La presencia de la Geografía e Historia en Secundaria



La Geografía y la Historia son una de las asignaturas más importantes del currículo educativo en España. Es cierto que no tienen la importancia en número de horas de la Lengua Castellana y Literatura, Inglés o Matemáticas, pero sí que está en el siguiente nivel, al disponer de tres horas semanales en la Educación Secundaria Obligatoria (ESO), que se amplían a cuatro en las distintas asignaturas relacionadas con el área de Geografía e Historia en Bachillerato. 

Geografía e Historia es un área que permite conocer el espacio y el tiempo. Por ello, suelen ser representadas con el globo terráqueo y un reloj de arena. Tener conocimientos de ambas supone ser consciente de la vida en sí, de los cambios que atravesó, atraviesa y, posiblemente, atravesará la especie humana; y de su marco geográfico, que influye en nuestras existencias. Por ello, se imparte de manera obligatoria como asignatura troncal. 

En la ESO, Geografía e Historia antes de la actual Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) se denominaba Ciencias Sociales. Era un nombre muy genérico, puesto que las ciencias sociales incluyen además a la economía, la antropología, la politología, la sociología, etc, y la asignatura se centraba en las dos principales ciencias sociales (de nuevo, debido a que nos permiten conocer nuestro espacio y tiempo): la Geografía y la Historia. Mención aparte merece la Historia del Arte, que es la tercera pata de la asignatura, aunque hay que decir que es la ciencia menor al tener menos peso que sus hermanas. Estudia las obras de arte a lo largo de la Historia, analizando sus cambios como reflejo de la evolución de la mentalidad humana. 
 Símbolos tradicionales para la Historia, la Geografía y la Historia del Arte.

Así, a lo largo de los cuatro años de la ESO, se imparten esas dos ciencias por épocas o temáticas:

1º ESO: Se decidió que la Historia se impartiese de manera cronológica, por lo que en el primer curso se comienza con los orígenes de la Humanidad en el Paleolítico, para pasar posteriormente al Neolítico, Edad de los Metales e iniciar la Historia con la Edad Antigua. En esta última, se ven las primeras civilizaciones (básicamente Mesopotamia y Egipto) y después vemos las dos que han fundamentado Occidente: Grecia y Roma. Sumado a esto, se ve un poco de Historia de España, centrándose sobre todo en la Hispania romana. 
 El Coliseo de Roma, mejor ejemplo del poder de dicho imperio.

En Geografía, se da todo lo referente a geografía física, es decir, climatología y un poco de geomorfología, sobre todo accidentes del relieve, tanto continentales como marinos. Es, por tanto, un temario sencillo, como es normal para alumnos y alumnas tan jóvenes. 

De Historia del Arte se ve el arte mesopotámico y egipcio y, sobre todo, el clásico grecorromano. 

2º ESO: Siguiendo el orden cronológico, en el segundo curso de ESO se ve la Edad Media en todo su esplendor, desde la caída del Imperio romano hasta la crisis de la Baja Edad Media, pasando por carolingios, bizantinos, musulmanes, etc. En la parte relativa a España, se ve la formación de sus diferentes sociedades a partir de al-Ándalus y de los núcleos cristianos que, más adelante, dieron lugar a la España moderna. 
Sainte-Chapelle, uno de los ejemplos más destacados del arte gótico. 
 
En la parte de Geografía, se ve la parte relativa a demografía y urbanismo, en un temario relativamente sencillo en el que la práctica tiene un peso destacado. Finalmente, en Historia del Arte tienen un protagonismo especial los estilos Románico y Gótico, con un peso destacado dentro de la parte de Historia. 

En 2º la asignatura tenía cuatro horas hasta la implantación de la LOMCE. Se movió la Historia Moderna a 3º y se consideró que ya no hacían falta... por lo que, en realidad, se le quitó una hora global a la Geografía e Historia. 

3º ESO: Continúa justo donde se queda en el curso anterior. En España, con el reinado de los Reyes Católicos, para a continuación ver el reinado de los Austrias y de los primeros Borbones y, con ellos, la creación del país que conocemos hoy. Así, se ve sobre todo la Edad Moderna, teniendo en cuenta también Europa y la colonización en América, con el inicio de la globalización. 
 Entre los sectores económicos, destaca la agricultura. 

El temario en Geografía es económico en el tercer curso. Así, se ven los sectores económicos en el mundo, Europa y España, por lo que puede pecar de repetitivo, aunque no es difícil. Por último, en Historia del Arte el protagonismo absoluto es de los estilos renacentista y barroco, con el Siglo del Oro español. 

4º ESO: Como en cursos anteriores, continúa justo en donde se queda el curso previo. En este caso, se comienza con la crisis del Antiguo Régimen a finales del siglo XVIII e inicio del XIX. Después, se ven íntegros los siglos XIX y XX, con los profundos cambios sociales, económicos y políticos vividos entonces en el mundo y España. Así, la Edad Contemporánea se ve en su totalidad, pero, por motivos de tiempo, de manera superficial al ser inabarcable el temario. Es el único curso de la ESO en el que considero insuficientes las tres horas semanales de Geografía e Historia, considerando que deberían ser cuatro para verlo con calma y completo. 
En 4º se ven los inicios del liberalismo y las revoluciones para conseguirlo en el siglo XIX.
 
Esto es curioso si se tiene en cuenta que en 4º la asignatura es Historia a secas, no hay Geografía. Esa ausencia hace que Historia del Arte se vea de una manera más completa, aunque de nuevo subordinada: Modernismo, Impresionismo y las Vanguardias tienen una presencia relevante, aunque insuficiente, como siempre. 

La llegada a Bachillerato hace que nuestra área se especialice. Las tres disciplinas, Historia, Geografía e Historia del Arte, se ven en profundidad en la etapa posobligatoria, aunque la primera sigue viéndose con mayor interés al estar dividida entre los dos cursos, como veremos ahora. 

1º Bachillerato: Es el único curso en toda la secundaria en donde Geografía e Historia no es obligatoria para todos los alumnos y alumnas. La asignatura que se imparte es Historia del Mundo Contemporáneo, la cual tienen que cursar de manera casi obligatoria los estudiantes que decidan hacer la modalidad de Humanidades y Ciencias Sociales, independientemente de su eligen la rama de Humanidades (con Latín y Griego), o la de Ciencias Sociales (con Matemáticas Aplicadas a las CC.SS y Economía). La asignatura hace un recorrido bastante en profundidad de la Historia contemporánea, sin contar la de España, la cual queda reservada para el segundo curso. La etiqueta “mundo” no es del todo correcta: es internacional, sí, pero se deja en el tintero numerosas áreas al tener una perspectiva occidental. Aun así, es el curso en el que más se ve Historia normalmente olvidada, como la de Extremo Oriente o de la África. Así, no en vano es considerada por muchos profesores como la mejor asignatura de toda la secundaria: cuatro horas semanales, grupos que a menudo son reducidos, alumnos más mayores… y sin una Selectividad detrás presionando. 

La conquista del espacio se inició en los años 60 del siglo XX.


2º Bachillerato: Este curso está condicionado de principio a fin por la presencia a su término de la Evaluación de Acceso a la Universidad (EvAU, comúnmente Selectividad), por lo que el temario debe darse lo más completo posible, y con exámenes modelo EvAU. Por otro lado, es un curso en el que Geografía e Historia está presente con tres asignaturas distintas: Historia de España, Geografía e Historia del Arte. 

En cuanto a Historia de España, es obligatoria para todo el alumnado, independientemente de su modalidad y es especialmente importante no solo por el temario, clave para entender la actualidad española e iberoamericana, sino también porque es una materia de la que ahora todos los estudiantes deben examinarse en Selectividad, al contrario que en el pasado, cuando tenían que elegir este Historia y Filosofía. Así, es considerada la materia más complicada al tener un temario enorme: engloba desde nuestro pasado prehistórico más remoto hasta la democracia actual. No obstante, esto tiene matices: hasta el siglo XVIII el temario es más ligero, con temas elegidos y que se repiten mucho. El grueso viene con los siglos XIX y XX, sobre todo el primero, que es especialmente complejo debido a la gran cantidad de acontecimientos acaecidos en el mismo: guerras, constituciones, golpes de Estado, reyes, etc, que serán un dolor de cabeza para muchos alumnos. El siglo XX, por su parte, es más asequible al estructurarse en menos periodos que, además, suelen ser más conocidos por su cercanía histórica. 

El monasterio de San Lorenzo de El Escorial representa mejor que nada la época imperial española.


La Geografía es una materia de la modalidad de Humanidades y Ciencias Sociales, aunque suele ser más elegida entre los alumnos del itinerario de Sociales. A pesar de su nombre general, se centra en la geografía de España, dentro del contexto europeo. Así, se ven absolutamente todos los aspectos relativos a dicha ciencia en España: la geografía física y la humana en toda su extensión, por lo que es una asignatura también potente, pero con más aspectos prácticos. 

El urbanismo es un aspecto relevante dentro de la Geografía.

La Historia del Arte cierra las asignaturas de Geografía e Historia en educación secundaria. Como la anterior, es materia de modalidad de Humanidades y Ciencias Sociales, pero suele ser la contrapartida de Geografía y no pocas veces suelen darse en la misma hora, pero con Humanidades en Arte y Sociales en Geografía, siendo difícil dar ambas materias. El temario de Historia del Arte es, como el de Historia de España, muy extenso, al extenderse desde los primeros aspectos artísticos en la Prehistoria hasta las Vanguardias del siglo XX y las últimas tendencias, pasando por los grandes estilos y corrientes históricos: clásico, románico, gótico, renacentista, barroco, neoclásico, impresionista, etc. Además, se centra básicamente en las tres grandes artes: arquitectura, pintura y escultura, dejando de lado otras como la fotografía, el cine o las adscritas ya a la Música, que se ven en otra asignatura, ajena al departamento de Geografía e Historia. 

Una de las obras culmen de la Historia del Arte universal es el Guernica, de Pablo Ruiz Picasso.

Por tanto, se ve que el área de Geografía e Historia es muy relevante en las aulas españolas, aunque tenga un número de horas inferior al de otras. Y es que es imposible dar una formación como ciudadano sin tener en cuenta el espacio y el tiempo de nuestras sociedades: les da un espíritu crítico y una concepción del mundo que habitan que otras asignaturas no pueden darles.

Una decisión por la memoria histórica



El gobierno del presidente Sánchez ha anunciado que procederá en esta legislatura a trasladar los restos mortales de Francisco Franco Bahamonde (Ferrol, 1892-Madrid, 1975). El que fue dictador durante casi cuarenta años (1939-1975) hasta su muerte, sigue enterrado donde él dispuso: el Valle de los Caídos, una tumba faraónica situada en el valle de Cuelgamuros, cerca de El Escorial.

Desde sus inicios fue polémica. Primero por la ubicación, en un paraje natural. En los años 40, cuando fue construida, no importaba nada el medio ambiente, pero hoy sí, y su construcción ya alteró el paisaje del lugar. Segundo, por cómo se construyó, obligando a presos del bando republicado en la Guerra Civil a trabajar en condiciones de semi esclavitud, a cambio de rebajarles la pena de cárcel. El ambiente de trabajo, además, era pésimo, con enfermedades y mala alimentación. 

El dictador tenía claro desde el principio que esa iba a ser su tumba, pero quiso añadirle un componente monumental, al incluir en ella a cientos de fallecidos en la guerra, de ambos bandos. En muchos casos, se hizo sin el permiso de las familias y con cierto desorden. Entre los caídos de la guerra, Franco incluyó a José Antonio Primo de Rivera, fundador de Falange, el partido único del régimen. Este ocupa aun hoy un puesto de honor en el mausoleo, justo enfrente de Franco. 

A la muerte de este en noviembre de 1975, se procedió a cumplir sus deseos y se le inhumó en el Valle de los Caídos, bajo una losa de cinco toneladas. Los años posteriores vieron la Transición a la democracia, pero no una revolución. La dictadura estaba demasiado reciente, como demostró el golpe de Estado de 1981, por lo que los gobiernos de Suárez y Calvo-Sotelo no se plantearon siquiera modificar el statu quo del Valle, lo cual puede entenderse teniendo en cuenta los precedentes. 

Caso distinto es la actitud del gobierno socialista de Felipe González. En sus casi catorce largos años de gobierno no modificó la situación del Valle, en un momento que habría sido idóneo. A finales de los 80 y, sobre todo, principios de los 90, España había sufrido un cambio radical y Franco ya era pasado. Su traslado ya habría sido posible, pero no se hizo.
Antes y ahora, esa posibilidad es respondida por muchas personas de la misma manera: “no se debe remover el pasado “ o “hay que dejar a los muertos descansar”. Más adelante explicaré por qué no estoy de acuerdo con esas afirmaciones. 

Tras González llegó Aznar que, ni qué decir tiene, no puso ninguna intención en trasladar a Franco del Valle. Para la derecha española, especialmente el Partido Popular, este tema es controvertido. Ellos son conscientes de su pasado, puesto que el partido predecesor del PP, Alianza Popular, fue creado por varios ex ministros de Franco, encabezados por Manuel Fraga. AP pretendió quedarse en democracia con el voto franquista sociológico, es decir, de aquellos que creían que con la dictadura había habido avances económicos y sociales, pero que políticamente creían que debía avanzarse hacia una democracia de corte occidental. 

Por tanto, el PP siempre ha rechazado trasladar a Franco o cambiar el significado del Valle de los Caídos, por la sencilla razón de que creen que va a suponer reabrir heridas que ya están cerradas. El problema es que hay heridas que aún no están cerradas. 

Hasta ahora, el único presidente que había intentado cambiar la situación del Valle de los Caídos ha sido José Luis Rodríguez Zapatero, y ya en el siglo XXI. Lo hizo mediante la llamada Ley de Memoria Histórica, por la que se condena a la dictadura franquista y se procede a eliminar su simbología, sobre todo en las calles. También se planteó el tema del Valle: pasaría a ser un museo de la Guerra Civil y no un monumento de exaltación de la dictadura. 

Así, se procedería a trasladar los restos del dictador, dándoselos a su familia, manteniéndose los de los otros fallecidos en el mausoleo, incluido Primo de Rivera, aunque este sería trasladado a otro lugar del templo, quitándole su lugar preeminente. 

Sin embargo, no hubo tiempo para completar el plan: estalló la crisis económica con la Gran Recesión y el gobierno se centró en otras cuestiones. Después, llegó al poder de nuevo el PP y Rajoy paralizó la implantación de la Ley de Memoria Histórica, llegando así al momento actual. 

España es hoy es el segundo país del mundo con mayor número de desaparecidos, solo por detrás de Camboya. Y eso se debe al gran número de personas que están enterradas en fosas comunes y cunetas, olvidados a su suerte durante la guerra y la postguerra, y que no han sido desenterrados desde entonces. ¿Supone remover el pasado? Sí, pero para hacerlo digno, para dignificar a los fallecidos del bando republicano, que al ser el perdedor de la guerra no pudo enterrar a sus muertos, como sí pudieron hacer los sublevados. 

Hasta que no se haya hecho eso, España tendrá una mancha intolerable en su pasado reciente y, como primer paso, es esencial retirar al dictador de su tumba faraónica, para ser devuelto a sus familiares y enterrado, sí, pero en el ámbito privado, y no exaltándolo. Es decir, ni más ni menos que lo que piden los descendientes de los republicanos que siguen olvidados.

Por tanto, la propuesta del gobierno actual de convertir el Valle en un museo de la memoria tiene un sentido: dignificar nuestra Historia reciente.

Países del mundo: Bulgaria

Bandera búlgara con los colores paneslavos, aunque sustituyendo el azul por el verde. El blanco representa la paz, el verde la fertilidad de...