene dos escaños, y Moviment d´Esquerres, una escisión de los socialistas que también es independentista y tiene un escaño. 

En cuanto al regionalismo, en Cataluña pasa algo semejante a Euskadi. Existe un catalanismo que han asumido casi todos los partidos catalanes, incluidos los estatales.

COMUNIDAD VALENCIANA 

En Valencia hubo un movimiento nacionalista desde el siglo XIX, aunque con una intensidad mucho menor a la de Cataluña. Esto resulta en que actualmente el nacionalismo valenciano es minoritario y a veces puede incluso confundirse con el valencianismo, el regionalismo local. 

Solo hay un partido con representación parlamentaria: el Bloc Nacionalista Valencià, miembro de la coalición Compromís, formada además por otros socios no nacionalistas y también de izquierdas como Iniciativa del Poble Valencià y Verds Equo. El elemento ecologista es muy importante en Compromís y hace sombra al nacionalismo como tal. 

El Bloc tiene dos escaños en el Congreso, incluido su portavoz, Joan Baldoví, y uno en el Senado. En las Cortes Valencianas tiene nueve de los 19 escaños de Compromís y participa en el gobierno autonómico.

ISLAS BALEARES

En las islas hay partidos tanto nacionalistas como regionalistas. Los nacionalistas suelen ser de izquierdas y pancatalanistas, es decir, partidarios de la creación de unos hipotéticos Países Catalanes con todos los territorios de habla catalana, incluida la Comunidad Valenciana. En cuanto a los regionalistas, suelen ser más conservadores y estrictamente baleares. 

Por el lado nacionalista, actualmente destaca uno de los partidos miembros de la coalición Més: el Partit Socialista de Mallorca-Entesa Nacionalista, que en Menorca es el Partit Socialista de Menorca. Nada tienen que ver con el PSOE, cuya federación balear se llama Partit Socialista de les Illes Balears. 

No tienen representación en las Cortes, pero sí en el parlamento balear, con cuatro diputados por Mallorca y tres por Menorca. A estos se suma un escaño de Gent per Formentera, un partido también nacionalista proclive al pantacatalanismo, pero exclusivo de Formentera. 

Por otro lado, existe el regionalismo en las islas, actualmente representado por Proposta per les Illes, de centroderecha y con tres escaños en el parlamento autonómico. Es el heredero de la histórica Unió Mallorquina, famosa por sus casos de corrupción.

MADRID

No existe ningún partido nacionalista en una comunidad que fue inventada en 1983 por motivos de interés nacional, al tener unas características demográficas y económicas muy distintas a las dos Castillas. Sí que se ha creado desde su invención una especie de regionalismo basado en elementos castizos de la capital, pero siempre dentro de la concepción de España.

CASTILLA-LA MANCHA

Le pasa algo parecido a Madrid. Aunque se sustenta en la antigua región de Castilla la Nueva, no existen movimientos nacionalistas y apenas regionalistas, con pocos puntos comunes entre las provincias. Guadalajara rechaza firmemente incluso el nombre de la comunidad, ya que la comarca de la Mancha no llega hasta esa provincia, aunque sí se extiende por las otras cuatro. Así, la identidad regional es más bien débil y se sustenta mucho en la figura de Don Quijote.

EXTREMADURA 

Es un caso distinto a los anteriores ya que sí tiene una identidad regional evidente, aunque no existen movimientos nacionalistas. Sin embargo, su fuerza política es débil ante el peso de los partidos estatales en la región. En numerosas ocasiones estos partidos regionalistas (Coalición Extremeña o Extremadura Unida) han conseguido representación en la asamblea regional en coalición con los partidos nacionales, pero en 2015 acudieron en solitario, sin lograr representación.

ANDALUCÍA 

Siempre ha tenido una fuerte identidad regional, basada en sus características propias, especialmente culturales. Ese regionalismo ha sido asumido por los partidos estatales, en especial el PSOE, que no en vano es el partido hegemónico en la comunidad desde la Transición hasta hoy. 

En cuanto al nacionalismo, siempre había existido el Partido Andalucista, con representación en el parlamento andaluz de manera habitual e incluso alguna vez en las Cortes, pero se disolvió recientemente. 

Sin embargo, sí hay una fuerza nacionalista con representación en las instituciones: la Candidatura Unitaria de Trabajadores, que se ha presentado en los últimos comicios dentro de Podemos. Es de extrema izquierda y tiene sus votos básicamente en zonas rurales. Dispone de un escaño en el Congreso y de dos en el parlamento autonómico.

MURCIA 

No existen partidos nacionalistas en una comunidad en la que el nacionalismo español es bastante fuerte. En cuanto al regionalismo, no se han creado partidos destacados, aunque en Cartagena sí hay formaciones que apuestan por que se constituya en una provincia separada de Murcia.

CANARIAS

Su lejanía e insularidad hacen que haya movimientos nacionalistas y, en el pasado, incluso independentistas. Desde principios de los 90 el principal partido nacionalista es Coalición Canaria, que lleva gobernando las islas desde 1993. En los últimos años ha ido perdiendo apoyos a favor de opciones nuevas. Así, tiene un escaño en el Congreso, otro en el Senado y 16 en el parlamento canario. 

Uno de los partidos que hace la competencia a CC es Nueva Canarias, más bien izquierdista y que se escindió de la anterior. En las últimas generales fue en coalición con el PSOE, logrando un escaño en el Congreso y otro en el Senado. En cuanto al parlamento autonómico, tiene cinco diputados. 


A estos dos principales partidos se suma el Centro Canario Nacionalista, un partido menor que tiene representación solo en el Senado, con un escaño, gracias a un acuerdo con el PP. Por último, tenemos la Agrupación Herreña Independiente, partido regionalista de la isla de El Hierro que está aliado con CC a nivel autonómico. Tiene un escaño en el Senado y dos en el parlamento canario.

CEUTA


Su localización en el norte de África hace que tenga unas características especiales, como el alto porcentaje de población musulmana. Así, hay partidos regionalistas o localistas, siendo el más destacado la Coalición Caballas, con cuatro concejales. También destaca el Movimiento por la Dignidad y la Ciudadanía, con tres concejales.

MELILLA
Al igual que en Ceuta, su localización hace que tenga elementos culturales propios. Así, el regionalismo está presente con la Coalición por Melilla, segunda fuerza de la ciudad con siete concejales.

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